Herscherik – Capítulo 2: Príncipe, Familia Real y Cumpleaños (I)

Traducido por Rigel

Editado por Sakuya


La mañana para Herscherik, el séptimo príncipe del reino Greysis, es lenta. Solo cuando las esposas que viven en el interior del palacio han terminado su desayuno, la persona a cargo de su vajilla, viene y lo saca de la cama.

…Quiero volver a dormir.

Ryouko -no, Herscherik- quien sinceramente solo quiere dormir hasta el mediodía, lo piensa distraídamente con una mirada somnolienta. Él tiene un récord de dormir diecisiete horas fijas en su mundo anterior, un orgulloso récord que no puede precisamente presumir.

Él es débil en las mañanas. En su mundo anterior, ella colocaba tres alarmas de reloj, sumando la función de alarma en su celular, entonces era capaz de salir de la cama a tiempo. Algunas veces.

—Extraño. De algún modo, la alarma está debajo del futón.

En su vida pasada, ella podría haber ladeado su cabeza. Una vez encontraba todas las alarmas o su smartphone, ella las desactivaba. Obviamente, eso anulaba el propósito original de tener alarmas en primer lugar. Cuando empezó a vivir por cuenta propia, ella lograba hacerlo casi a tiempo, siempre.

Necesito cambiar mis ropas…

Herscherik tomó su tiempo para deshacerse de sus ropas, entonces se estiró en el lugar a la par en que ahogaba un bostezo. El sol ya estaba en lo alto, y la alfombra era bañada por los suaves rayos del sol, los cuales se colaban entre los espacios de las cortinas que cubrían la ventana.

El día que recordó su vida pasada, el llamado despertar de su ‘yo’ fue cuando tenía poco menos de dos años de edad. Sin molestarse por las largas horas de dormir y pasando su tiempo con calma, para Herscherik, el tiempo que pasó siendo bebé fue supremamente maravilloso. Si se sentía somnoliento, él dormiría bajo su futón hasta el mediodía. Cada vez que estaba aburrido, Meria –el primer nombre femenino que escuchó, enterándose después que ella era su niñera-, lo llevaba a pasear o le leía libros con dibujitos. Cuando él tenía hambre, pronto la comida era preparada. Disfrutó completamente esta conveniente vida de bebé.

Pero eso sólo perduró mientras era un bebé. Ahora que puede mantenerse en pie y administrar su tiempo, Ryouko siente que es muy vergonzoso y patético el dejar todo a su niñera/mamá.

Vagamente esto se siente como en un manga, teniendo la apariencia de un niño, pero el cerebro de un adulto… O en este caso, una mujer, ¿Huh?

Cuando no podía mover el cuerpo como quería, actuaba como un bebé. Desde cambiarse ropas y ser alimentado, desde bañarse y cualquier otro problema parecido, Meria haría todo eso por él, pero paulatinamente se acostumbró a su cuerpo y se negó aceptar cualquier ayuda de pé a pá. El verse con problemas conllevó a que la decisión de Herscherik fuera la de un infante maduro y decir: Puedo hacerlo solo.

Siempre que Meria estaba por hacer algo, Herscherik se rehusaba y hacía un berrinche, diciendo: ¡No quierooo! ¡Puedo hacerlo solooo! Cuando era tiempo de cambiarse ropas, él se encargaba de arrebatárselas. Cuando era hora de la comida, exigía una cuchara. Incluso quería ir al baño solo. Y, al bañarse, se oponía rotundamente a ser ayudado y lo hacía todo por sí mismo.

Meria demostró una expresión confundida al principio, pero Hersherick lentamente fue capaz de cambiar sus ropas por cuenta propia, comer y terminar con el asunto de ir al baño solo. Desde entonces, Meria ha estado menos nerviosa y no ayuda más de lo necesario.

Pero eso no quiere decir que ella descuide su trabajo. Tan pronto debía encargarse de algo, siempre se preparaba de antemano para ello. Todo lo peligroso para un niño, como un cuchillo o tijeras, no se encontraban al alcance de Herscherik y ella tampoco llevaba tales elementos encima. Entonces, ella felicitó a Herscherik cuando superó aquello, como si él fuera su hijo.

Bueno, prácticamente la he engañado… Lo que es muy vergonzoso.

Herscherik comenzó a recordar.

Porque se vería innatural que hiciera bien las cosas desde el inicio, intencionalmente cometía errores, como abotonar su camisa o confundirse con los zapatos derechos o izquierdos, con la intención de no levantar sospechas. Tiraba su cuchara no-tan-accidentalmente o dejaba caer su taza. Meria dejaba salir un pequeño suspiro al limpiar. Si bien interiormente se disculpaba, Herscherik de a poco le enseñaba a ella que podía hacer cosas. Gracias a eso, Meria ahora no se preocupaba más y venía a esta habitación para prepararle a Herscherik sus comidas.

Herscherik daba una excusa de que se quedaba dormido a veces, solo por diversión propia.

Herscherik saltó de su cama, aterrizando en la suave alfombra. No pudo mantener el equilibrio de su cuerpo, así que rápidamente colocó su mano, pero, aun así, cayó de cara. Terminó enseñando un penoso comportamiento. Al principio, sus esfuerzos al caminar sobre sus dos pies fueron también sin dificultades, pues no había diferencia en el ritmo de sus pasos que ella tenía en su vida anterior.

Mientras ahogaba un bostezo por segunda vez, Herscherik primero se dirigió en dirección al lavabo. Se paró en el taburete preparado para su uso, abriendo el grifo para dejar salir el agua en un balde, llenándolo para lavar su rostro. Eventualmente, los aparatos diarios de éste mundo sólo tienen una pequeña disparidad a comparación del Japón moderno. Si giraba el grifo, el agua salía y la del inodoro incluso se llenaba. También había una bañera y una tina que se llenaba con agua caliente. Se preguntaba si este mundo tan conveniente era solo un sueño, pero al dormir y al despertar, el mundo no cambiaba.

Herscherik terminó de lavar su rostro y caminó hacia el vestidor.

La primera vez que vi eso, realmente me sorprendí…

Además de la alcoba, había una habitación instalada, de diez tatamis de tamaño. Caminando en esta, fue recibido por la visión de lujosas ropas de izquierda a derecha. No era solo ropa, había zapatos y accesorios preparados, todos hechos a pedido, sin excepción. Siendo abrumado por las deslumbrantes ropas, Herscherik tomó una vestimenta apta entre ellas.

Vamos a usar la ropa azul oscuro hoy.

Herscherik se tomó su tiempo para despojarse de su pijama. Él podría hacerlo sin demora, pero en este cuerpo de tres años, sus movimientos aún eran lentos. Colocó sus brazos en la blusa, se subió sus pantalones y vistió su chaqueta. Conocía la calidad fina de la tela, desde la forma en que maravillosamente se deslizaba a través de su piel. Las decoraciones eran el trabajo de un artista de primera clase, en esos brillantes botones de oro.

Terminando de cambiar sus ropas, peinó su sedoso cabello rubio para arreglar el cabello que tenía al despertar. Antes de reencarnar, ella poseía cabello rizado, así que cada mañana peleaba con el mismo en sus intentos de arreglarlo. Sin embargo, este cabello rubio se volvía liso inmediatamente al peinarlo una sola vez, por lo cual se sentía bendecido. Al dar el último giro frente al espejo de cuerpo completo, observó el reflejo de una hermosa niña ―no, hermoso niño con su cabello rubio y ojos azules en contraste―. Herscherik asintió con satisfacción.

La diferencia con mi vida anterior es como el cielo y la tierra.

Herscherik recuerda su vieja vida. Pese a ser una mujer, no tenía el más mínimo interés en ropa o joyas. En el trabajo usaba su uniforme y, en casa, un jersey con el que estaba cómoda. Cuando salía, usaba jeans o remeras e, incluso, ropa deportiva. Solo cuando ella salía con amigos o miembros de su familia, provocaba que se vistiera con mucho más empeño. Como un miembro de la sociedad, era cautelosa con su atuendo cuando iba al trabajo, pero nunca se refería a sí misma como alguien que estaba a la moda.

Comparado a su vida anterior, se volvió más consciente acerca de su cuerpo. Herscherik se admiró a sí mismo. Y el pensar que éste cuerpo suyo, aún estaba en etapa de crecimiento, lograba que toda esta ropa mandada a hacer fuera un desperdicio, pero el no usarlas ya sería por lo mucho, imperdonable.

—Buenos días, Hersche. ¿Dónde estabas?

Escuchando la voz de un hombre joven llamándolo, Herscherik mostró su rostro desde el cuarto de vestir. Meria y el joven dueño de aquella voz, ya estaban aquí con el desayuno, el cual anteriormente ya había sido traído.

— ¿Cambiaste tus ropas tú mismo? Lo has hecho bien, Hersche.

El joven hombre sonrío. Esa sonrisa era tan brillante que inconscientemente, Herscherik entrecerró los ojos.

Cabello rubio platino similares a los rayos de luna, ojos azules tan brillantes como los de Herscherik. El borde de sus ojos mirando hacia abajo, pero que aun así lo hacía poseer una mirada gentil. Tiene la imagen de un bishounen, incluso en sus treintas.

A pesar de todo, Herscherik lo sabe mejor que nadie. Aun si él se ve así, ya estaba en sus treintas.

Él tiene más o menos mi misma edad que en mi vida anterior, eso es tan injusto…

Herscherik sonreía mientras pensaba en eso e intercambia saludos matutinos.

—Buenos días, padre.

Herscherik recordó el shock que tuvo al enterarse que éste hermoso joven era su propio padre. Su ‘yo’ reencarnado estaba por supuesto, reconsiderando la idea, cuasi consolación de haberse convertido en un bebé. Pero el joven era tan hermoso que erróneamente pensó de él como una joven mujer. De todos modos, la mitad de sus parientes hombres poseían el mismo color platino, siendo una inexorable verdad que él lo consiguió de ellos. Herscherik mal entendió de nuevo cuando se vieron después, creyendo que él era su hermano mayor en vez de su padre, debido a su joven apariencia. Él estaba sorprendido de que estaban muy lejos de ser hermanos, y siendo que en la visita no arreglaron un horario ni nada, Herscherik se preocupaba de si estaba tomándose en serio su trabajo o no.

Este hijo estaba preocupándose de más y aun así, no lo demostraba en sus facciones. Su padre, sostuvo a su amado hijo entre sus brazos con una sonrisa tan brillante que cualquier mujer quedaría al instante fuera de combate, a la par en que desordenaba el cabello de Herscherik que antes había estado ordenando.

Herscherik, quién no podía acostumbrarse a que su cabello fuera desordenado sin importar que, se retorció cosquilleante y mostró una expresión tímida. Él parecía ser un infante de tres años de edad, pero mentalmente, Herscherik es una sentimental mujer de treinta años, quién se ha rendido al amor. Este tipo de respuesta ha sido realmente el mejor esfuerzo que ha podido dar.

—Es tiempo de su reunión, Su Majestad. —Una suave voz interrumpe el tiempo privado de padre e hijo. Esta notificación venía de un hombre joven. Ojos negros, combinados con su cabello oscuro, más profundo que el verde intenso, pertenecientes a un hombre adulto en su juventud con un aire sofisticado, su nombre era Rook. El mayordomo del padre de Herscherik.

Existía un montón de gente que asociaba un mayordomo de un mundo de fantasía con la nobleza. Incluso Herscherik solía pensar así, actualmente. Es más, Herscherik predijo que reencarnó en una familia que le iba bastante bien, desde el momento en que se percató que tenía una nana.

No obstante, la realidad era mucho más exagerada.

El estándar de vida es alto, así que pensé que reencarné como un hijo de un noble medio, pero… ¿Quién iba a pensar que actualmente sería un príncipe?

Cuando esa revelación llegó a él, las emociones de Herscherik eran un completo caos. Deseó ser una princesa o una señorita, más que un niño. Ahora que realmente se convirtió en un príncipe, se preguntaba cómo había podido desear algo como eso antes.

Es cierto que debes de ser cuidadoso con lo que deseas…

Herscherik es todavía un niño, pero, aun así, siente como si hubiese perdido algo preciado.

Habiendo dicho esto, el mayordomo del padre de Herscherik -el vigésimo tercer rey del reino de Greysis, Soleil- con pesar colocó a su hijo sobre el piso y le dió unas palmaditas en la cabeza a Herscherik.

—Entonces, iré yendo.

[Traducido por Reino de Kovel]

—Sí, deseo que puedas hacer lo mejor en tus deberes hoy también, padre.

Soleil sonrió por las palabras de Herscherik y acarició la cabeza de su hijo una vez más, entonces se retiró de la habitación llevándose consigo a su mayordomo.

Después de despedir a su padre el rey, Herscherik se sentó en la silla, esperando a que la comida fuera preparada por Meria, mientras observaba la pintura que se encontraba arriba de la chimenea. Directamente frente a su silla, la pintura retrataba a una rubia parecida a Mona Lisa. Meria recientemente le contó, que este era el retrato de su madre.

La madre de Herscherik, como le había comentado Meria, murió después de que su condición empeorara al darlo a luz a él. Según Meria, su madre era una de las concubinas más favorecidas entre todas las esposas y concubinas del palacio, pero debido a que los orígenes de ella provienen de un humilde mercader, no pudo convertirse en una esposa con el título de reina. Ella tampoco buscaba ese estatus, sólo deseaba estar al lado del rey.

Desde que Meria le relató el modo en que esos dos se conocieron muy emocionada, Herscherik no podía discernir qué partes eran reales y cuáles eran las exageradas. Aun así, cualquiera podría disfrutar un manga shoujo en que podrías sonrojarte fuertemente, escuchando el desenvolvimiento en donde su padre se escapaba del castillo disfrazado para ver a su madre. Y él comentó: —Si eso es cierto, no sería tan extraño que su propio hijo se hiciera a un lado porque se siente demasiado avergonzado, ¿sabes? —Cuando por fin propuso matrimonio.

Qué por cierto, fue su madre, no su padre.

En ese punto, la diferencia de sus edades era más de doce años, pero su madre no parecía importarle cuando ella se propuso. De todos modos, su padre se veía joven, pero él actualmente estaba en sus treintas, mientras que su madre tenía dieciocho años cuando se casaron. Y entonces, Herscherik se preocupó de que sí su padre era un lolicon.

Debido a que Meria acompañó a la madre de Herscherik, ella hablaba mucho sobre el pasado con nostalgia. Su madre, comparándose a otras esposas y concubinas, era menos atractiva en apariencia. Eso es porque se dice que todas las esposas eran dueñas de una extraordinaria belleza, así que, si ella era comparada con una mujer ordinaria, su madre parecía ser lo suficientemente hermosa.

Su madre realmente tenía una personalidad alegre. Meria nunca la vio deprimida en ninguna ocasión. Siempre era animada y aunque era una de las concubinas más favorecidas, ella amaba realizar las tareas del hogar. Ocasionalmente limpiaba por sí misma, provocando que las personas a su alrededor se sintieran inquietas. Se escaqueaba a la cocina para hornear pasteles y galletas, presentando los mismos en fiestas de té con otras esposas. Ella saludaba al cansado rey, quien se retiraba a su habitación como un fantasma, dando aquella sensación. Era sin duda, una excéntrica concubina favorecida.

Herscherik nació de esa concubina y del rey, pero ella perdió su vida. El rey perdió a la mujer que más amaba. Su padre favorecía a su madre entre sus otras esposas e incluso usaba todo su tiempo libre para visitar a Herscherik y eso era realmente descorazonador. Pero tampoco se puede aseverar que su padre dejaba de lado a sus otras esposas, concubinas o sus otros hijos por eso.

Herscherik es el príncipe más joven y tampoco tiene hermanos menores. Sus hermanos mayores y hermanas, tenían siete o más años que él, cada uno de ellos iban a las tan llamadas escuelas y academias, por lo cual no solían estar por los alrededores.

Las otras esposas del rey son buenas, no hay celos ni sabotajes abundantes como ocurren en las novelas harem del palacio. Ellas en realidad realizan charlas de chicas, por ejemplo, de cómo animar al rey quién siempre ha parecido estar cansado o hablar en el jardín mientras tenían una fiesta de té, como ha visto Herscherik al pasear junto con Meria. Él, algunas veces toma esa oportunidad para ser colmado de mimos y que le den dulces. Por ahora, Herscherik tiene la esperanza de que la actual concubina favorita deje de copiar lo que hacía su madre. Él fácilmente podía imaginarse al rey desmayándose en vez de animarse.

—Herscherik-sama, hoy es la tan esperada noche, ¿no es así? —Dijo Meria con alegría mientras servía el atrasado desayuno de Herscherik. — ¿Qué tipo de ropa debería escoger para ti? ¿Qué tal ese traje búrdeo que recientemente conseguiste del sastre? Ah, pero el cabello de Herscherik-sama también combina con un verde claro, ¿No?

Herscherik ladeó su cabeza mientras veía a Meria y a sus resplandecientes ojos.

— ¿Algo va a pasar hoy?

—Oh, vaya. —Los ojos de Meria aumentaron de tamaño al no creer lo que oía. —Esta noche es la fiesta de cumpleaños de Herscherik-sama. Es su fiesta debut, Herscherik-sama.

Las palabras de Meria provocaron que Herscherik ladeara su cabeza por segunda vez.

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3 thoughts on “Herscherik – Capítulo 2: Príncipe, Familia Real y Cumpleaños (I)

  1. Catarina faa says:

    Esto es interesante ~~~
    ¡Gracias por traducir! *INSERTAR CORAZÓN*

    Ya quiero que inicie la parte donde usará sus conocimientos pasados >:D

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