Joven esposa del Capitán (de 62 años) – Capítulo 47: Regreso a la vida cotidiana

Traducido por Yonile

Editado por Sharon


Poco después del incidente, volví a mi vida normal.

Sin embargo, son esos días en que no tengo nada que hacer como de costumbre. Preparo el almuerzo para Wilhelm, luego se lo llevo y como con él, regreso a casa y tejo. No hay nada especial que hacer.

Quería que Chris me enseñara a cocinar, pero con lo que había pasado solo había dos cocineros, Chris y Michelle. Eso era un problema, así que padre contrató a otros dos, pero como aún eran nuevos, dijeron que no tenían tiempo para enseñarme al menos que fuera tan hábil como Michelle.

Mientras tanto, sería como siempre, donde hacía una parte del almuerzo por la mañana. De acuerdo con Chris, no tenía problemas al hacer comidas en caja ya que recibía una remuneración por ello.

Como de costumbre, hoy me dirigía hacia la Orden de Caballeros para almorzar con el señor Wilhelm.

El clima de hoy era agradable, así que nos encontrábamos en la azotea. Por supuesto también estaba Natalia, pero su presencia es como el aire cada vez que estoy con él.

Y así, sin ninguna preocupación, estoy feliz de ver almorzar tan a gusto al capitán.

—Hmm, el almuerzo de hoy también es delicioso.

—Muchas gracias, señor Wilhelm.

—Todo está delicioso. ¿Qué parte hiciste, Carol?

—¿Qué crees que hice yo? —me reí orgullosa.

Fue extremadamente bueno lo que hice hoy. Por supuesto que también me encargué de los condimentos.

Chris se sorprendió cuando lo probó, e incluso reconoció que estaba delicioso.

—Hmm… deja ver, ¿fue esta hamburguesa?

—Como se esperaba del señor Wilhelm, acertó.

Lo adivino en el primer intento.

Hoy hice el filete de la hamburguesa con carne molida amasada. Lo hice más pequeño para que entrara en el empaque.

Hice todo, desde cortar las verduras hasta amasar y freír. Cuando estaba usando el fuego, Chris estaba revoloteando nerviosa.

Sabía que lo había hecho bien, pero ¿cómo adivinó tan fácilmente?

—¿Cómo lo supiste?

—Hmm… porque era lo más delicioso.

—¡E-Eso!

Que haya dicho eso me hizo muy feliz. ¿Esta era la dicha de cocinar delicioso y ser elogiada?

Seguiré esforzándome y prepararé comida que le sastisfaga.

Además, tengo que tejer la bufanda para el invierno que pueda envolvernos a ambos.

—Me alegro, señor Wilhelm.

—Ya veo… Nn, ejem, disculpa pero, ¿puedo tomar un poco de té?

—Si, lo prepararé.

Mi corazón latía mientras lo preparaba.

Preparando el almuerzo y luego sirviendo el té. Desde el punto de vista de otra persona, seguramente parezco una esposa.

—Hm, delicioso. También deberías comer.

—Bueno, entonces. Por favor, discúlpeme.

También almorzaré.

Primero comeré la hamburguesa que había elogiado. Su forma se había desmoronado, pero el sabor debería estar bien. Si fuera Chris, seguramente no cometería el error de arruinar la forma de la hamburguesa.

—De verdad está delicioso, señor Wilhelm.

—Hm, perdón por los problemas de nuevo.

—De ningún modo. Si está satisfecho, no me molesta en absoluto.

—Hmm… gracias por decirlo.

El señor Wilhelm frunció el ceño mientras se frotaba la barbilla. Parecía satisfecho con la comida, ¿habrá algún problema?

—En realidad, tengo algo que discutir contigo.

—¿Discutir?

—En efecto. Pero incluso si te niegas,no habrá ningún problema. Sé que no es una  cuestión que deba preguntarle a la hija del duque en primer lugar.

Me pregunto sobre qué querrá hablar. Me gustaría ayudarle en todo lo que pueda.

Con tal de hacerlo feliz, haría cualquier cosa.

—En realidad… Carol, ¿te gustaría trabajar en la orden?

—¿Eh…?

—Desde un principio querías unirte ¿verdad? Pero le dije a la Orden de la Nieve que era imposible que la hija de un duque se una a la orden sin voluntad de defensa nacional.

—Sí.

—Escuché mucho de Julius, el médico a cargo de tu prueba de ingreso.

Julius.

Si recordaba bien, era un viejo caballero médico, al cual llamaban el capitán Anastasi, Si no estoy equivocada, era dos o tres años mayor que Wilhelm.

—¿Qué tipo de cosas dijo?

—Hmm… que el conocimiento de Carol en medicina y farmacia es cuantioso. Dijo que si ganas experiencia práctica sería suficiente para trabajar como médico en cualquier momento.

—Es así.

Me alegro haber sido reconocida por un médico, pero eso era conocimiento que recordaba de mis estudios, no pensé que me seria útil.

—También le dije a Julius que no te unirás a la orden.

—Sí.

—Sin embargo, sería una pena perder a la persona la cual Julius ha elogiado tanto. Por lo tanto, Carol… ¿no te gustaría ser profesora en la orden?

—Eh… ¿p-profesora?

Me quedé estupefacta. Nunca esperé que diría eso.

Pero el señor Wilhelm asintió magnánimamente.

—El trabajo de la orden es luchar. Por esa razón debemos estar preparados para dar nuestra vida. Sin embargo, tampoco la vamos a perder de manera imprudente.

—Sí.

—Si cada caballero tiene conocimiento sobre primeros auxilios, tratamiento de emergencia y respuesta médica, la cantidad de vidas que se pueden salvar aumentaria. Especialmente en las unidades con muchos plebeyos, muchos de ellos no tienen conocimientos sobre desinfección e higiene. Quiero darte el rol de enseñarles. Por supuesto, se te pagará una buena cantidad de dinero.

—¡Y-Yo…!

Estoy agradecida de que confíe en mí, y entiendo a qué se refiere.

Por supuesto, sin conocimiento sobre higiene y desinfección las heridas se agravan. Era necesario al menos saber lavarlas con agua.

Además, en el campo de batalla no siempre hay medicina disponible. Todos podrían ser capaces de salvar las vidas de los demas si les enseño el uso de las hierbas medicinales en el tratamiento de las heridas.

Siendo así, no podía negarme.

—Gracias por decirme. Quiero ayudar al señor Wilhelm. Si puedo ayudarte enseñando, entonces seré profesora.

—Hmm… Bueno, aun no ha sido decidido. Tengo que consultarlo con el subdirector y los oficiales ejecutivos.

—Entiendo, le pediré permiso a madre.

—Te lo dejo a ti.

Estoy feliz.

Por supuesto, estaba el hecho de que sería útil para el señor Wilhelm, pero más que eso…

Yo, Carol Ambrose, dieciséis años, finalmente tendré un empleo.

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