La chica que sostiene el anillo – Capítulo 46 (Final): Mi Felicidad

Traducido por Rencov

Editado por Meli


Tras haber conseguido rescatar a Noel, Cynthia se retiró de inmediato y llamó a un cirujano para tratar las heridas de su amiga. La lesión en el hombro derecho era bastante severa y estaba sangrando mucho. Para colmo, también había sufrido quemaduras. Sin embargo, el cirujano dijo que su vida podría salvarse. 

—Ordena que todo el ejército avance. Ahora es nuestra única oportunidad. Rápido… da la orden de ataque… —dijo Noel apretando el brazo de Cynthia.

—Lo sabemos. El señor Siden ya lidera la ofensiva. Al igual que los otros gobernantes, incluido Lord Elgar. Lo que necesitas ahora es estar tranquila y recuperarte. ¡No permitiré que hayas sobrevivido hasta ahora solo para morir! 

—Sí… está bien.

—¡Es ridículo que te hayas metido en una trampa de fuego! ¿¡En qué estabas pensando!? ¡¿Por qué no me lo dijiste?!

—Perdón… —murmuró y cerró los ojos.

Era probable que llegó a su límite físico. El agua se escurrió sobre su rostro cubierto de cenizas cuando un paño húmedo la limpió. Cynthia terminó la tarea, y volvió sus ojos al campo de batalla. Una brillante atardecer carmesí iluminó la contienda. Un gran ejército se extendió a través de las llanuras, cubiertos con estandartes que se tiñeron de rojo por la luz del sol. El cuerpo carmesí avanzó por las llanuras escarlata.

Casi se parece al estandarte del sol.

Rojo era el sol y blanca era la gente, las banderas de la Mancomunidad manchadas en la sangre de sus portadores. Cynthia se preguntó qué habría pensado Noel si hubiera visto esta escena. Tomó un respiro y se dirigió a retomar el mando.

♦♦♦

El miedo al demonio se reavivó una vez más en los corazones de los soldados baharanses al ver el repentino infierno envolvente en el centro del campo de batalla, como si las llamas del purgatorio hubieran descendido sobre las llanuras. Luego vino el acalorado grito de guerra de las fuerzas de la Mancomunidad, una orgullosa ovación al regreso de la gobernadora general de la Mancomunidad, Noel, y la muerte del comandante de la Caballería del Sol Negro, el general Falid. La mayoría de los enemigos no habían escapado, y el hedor a carne quemada se esparció por el campo de batalla. 

Con el aumento de la moral, las fuerzas de la Mancomunidad comenzaron el asalto antes de que cayera la noche. El imperio podría haber colocado emboscadas propias, pero el ánimo de los que avanzaban resultaba difícil de romper. Encima, el emperador Amil había recibido un duro golpe por la pérdida de su asesor más confiable, su mano derecha. Como la cadena de mando se había roto, cada comandante luchó por cooperar, y de forma lenta cedieron terreno, incapaces de detener a la fuerza enemiga. Amil había perdido su mejor carta que podría haberle dado la vuelta a las cosas. 

Al final, se había traspasado el flanco derecho, y el centro se estaba debilitando por las fuerzas de la Mancomunidad, llevando a los soldados imperiales a un estado de pánico. Informe tras informe de la muerte de los comandantes en la batalla llegó como diluvio. En este punto, Amil se dio cuenta de su derrota.

—Eso es suficiente. Ordena a la retaguardia que intervenga y retire al ejército. Estamos abandonando a Toldo y Vesta. Las líneas del frente se trasladarán a la ciudad de Cyadre.

—Pero, Su Majestad, eso significa…

Abandonar Toldo y Vesta significaba ceder el control de más de la mitad de Bahar. Cyadre poseía defensas formidables, pero el alcance no era comparable con Vesta.

—No hemos preparado suficientes suministros para mantener una fuerza de este tamaño en Vesta. No resistiremos mucho tiempo contra un enemigo tan motivado, es por eso que esta es la mejor manera de minimizar las bajas en nuestra retirada, mientras planeamos más adelante como recuperar nuestras tierras. ¡Vete a dar las órdenes para movilizar a la gente, soldados, bienes y tesoros! ¡Mantén todo lo que puedas lejos de la Mancomunidad!

—¡S-sí señor!

El oficial de personal salió corriendo, y los otros oficiales fuera de la tienda comenzaron a moverse a toda prisa.

—Pensar que iba a perder tan de manera tan terrible… ¿por qué Falid respondió a la provocación enemiga?

Amil suspiró y se dejó caer en una silla. Más que enojo, estaba decaído por su primera derrota significativa en la batalla y la muerte de Falid. Eso solo fue suficiente para herir su espíritu. Sin duda, Falid debía haber sabido que era una trampa. Analizando la situación, hubiera estado bien ordenarle a otro cuerpo que atacara. Incluso si una gran parte de la Caballería del Sol Negro avanzara por su cuenta, si él no se hubiera ido, el daño habría sido mínimo, pero había salido adelante. Era la primera vez, que había realizado un ataque por su propia voluntad, peleó y falleció, dejando nada más que un vacío en el corazón de Amil.

Era probable que Falid haya ido a asegurar en persona al Demonio. Por qué, no sé… así que esta fue su primera y última violación de órdenes, ¿eh?

Y luego estaba el asunto de la supervivencia de Noel Bosheit, a quien Amil había pasado por alto en el pasado. Era probable que continuaría enfrentándose a ella como el demonio y gobernadora general de la Mancomunidad siempre y cuando sobreviviera en el frente contra el imperio, y el hombre que debería haber podido detenerla había muerto.

—Kkhhhhhhhhh… ¡Si tan solo la hubiera matado entonces! ¡¿Mi suavidad causó todo esto?!

También había sido el resultado de su propia negligencia y orgullo. Amil se arrepintió de sus decisiones pasadas y apretó los labios para ocultar el miedo que emanaba. El miedo de que el Demonio del purgatorio continuaría de pie en el campo de batalla con la intención de matarlo. Ella lo seguiría a través de las montañas más altas y los océanos más profundos hasta que muriera.

♦♦♦

Después de tomar el control del ejército de la Mancomunidad, Siden no se relajó en su persecución al caer la noche, sino que ordenó una marcha forzada. Asimismo, había proclamado que todos los que se rindieran se salvarían en un intento de limitar la resistencia. Desde luego, no hubo piedad para aquellos que se resistieron. 

El lord de Toldo aceptó el llamado a rendirse cuando se enteró de la derrota imperial en Altvear. Siden confió Vesta a Burns, y la respuesta que recibió fue que, si se le daba una semana, podría tomarla sin sangre. Todo esto fue aprobado por el consejo y, como se prometió, después de una semana, la bandera roja y blanca de la Mancomunidad ondeaba con orgullo sobre la ciudad. A su lado también lo hacía el estandarte de martillo gemelo de Noel.

♦♦♦

Burns cambió el equilibrio de poder del continente con la batalla de Altvear. La Mancomunidad de Libelikan demostró que no solo se unió para hacer una revuelta, sino que ahora era capaz de manejar un poder militar que rivalizaba con el imperio Horsheido. Estas noticias disminuyeron con gran impacto la influencia del imperio y de su emperador Amil, quien solicitó y firmó un armisticio con la Mancomunidad para que pudiera dedicarse a los disturbios internos en las provincias. Así reconoció formalmente que la Mancomunidad de Libelikan era digna de negociación. Era una indicación de cuán arrinconado estaba Amil.

Por otro lado, la Mancomunidad de Libelikan también estaba agotada por la guerra. Si bien tenían la intención de destruir el imperio en un ataque decisivo, Noel, quien les había entregado la gran victoria, sugirió que aceptar el armisticio era una buena idea, a lo que los reyes accedieron. En cumplimiento con el tratado, el Oeste de Bahar se integró en la Mancomunidad, y Burns se unió al consejo como su gobernante. Vesta, la ciudad capturada sin sangre durante la guerra, se convirtió en su capital, y los plebeyos estaban un tanto satisfechos dado que su líder era un paisano baharanse.

Noel propuso mantener el statu quo en la reunión de príncipes.

—Es mucho más conveniente dejar al enemigo en paz. ¿La gente no estará más motivada si tenemos un enemigo odiado? Y si ese enemigo odiado desaparece, tendremos que hacer otro, es por eso que está bien dejar las cosas como están.

Si intentaran unificar con fuerza el continente, las cosas se desmoronarían con velocidad. Ya se podían ver varios signos de tal inevitabilidad aquí y allá. Acumular el odio era la acción más fácil por el momento.

—Pero, aun así, no sabemos qué harán cuando estén acorralados. En Gemb tenemos un dicho: una rata acorralada morderá al gato. ¿No deberíamos aplastarlos mientras tengamos la oportunidad? —dijo Siden.

—¿Pero tenemos la fuerza? Sé que es tu sugerencia, pero parece bastante difícil seguir luchando sin fin, incluso cuando el imperio nos ofrece un armisticio.

—Pero…

—Está bien. —Noel sonrió con confianza—. Vamos a tomarlo con calma sin entrar en pánico. Todavía tenemos un largo camino por delante.

En la actualidad, lo mejor para la Mancomunidad sería recuperar su propia fuerza. No había necesidad de tener otra batalla masiva. Además, no dejarían que el imperio permaneciera para siempre sin miedo. Alentando los levantamientos, podrían invadir con el pretexto de defender a la nueva nación. Los problemas en las provincias imperiales fueron suficientes para ganar simpatía. La propuesta de Noel para la política de la Mancomunidad era apoyar la liberación. No había razón para soportar todo el peso de la fuerza imperial, y la idea era proporcionar apoyo militar mientras permitía de manera genuina que la provincia permaneciera lo más independiente posible. Era obvio que, Noel supervisaría esto como la gobernadora general. Si bien la discusión fue acalorada en la asamblea, la conclusión final se inclinó hacia la propuesta de Noel con la aprobación de Elgar, Siden y Burns. 

Noel pensó que si se vieran obligados a conquistar el continente anularían todas las ganancias de la Mancomunidad. Otra batalla podría ocurrir para crear un nuevo gobierno y el ciclo se repetiría, fue por eso que era mejor permitir que el imperio continuara existiendo.

—Ya veo… ¿lo que quieres decir es que culpemos de todos los disturbios, la insatisfacción, los rencores y la sensación de pérdida al imperio?

—Es la mejor idea que hemos tenido hasta ahora, por lo que debería estar bien con eso. Y si se reforman y comienzan a gobernar bien, podrían terminar teniendo buenas relaciones con nosotros. Eso podría traer paz al continente.

Aunque sabía que era imposible, Noel lo mencionó. Para establecer un buen gobierno, primero tenían que abandonar la expedición, pero eso no solo desacreditaría aún más al emperador, sino que también los dejaría vulnerables a un contraataque de la iglesia de la estrella. La Mancomunidad ya había establecido una relación amigable con las potencias continentales, lo que significaba que se convertiría en un ataque de pinza. Por esta razón, ese nuevo territorio estaba siendo apuntalado como un muro para defender el imperio, y nadie sabía cuánto duraría. Si lograban avanzar demasiado, el poder que había obtenido la independencia de la Mancomunidad se volvería contra el imperio para ayudar a su enemigo. Cada posición cambiaría con el tiempo, pero Noel lidiaría con ello cuando sucediera.

—Bueno, supongo que deberíamos hacer lo mejor que podamos por nuestra cuenta. Dondequiera que miremos hay necesidad de reparación.

Una vez que se terminó la reunión, Noel tomó a sus subordinados y construyó las tumbas de Barbas y de los muertos en la batalla. Si bien podría no haber tenido sentido rezar a esos monumentos de piedra, al menos servía como prueba de que ella nunca los olvidaría. Barbas tenía una esposa y un niño pequeño, por lo que ella los invitó y recibió en la oficina del gobernador general. 

La oficina estaba ubicada en el centro de Bahar, cerca de Toldo. Vesta estaba cerca, y podían observar el Este de Bahar y amenazarlos con fuerza. Los cincuenta mil combatientes en la oficina se dedicaban primero a las labores del campo en un intento por revivir la provincia. Siendo ese el caso, Noel no se había convertido en el lord local de Toldo, pero estaba allí para brindar asistencia. Los asuntos domésticos quedaban a cargo del lord correspondiente. Noel dijo que estaba bien porque la oficina se reubicaría si algo sucedía. Los soldados habían sido informados de que podían instalarse si así lo deseaban. 

Mientras descansaba un poco su cuerpo, Noel pensó en todas las cosas importantes que aún quedaban por hacer. Así pues, Cynthia, Kai y Riglette fueron sometidos a los caprichos de la gobernadora general de principio a fin.

♦♦♦

A poca distancia de la ciudad capital de Firuth había una capilla escondida entre los árboles. Un lugar donde se habían realizando abominables experimentos humanos: los huérfanos, los prisioneros y los niños abandonados eran convertidos en soldados reforzados. Pero ahora se había transformado en una mazmorra construida para saciar la lujuria por la búsqueda de la vida eterna del ex emperador Befnam. 

Los retorcidos experimentos arrojaron resultados regulares. Befnam logró retardar el proceso de envejecimiento humano. A costa de una vida humana, otra podría extenderse un poco. Él había usado a muchos prisioneros de la campaña continental sin que Amil lo supiera. Toda continuación de la Operación Amanecer bajo la pretensión de la Operación Sol del Cielo fue una mentira para encubrir los experimentos destinados a obtener la eterna juventud. Gracias a la cooperación del primer ministro Mills se ocultaban las actividades. Después de haber investigado lo que le había transmitido el emperador del sol original. Él deseaba hacer realidad su propio sueño. Era por eso que invirtió todo su dinero en la investigación de Befnam. Quería robarlo todo al final.

—Lord Mills, hemos agotado nuestra población masculina adulta. ¿Qué piensa de sustituirlos con niños?

—Suena bien, hazlo de inmediato. Siempre podemos tomar tantos como necesitemos del continente. Claro, debemos asegurarnos de que su majestad continúe su expedición con ese fin. Juejue, lo tendré sentado en ese trono hasta que su espíritu se extinga.

Muy pronto, la juventud eterna estaría al alcance. Mills la tomaría sin dejar que Befnam viera los frutos de su trabajo, y luego tomaría el imperio cuando se presentara la oportunidad. Entonces podría conquistar el continente, por lo que no había necesidad de precipitarse. Una vez que la fórmula estuviera completa, tendría todo el tiempo del mundo.

—¿Hmm?

Un ruido extraño llegó al oído de Mills desde el piso inferior alrededor de la entrada a la iglesia. El edificio estaba rodeado por un muro resistente y tenía cinco niveles de sótano debajo para los experimentos. Era custodiado por soldados de élite preseleccionados para la Operación Amanecer y así prevenir la posibilidad de una incursión de bandidos.

—¡Lord Mills! ¡Una incursión enemiga! Ah, ahh, aaaaaaahhhh…

—¿Qué? Si no te calmas y explicas, no te entenderé.

—El Demonio, Noel el Demonio está…

La cabeza del soldado fue aplastada y su materia gris salpicó la cara de Mills. Detrás del hombre que acababa de perder la cabeza había una mujer con una armadura roja: Noel Bosheit, la gobernadora general de la Mancomunidad; las comisuras de sus labios se curvaron con ligereza. 

Mills conocía ese rostro por la negociación del armisticio. En ese entonces ella había mostrado la suficiente dignidad para ser un comandante en la Mancomunidad, pero ahora tenía la expresión de un lobo lamiéndose los labios enfrente de su presa. En su mano empuñaba un martillo oxidado y cargaba un sinnúmero de clavos.

—O-oh, eh… pensar que la heroína de la Mancomunidad, Noel, su excelencia, ella misma, vendría a un lugar como este. Si hubiera venido de manera oficial, la hubiéramos recibido con fanfarria… No entiendo muy bien las circunstancias que rodean a su visita, pero por el momento, tenemos un armisticio con la Mancomunidad. Y esto es una violación al acuerdo.

Mills había necesitado un gran esfuerzo para reprimir su sorpresa y mantener su comportamiento gentil.

—Vine en secreto. ¿No está la administración imperial en agitación en todos lados? Entonces, pensé que ahora era el único momento para aplastarlo. No es un problema si no me atrapan. Estoy bastante segura de que el armisticio continuará por un tiempo.

—N-no es muy amable aplastar cosas. En primer lugar, ¿cómo te enteraste de este lugar? ¡Se supone que este es uno de los lugares más secretos del imperio!

—¿En verdad quieres saber? —preguntó Noel.

—S-sí.

—Bueno, no te lo diré. Quiero decir, si te lo dijera justo antes de matarte, sería una pérdida de tiempo.

Mills intentó huir a toda prisa, pero Noel fue más rápida lo tomó por la nuca y luego lo tumbó al suelo. Aunque se resistió tanto como pudo, no pudo liberarse.

—Apuesto a que solo estás haciendo una investigación despreciable, ¿no? Molestaras a todos si sigues así, es por eso que haré que mueras ahora.

—¡Woah, espera, s-solo espera un poco! L-la… la investigación aquí es sobre la eterna juventud. ¿Me escuchas? Está casi completa. Desde luego, compartiremos los resultados contigo, ¡así que no me mates! ¡Además, soy el primer ministro del imperio! ¡Te puedo ser de utilidad!

—Mmm… La verdad no te necesito. Si alguna vez me canso de vivir para siempre, sería un infierno. Además, es bastante divertido como son las cosas, por lo que creo que eso es suficiente. Y ni siquiera necesito tu poder. Sería demasiado para mí si hay dos personas con personalidades horrendas. —Presionó los clavos sobre él en la cabeza, sonriendo todo el tiempo.

—Detén eso. ¡Oye, para! Deten…

—¡Ei!

Con un grito, Noel clavó tres clavos en la cabeza a la vez, y luego le rompió el cuello por si acaso. Ella defenestró el cadáver convulsivo. Sus heridas aún no se habían sanado del todo, pero esta actividad estaba bien. 

Noel se sacudió las manos cuando Cynthia, Kai, Riglette y el Bloque de la Hormiga Blanca llegaron.

—Gobernadora general —informó el nuevo jefe del Bloque de la Hormiga Blanca, Gorn—, hemos asegurado la iglesia. Matamos a todos los hijos de puta que se resistieron.

No parecía muy acostumbrado a su nuevo puesto, pero estaba trabajando con un esfuerzo feroz.

—¿No eran bastante fuertes?

—Físicamente, sí, eran muy fuertes, pero sus movimientos eran de novatos. Una pequeña capa y una daga, y todo salió sin problemas.

—Como se esperaba del Bloque de la Hormiga Blanca. —Noel lo elogió y le dio una palmada en el hombro .

—¡Muchas gracias! No podemos dejar el nombre de Barbas en mal.

—No sé qué está pasando aquí, pero no parece un buen establecimiento. Apesta a sangre —dijo Cynthia,

—Sí, es mejor quemarlo pronto. No dejemos rastro.

—Hay cincuenta niños encerrados en el sótano, ¿qué debemos hacer con ellos? —consultó Cynthia.

—Los llevaremos a Toldo por ahora y lo resolveremos más tarde. Si quieren quedarse en la ciudad, no me importaría cuidarlos.

Los ojos de Cynthia se abrieron de par en par ante la respuesta de Noel, y Riglette chasqueó la lengua porque esperaba que comenzaran más problemas, puesto que ella sería la encargada de asegurar que los niños fueran atendidos.

—Es raro que digas algo así —comentó Kai.

—Sí, supongo. ¿Hay algo más?

—Sí, aquí no hay piedra negra como la que mencionaste, y tampoco se encontró a Befnam en ninguna parte. Si crees que deberíamos buscar en los alrededores, entonces podemos dejar atrás a algunos soldados.

Después de mirar hacia el techo para pensar en la propuesta de Kai, decidió no hacerlo, ya que no parecía haber ningún problema.

—No, no, parece estar bien.

—Aun así, si crees que será un problema más tarde, ¿no deberíamos buscarlo? No me importa quedarme solo.

—Está bien. Todos estarán contentos de tener algunos juguetes nuevos. Ahora, coloquemos esas piedras de combustión y quememos los documentos, las drogas y los cadáveres. Quemen todos los rastros de este lugar y déjalos volar en el viento.

—¿No estamos yendo muy lejos? Se notará y la gente vendrá hacia nosotros.

—Sí, lo siento, pero si lo van a ver de todos modos, hagámoslo en grande —indicó Noel.

—Entonces déjaselo al Bloque de la Hormiga Blanca. Podemos armarlas para que se activen cuando estemos en un lugar agradable y seguro. Por supuesto, será efectivo. Vamos a hacer que se caguen de miedo esos imperiales.

—Suena divertido. ¡Ahora hagan sus preparativos y salgan a tierra alta!

Befnam se había escondido en un pasadizo secreto cuando Noel había comenzado la incursión. Era natural tener uno por si acaso. Se había levantado del asiento del emperador para proteger su proyecto. Subió por una escalera y retiró la tapa de un pozo. Era un camino que conducía al cementerio de la iglesia. Los asaltantes en los alrededores no lo notaron.

No sé quién hizo esto, pero pensar que se enteraron de este lugar… ¿Podría estarlo haciendo Amil? No sé lo que está pensando con esa necedad…

Amil pudo haber intentado usar la fuerza militar para obtener los resultados de la Operación Sol del Cielo en su desesperación. Para Befnam la familia era la gente a la que más uno tenía que tener desconfianza. En cualquier caso, tenía que esconderse por el momento. Luego usaría sus fondos ocultos para reconstruir su centro de investigación y continuar su operación. Ya había logrado disminuir de forma drástica su ritmo de envejecimiento, lo más probable es que hubiese aumentado su longevidad por tres veces como resultado de sus experimentos con bebés. 

En las manos de Befnam estaba la piedra negra secreta que era la clave para la eterna juventud; una fórmula secreta dejada atrás por el emperador del sol Bergis: la herencia del sol. Tanto como la tuviera, él podría volver al poder.

—Je, je, no me importa si la mancomunidad está expandiendo su área de influencia o el imperio es destruido. Mientras esté vivo, siempre puedo reconstruirlo. ¡Ja, ja, el único que puede gobernar este continente soy yo!

Befnam se rió mientras salía del cementerio, pero de repente se detuvo. O más bien, fue detenido en seco. Algo le había atrapado el pie, tal vez era algo de follaje.

—Mierda, ¿qué pasa ahora?

Tras mirar hacia abajo, vio un cadáver carnoso, un brazo con hueso visible había atrapado el pie. El cuerpo era repugnante, plagado de gusanos. Una cuenca hueca no reflejaba nada, y un hedor repugnante le llegó a la nariz.

—¡¿Q-qué?! ¿¡Qué es esto!?

Trató de escapar, pero no pudo liberar el pie ya que el cuerpo no se movía. Luego se le cayó la piedra secreta cuando usó las manos para sacar el brazo. Tan pronto como se agachó para recuperarla, innumerables brazos surgieron del suelo fangoso.

—¡Ugh-gaaaaaaah!

Estos se envolvieron alrededor de su cuerpo y se movieron para arrastrarlo al suelo. La piedra secreta fue hecha pedazos entre dedos huesudos. Y el sonido que emitió anunció en el instante que los sueños de Befnam fueron aplastados, pero no terminaría en una simple desesperación. El sonido de los niños carcajeando hizo eco en su mente, burlándose; acusándolo

Vamos a jugar. Vamos a jugar. Vamos a jugar. Juega con nosotros hasta que estemos satisfechos. Esa es tu responsabilidad. Date cuenta de lo que has hecho.

—¡Necios! ¡Soy el emperador, me escuchan monstruos, soy el emperador!

—Qué muerte tan patética para un ex emperador —dijo una cabeza cortada con una voz profunda.

Habló a lo lejos, sostenido entre los huesos. Era un joven que una vez solía ser un experimento viviente: Fraser. Él había estado muy sano, y Befnam recordó cómo había sobrevivido incluso después de ser reducido a una cabeza, muriendo por fin cuando dejó de administrarle medicamentos. La existencia de pesadilla había complacido el corazón sádico de Befnam, y ahora se enfrentaba a la increíble realidad de que ese Fraser estaba sentado ante sus ojos.

—¡No! ¡No soy como ustedes, cadáveres! ¡Estoy vivo!

—Pronto lo serás.

Con esas últimas palabras, los cadáveres podridos arrastraron a Befnam a la tierra. Otros pequeños cadáveres salieron a la superficie para ver explotar la iglesia con satisfacción antes de regresar cada uno a su tumba. El silencio reinó una vez más.

Rencov
Mi teoría es que, Noel ya sabía que esto iba en el momento en que estaba mirando el techo. También creo que con esto se confirma que ella si estaba jugando con los niños y no era imaginaciones de los demás ja, ja, ja

♦♦♦

Noel observó cómo la iglesia estallaba en llamas desde un lugar alto, al igual que Cynthia. Riglette estaba ocupada preocupándose por cómo escapar de los cincuenta y tantos paquetes de equipaje innecesario.

—¿Qué era ese lugar? —preguntó Cynthia.

—Je, je, me pregunto. Pero creo que es bueno para la Mancomunidad que lo hayamos destruido. ¿No se siente como un trabajo adecuado para la gobernadora general?

—Está bien si no quieres decirlo. No importa cómo lo mires, no era un buen lugar.

—Es verdad. Es un lugar de mierda. —Noel se dio un gran estiró.

—¿Qué harás de aquí en adelante? ¿Tiene intención de continuar como gobernadora general?

Desde que Noel había anunciado que estaba cansada del puesto y tenía la intención de retirarse, Cynthia había estado inquieta. Era solo una broma, pero parecía haber sido demasiada efectiva. Noel la había mantenido hasta el punto de que, si ella revelaba que ahora era una mentira, sería golpeada en la cara.

—Todavía tengo mucho que hacer. Y acabo de ganar cincuenta miembros nuevos de la familia —respondió Noel.

—¿¡No pretendes agregar más a la familia Bosheit!?

—¿No está bien? No bajará de valor. Si hay más personas con mi apellido, será como el aumento de mi familia, y parece divertido.

—Incluso si dices eso, ya tienes más de mil. ¿Puedes siquiera nombrarlos a todos?

—Por supuesto. ¿Quieres que lo haga?

—No, por favor hazlo en otra ocasión. No tenemos mucho tiempo y la señorita Riglette está mirando.

Ella tenía la mirada fija. Noel incluso podía escuchar los chasquidos de lengua.

—Ahh… 

—¿Qué pasa con ese extraño suspiro? ¿No acabamos de quemar nuestros problemas?

—Me preguntaba si había obtenido la felicidad.

—¿No lo has hecho? —Se sorprendió Cynthia.

—No lo sé. Sin embargo, si es posible, me gustaría que sea algo que pueda ver.

—Eso es tan irracional como siempre. —Cynthia esbozó una sonrisa irónica. 

—Pero una vez que haya descubierto qué es la felicidad, lo agregaré a mi cuaderno. Será mejor que lo encierre en una caja fuerte solo accesible para la gobernadora general.

—Oye, ¿no prometiste compartir esa información conmigo? 

—Puedes mirar cuando muera.

—¡No digas cosas tan horribles! —Golpeó a Noel por primera vez en mucho tiempo.

—Bueno, como hace buen tiempo, ¡volvamos a la base! Estoy segura de que todos estirarán el cuello para ver nuestro regreso —sugirió Noel.

—Qué increíble falsa representación.

—¡La oficina de la gobernadora general tiene gente con terribles personalidades después de todo!

—¿Dijiste algo sobre mí? —preguntó Riglette 

—No mencioné tu nombre.

—Tus ojos lo dicen todo. En primer lugar, ¿por qué me lo pones tan difícil?

—¡Uwaaa, me persiguen unos astutos lentes! ¡Todos dense la vuelta y huyan!

Noel tomó a los niños y se dirigió a una carreta escondida en el bosque con Riglette persiguiéndola, con la cara roja y brillante. Detrás de ella, Kai, Cynthia y el Bloque de la Hormiga Blanca comenzaron a correr para asegurarse de que todos estuvieran escoltados.

♦♦♦

Más tarde, Noel recibió tierras en Bahar como recompensa por el servicio meritorio. Lo recibió como gobernadora general. Acabó siendo asignado a un lord en la oficina del gobernador general. 

Con la ciudad de Toldo cayendo bajo la jurisdicción directa de la oficina de la gobernadora general, Noel puso todo en el trabajo y en el ocio mientras amenazaba al imperio. Cuando la guerra se reavivó una vez más, fue enviada al frente para luchar, luchar y luchar. Hubo momentos en que ganó y momentos en que perdió. Muchos compañeros murieron y muchos enemigos fueron asesinados, sin embargo, Noel continuó luchando, cargando con muchas vidas. Como resultado, la Mancomunidad pudo aumentar su esfera de influencia sin verse reducida.

Noel continuó con diligencia sus deberes como gobernadora general, emitiendo advertencias como: 

«Somos capaces en este momento de destruir el imperio y convertirnos en los gobernantes de este continente». 

Asimismo, fue dirigido como amenaza a los reyes con orgullo creciente. Si bien su trabajo como gobernadora general se había vuelto más laborioso con el control directo de la tierra, ella sentía que la responsabilidad de todos los pueblos del continente sería demasiado para soportar. Había límites en lo que el hombre podía hacer, y era importante conocerlos. Por eso Noel confiaba en sus amigos y compañeros, y no se presionó tanto. Ayudarla era lo habitual. 

Por otro lado, la gran cantidad de nuevos miembros de la casa Bosheit aumentó. Noel aprendió todos sus nombres, fortalezas y debilidades; y colocó a cada uno en una posición adecuada. Por supuesto, su propio entretenimiento siempre estaba en consideración también. En su cumpleaños decidido al azar, Noel presentó una propuesta para despedirse de la oficina de la gobernadora general en un esfuerzo por hacer una tradición de los regaños de Cynthia. Siempre alarmaba a todos de una manera divertida. Cuando se celebraba la fundación de la ciudad, tanto serios como traicioneros disfrutaron de las festividades.

Desde luego, no siempre fue divertido y agradable, sino también triste y doloroso. La fortuna y la desgracia eran dos caras de la misma moneda. Todo lo que Noel pudo hacer fue esforzarse al máximo para que las cosas fueran lo más agradables posible. Aun así, había algunas cosas que no iban bien, sin importar cuánto tiempo pasara. 

La Coimbra reunificada, por ejemplo, estuvo envuelta en disturbios y levantamientos durante más de diez años, lo que condujo a la muerte prematura de Elgar por las heridas recibidas en la batalla. Golpeada por el dolor, Illum se envenenó y murió. Su hijo Norn fue coronado rey, e Irvan y Perius fueron nombrados sus regentes. 

Noel había sostenido la mano marchita de Elgar justo en su momento final. Él había tratado de manera desesperada de decirle algo, pero ella no había podido entender qué era. Noel tomó su martillo de guerra como recuerdo. Aunque no lo había querido, el martillo de guerra regresó a ser de su propio tesoro. Sosteniendo los dos martillos en un lugar donde nadie podía verla, Noel lloró. 

Rencov
Primero Dirk, luego Barbas y ahora Elgar... Él iba a ¿confesar su amor? Ese fue el martillo que le había regalado y representaba su promesa

En virtud a los últimos deseos de Elgar, Noel estableció una prohibición total de la hierba de censura. Los cultivadores habían resistido con ferocidad, pero ella había eliminado todas las semillas en Coimbra con toda la brutalidad de un demonio.

♦♦♦

Hubo muchas oportunidades para aplastar el imperio durante la gobernación general de Noel. El sesenta por ciento del continente ya había sido conquistado, y hubo muchos que presionaron para tomar la ofensiva pronto y destruir el imperio para traer paz a la tierra mientras tenían la oportunidad, pero Noel enfatizó en conservar la paz, manteniendo una conclusión a raya dado que, si el imperio se eliminara, era posible que surgirían conflictos internos. El hombre no podría vivir sin crear enemigos. Noel había llegado a esta conclusión después de observar a mucha gente. Fue por eso que, decidió que era mejor mantener al imperio no del todo vivo, pero tampoco muerto como objetivo de guerras de venganza. Si bien llegaría un momento en que la paz terminaría, Noel podría mantenerla mientras viviera como gobernadora general. Tenía que hacer lo que debía hacerse.

—¿Destruir el imperio y poner a la Mancomunidad en control en realidad traerá la paz?

En el momento en que Noel expresó su opinión a los reyes de la Mancomunidad no hubo nadie que pudiera objetar. La historia se había repetido innumerables veces. Mantener una posición ventajosa en la rivalidad era lo más rentable. Incluso los reyes con ambición no fueron lo tan valientes como para oponerse a Noel y su largo historial de servicio militar. Los ejércitos de la oficina de la gobernadora general ya eran bien conocidos como el pilar de la Mancomunidad.

Diez años después de la fundación de la Mancomunidad, la contienda continua entre esta y el imperio se detuvo con un tratado de paz firmado en la ciudad de Levve. Noel representó a la Mancomunidad, y el tratado fue reconocido por el quinto emperador de Horsheido. Ese día puso fin a la primera guerra de Libelikan. 

Asimismo, el imperio negoció con la iglesia de la estrella, la discusión fue tormentosa, pero la larga expedición por fin terminó con un acuerdo de mucha reparación. En cuanto a porqué las conversaciones habían tenido lugar, era un asunto simple: el imperio había perdido toda su influencia en el continente, y en la actualidad Verdun estaba gobernado por la gente local. En lugar de una expedición imperial, se había convertido en una disputa territorial común. 

Los deseos de la iglesia de la estrella de evitar más intervenciones, y el deseo del imperio de evitar una segunda pérdida coincidieron. La lucha en el continente continuó.

♦♦♦

Al discutir la historia de la Mancomunidad de Libelikan, el nombre más destacado es el de la primera gobernadora general: Noel Bosheit. Desapareció sin dejar rastro en su quincuagésimo cumpleaños. Por lo tanto se hizo el anuncio oficial de su muerte, y la oficina de la gobernadora general celebró un gran funeral. 

La causa de la muerte fue atribuida a cosas como morir de un ataque al corazón mientras jugaba con los hijos de Cynthia, resbalarse y caerse, ahogarse con un trozo de pan, caerse de un árbol, de alguna manera lograr ahogarse mientras tomaba una siesta en la orilla del río, etcétera, etcétera. 

También se habló de que ella no había muerto, sino que vivía una vida secreta sin preocupaciones, o que se cambió el nombre y se mudó a Mundonovo, o que realizaba un viaje alrededor del mundo para cumplir su promesa final. Todas las historias son dudosas, pero fueron queridas por aquellos que amaban a Noel.

En cualquier caso, Noel no apareció en la escena pública desde ese día. Se había dejado una montaña de tesoros en su habitación, entre ellos una caja fuerte sellada en la que se rumoreaba había encerrado el secreto de la felicidad más grande que la vida. La caja, sin embargo, no se podía abrir. Los cerrajeros no pudieron desbloquearla y, cuando la golpeaban, el mazo se rompería en lugar de la caja fuerte. Habiendo decidido que no se podía evitar, los que se quedaron recogieron todas sus pertenencias y se guardaron junto con los tesoros más valiosos de la Mancomunidad, dos martillos oxidados, bajo estricta guardia hasta el día de hoy.

En cuanto al contenido de la caja, la asistente de la gobernadora general Cynthia Edrich y la jefa de la policía militar de la gobernadora general, Riglette Bosheit, dejaron un valioso testimonio.

—El cuaderno manuscrito de Noel está ahí. Contiene métodos para encontrar la felicidad, pero no conozco los detalles. Prometió decirme un día, pero… bueno, busquemos la respuesta en el mundo. Siento que puedo entender esa respuesta.

—Escucha, eso es solo una broma dejada por una idiota. Prestarle atención es ridículo. Incluso si trabajas duro y lo abres, solo recibirás una nota que diga «suerte para la próxima» o algo así. Si descubre cómo abrirlo, me dices de inmediato. Es una orden.

En cualquier caso, la mujer conocida como Noel dejó el mundo con muchos misterios: dónde había nacido, de dónde provenía su destreza militar, cómo inspiró tanta confianza en sus hombres, dónde desapareció su bident favorito, por qué seguía siendo joven a pesar de su edad, cómo había muerto, dónde estaba su cuerpo, por qué había incrementado tanto la casa Bosheit y, al final, cuánto había logrado.

En la actualidad, una gran cantidad de historiadores siguen el rastro de la progenitora de la casa Bosheit, Noel Bosheit. Quien a pesar de no tener hijos propios, perpetuó su apellido en hombres, mujeres y niños de todas las razas incluidas, al inicio contaban con diez mil, y sus descendientes continuaron la historia de la gobernadora general como soldados que lucharon por la Mancomunidad con la creencia de que los conecta con su memoria.

FIN.


Rencov
Y se acabó, gracias por ayudar al capítulo o leerlo aquí

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