Lady Rose – Capítulo 2

Traducido por Nebbia

Editado por Ayanami


En el juego uno podía cambiar el nombre preestablecido de la protagonista, pero yo nunca tuve tal opción y nunca sospeché que acabé en el mundo de Lady Ro del juego “The Nation Savior, Lady Rose”.

Cuando me di cuenta de en dónde me encontraba, en un principio me sorprendió el hecho de haber nacido en una familia extranjera, y más aún que ésta fuera rica, ¡Y eso por no hablar del apellido Swallows! que me parecía de lo más extraño. Pero bueno, lo cierto es que a pesar de lo insólito que resultaba este mundo, era bastante útil que se hablara en japonés, mi idioma nativo.

Como ya se habrán dado cuenta, he renacido conservando todos los recuerdos de mi vida pasada y en ellos, todo este mundo y sus habitantes no eran más que personajes de un juego Otome.

Durante los primeros cinco años de vida en este mundo, jamás había visto a mis padres ni tampoco había mantenido contacto con ellos, esto me hizo creer que no me querían, y la verdad es que no estaba del todo equivocada. Ante sus ojos, no era más que una mera herramienta política. Una moneda de cambio. Así que vivía en un ambiente suntuoso sin desearlo siquiera; odiaba ese estilo de vida sobre el que nunca tuve elección y pasaba mis días pensando en cómo escapar de éste.

Los recuerdos volvieron a los cinco años, precisamente cuando me encontré con el príncipe narcisista, Su Alteza Setsu Kyabboto, con quién me debía casar por el deseo egoísta de mis padres. El dichoso príncipe obviamente no se veía como en el mundo 2D, pero era exactamente igual en el interior como en el exterior.

Debido al trauma que viví en mi otra vida a causa de mi hermano mayor y  a que pasé los tres finales del personaje solo para terminar el juego al 100%, no me importaría deshacerme del maldito príncipe egoísta, y eso que el resto de las rutas las jugué más de una vez. Aguanté demasiado al tener que pasar sus rutas en el juego, y ya no quiero tener que seguir soportándolo.

En cuanto asimilé mi situación actual, intenté con todas mis fuerzas impedir que se cumpliera alguno de los tantos finales del juego, pero para mi desgracia todos los que me rodeaban no hacían más que dejarnos a solas, diciendo que a lo mejor de esa manera podríamos volvernos amigos. Eso nos exigían, aunque de compromiso solo tenía el nombre. Aunque mis padres no me quisieran, no quería enfurecerlos, así que me tocaba soportar toda esta farsa. Además, si llegaba a estropearlo a ellos no tendrían piedad, podrían unirme en matrimonio con algún hombre bastante mayor que yo, como uno de esos pedófilos que se encontraban siempre merodeando por los alrededores.

Sin conocer siquiera mi situación, el príncipe mostró sin tapujos lo peor de sí. Creo que aunque lo deseara, sería imposible contar todas las veces que oculté bajo una gentil sonrisa las ganas de golpearlo. Si tan solo fuéramos de la misma escala social, le pegaría sin remordimientos, pero tal como estaban las cosas solo me lo podía permitir en mis sueños. Sin embargo, me gustaría aclarar que no soy de las personas que se molestan con facilidad, es solo que la belleza que engatusaba a todas las mujeres del reino, para mí quedaba en segundo plano por su horrible carácter.

Este noviazgo era literalmente la peor de las maldiciones, y no solo por el príncipe, ya que también estaba obligada a tomar clases para cuando me convirtiera en reina, aunque eso era lo que menos deseaba, pues no podría soportar la presión ni la responsabilidad que viene con el cargo. Y es que encima nunca recibí apoyo por parte del príncipe, al contrario, no hacía más que molestarme. Además, mis padres tampoco eran de mucha ayuda, lo que me hizo sufrir aún más que la obligación a estudiar. ¿Hace falta siquiera que explique el porqué no quiero casarme ni ser reina? En fin, debido a todo esto acabé en un ciclo sin fin del que necesitaba salir fuera como fuera. Y la solución llegó a mis seis primaveras, eso ya hace diez años.

¿Qué podía hacer para romper el compromiso, huir de casa y vivir como plebeya, sin obtener represalias por ello? Por lo visto, siempre conocí la respuesta. Entonces,  tras haber llorado mucho un día cuando tenía seis años, recordé algo muy importante.

En el juego de Lady Ro, al pasar la ruta buena de Setsu Kyabboto, es a Liliana, también conocida como la villana, a quien acaban expulsando de su Casa y quitando el título nobiliario. ¡Y no solo eso! En este río desafortunado de mi vida, Lili, enamorada del príncipe, acosa a su futura esposa, es decir a mi. En ese caso, sí lo que hago es negar todo, enfrento valientemente cara a cara a mi acosadora y hago que Su Alteza me apoye, se desvelaría la verdad y Liliana sería castigada. Por lo tanto, todo esto significa, básicamente, que lo que tengo que hacer es actuar totalmente alrevés. Aunque existe la posibilidad de que incluso acabe en el lugar de Lili.

Cuesta describir la felicidad que sentí al idear el plan, y tal era mi grado de dicha que después de eso me costó mucho menos aguantar la presencia del narcisista y las malditas clases de futura reina. Entonces, cuando por fin acabé en la academia y me encontré con mi queridísima villana, ¿O sería mejor llamarla ángel guardián? bueno eso no es importante, lo relevante es que cuando la vi por primera vez estaba tan feliz que casi me echo a llorar de la emoción. Pero si no hubiera fingido una de las gentiles sonrisas que practicaba para Su Ruin Alteza el plan podría no haber funcionado siquiera.

Cada vez que Lili me empezaba a acosar me invadia la emoción. No importaba que siempre se me acercara con la cabeza bien alta junto con un monólogo de superioridad, ni tampoco lo que haya dicho al príncipe para ultrajar mi reputación, sin embargo, tengo muchísimas ganas de agradecerle por su ayuda y esfuerzo. Mas de lo único que me arrepentiré, es de que Lili me odiará por ser la antigua prometida de su amado y que siempre me verá como un inconveniente para su felicidad.

Bueno, supongo que he resumido bastante bien mi vida hasta este momento. Entonces, ahora todos podrán comprender lo que viví anteriormente y lo que sentí al respecto en ese entonces.

— Entonces, Felicia Swallows, nuestro compromiso a partir de hoy, queda cancelado. — recuerdo que el Príncipe rompió el prolongado silencio.

Obviamente sólo había una respuesta correcta.

— Si es este el deseo de Su Alteza, que así sea.— Aunque por dentro quisiera gritar algo como ¡Sí, totalmente de acuerdo!

Y de esa manera fui capaz de deshacerme del peor futuro que pude haber tenido.

Aquí es donde empieza todo.

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