Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 105: La batalla del primer ministro, parte 2

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


—Verdaderamente, espero que sea así… En cuanto a mí, me gustaría expandir aún más esos intercambios y profundizar la relación.

—Eso sería magnífico… ¿Ya tiene un plan concreto para eso?

—Tengo una idea…, sin embargo, aunque estas discusiones entre nosotros son esenciales para un acuerdo, en última instancia son solo la “base”. Honestamente hablando, aún no hemos decidido si debemos o no hacer un acuerdo con su país como un todo, o si debemos hacerlo individualmente con cada territorio dentro de su país…

—Ya veo, ya veo… ¿Cuándo piensa revelar eso?

—Quiero decir que en cualquier momento, pero… esta visita fue algo apresurada, así que, aunque me avergüenza decirlo, no traje ese documento conmigo. Es por eso que me gustaría ofrecerles a todos una invitación para visitar nuestro país.

Ante mis palabras, Curtis frunció ligeramente sus cejas. Sin embargo, actué como si no me hubiera dado cuenta de ello y continué:

—Como ya casi estamos llegando a la temporada baja de eventos sociales, nuestro país está a punto de tener su Día Nacional de la Fundación, así que habrá todo tipo de exhibiciones disponibles. Es una excelente oportunidad para que todos ustedes vean nuestro país, y sobre todo, será más rápido discutir los asuntos en una conferencia con todos los altos funcionarios del gobierno, bajo el rey de nuestro país, junto con los cinco de ustedes a la vez… Ya he propuesto esto a todos los demás y he obtenido su aceptación. Solo queda usted.

—Hmm… entonces, ¿la casa ducal Baskar y la Crow ya aceptaron?

—No entiendo por qué sólo preguntó por esas dos casas, pero… por “todas” me refiero a las otras cuatro casas a excepción de la suya.

No me había reunido directamente con la casa ducal Baskar, así que la invitación escrita les fue entregada por el conde Talbot.

Si hubiéramos enviado la invitación por correspondencia, sucederían dos cosas: si enviaban una respuesta, significaba que atenderían y, si no lo hacían, se tomaba como que no asistirían; no obstante, ya que se las entregamos en persona, esa restricción no se aplicaba.

Más bien, como fue justo después de que les devolvieran los fondos, el informe decía que había dado su consentimiento alegremente.

Uno de los subordinados de Alf, el cual se las arregló para colarse entre los mensajeros del conde Talbot, había informado lo mismo, por lo que estaba seguro que no era un informe falso.

Al escuchar mi respuesta, Curtis, que estaba delante de mí, apretó ligeramente la mandíbula.

—¿Hay algún problema con invitar a esas dos casas…? —pregunté, con una expresión como si estuviera preocupado.

Viéndome pretender como si fuera un tercero de buena voluntad, la mandíbula de Curtis apretó aún más fuerte.

No debería dejar que tal expresión aparezca en su cara tan fácilmente…, pensé mientras me reía para mis adentros de los cambios que aparecieron en su rostro. Más bien, precisamente en un momento como este, uno no debe permitir que su oponente perciba sus pensamientos internos, en su lugar, debería sonreír para aparentar tener mucha compostura.

—No…, es solo que esas dos casas son reacias a interactuar con otros países, por lo que me sorprendió que lograra convencerlas para esas discusiones.

—¿La casa ducal Baskar es reacia…? Ah, ahora que lo pienso, normalmente lo es… Entonces, mi país tendrá que agradecer a los comerciantes empleados por la casa ducal Baskar. Gracias a ellos, el conde Talbot pudo establecer una conexión con la casa ducal Baskar. Probablemente, como resultado de ello, aceptaron la invitación a esa reunión.

Con esto, la expresión de Curtis finalmente se torció.

—Nos hemos desviado del tema, pero… si usted está dispuesto a visitarnos, lo ideal sería que pudiéramos llegar a un acuerdo en este momento. Hasta entonces, trabajaré en refinar un poco más la base del acuerdo con mi país.

Por un momento Curtis se rió desdeñosamente de esas palabras, como diciendo: “¿Qué clase de estupidez estás diciendo?”.

Lo más probable es que esté pensando que si el duque Grindal y Ferring de las facciones moderadas visitan el reino de Tasmeria y las casas ducales Baskar y Crow no lo hacen… entonces me será imposible llegar a un acuerdo.

Sin embargo, en el siguiente instante, Curtis se puso rígido.

Me pregunto si esa reacción se debe a que se dio cuenta…

Antes, había dicho: “Honestamente hablando, aún no hemos decidido si debemos o no hacer un acuerdo con su país como un todo, o si debemos hacerlo individualmente con cada territorio dentro de su país…”.

En ese momento, lo más probable es que tomó mis palabras al pie de la letra, entendiéndolas como: “Internamente, el reino de Tasmeria todavía no ha decidido si hacer el tratado con el Principado de Rinmel en su conjunto, o con los territorios individuales del Principado de Rinmel” o, “Todavía no sabemos si sería más ventajoso hacer el tratado con todos los territorios individuales del Principado de Rinmel, o si sería mejor hacerlo con el Principado de Rinmel como país”.

Sin embargo, habiendo llegado aquí, esas dos declaraciones podrían pensarse con significados completamente diferentes.

Si fuéramos a hacer un tratado entre nuestros dos países a nivel internacional, entonces naturalmente requeriríamos el consentimiento de todos los jefes de las cinco casas de archiduques o no podría ser ejecutado.

Pero, si hacíamos el tratado de manera que se aplicara solo a las jurisdicciones de los señores en cada uno de sus territorios, entonces las cosas serían diferentes.

En primer lugar, el Principado de Rinmel es un país hecho de una unión de lo que solían ser cinco países diferentes. Naturalmente, la autoridad de cada señor era grande.

Como tal, es posible para el reino de Tasmeria entrar en un tratado con los señores de cada territorio individual.

En otras palabras, significaba que: si hacemos el tratado a nivel nacional, depende totalmente de la actitud del Principado de Rinmel. De cualquier manera, aquellos que vengan al reino de Tasmeria entrarán en un tratado con nosotros… incluso si hay otros territorios que falten en esa reunión.

Si todas las otras casas ducales estuvieran en contra, entonces sería otro asunto completamente distinto. Pero, de las cinco casas de archiduques, cuatro de ellas ya habían declarado su participación, así que, incluso si Curtis se opone, sería difícil para él impedirles hacer un tratado como señores individuales.

Y, por la misma razón, sería difícil para él detener a las otras casas de visitar el reino de Tasmeria.

Mientras fuera rentable, en general, el país no podría poner límites a las acciones de los señores por individual, y Curtis tampoco podría hacerlo. Además de eso, carecía de cualquier base para hacerlo.

Si intentaba detenerlos a la fuerza, sería lo mismo que dar a las casas ducales Grindal y Ferring la oportunidad de aprovecharse de él.

—¿Tiene un asiento para mí, señor?

Por fin, Curtis tomó una decisión.

Probablemente se sintió frustrado al respecto, pero aun así se las arregló para sonreír.

—Sí, por supuesto. Después de todo, esperaba que todos pudieran asistir.

—Ya veo… Entonces, estaré esperando ese momento.

—Vaya… Estoy realmente agradecido por sus palabras. Esperaré con ansias el día en que todos vengan a visitarme.

Después de eso, intercambié unas últimas palabras con Curtis y salí de la habitación.

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