Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 116: La otra cara de la alta sociedad, parte 2

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


Aunque la ira seguía brotando dentro de mí, comencé a moverme una vez más.

Ahora bien, ¿dónde podrían estar escondidos…?

Empezando por las zonas más alejadas de los invitados de la fiesta, borré mi presencia y recorrí los lugares donde el enemigo podría estar acechando.

Y entonces, encontré nuevamente tres personas con el uniforme del ejército en lugares donde no debería haber guardias.

¿Podrían ser invitados del ejército o…?

Con ese pensamiento en mente, me acerqué a ellos. Luego, desde atrás, golpeé con todas mis fuerzas la sien de uno de los hombres con el mango de mi espada.

Para el siguiente, me lancé a su pecho y, de manera similar, lo golpeé.

En el momento en que me di la vuelta para noquear al último, sentí la presencia de otra persona haciendo caer a ese hombre.

Para cuando terminé de dar la vuelta, esa presencia desconocida intentó atacarme. Rápidamente levanté mi espada y, pude responder a su ataque y desviarlo.

¡Es fuerte…!

Fruncí el ceño inconscientemente, reconociendo la habilidad de mi oponente solo por ese ataque.

Si este fuera mi entrenamiento habitual, entonces le daría la bienvenida… Sin embargo, en esta situación, un oponente fuerte era algo problemático.

Pero, después de ver la cara de mi oponente, me sorprendí….

—De casualidad, ¿no eres A…?

La otra persona se apresuró a colocar su dedo índice en sus labios para detener mis palabras.

Al parecer, después de oír mi voz, a pesar de que mi rostro estaba cubierto por el mantel, se dio cuenta de mi identidad.

—¡¿Por qué estás aquí, Mel?!

Mi oponente…, Abel, mostró su habilidad para gritar con un tono bajo de voz.

—No, en realidad… eso es lo que “yo” quiero preguntar. Solo por si acaso preguntaré esto, pero ¿no trabajas dentro de una oficina? Sin importar lo fuerte que seas, no puedo imaginar que un trabajador de oficina sea asignado a la guardia hoy. Para empezar, está fuera de su jurisdicción. Y, ese atuendo… ¿qué pasa con eso?

Su uniforme era diferente al del ejército.

Con su atuendo negro, a simple vista parecía mucho más sospechoso que esos soldados falsos.

¿Podría ser que Abel sea…?

Al parecer, al darse cuenta de que estaba dudando de su verdadera identidad, dejó escapar un profundo suspiro.

—Puede ser difícil para ti creer en mí, pero te diré la razón más tarde… Personalmente, estoy muy preocupado de si llegan a ser atacados los invitados del Principado Rinmel en el reino de Tasmeria, así que ¿podrías retirarte de aquí?

Normalmente, no aceptaría una petición de un hombre tan misterioso.

Dicho esto, era cierto que Abel había ayudado a limpiar a uno de los hombres hace un momento.

Nuestros intereses coincidían…

Sin embargo…

—De ninguna manera. —Rechacé su propuesta.

Su mirada se agudizó ante mi respuesta.

Lo he pensado desde que chocamos espadas por primera vez, pero, en estos momentos, él estaba revestido en un aura severa y aguda… Era bastante difícil de imaginar debido a su gentil apariencia que mostró en la casa del marqués Anderson.

No… En realidad, él mostró esa aura durante su combate conmigo.

Después de ver ese cambio drástico, parecía una persona completamente diferente. No obstante, de alguna manera lo encontré entretenido y me reí, pero esa diversión se enfrió en un instante.

Otra emoción comenzó a ocupar mi corazón.

—Oye… No crees “realmente” que me retiraría, ¿verdad? —Ante mis palabras, el rostro de Abel se puso ligeramente rígido—. Estoy enojada en este momento con los hombres que están tratando de arruinar esta fiesta. Ahora que sé de su existencia, no hay manera en que pueda retirarme.

Abel se encontró con mi mirada y me fulminó con la suya de regreso.

Por supuesto, no dejé de mirarlo.

Los dos nos miramos en silencio y…

Eventualmente, él fue el primero que se rindió.

Dejó escapar un profundo suspiro y sonrió de forma preocupada.

—Lamentablemente, no tengo las palabras para poder persuadirte… En lugar de moverte de forma imprudente por el castillo, estaría más agradecido si decides cooperar conmigo.

—Sí… Ya que también estaba pensando que sería difícil encargarme de toda la gente que se esconde en este vasto castillo por mí misma, cooperaré contigo. Sin embargo, haré que me digas luego quién eres y por qué te importa si los del Principado de Rinmel son atacados… Aunque puedo confiar en ti en estos momentos porque nuestros intereses son los mismos, eso no cambia el hecho de que eres sospechoso. Si no me das ninguna explicación después de que terminemos de limpiar este desastre, entonces te reportaré como sospechoso en este ataque para que seas arrestado por el ejército.

—Por favor, tómalo con calma… Ya que nos hemos encontrado aquí, naturalmente no pensaría en desaparecer sin una palabra. Ahora bien, compartamos nuestra información.

Entonces, empezamos a combinar lo que teníamos.

De mi parte, hablé de la zona donde previamente había derrotado a algunos enemigos.

Él, en cambio, habló de cómo diferenciar al enemigo con aquellos del ejército.

Parece que para que los enemigos puedan diferenciarse entre ellos, dejaron su segundo botón sin hacer.

Para empezar, ya que no había forma de que los del ejército se encargaran de la defensa del castillo, al ver el uniforme del ejército dentro del mismo, debería estar bien derrotarlos, sin hacer preguntas.

Una vez que terminamos de discutir, nos dividimos para cazar al enemigo.

Borrando mi presencia, elegí una ruta que destacara mientras me dirigía a los lugares que Abel señaló.

Parecía que el oponente acababa de llegar a sus posiciones, y aún no había hecho ningún movimiento…

Me acerqué al enemigo, me tomé un momento para confirmar que su segundo botón estaba deshecho, y lo corté.

Cuando el primer enemigo cayó, los dos restantes atacaron al mismo tiempo.

Los esquivé mientras también mataba a uno de ellos.

Hmm, no son muy fuertes…

Aunque debería sentirme aliviada por eso, me siento decepcionada de que caigan tan fácilmente.

Abel me dijo que también estaría a cargo de la limpieza, así que me dirigí al siguiente objetivo.

Así, después de masacrar a un enemigo tras otro, y comprobar por si acaso otros lugares que Abel había omitido, me dirigí a nuestro lugar de encuentro.

—Gracias a tu cooperación, terminó más rápido de lo esperado… Iré a encargarme de la limpieza.

—¿Hm…? ¿Y qué hay de tu explicación?

—En tres días iré a visitar la mansión con la excusa de participar en el entrenamiento. ¿Podrías esperar hasta ese momento?

En realidad, quería escuchar los detalles de inmediato…

No obstante, ya que los del ejército sabían de su apariencia, si no venía como había prometido, mi reporte de “una persona sospechosa” no tendría problemas en la descripción de su físico.

Además, no podía quedarme mucho tiempo lejos del salón. Me escabullí sin decir nada, así que ya era hora de que volviera.

Como ya habíamos fijado una fecha para encontrarnos, lo mejor era retirarme.

—Lo tengo. A cambio, si no vienes, tomaré medidas inmediatas, ¿de acuerdo?

—De acuerdo.

Habiendo obtenido su promesa, dejé el área y volví a la habitación vacante de antes.

Después de limpiar mi espada, me quité la tela negra y me puse los zapatos. Recogí la tela, los pliegues y la falda que me había quitado antes. Luego, pasé por el salón de descanso y se los entregué a Anna antes de volver al lugar.

Como pensé, ha pasado bastante tiempo desde que dejé la fiesta…

De alguna manera pude percibir eso basándome en la atmósfera dentro del castillo.

Fue la decisión correcta no perder tiempo en arreglar el cojín.

Para que mi atuendo actual coincidiera con eso, en su lugar, no usé mis pliegues y la falda interna.

Era ligeramente diferente, pero su diseño se asemejaba mucho a un vestido del reino.

Todo lo que tenía encima del largo y delgado vestido era un chal que había recibido de Anna cuando la encontré antes. Daba una impresión bastante diferente comparada con el traje que había estado usando inicialmente.

Mientras iba de camino al salón, me encontré con Louis.

—¿Estás bien…?

Su voz y su expresión me hizo darme cuenta que estaba preocupado por mí.

Mi propia incompetencia y temeridad llenó las profundidades de mi pecho con un sentimiento amargo. Al mismo tiempo, me sentí feliz de que se preocupara por mí.

—Sí. Solo fui a embellecerme un poco.

Louis inmediatamente percibió que esas palabras tenían un significado oculto. Por un momento, su cara se nubló ante la preocupación, pero pronto sonrió.

—Sí, se ve muy bonito… Este conjunto también te queda bien.

Escuchar esas palabras, que implicaban que sabía el significado de mi cambio de vestido, me hizo sonreír.

Me envolví en su brazo como si fuera una niña mimada, y volví al salón con él.

Después de eso, me alegré de hablar con los invitados que notaron mi cambio de ropa, y me quedé hasta que despidieron a los invitados del Principado de Rinmel.

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