Baño de la Diosa – Capítulo 1: ¿¡Quién demonios eres tú!?

Traducido por Endgame

Editado por Sakuya

Corregido por Maru


—¿¡Quién demonios eres tú!?¿Un mirón?

—¿Podría darme un vaso de agua?

Esta conversación con un solo vistazo es obvio que no coincide.

Este fue el encuentro entre Tamano Izumi, la empleada de una compañía japonesa y Huuron, quien más tarde sería conocido como el más grande Rey del Sagrado Reino de York’Zai.

♦ ♦ ♦

Los baños son buenos.

Los baños son relajantes.

No importa lo cansada que estaba cuando regresaba del trabajo, una vez que se metía en la bañera, todo quedaba en el olvido.

Ni su quisquilloso Jefe, ni la presión de un tren lleno de gente, podrían igualar los poderes de un baño.

Aahh, los baños son realmente divinos.

A pesar de que su habitación estaba sucia y ni siquiera podía encontrar un lugar para pisar, ella nunca dejó de limpiar el baño.

Hoy también, el baño fue limpiado hasta que no pudo brillar más. Al terminar, se llenó con agua caliente y una refrescante esencia aromática. Izumi estaba disfrutando en la bañera.

La sensación de cosquilleo que el calor producía en su piel, fue gradualmente aclimatándose, poco a poco, era lo suficientemente agradable que no podía soportarlo.

En otras palabras, valió la pena haber llegado a casa con la cara hundida en la bufanda por el terrible clima frío.

Con su tankoubon favorito en una mano, llevaba una rebanada de mikan en la otra. [1 y 2]

El jugo en su boca, tenía un exquisito equilibrio de ácido y dulzura, fue en el momento en que se tragó la semilla del mikan, que todo sucedió.

Escuchó un sonido repentinamente, y cuando se estaba preguntando qué era, un cálido viento sopló como un rugido.

Atrapadas por el viento, las páginas del libro que sostenía iban pasando sobre sí mismas.

—Aah, ¡ni siquiera me acuerdo en qué página estaba!

El hecho de que todavía estaba pensando en esas cosas, fue quizás, su forma de escapar de la realidad.

Sin embargo, cuando volteó para ver cuál era la causa, Izumi, que siempre pensaba solo en libros, la audaz y para nada delicada Izumi, echó un vistazo. La causa era la ventana del baño, al lado norte de la habitación.

Había una persona envuelta de pies a cabeza, con una tela de color azul marino, la única excepción eran sus ojos.

¿¡UNA MOMIA!?… O eso pensó Izumi al principio, pero alrededor de esos ojos ligeramente rasgados, había una piel joven y lo más importante, era que el color de la tela era azul.

Mientras contemplaba aturdida a ese intruso, esos ojos le devolvieron la mirada con una leve agudeza.

En primer lugar, sus ojos se dirigieron a la cara de Izumi, luego se desplazó lentamente hacia abajo y se detuvo en su pecho, después se dirigió más abajo…Cuando llegó a sus pies, el intruso inclinó su cabeza, antes de mirar de nuevo su rostro, mirándola a los ojos.

En este punto, Izumi finalmente recordó. Recordó que ella estaba en el baño, y que estaba completamente desnuda.

—¡¿Quién demonios eres tú!?¿Un mirón?

—¿Podría darme un vaso de agua?

—¿Agua?

—Sí, no he bebido nada en todo el día. Realmente me ayudaría si me diera una taza de agua.

El hombre miró el agua caliente que llenaba la bañera  y tragó saliva.

Ya  que Izumi estaba dentro de esa bañera, pudo haber tragado su saliva por ver su cuerpo desnudo o realmente era debido al agua, Izumi no podía decidirse.

Pero bueno, incluso si el hombre realmente quería agua, pedir el agua que otra persona estaba usando para bañarse, haría que él fuera un pervertido después de todo.

Ella estaba pensando si debería gritar “KYAA” o “ABUSADOR” en esta situación.

El rostro del hombre estaba cubierto, pero si no hubiera sido por la tela azul, que se notaba que utilizaba frecuentemente y en vez de eso llevase una media o un pasamontañas o incluso un casco, Izumi entonces, probablemente hubiera gritado, sin lugar a dudas

Sin embargo, el ambiente único que el hombre tenía a su alrededor….

—Umm, agua, ¿verdad?

Una vez dicho eso, ella no podía darle el agua que estaba usando para bañarse.

Izumi recogió el vaso que usaba cuando se cepillaba los dientes, mientras estaba dentro de la bañera y lo llenó con agua al girar el grifo.

El agua fría fluyó al vaso y se llenó.

Cuando el vaso se llenó hasta el borde, se dio la vuelta.

La mirada del hombre iba dirigida al trasero de Izumi.

Tal vez, realmente deba gritar.

Después de despejar la garganta con un “ejem”, el hombre levantó su rostro cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Cuando se encontró con los ojos semiabiertos de Izumi, mirándolo con desdén, él bajó la mirada rápidamente.

Usando un libro para proteger discretamente su pecho, Izumi se levantó de la bañera.

—Aquí tienes.

—Perdón por eso.

Como era de esperar, la mano del hombre, a excepción de la punta de sus dedos, estaba cubierta con la tela.

No eran solo sus manos. Sus hombros y su cadera, también estaban envueltos con una gran tela azul marino.

Ciertamente parecía como si estuviera viajando en el desierto con un camello.

Izumi, que a menudo miraba el traje del hombre, se dio cuenta que su mejilla estaba siendo acariciada por un seco y cálido viento. Inmediatamente miro lo que estaba detrás del hombre.

—¿Qué diablos?

Sus ojos casi se le salen de la sorpresa y examinó el paisaje que se extendía detrás del hombre.

No era un desierto. Aunque no era un desierto, se podría decir, con un solo vistazo, que era una tierra bastante seca, y que esta desolada tierra continuaba a la distancia.

Escasez de hierbas y un gran sol. No había ni un solo árbol o ningún edificio. En esta gran tierra, sin nada que bloquee la vista, el lejano horizonte era visible.

—¿Ummm?

El hombre había bebido el agua de un trago, tenía solo la tela alrededor de su boca bajada y una línea de agua corriendo por su labio. Izumi tímidamente lo llamo.

—… ¿Qué es?

El hombre limpio enérgicamente su boca.

—¿Dónde estamos?

—Zaharya. ¿Hay algún problema?

El hombre inclinó su cabeza confundido y le entregó el vaso sin rodeos.

—Me salvaste… Lo siento por preguntar esto, pero, ¿puedes darme otra vaso de agua?

—Jajaja. Por supuesto.

Cuando le entregó el vaso, el hombre nuevamente se lo tomó de un trago. Parecía beberlo como si se tratara de un vino traído de los cielos. Izumi sentía que él realmente no había tomado nada de agua durante todo el día.

—Umm, y entonces, ¿Qué estás haciendo en el lugar de Zaharya?

—Quedé atrapado aquí.

—Ya veo…

—No es gracioso

—Mnn, Lo siento. Solo quiera intentar decirlo.

El hombre estaba mirando a Izumi con ojos fríos, y ella se disculpó obedientemente.

—¿Tienes algunos contenedores? Voy a llenártelos con agua.

—Ah, esto me ayudaría, ¿podrías llenar este?

Lo que el hombre le entregó, fue una cantimplora que parecía estar hecha de cuero.

Cuando Izumi lo tomó, la arena que la cubría, cayó en la bañera.

Se movió lentamente, de modo que no cayera más arena a la bañera, después enjuago el interior de la cantimplora antes de llenarla con agua. Al parecer la cantimplora se llenó con más agua de lo esperado y cuando Izumi terminó, regresó donde el hombre.

Esta vez fue el turno de Izumi mirar fríamente al hombre ya que la mirada de este, estaba una vez más en su trasero.

—Ah, ummm… Lo siento.

Él se apartó con rapidez, para que no viera el cuerpo desnudo de Izumi y recibió su cantimplora. Su bronceada piel se había vuelto un poco roja.

—No te preocupes, ya es demasiado tarde para que hagas eso. Por cierto ¿estás perdido verdad?¿Tienes comida?

—Sí, tengo galletas secas, carne salada y frutos secos también. Estoy bien con la comida.

Era un menú para hacer que las personas se sientan increíblemente sedientas.

—Haah, entonces…¿puedo cerrar la ventana? La arena ha estado entrando desde hace un rato, ¿sabes?

—S-Sí… ¡Por favor, espera!

La gran mano del hombre tomo su mano, mientras ella estaba tocando el marco de la ventana.

—Me gustaría darte las gracias.

—No, está bien. Era sólo agua después de todo.

—De donde vengo, hay un dicho. Las cosas que se reciben, sin pagar nada a cambio, acabarán por obstaculizar el camino.

—Ahh. ¿Al igual que “no hay tal cosa como un almuerzo gratis”? Pero incluso si quieres agradecerme…

Izumi miró al hombre de cerca, ¿Qué clase de agradecimientos se pueden obtener de una persona abandonada en un desierto?

—¿Qué tal esto?

El hombre se quitó la tela que le cubría el rostro.

—¿Oh? Un hombre guapo…

En cuanto a la cara del hombre, sus rasgos finamente esculpidos, desbordaban una salvaje virilidad.

—Me siento honrado de recibir su alabanza.

El hombre con orejas puntiagudas que recibió su accidental cumplido, la miraba. Su boca se había curvado en una cínica sonrisa. El podría haber sido mayor de lo que aparentaba, por la forma en que sus vivaces ojos la miraban.

—Por favor, tome esto.

Después de sacarse una de las piedras azules que decoraban sus orejas, el hombre lo dejó caer en la palma de Izumi.

Resonaron con un sonido refrescante, cuando el hombre puso su mano sobre Izumi.

—Estos pendientes están hecho de lipse

—Oh, n-no, no está bien. Parecen un poco caros. ¡No voy a aceptar un regalo tan extravagante! Todo lo que te di fue agua, ¿entiendes?

—¿Qué estás diciendo? El agua me salvó la vida. Si tenemos en cuenta su valor, estos pendientes todavía carecen en gran medida.

—Bueno, supongo que si piensas de esa manera, tienes razón, pero…

—Nuestro intercambio se ha completado. Lo siento por molestarla en su baño.

El hombre terminó unilateralmente la conversación, de una forma que dejó a Izumi tranquila.

—Entonces… voy a aceptarlos. Ah, ¡espera un minuto!

Izumi hizo que se detuviera, cuando estaba a punto de cerrar la ventana. El hombre levantó su ceja, como si le estuviera preguntando “¿Qué?”

—¿El agua, es suficiente?

¿Una persona varada, no necesitaría siempre más?

—Sí, pero parece que ya he dejado el desierto, ¿ves? Hay una ciudad oasis al este. Si continúo caminando, probablemente llegue en algún momento. Gracias por su atención.

♦ ♦ ♦

Después de cerrarse la ventana, el escenario en el baño volvió a la normalidad.

Una pared de color naranja, un piso de color blanco, la bañera amarilla, la ducha, el espejo, la repisa con los artículos de baño y una esponja colgada en la pared.

Era el cuarto de baño al que estaba acostumbrada.

Entre todo esto, estaban los pendientes que emitían una luz poco común. Al ver esto, Izumi regresó a sus sentidos.

¿Qué diablos fue eso?¿Qué ocurrió justo ahora?

Al oír el sonido que hacían los pendientes en su mano, se sintió inquieta, como si hubiera despertado de un sueño, pero no lo había hecho.

Izumi miro detalladamente los pendientes.

Incrustadas en una buena y elaborada base de oro, estaban las piedras de un color intenso. El área donde había como una curvada aguja, daba a entender que era algún tipo de gancho del pendiente y las oscuras manchas unidas a la sección de este gancho, le daban una fuerte sensación de realismo.

Poco a poco, una extraña sensación de ansiedad se deslizó desde la punta de sus dedos a sus pies.

Cuando arrojó los pendientes al borde de la bañera, estos flotaron.

Se apresuró a secarse, poner su ropa y envolver su pelo con una toalla. Se fue corriendo al genkan [3].

Tiro unas sandalias y se fue a la parte trasera de su casa.

No era la ventana del baño.

El paisaje a su alrededor no era, sin lugar a dudas, un terreno baldío. Solo había una pared de bloques de concreto, y los arbustos que la casa vecina usa para mirar a escondidas sobre la pared.

Entre la pared de concreto y la pared de la casa, había un pequeño camino cubierto con grava.

Mientras observaba su entorno muy cuidadosamente, sin que se le perdiera ni siquiera una hormiga, caminó lentamente, hasta que estuvo en frente del baño, entonces con fuerza entró y abrió su ventana.

La bañera llena de agua caliente, cubría la habitación con el olor a rosas.

Su nebuloso campo de visión, se hacía cada vez más nítido y se encontró con una piedra azul brillante. Izumi se apoyó en la ventana mientras sus piernas perdían su fuerza.

Sólo, ¿qué está pasando…?


[1] Tankoubon termino japonés para referirse a la recopilación de una serie en gorma de tomo; manga, novela, revista…

[2] Mikan es un cítrico dulce, se parece a la mandarina.

[3] Genkan es la entrada tradicional japonesa, en una casa. Donde se quitan los zapatos antes de entrar.

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