Baño de la Diosa – Capítulo 6: ¡Bebe esto!

Traducido por Endgame

Editado por Sakuya

Corregido por Maru


Mientras tenía un ligero ataque de tos, ella abrió la puerta de la habitación que ahora no se usaba. Ya había pasado un mes desde que su propietario había desaparecido, pero el interior se mantuvo igual que el día que se fue.

La chaqueta estaba colgada en la silla, la armadura de cuero y la espada de entrenamiento apoyada contra la pared, la pluma dejada en la mesa, los zapatos gastados al lado de la cama. Era un desperdicio incluso limpiar el barro de las botas, así que las dejó como estaban.

Cuando ella venía aquí, se sentía como si pudiera encontrarse con él cuando quisiera.

—Utaseyu.

Ella sentía como si él llamara su nombre, antes de que la abrazara suavemente. Era como si le dijera bromas tontas para hacerla reír.

Utaseyu se acercó a la cama y se sentó suavemente.

—Soy demasiado grande, así que tengo miedo de que te aplaste cuando duermo.

Él le había dicho eso una vez, por lo que dormían en habitaciones separadas. Aunque ella se sentía un poco sola, Utaseyu también estuvo de acuerdo. No quería despertarlo con su tos en medio de la noche, así que ella estaba muy agradecida por la idea.

Utaseyu se tendió sobre el colchón, antes de empujar su rostro contra la almohada.

Había puesto unas cuantas bolsas de hahanero alrededor, de modo que no necesitaba limpiar la pieza, pero su olor había desaparecido hacía tiempo.

Viendo que era triste, Utaseyu dejó escapar un suspiro.

¿Cuánto tiempo llevaba haciendo eso?

Recordando la razón de su visita, Utaseyu levantó lentamente su cuerpo. Se quedó junto a la ventana y abrió las persianas.

Cuando levantó su brazo para esta vez, abrir las ventanas, ella volvió a toser.

La razón por la que dolió menos de lo habitual, fue probablemente por la lluvia que cayó anoche. Pequeños paneles de vidrio estaban sostenidos en el marco de madera de la ventana, era un material traído especialmente de la capital.

Su claridad era alta, y se podía ver el paisaje exterior sin distorsión.

Él lo había ordenado de un taller en la capital, para sus futuros hijos. Incluso a costa de retrasar los reemplazos de sus gastadas botas y de su silla de montar.

Colocó sus manos contra el marco de la ventana. Y aunque ella ni siquiera la había empujado, la ventana se abrió.

Utaseyu se quedó sin palabras.

A pesar de que la vegetación exterior se encontraba más allá de la ventana hasta hace un momento, ahora una mujer que nunca había visto antes estaba de pie ahí.

Tenía la piel de color miel y el cabello negro brillante que resplandecía como un croshinshu.

Mirándola cuidadosamente, hasta sus ojos eran negros.

Recordando un demonio de ojos negros de un libro de imágenes que leyó cuando era niña, Utaseyu se estremeció.

Pero inmediatamente recuperó los sentidos y sonrió.

Ahh, así que es hora.

—Te he estado esperando, Ángel.

El ángel la miró con la boca abierta.

—¿Estabas? ¿Por mí?

—Sí.

Parece que el ángel se sorprendió.

—Bueno, esto es nuevo —murmuró.

Ella supuso que no todo el mundo estaba preparado cuando el Ángel venía.

—Hace mucho tiempo que estoy preparada

—¿Eh? ¿Para qué?

—¿Eh?

—¿Eh?

Utaseyu miró fijamente los ojos negros del ángel por un rato.

El ángel la miraba también.

—Um, ¿no viniste a recogerme?

—¿Recogerte? ¿Yo?

Su conversación no coincidía.

Utaseyu miró fijamente al ángel.

Tenía los ojos y el pelo negros que nunca había visto antes, y llevaba un traje de un misterioso material.

Utaseyu pudo ver lo que había detrás del ángel. Ella había pensado con seguridad, que la lisa pared amarilla, era una pared del juicio divino que sólo los permitidos en el cielo tienen, pero tal vez estaba equivocada.

El ángel frunció el ceño.

—Lo siento. Abrí la ventana para ventilar porque el tiempo no era bueno, así que parece que no soy la persona que has estado esperando.

—Es así como fue…

Los hombros de Utaseyu cayeron.

La noticia de que él había completado espléndidamente su misión, había llegado hasta ella. Como prometió, se elevó a la posición de capitán de caballeros en la capital. Es por eso que ella había pensado que estaría bien salir de aquí, pero …

Ahora que se había convertido en un héroe, probablemente sería cortejado por un montón de damas refinadas en la capital. Ella había querido marcharse antes de que oyera noticias de él escogiendo a alguien.

Las lágrimas que pensaba habían secado, comenzaron a llenar el borde de sus ojos. Y entonces una gota corrió por su mejilla.

—¿Eh? Um, ¿qué pasa?

El ángel frunció el ceño, desconcertada.

—Me disculpo por mostrar una fea… ¡Guh-!

Cuando Utaseyu trató de limpiar sus lágrimas, en el momento en que se cubrió los ojos, un dolor sordo atravesó su pecho, y el sabor de la sangre llenó su boca.

Ella agarró con fuerza la ropa de su pecho, y se agachó. No podía respirar, y el sudor se acumulaba en su frente. Este dolor que se sentía como un mortero moliendo sus entrañas, era algo que había experimentado muchas veces ya.

—¡Hey, ¿estás bien?!

El ángel se inclinó hacia delante desde la puerta del cielo.

Ella sentía como si se estuviera ahogando. El sudor le cayó en los ojos y su visión se hizo borrosa. Y entonces, algo de olor crudo fue empujado ante sus ojos.

—¡Aquí, bebe esto! Huele lo bastante mal como para matar a alguien, pero de todos modos, ¡sólo bebe!

Con su conciencia empezando a difuminarse, extendió la mano hacia la cosa ofrecida por el ángel. Pero sus manos temblaban, y no podía cogerlo.

—¡Lo siento si se derrama!

Tal vez entrando en pánico, el ángel forzó algo en la boca de Utaseyu.

Un líquido espeso y caliente se extendió por su boca. Ciertamente sabía horrible. Se derramó por las comisuras de sus labios a su garganta, antes de gotear hasta su ropa.

Un olor como tamanekki podrido hervido con ninik asaltó su nariz, y Utaseyu lo rechazó.

—Ghho, goho.

Sintiéndose enferma, rápidamente se cubrió la boca.

Después de algún modo, forzándola para que el líquido bajase por su garganta, Utaseyu miró al ángel.

—Uuh, ggho, geho.

El ángel también parecía tener náuseas

—¿Qué fue eso justo ahora?

Después de esperar a que las náuseas del ángel se asentaran, Utaseyu preguntó al ángel.

—La sangre de Trangorn

—…Trangorn.

Los ojos de Utaseyu se abrieron de par en par.

—¿Por qué tienes sangre de trangorn?

El ángel se giró un botón blanco, y salió agua que fluía de un tubo de plata. Mientras se lavaba las manos, el ángel contestó exhausta.

—Alguien me la dio. Una persona armada. O más como, me obligó, y esto es lo que me había dejado…

Después de que la sangre salió de sus manos, el ángel olía sus palmas antes de hacer muecas.

—El olor no sale… Oye, creo que debes apurarte y cambiarte también.

—Um, ¿el nombre de la persona armada era…?

No puede ser, pensó. Pero el corazón de Utaseyu temblaba por la expectativa.

—¿Nombre? ¡Ah! —Se levantó vigorosamente después de inclinar la cabeza. —¡No pedí su nombre! Aaah, lo he hecho ahora. ¡Incluso si conozco a su esposa ahora ni siquiera lo sabré!

No menos vigorosa que el ángel, Utaseyu se levantó también.

—Ángel. ¿Podrías esperar un momento? ¡Volveré inmediatamente!

—Siempre y cuando no sea por una hora y media, ¿bien?

Mirando a Utaseyu, preocupada, el ángel se sentó en una pequeña silla amarilla.

Utaseyu corrió. Ella tomó fuertemente el retrato que había en la habitación de huéspedes entre sus manos, y regresó a la habitación donde el ángel estaba esperando.

A pesar de que habían pasado unos años desde que había corrido tanto, extrañamente su pecho no le dolía, y ella no estaba sin aliento en absoluto.

—¡Ángel! ¡Ésta persona! ¿Fue esta persona la que conociste?

Era una foto de él en ropa de caballero, una foto del hombre que había sido el marido de Utaseyu.

Pelo rubio y ojos azules como un profundo lago. Su aspecto audaz y prudente había ganado no sólo su corazón, sino la admiración y el deseo de todos los miembros de su brigada de caballeros.

—Ah, está bien. Fue él.

El ángel asintió con la cabeza. Al ver el retrato, sus ojos negros se agrandaron.

—Oye, ¿podría ser que tú eres su esposa?

Utaseyu sonrió. Un poco tristemente.

—Ex… Más bien.

El ángel extendió sus brazos desde la puerta, y tomó las dos manos de Utaseyu.

—¡Quería conocerte!

—¿Eh?

Utaseyu cayó en la confusión.

El ángel dijo que no había venido a su encuentro.

Pero el ángel dijo que ella había querido conocerla.

—¿Entonces has venido a recogerme?

—Um, desde hace un tiempo, ¿qué has estado diciendo acerca de recogerte?… No puede ser que pensaras que estaba aquí para traer a un muerto al cielo, ¿verdad?

Utaseyu asintió. La iglesia había enseñado que era trabajo de los ángeles separar las almas de los muertos de este mundo.

—¿Soy un shinigami…?

El ángel soltó un suspiro cansado.

Después de soltar las manos de Utaseyu, el ángel corrigió su postura.

—Escucha con atención, ¿de acuerdo? Conocí a la persona en el retrato por casualidad, y escuché un montón de cosas de él. Dijo que quería celebrar el asesinato del trangorn contigo. Me dijo que vivir contigo era importante para él. Él realmente lo lamenta, ya sabes. Y umm, hey, sobre, ya sabes…

Los ojos del ángel nadaron cuando encontró algo difícil de decir.

—¿Acerca de la forma en que fue a un burdel?

—S-Sí. Acerca de cómo estaba durmiendo desnudo en un burdel. Eso podría ser cómo terminaron las cosas, pero parece que no era su intención. El mensajero del rey le hizo beber hasta que estuvo borracho, así que creo que estaba completamente inconsciente, ¿sabes?

—Yo sabía que él había ido a un burdel, pero no sabía que él había dormido allí desnudo.

En Ángel sin decir ninguna palabra, sostuvo su frente.

—Pero sé que no pasó nada.

El ángel de repente levantó su rostro.

Utaseyu soltó una pequeña risita.

—Después de todo, cuando se emborracha, se vuelve “inútil”. —Utaseyu se ruborizó al decirlo. Qué cosas le decía a un ángel puro.

—¡Jajaja! —se rio el ángel mientras se rascaba la mejilla.

—Lo siento. Qué cosa he hablado con un ángel.

—No, está bien, pero… hmmm… ¿Fue imperdonable para ti que entrara en un burdel?

Utaseyu sacudió la cabeza.

—No, después de todo, un mensajero del Rey no es alguien de quien puedas rechazar una bebida. Sabía que él había sido engañado de alguna manera.

¿Entonces por qué…? El ángel pareció fruncir el ceño confundida.

Utaseyu se llevó la mano al pecho…

—No tengo mucho tiempo de vida. Justo después de casarnos, tuve mi primer ataque cuando él estaba eliminando monstruos. En ese momento, el doctor me lo había dicho. Que probablemente no duraría otro año. Él se reía y decía que quería tener hijos, así que no podía decirle. Y luego llegó el mensajero de la capital y dijo que después de eliminar al trangorn, sería ascendido a capitán de caballeros en la capital. Pero se negó, por mi bien…

Las lágrimas comenzaron a fluir por sus mejillas antes de que ella lo hubiera notado.

Se sentía patética por no hacer nada más que retenerlo. Sentía resentimiento hacia el cuerpo que no hacía lo que ella quería.

—Es increíble, ¿sabes? No importa qué monstruo sea, él lo derrotaría de un golpe. ¿Lo viste manejar su espada? ¿No era hermoso? No es alguien que debería pasar su vida escondido en un campo como este. Pero a pesar de eso, iba a rechazarlo… Aunque yo iba a morir pronto.

Cuando Utaseyu alzó la cabeza, ella encontró que el ángel la estaba mirando con una expresión agria.

—¿Ángel?

Cuando Utaseyu la llamó, el ángel repentinamente volvió a sus sentidos.

Viendo a Utaseyu con la cabeza inclinada en confusión, el ángel le dio a Utaseyu una sonrisa difícil.

—Cómo puedo decir esto. Creo que los dos deberían haberse hablado un poco más.

—¿Es eso así? Pero si hablaba con él, entonces definitivamente se habría quedado.

Cuando pensaba en lo mucho que iba a llorar después de su muerte, Utaseyu simplemente no podía soportarlo.

—Además, probablemente estás bien ahora.

—¿Eh?

Utaseyu inclinó la cabeza confundida. ¿Qué estaba bien ahora?

—Fue sangre de trangorn. Una medicina. Todo lo que hizo fue curar mi resaca, pero tu marido dijo que curó sus quemaduras. Y por lo que puedo ver, parece que tus ataques se han detenido también, pero, ¿cómo te sientes? ¿No te sientes más ligera?

—Ah

Utaseyu miró su cuerpo en estado de shock.

Ella no estaba luchando para respirar en absoluto. El dolor sordo que siempre la había atormentado, así como la sensación de malestar, también se habían ido.

—¿Estoy curada?

—Probablemente

—¿No voy a morir nunca más?

—No, la enfermedad que tuviste está sanada, pero creo que todo el mundo va a morir algún día… Para mí también. Una vez que bebí de nuevo, tengo otra resaca después de todo.

—¿Voy a ser capaz de tener a su hijo?

—Ummm, ¿me estabas escuchando? Pero bueno, sí, supongo que probablemente puedes.

La sensación de nuevas lágrimas en sus ojos era terriblemente cómoda.

Utaseyu sollozó de felicidad.

—Umm, bueno, entonces, si es así, creo que sería mejor para ti correr a la capital. Estoy segura de que el hombre armado te está esperando.

El ángel puso su mano contra la puerta.

Utaseyu repentinamente volvió a sus sentidos y tomó la mano del ángel.

—Por favor, espera. Por favor, por favor, déjame darte las gracias.

El ángel inclinó la cabeza, con cara de preocupación.

—Um… Estaba empezando a pensar que ya era hora de que no me quedará nada, pero…

—Por favor. ¿No me dejarás agradecer de alguna manera?

—El marido y la esposa, ¿eh?… —murmuró el ángel, con Utaseyu aferrada a su brazo.

—Hmmmm, entonces…

El ángel miró alrededor de la habitación.

—Me lo he estado preguntando por un tiempo, pero ¿qué son esos paños redondos encima de su colchón?

—¿Los hahaneros?

Utaseyu recogió una bolsa de hahanero que había creado cosiendo una serie de hahaneros en un paño de colores brillantes.

—Sí, sí. ¿Qué es un hahanero? ¿Por qué los tienes extendidos sobre la cama?

—Son unas especies muy calientes, pero cuando los trituran y los ponen dentro de un paño como éste, se convierten en repelentes de insectos que evitan el moho. Por cierto, pueden ser utilizados como asientos para los niños también, ¿lo ves?.

Ella lo dijo, y los ojos del ángel brillaron.

—¿Previenen el moho? ¡Eso! Quiero eso.

—¿Estás bien con algo como esto? Entonces, por favor, tómalos todos.

Pensar que habría moho en el cielo.

Utaseyu se sentía un poco desanimada.

Al parecer, era un lugar muy diferente al de las enseñanzas de la iglesia.

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Un comentario en “Baño de la Diosa – Capítulo 6: ¡Bebe esto!

  1. Isabel Cruz (Minimis) says:

    Me encanta esta novela con lo que llevo pero estoy interesesada [y desesperada xD] en que se vuelva a encontrar con las personas porque hasta donde he visto lo mas cerca fue del hermano de la princesa y no se reunió de nuevo T-T

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