Dicen que nací hija de un rey – Capítulo 24: El triunfo de Seoyeong Kang

Traducido por Amaterasu

Editado por Nemoné


Le di el muñeco a Jinsu. Tal vez me lo estaba imaginando, pero el edificio entero parecía estremecerse. No sabía si era real o no. Entonces, una ventana se rompió por sí misma, lo que me dio una idea.

Después de entregarle la muñeca a Jinsu, caminé hacia la escoria. Abrí mis brazos para invitarlo a abrazarme, pero él simplemente me ignoró fríamente.

¡Ese bastardo! Y con todos los caballeros mirando. Qué embarazoso.

No había esperado que él me abrazara de todos modos. Bajé mis brazos rechazados, pero sonreí de todos modos.

—Se lo di a Jinsu, mi prometido, porque Su Majestad, el rey, me dijo que se lo entregara y debo obedecer —Continué—. Sir Jinsu reside lejos en el Imperio, mientras que Su Majestad vive cerca de mí, así que puede quedarse con la muñeca. Pero le agradecería mucho si Su Majestad me aceptara a mí en su lugar —dije tan dulcemente como pude.

Si bien había sido involuntariamente una coqueta en mi vida anterior, ahora amplifique conscientemente mis encantos. Lamentablemente, era inútil ahora. Sentí un malestar que no podía explicar.

Me aferré a la pierna de la escoria. Sin embargo, energéticamente rebote hacia arriba y hacia abajo, solo pude alcanzar su pierna. No podía decir en qué estado de ánimo estaba, pero no me sacó de encima. Él solo me dio una palmadita en la cabeza dos veces. Al menos el incidente fue concluido.

— ¿Tienes un momento? —preguntó Jinsu.

Le recordaré nuevamente que era aceptable que él hiciera esta solicitud porque no era una monarquía absolutista. Era muy similar a una sociedad moderna. Ambos eran parte de la élite social. La escoria accedió a la respetuosa petición de Jinsu.

Hablarían en privado. Con un gesto de su mano, la escoria convocó algo así como un muro entre los dos, y no pude escucharlos en absoluto. Luego volvió a agitar la mano para hacerla desaparecer.

—Me parece interesante que mi futuro yerno haga esta solicitud.

—Gracias por entender.

El rey dio su permiso… ¿Para qué había dado su permiso? 

Pronto supe que Jinsu había pedido permiso para acompañarnos al tercer destino. El primero había sido la plantación Goryeo, el segundo había sido el museo. En la plantación de Goryeo, había observado las condiciones miserables de las esclavas. En el museo, había comenzado a aprender sobre la interpretación de guiones antiguos.

 Ahora estábamos en el coche.

¿Por qué tuvo que venir? ¿Por qué? 

La incomodidad era opresiva. Hwanseong se sentó a mi izquierda y Jinsu, quien se veía idéntico a mi novio en mi vida anterior, se sentó a mi derecha. El usualmente hablador Hwanseong se sentó en silencio. Jinsu también estaba en silencio, pero eso era bastante típico de él. El rugido del motor era audible, pero el aire estaba extrañamente quieto. Y no era aceptable para mí hablar sin que me hablaran primero.

En medio de ellos, me sentí de mal humor y casi hice una mueca. Hwanseong afortunadamente rompió el silencio.

—Si tienes sueño, puedes apoyar tu cabeza contra mi hombro.

Vi a Gitae retroceder de nuevo en el frente.

Deja de actuar tan sorprendido, señor. ¡He trabajado nueve años de mi vida para esto! ¡No tienes idea del tipo de abuso que he sufrido! Qué patético que un caballero se vea tan alarmado por un incidente tan pequeño.

—Su Majestad, no se someta a eso solo por mi novia.

Entonces Jinsu levantó su dedo para lanzar un hechizo. Mi cabeza se levantó por sí sola y luego se apoyó en su hombro. No, casi lo hizo, pero luego se inclinó hacia el hombro de Hwanseong de nuevo.

Jinsu miró a Hwanseong, — ¿Majestad?

¡Estaban peleando sobre cuál hombro apoyarme para tomar una pequeña siesta! Mi cabeza estaba siendo golpeada a derecha e izquierda.

Jinsu finalmente salió victorioso.

Jinsu era mayor que Hwanseong y poseía habilidades mágicas superiores. Además, por lo que había oído, fue muy perseverante. Por otro lado, la única ventaja de Hwanseong era el poder bruto. Tuvo que admitir finalmente la derrota de Jinsu en una competición de magia pura.

Nuestro tercer destino fue una cascada. Atrapada entre Jinsu y Hwanseong, era difícil saber si era una cascada o una fuente hasta que estuve justo delante de ella. Tenía trescientos veinte metros de altura y novecientos metros de ancho. Era inequívocamente una majestuosa cascada. Sentí que podría tragarme si lo miraba demasiado tiempo.

En asombro, me quedé sin palabras.

— ¡Estoy girando! ¡El mundo gira!

Relájate, el mundo no está girando. Tú lo estás.  Hwanseong saltó a la enorme cascada. Saltó alto y se dio la vuelta, luego se deslizó por la cascada.

Jinsu no hizo nada para detenerlo, por lo que no debe haber sido muy peligroso.

Realmente puedes hacer cualquier cosa con magia, me maravillé.

Cualquier terrícola que se haya precipitado de cabeza en esta cascada atronadora seguramente habría perecido. Pero Hwanseong estaba buceando como si estuviera en la piscina de su casa.

—Me gustaría un momento con mi novia.

Jinsu me llevó lejos.

Qué extraño. ¿Dónde estamos?

— ¿Qué eres? —preguntó abruptamente.

No pude ver nada. Estábamos en total oscuridad, pero había una cosa que podía notar. Naturalmente, sería difícil verlo en la oscuridad, pero solo una cosa estaba iluminada. Era Jinsu.

Se suponía que Jinsu era mi prometido, pero no podía dirigirme a él como mi marido. Todavía éramos sólo niños. Me dirigiría a él de acuerdo a su posición.

— ¿Dónde estamos, señor?

—Es un lugar especial que he creado, así que relájate. Bueno, si fueras una niña normal de nueve años, estarías lanzando una rabieta al ser traída aquí. Ahora, no te atrevas a evitar la pregunta de nuevo.

Estaba bastante asustada. No pude ver nada. La voz fría venía del aspecto de Jinsu.

— ¿Qué me hiciste?

Jinsu me preguntó algo extraño.

¿Es lo primero que preguntas después de una ausencia de cinco años?

— ¿No vas a responder?

Me sentí confundida, pero sabía que no podía atreverme a ignorarlo. Tuve que decir algo.

Jinsu se agachó, hasta que estuvo cara a cara conmigo. Sentí su aliento en mi cara. Era el Jinsu que había conocido antes. Entonces perdí mi cabeza.

—Por favor…

— ¿Qué?

—Por favor, sé gentil conmigo.

Yo lo había dicho.

¿Realmente me había atrevido a decir eso? 

Estaba loca. Recordé dónde estaba. Para ser franca, lo que Jinsu estaba haciendo no era muy bueno. Me estaba tratando como si me hubiera tomado como rehén, susurrándome y lanzándome amenazas en la cara.

No uses la voz de Jinsu para hablarme de esa manera.

Le había dicho eso accidentalmente. Jinsu se enderezó, y me miró fijamente, sin decir nada.

— ¿Por qué debería ser amable contigo?

—No lo sé.

Esto era diferente que con la escoria y Hwanseong. Poco a poco se habían acostumbrado a mí, a diferencia de él, a quien lo estaba viendo por primera vez en cinco años.

Aun así, me decidí. Este chico era mi prometido. Si realmente lo amaba o no, no importaba, me casaría con él.

—YO…

Estaba a punto de decir lo que nunca había dicho en mi vida anterior. Parecía extraño venir de mi cuerpo de nueve años. Pero no pude decirlo. No a este Jinsu.

No, el chico que me miraba con ojos fríos no era él.

Casi le dije que lo amaba.

¿Podría, de alguna manera, sacar su existencia de este mundo? 

Curiosamente, Jinsu estaba esperando pacientemente a que terminara de hablar.

Pero no pude pronunciar las palabras; estaban atrapadas en mi garganta. Entonces la extraña realidad en la que estábamos fue destrozada. Me di cuenta de la presencia de Hwanseong.

— ¡Tengo hambre! Iba a esperarte, pero no creo que pueda porque tengo mucha hambre.

—Lamento mucho haber hecho esperar a Su Majestad —Jinsu inclinó la cabeza.

—Está bien, fue mi culpa. Era de mala educación romper el hechizo.

Parecía demasiado alegre como para disculparse de verdad. Por eso eres un mocoso. A pesar de esto, le estaba agradecida, así que le sonreí. La cara de Hwanseong se oscureció. Él había roto deliberadamente el hechizo para transportarnos de vuelta a la realidad.

¿Me preguntas cómo lo sé? Su cuerpo estaba humeando, lo que reveló que él había usado recientemente sus poderes mágicos al máximo. Había convocado el hechizo más fuerte que pudo para terminar nuestra conversación.

—Tengo algo que debo atender.

Con solo esas palabras, Jinsu desapareció.

Después de confundirme, desapareció sin explicación.

Gihyeon apareció poco después. Gritaba: — ¡Ese bastardo! ¡Simplemente me echó del auto y luego se fue! ¡Lo mataré!

Se acercó a mí y susurró: —Pequeña princesa, ¿cómo demonios lo atrapaste? ¡Responde de una vez!

Se fue volando. Sí, literalmente voló. Flotó alrededor y luego colgó suspendido mientras giraba en círculos en el aguacero en cascada.

Hwanseong se dobló de risa. Estaba bajo su hechizo. Debe tener una fuerza inmensa para enviar a un hombre adulto a volar. Eso fue increíble.

—Lo siento mucho —dijo—. Tengo que comer el almuerzo con mi perrito.

¿Todo lo que tenía que ofrecer era esa débil disculpa por arrojar a alguien a una enorme cascada? Bueno, no me dijo que fuera a buscarlo al menos.

Sonreí. Hwanseong me ofreció su brazo. Seríamos transportados a un restaurante de la ciudad.

—Oh, no soy digna de ser escoltada por mi hermano.

—Oye, pequeño perrito.

— ¿Sí, hermano?

Parecía bastante serio. Me asusté cuando me lanzó esa mirada, como si pudiera decir en cualquier momento: “Te digo que vayas a buscarlo porque te amo”.

—Realmente lo tendrás que traer si no pasas tu brazo por el mío en este momento.

Metió la mano en su chaqueta, como si se estuviera preparando para lanzar el muñeco de trapo. Uní los brazos con él.

¡Te mataré si me haces ir a buscarlo a la cascada! 

♦ ♦ ♦

El entorno: un restaurante de la ciudad. 

—Oye, perrito. —dijo Hwanseong.

— ¿Sí, Su Majestad?

— ¿No estás cansada de eso?

—No sé lo que quiere decir mi hermano. Por favor, ilumíname en mi estupidez.

—Ya sabes.

¿Cómo debo saber a qué te refieres? Tal vez no sea importante para ti hacerme entender, pero estoy tratando de entenderte. ¡Estamos en posiciones muy diferentes!

Pensé mucho, pero no tenía idea de a qué se refería. Hwanseong puso una cara seria.

—Presta atención —Tras contar las sílabas con los dedos, habló—. Es bastante largo llamarme ‘Majestad’. ¿Por qué no me llamas por mi nombre? —Sugirió.

Gitae tosió. Sonaba como si se ahogara hasta morir.

¿Por qué no usar su magia para calmar la tos, señor? Parecía bastante capaz al principio, pero estaba perdiendo más y más fe en él.

—No me importa en absoluto. Uso ese ‘Su Majestad’ como una señal de respeto —dije.

Hwanseong frunció el ceño.

No, no lo hagas. Estamos en un restaurante. 

— ¡Ve, tráemelo!

Entonces Gitae recibió un mensaje de que mi excursión debía terminar inmediatamente. El juego de traer también se terminó.

Hwanseong se levantó de la mesa, recuperó la muñeca usando magia y dijo: —Regresamos al palacio.

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