El dragón volvió a arrebatar a una princesa – Capítulo 5: Dragones y humanos

Traducido por Shisai

Editado por Meli


El ratón gris estaba luchando mientras mordía la manita de cerdo asada que Tammy le había dado de mala gana. Cuando escuchó estas palabras, la carne que aún no había logrado tragar en su estómago se atascó en su garganta y se atragantó. Tosió un par de veces antes de poder recuperarse.

—Tu cerebro… ¿Se ha roto?  —El ratón miró a Tammy.

Tammy, tampoco tenía muchas esperanzas en su corazón. Pero suspiró y se sintió aún peor por la reacción del ratón.

—En definitiva no puedes pensar demasiado en esto. Esa persona tiene buen carácter. Como caballero, jamás tendría tales intenciones hacia un dragón como tú… —El ratón se secó la boca y lo instó con énfasis.

Todo el aire parecía haber sido succionado del cuerpo de Tammy.

—Entonces, ¿qué debo hacer? Parece que me he enamorado de él —Bajó la cabeza y preguntó abatido.

La manita de cerdo en la mano del ratón cayó al suelo.

Tammy frunció el ceño con tanta fuerza que sus cejas casi se tocaron.

—«¿Qué debo hacer?» —repitió al ratón.

El ratón se levantó y se paró sobre una piedra.

—¿Qué más puedes hacer? Ustedes dos tienen el mismo sexo y son de diferentes razas, ¿de acuerdo? ¿Qué más quieres hacer? ¡Por supuesto que tienes que renunciar a él! Es probable que sea hora de que te aparees. Creo que necesitas con urgencia encontrar una dragona. Cálmate un poco primero. Recuerdo que hay algunos dragones en la Isla del sur… —dijo emocionado.

Tammy mordió sin prisa la carne asada que tenía en las manos.

—Oye, ¿debería ir y arrebatar a la princesa del Reino de Pip esta vez? —sugirió luego de pensarlo por un momento.

El ratón gris no pudo seguir el ritmo de los pensamientos de Tammy.

—¿Qué?

—Bueno, si voy y encuentro otra princesa, debería poder ver a Shiloh de nuevo, ¡cierto! ¡Es un caballero, así que vendrá a salvar a la princesa! —Tammy asintió para sí mismo.

El ratón gris se le quedó mirando.

—¿Qué estás tratando de hacer?

Tammy se metió en la boca el último trozo de carne que tenía en las manos y lo saboreó.

—Cultivando sentimientos —contestó.

La última vez que Shiloh y él asaron cerdo juntos, Shiloh le dijo algunas cosas, como que el Reino de Xilan estaba al oeste y el Reino de Pip al este.

Una vez que tuvo una orientación general, nunca perdió el rumbo cuando miró hacia abajo desde el cielo.

Justo cuando Tammy pensaba que sus planes iban por buen camino, el ratón gris saltó hacia atrás desde detrás de la piedra y dudó por un momento en hablar.

—Lord Dragón, creo que… La premisa para que desarrolles una relación es que tú primero tienes que ser una persona.

—Recuerdo haberle dicho antes que solía ser una persona. Mi alma también es la de una persona —Tammy no se preocupó por ese detalle.

—No, no, no… —El ratón gris negó con la cabeza, —Me refiero a tu apariencia actual. —Reflexionó por un momento y luego expresó—: dices que alguna vez fuiste humano. Entonces… ¿si fueses humano te gustaría alguien de otra especie? Um… Por ejemplo… ¿Te gustaría un ratón como yo?

¿Enamorarme de un ratón?

El cuero cabelludo de Tammy se puso rígido cuando lo imaginó, negó con la cabeza.

—¡Exactamente! —El ratón gris se palmeó los muslos—, ¿Entonces por qué crees que a Shiloh le gustaría un dragón? —Observó al desconcertado Tammy y continuó—: No es que no haya manera. Parece que los dragones pueden volverse humanos, pero para los detalles, sería mejor preguntarles a los dragones en la Isla del sur…

Tammy miró hacia el sur.

¿Isla del sur?

Cuando no quedaba nadie más en la cueva profunda, el ratón gris se agazapó detrás de una piedra, concentrado en roer la mitad restante de una mazorca de maíz.

Lo estaba royendo mientras susurraba en silencio en su corazón.

No puedo, no puedo, no puedo, no puedo, no puedo.

El último grano de maíz se tragó en su estómago.

Puedo.

El ratón gris suspiró y se tumbó en el suelo.

¿Podrían en realidad los dragones volverse humanos yendo a la Isla del sur?

No sabía con claridad, pero aún conocía algo de información general. Una vez que los dragones alcanzaran la edad adulta, obtendrían la capacidad de adoptar forma humana. Pero la premisa era que tenían que matar gente.

Ese estúpido dragón que ayudaría a otros a contar su dinero después de ser vendido, ¿podría matar a la gente para volver a ser un hombre?

Con suerte, el dragón tonto encontraría una respuesta en la Isla del sur.

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