Traducido por Shisai
Editado por Shiro
—¿Una invitación de boda? —Bai Lang se mostró sorprendido. Tomó el sobre rojo que le tendía Fang Hua—. ¿Para mí?
—Sí. Es la boda de Li Sha y Kang Jian. Será a mediados del próximo mes —respondió Fang Hua, alzando una ceja—. Están invitados tanto tú como Qiu Qian. Tu invitación la envió Kang Jian, mientras que la de Qiu Qian vino de parte de Li Sha y Harmony Entertainment.
Bai Lang arqueó una ceja. Abrió el sobre y echó un vistazo para confirmarlo. Era, efectivamente, una invitación formal a la boda de Kang Jian. Los nombres de ambos padres figuraban en el encabezado. La invitación venía acompañada de una pequeña tarjeta de agradecimiento, moderna y elegante, con una foto de Li Sha en vestido, reducida al tamaño de una tarjeta de presentación, para que los invitados la conservaran como recuerdo.
En la imagen, Li Sha llevaba un vestido azul con incrustaciones de pedrería. La cintura alta no lograba ocultar por completo su vientre abultado, aunque parecía no tener intención alguna de hacerlo. Una de sus manos descansaba sobre el vientre mientras se apoyaba en Kang Jian, alto y erguido, vestido con un traje. Ambos irradiaban una felicidad serena, casi deslumbrante.
Y, sin embargo, aquella mujer tan radiante aún encontraba tiempo para buscarle problemas.
Bai Lang pensó en la invitación anterior, aquella del programa Abrazar la naturaleza con amor, y ahora en esta boda. De verdad no lo comprendía. Le devolvió el sobre a Fang Hua.
—No me interesa. Tíralo.
Fang Hua lo recuperó con una sonrisa comprensiva.
—De verdad no entiendo lo que piensa esta pareja rencorosa —dijo, divertida—. Se comportan como si tú y Qiu Qian les debieran algo, siempre buscando provocar. Pero cuando se casan, ¿igual les envían una invitación? Qué conflicto tan extraño. Si su intención es incomodar, este no es precisamente el mejor método.
—¿Quién sabe? —respondió Bai Lang con una sonrisa resignada. —¿Irá el hermano Qiu?
—La compañía no necesita que el gran jefe vaya en persona a una boda para hacer contactos —dijo Fang Hua, moviendo la manos—. Si tú no vas, por supuesto que él tampoco. Enviaré un regalo en nombre de la empresa.
Bai Lang asintió. Luego, sonrió sonrió con cierta picardía.
—Las demás compañías tienen noticias felices. Me pregunto si la nuestra también tendrá pronto alguna.
—¿La nuestra? —Fang Hua se detuvo, abriendo mucho los ojos—. ¿Van a casarse ustedes?
Bai Lang se quedó sin palabras. Se había puesto la trampa él mismo.
—Me refería a la hermana Fang y al hermano Cheng.
El rostro de Fang Hua cambió sutilmente.
—¿Qué tonterías ha estado diciendo otra vez A-Cheng?
Después de lo ocurrido en Calle caótica, Qiu Qian había ordenado a Lin Gongcheng que asignara a un grupo de personas para seguir de cerca el trabajo diario de Bai Lang.
Además de encargarse de mantener a raya a la prensa, al principio temían que a Su Quan o a Bai Li intentaran algo nuevo, por lo que Fang Hua también tuvo que involucrarse. Con la excusa de coordinar asuntos laborales, Lin Gongcheng había reanudado su cortejo hacia ella, y esta vez, con notable éxito.
Aquello, que nunca había ocurrido en su vida pasada, ahora parecía florecer ante sus ojos.
Y pensándolo bien, el rumbo de Kang Jian en esta vida también había cambiado por completo. Si Bai Lang no le hubiera pedido a Fang Hua que lo metiera en aquella producción que terminó envuelta en un escándalo de drogas, nunca habría tenido que abandonar su antigua agencia ni habría terminado en Harmony Entertainment. Allí conoció a Li Sha, y ahora estaban a punto de tener un hijo.
Era difícil determinar si aquello era bueno o malo. Sin embargo, en ese momento, era lo máximo a lo que Kang Jian podía aspirar.
En su vida pasada, la prometida de Kang Jian, Shen Lingling, pertenecía a un estatus muy superior al de Li Sha, lo que dejaba clara la magnitud de su ambición. Por eso, Bai Lang había pensado que ella no sería más que un peldaño en su escalada. Nunca imaginó que Kang Jian llegaría a casarse y tener un hijo con ella.
Aquello hablaba por sí solo de la desesperación de un hombre acorralado. Hasta ahora, aparte de su película debut, solo había conseguido papeles secundarios, sin participación en ninguna producción importante.
Por eso Bai Lang no tenía prisa en ocuparse de Kang Jian. Ni siquiera pensaba demasiado en él.
Ahora tenía una vida nueva, distinta. Una vida que debía valorar y en la que debía esforzarse.
Al ver a Fang Hua con una expresión de vergüenza poco habitual en ella, Bai Lang no pudo evitar reír. La vida era larga, y nadie sabía qué le esperaba al final del camino. Lo único que podía hacerse era apreciar y atesorar lo que se tenía ahora.
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Solo que burlarse de la propia mánager tenía sus consecuencias.
Esa noche, Qiu Qian lo atrapó con una mirada encendida.
—Fang Hua dijo que querías celebrar un banquete de bodas, ¿eh? Me parece perfecto. Escoge una fecha, y yo buscaré algunos lugares para que elijas.
Bai Lang quedó completamente sin palabras.
—¿Crees que las cosas no están ya lo bastante caóticas? Estoy agotado.
Qiu Qian también estaba harto de los periodistas, así que cedió un poco, pero insistió:
—Entonces hagámoslo en la empresa.
A un lado, Qiu Xiaohai levantó la vista con curiosidad.
—¿Qué es un banquete de bodas?
—Significa casarse —respondió Qiu Qian. —¿Sabes qué es casarse?
—¡Lo sé! ¡La maestra lo explicó en clase! —exclamó Qiu Xiaohai—. Casarse es estar juntos para siempre, ¡para siempre y para siempre!
Qiu Qian asintió con una sonrisa satisfecha, pero un instante después el pequeño arrojó su lápiz, corrió hacia Bai Lang y se abrazó a su pierna.
—Entonces yo quiero casarme con A-Bai —dijo con total seriedad—. Quiero vivir con A-Bai para siempre. A-Bai, ¿nos casamos?
La rostro de Qiu Qian se ensombreció al instante. Bai Lang, divertido, abrazó al niño entre risas.
—Suena bien. Déjame pensarlo.
—¡Pensarlo, una mierda! —gritó Qiu Qian.
Bai Lang lo miró con aire resignado y suspiró.
—No tengo alternativa. Nadie más me ha pedido matrimonio.
Pronto se arrepentiría de esas palabras.
Al día siguiente, Qiu Qian consiguió un par de anillos y obligó a Bai Lang a llevar el suyo todo el tiempo. Para Bai Lang, que estaba en pleno rodaje, aquello resultaba un auténtico fastidio. No podía llevarlo en la mano, y tampoco era conveniente colgarlo del cuello. Si se lo quitaba solo durante las escenas, temía perderlo. Aquello lo tuvo preocupado durante días, hasta que al final no le quedó más remedio que pedirle a Hong Hong que lo guardara por él.
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Tal y como Bai Lang había sospechado, la boda de Kang Jian con Li Sha no era más que el fruto de la desesperación.
Después de todo, aunque el padre de Li Sha, Li Min, era el director ejecutivo de Harmony Entertainment, existían muchas productoras más grandes. A los ojos de Kang Jian, dicha compañía no pasaba de ser una empresa de nivel medio; ni siquiera podía compararse con Total Entertainment, una compañía joven pero con un respaldo tan poderoso que bastaba para aplastar a cualquiera.
Así que, incluso en términos de «casarse para ascender», Kang Jian no sentía que estuviera subiendo tan alto.
Tras el escándalo de las drogas, Grand Media lo había expulsado. El vicepresidente de esa empresa, su tío político, era un pariente lejano, y fue precisamente esa conexión la que le había abierto las puertas en su momento. Pero después del escándalo, Kang Jian fue investigado varias veces por la policía. Aunque consiguió probar su inocencia, la mancha ya lo acompañaba. Su tío, que también había sufrido por los conflictos internos que el caso había provocado, decidió cortar por lo sano: no quería que Kang Jian siguiera arrastrando su reputación. Así, usó sus contactos para enviarlo discretamente a Harmony Entertainment.
Pero ni siquiera el cambio de compañía pudo borrar el estigma de su nombre. Su antiguo respaldo había desaparecido y no volvió a recibir ningún papel tan importante como el de su película debut. Si no hubiera sido porque, un día, en el edificio principal de Harmony, se cruzó con Li Sha y le ayudó a recoger el tacón roto de su zapato, probablemente Kang Jian estaría ahora en algún rincón olvidado, masticando pan duro.
Por supuesto, Li Min no aprobaba a un hombre sin familia ni antecedentes notables. Con años de experiencia en el mundo de los negocios, sus ojos eran agudos y su juicio implacable: reconoció de inmediato el tipo de persona que era Kang Jian, astuto y ambicioso. Así que, apenas él y Li Sha comenzaron a salir, Li Min incluso contrató gente para presionarlo y obligarlo a romper la relación.
Pero Kang Jian ya no tenía nada que perder. Como dice el refrán, quien no tiene zapatos no teme perderlos. Fingió entonces un amor puro y desinteresado; no deseaba fama ni fortuna, solo estar al lado de Li Sha. Su actuación fue tan convincente que conquistó por completo el corazón de la joven, aún presa de sus ilusiones sobre el amor romántico. Todo avanzó con rapidez, y pronto ella quedó embarazada. Kang Jian sabía muy bien que, sin un accidente así, Li Min jamás habría aceptado su matrimonio.
El embarazo fuera del matrimonio enfureció tanto a Li Min que casi sufrió un infarto. Pero el arroz ya estaba cocido; incluso si abortaba, los mayores de la familia no lo habrían tolerado. Sin más alternativa, Li Min cedió y permitió la boda. Después de todo, Li Sha era su única hija, la niña de sus ojos.
En cuanto a Kang Jian, su intención era clara: aprovecharse de Li Sha para acceder al respaldo y las conexiones de Harmony Entertainment. Sin embargo, pensó Li Min, si ese hombre era lo bastante astuto, también sabría que debía tratarla bien. Mientras siguiera mimando a su hija y garantizara que nadie pudiera hacerle daño, entonces él, Li Min, podría aceptarlo.
Así, bajo la persuasión combinada de su esposa y su hija, Li Min terminó por ablandarse y accedió a organizarles una fastuosa boda.
—A-Jian, papá acaba de enviarme la lista definitiva de invitados. ¿Quieres verla? —preguntó Li Sha con voz dulce.
Estaban en el nuevo y lujoso apartamento que Li Min le había regalado a su hija. Li Sha se acurrucó contra Kang Jian con el rostro radiante de felicidad, mientras que él la rodeó con el brazo y le sonrió.
—No te preocupes por esos pequeños detalles. Deberías cuidarte más. Cuando otras mujeres se embarazan, engordan, pero ¿cómo es que tú sigues con la barbilla tan afilada?
Li Sha apoyó la cabeza en su hombro y respondió, haciéndose la mimada:
—Por supuesto, es porque quiero verme hermosa el día de la boda. Habrá tanta gente que no puedo permitir que pierdas prestigio.
—Tú siempre serás la más hermosa a mis ojos —dijo Kang Jian con una mirada cargada de ternura fingida—. No tienes nada de qué preocuparte.
—Qué hablador eres —rio Li Sha, encantada—. Anda, mira la lista. Papá se ha esforzado mucho esta vez. Invitó a todos los grandes nombres del mundo del espectáculo, e incluso a algunos del ámbito político y empresarial.
Kang Jian la observó en silencio mientras ella leía los nombres, uno a uno, con orgullo.
Hasta que llegaron a la columna donde aparecía Qiu Qian, de Total Entertainment.
Junto a su nombre estaba escrito: Regalo recibido. No asistirá.
El buen humor de Li Sha se disipó al instante. Pasó las páginas con impaciencia y encontró también el nombre de Bai Lang: No asistirá.
Li Sha bufó.
—Lo sabía. Bai Lang no se atrevería a venir. No me creo que esa pareja de maricas asquerosos tenga el valor de presentarse en tu boda.
Al escucharla, el rostro de Kang Jian cambió de inmediato. Se obligó a reír, con la voz tensa:
—¿También le enviaste una invitación a Bai Lang?
Li Sha lo miró con aire triunfal.
—¿No se graduó contigo del mismo programa de actuación? Usé tu nombre para invitarlo, solo para hacerlo sentir incómodo. Hmph, quién diría que ese tipo tan elegante en realidad pensaba en el trasero de los hombres… ¡ay! ¿Qué haces? ¡Me duele!
Kang Jian se sobresaltó: había apretado con tanta fuerza el brazo de Li Sha que la había lastimado. Soltó enseguida y trató de disimular.
—Lo siento, lo siento. ¿Estás bien? Es que recordé que tu padre me pidió escribir unas tarjetas de agradecimiento y todavía no las he hecho. Me asusté por eso, nada más. ¿Estás bien? Déjame ver.
Su expresión de ansiedad era tan convincente que Li Sha terminó riéndose.
—¿Por qué te pones tan nervioso por papá? Mientras me trates bien, él estará contento. No le tengas miedo.
—Papá por fin me ha reconocido un poco. Esto significa que tú tampoco tienes que estar atrapada entre nosotros y preocuparte tanto —suspiró Kang Jian.
El tono cariñoso y vulnerable lo hacía sonar sincero, y Li Sha, conmovida, tiró suavemente de él.
—Kang Jian, eres el mejor… —susurró antes de besarlo con afecto.
Por supuesto, Kang Jian no podía rechazarla. Respondió al beso con la misma apariencia de amor.
Solo que, esta vez, el sabor del pintalabios de Li Sha le resultó especialmente repulsivo.
Y su cuerpo, tan suave y saturado de perfume…
Kang Jian cerró los ojos. Obligándose a reprimir el asco, imaginó que en sus brazos no estaba esa mujer, sino un joven limpio y hermoso.
Cabello negro y liso, piel blanca y tersa, extremidades largas y elegantes…
Justo como Bai Lang.
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La semana antes de los Premios del Emperador Dorado, Calle caótica había completado más de la mitad de su rodaje y entraba en plena fase de promoción.
Anteriormente, la ceremonia de apertura se había realizado de forma sencilla: una breve presentación de la trama y de los actores principales. No había trajes, ni imágenes visuales; todo el rodaje se había llevado a cabo bajo un estricto velo de secreto. Querían sorprender al público cuando llegara el momento de mostrar su obra.
Y, en efecto, aquella estrategia resultó sumamente eficaz.
Cuando la primera ola de material promocional de Calle caótica llegó a los medios, desató un verdadero incendio de opiniones.
En el breve adelanto, Bai Lang aparecía tan atractivo como perverso. Su acento sureño, áspero y ronco, contrastaba con la imagen que todos recordaban de él. Se revolcaba en la calle con un par de sandalias, sentado con las piernas abiertas mientras comía brochetas. Aquello dejó boquiabiertos a sus admiradores.
¿Ese… ese era Bai Lang?
¿El mismo Bai Lang de Partners, cálido y amable, o el majestuoso y refinado Bai Lang de Oro y jade?
Su comportamiento salvaje y desmedido, la crueldad en su mirada, y aquella patada giratoria final y letal…
La transformación era tan completa que los sitios donde se emitió el clip no conocieron un instante de calma durante toda la noche.
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Teatro pequeño:
Qiu Xiaohai (nervioso): A-Zan, ayer le dije a A-Bai que quería casarme con él, pero me dijo que tenía que pensárselo.
Rong Zan (aturdido): ….. ¿y yo qué?
Qiu Xiaohai: ¿Eh? También puedo casarme contigo.
Rong Zan: Solo puedes elegir a uno.
Qiu Xiaohai: ¿Qué?
Rong Zan: El maestro dijo que solo puedes casarte con una persona. ¿Lo olvidaste?
Qiu Xiaohai: ¿En serio?
Rong Zan: Entonces, ¿con quién quieres casarte?
Qiu Xiaohai: Eh… (frunce el ceño)
Rong Zan: (lo fulmina con la mirada)
Qiu Xiaohai: ¡!
Rong Zan: ¡¿?!
Qiu Xiaohai: Yo me casaré con A-Bai y tú te casarás con papá. ¡Así podremos seguir estando todos juntos!
Rong Zan: (Completamente atónito).
