Traducido por Yusuke
Editado por Meli
Deseé agarrar a Ortzen por el cuello tan pronto llegara a la sede, pero para mi decepción, fui empujada a tomar una ducha en el baño de mi habitación. Aunque estaba cubierta por sangre y suciedad, la razón principal por la que me alejé fue porque era una intrusa. No estaba afiliada al Escuadrón de Tareas Especiales y tampoco estaba casada, ni siquiera me había comprometido con el capitán Jullius todavía. En otras palabras, no podía unirme a sus reuniones para discutir el incidente de la casa del conde Epheria.
A pesar de que se trataba de asuntos de mi familia, solo era una dama noble…
La bañera de porcelana blanca estaba llena de agua caliente, dejé que mi cuerpo se sumergiera hasta llegar a mi cuello, y miré hacia el techo.
Mi trato como una extraña, empeorará en el futuro. Porque para Ortzen, ya no tendría ningún uso. Fui un fracaso como espía, sin embargo, seguía siendo un aliado dentro de la guarida del enemigo. Además, debía haber algo más que ganaría al usarme para reformar la casa del conde Epheria. Pero ahora, lo que podría ser de valor de mí, es que podría actuar como un escudo para el capitán Jullius y así evitar un matrimonio arreglado.
No podría abandonarme ahora ¿cierto?
Sería problemático si me echaran cuando estaba sin nada. Y Sofía estaba conmigo. Si la situación empeoraba, no tendría más remedio que vender el collar de diamantes azules, aunque me sentiría culpable por Silla, no obstante, el dinero sería suficiente para que dos mujeres vivan de forma sencilla. Pero… mi mayor preocupación era que si no me comprometía con el capitán, no podría reunirme con el Sumo Sacerdote y tendría que arriesgarme a infiltrarme en la Iglesia Central.
Tendría que renunciar a mi verdadera identidad de una vez por todas…
Bueno, para ser honesta, el sentimiento de querer volver que me inundó cuando ví la cara de mis compañeros al llevar mi ataúd en mi funeral, había empezado a desvanecerse. No eran unos bebés que necesitan a una madre que los cuide, sino un grupo de hombres adultos y fuertes. Deberían haber superado su dolor a estas alturas. Además, todos eventualmente mueren de todas formas.
Seguía con vida, pero me sentía molesta porque no se lo podía decir a nadie.
Sería feliz de reunirme con ellos, pero si no podía, no podría evitarse. Además, era casi imposible exponerme como un sacrificio para el Rey Demonio, con la muerte del conde y la condesa, no importa cuán astuto sea Ortzen, ya no tenía pruebas.
Si Ortzen ya no quisiera cooperar, vendería el collar y viviría con Sofía.
El capitán Jullius también dijo que no tenía casa, así que tal vez querría mudarse conmigo. Podría comprar una casa grande con un establo, y en cuanto a los gastos de manutención, está bien si yo soy quien trabaja para ser el sostén de la familia. Podría pedirle a Clauen que me dé un trabajo como mercenaria y ser escolta para algún gremio de mercantes… o también podría cazar monstruos. Los monstruos más fuertes requieren de un alto poder sagrado para ser asesinados, usualmente son aniquilados por la iglesia, pero como están escasos de personal, algunos monstruos débiles se quedan desatendidos. Por lo tanto, existían cazadores de monstruos profesionales. La iglesia da algunas recompensas a aquellos que logran capturar a los monstruos, y también los cadáveres de los monstruos pueden venderse a un alto precio. Al tener mucha experiencia y habilidad en la cacería de monstruos, solo necesitaría el salario por cazarlos durante un mes para así cubrir los gastos de vida para un año.
Por lo tanto, si me echaran, todo lo que tendría que hacer era mantener el collar a salvo así sea con mi propia vida, debido a que era mi último salvavidas.
Chapoteó el agua cuando me levanté, había empezado a enfriarse y salí de la bañera. Me sequé el cuerpo con la toalla que habían preparado y salí del baño después de ponerme la bata de baño. Tan pronto como salí, Sofía, que estaba ansiosamente sentada en el sofá esperándome, se levantó de su asiento.
—Señorita.
Sofía rápidamente se acercó a mí mientras traía un cambio de ropa.
—Uhmm, ¿qué deberíamos hacer ahora?
Ella tenía una mirada preocupada en su rostro mientras me ayudaba a ponerme el vestido. Aunque no conocía los detalles de la situación, sentía que las cosas en la casa del conde Epheria no eran tan buenas.
—No podemos volver a la mansión… ¿verdad…?
—Tal vez.
Teníamos prohibido entrar a la mansión hasta que la investigación terminara y después de eso… creo que sería confiscada. El problema actual pasó porque el asunto relacionado con el contrato del Rey Demonio no se descubrió adecuadamente, por lo que tampoco sabía qué pasaría a continuación. Pero las cosas se habían vuelto muy complicadas para que acabaran de una vez, por lo que sería aún más difícil mantener la riqueza y el título, así como la mansión.
—Entonces… eh, ¿qué va a hacer, señorita? Todavía puedo buscar otro trabajo, pero…
—Aunque confiscaron las propiedades de mi familia, no tienes que preocuparte por mí. Todavía tengo este collar de diamantes azules conmigo, el recuerdo de mi madre. Si la situación empeora, lo venderé para seguir viviendo.
Después de decir eso, Sofía se sorprendió mucho y negó con la cabeza.
—¡No! ¡No puedes hacer eso! No importa cuán mala sea tu situación, ¡no puedes vender el recuerdo de tu madre!
—Pero, ¿mi madre preferiría que me quedara sin hogar y me muriera de hambre en lugar de vender su recuerdo?
—Eso, eso es… de hecho cierto, pero…
La difunta condesa no era mi madre real. Pero yo había salvado el alma de su hija, así que al menos ella haría la vista gorda con este asunto.
—De todas formas… ¿no dijiste que te comprometerías con el capitán del Escuadrón de Tareas Especiales? Si te casas, no tienes que vender el recuerdo.
—Oh, ¿sobre eso? Todavía no estoy segura de qué eso suceda.
Me preguntaba si habría algún cambio de acuerdo con los resultados del incidente de hoy. El peor resultado posible sería que yo, o Silla para ser exactos, fuera descubierta como un sacrificio para el Rey Demonio. Si eso sucedía, Ortzen no me dejaría comprometerme con el capitán Jullius. El propio capitán Jullius fue un sacrificio en el pasado, así que si aún nos comprometiéramos, sería solo agregar otra mancha a la reputación del capitán. Después de escuchar mis palabras, el rostro de Sofía se arrugó.
—¿Estás diciendo que quieren echarte porque la casa del conde ha caído?
—¿Huh…?
—!¿Cómo puede ser posible?! No ha pasado mucho tiempo desde que se comprometieron, entonces ¿cómo podría su corazón haberse enfriado por ti? Desde el principio, ¿su único objetivo era apoderarse de la casa del conde?
No, Ortzen podría hacer eso, pero el capitán Jullius nunca pensaría así.
—El capitán Jullius no es esa clase de persona.
Para ser exactos, el no es alguien que pueda hacer ese tipo de cosas. Pero mis palabras ni siquiera llegaron a los oídos de Sofía.
—¡No! Tan pronto como surgieron problemas dentro de la casa del conde, ¿no te pidió que esperaras y actuaras como si nunca antes se hubiera hablado de un compromiso entre él y tú? Después de todo, desde el principio, su propósito era el título y la riqueza del conde, ¡por eso sedujo a mi inocente señorita!
Seducir… hmm. Si fuera así, entonces, fui yo quien sedujo al capitán Jullius porque le pedí que se comprometiera conmigo en primer lugar. Sería interesante si el capitán Jullius también hiciera lo mismo y me sedujera. Me preguntó cómo resultaría.
—Mi pobre señorita… ahora que te has convertido en un noble caído, todos los hombres que se acerquen a ti serán unos idiotas.
—No se ha decidido nada todavía y el capitán Jullius es una buena persona.
—¡No lo es! Si fuera un buen hombre, ¡debería haberse quedado a tu lado ahora mismo! ¿¿En qué lugar del mundo un buen hombre deja a su amante sola en un lugar extraño cuando acaba de perder a sus padres en un día??
Sofía, hacía ver al capitán Jullius como malo. Si yo fuera la verdadera Silla, lo culparía y despreciaría porque él me dejó sola y desatendida después de haber perdido tanto mi hogar como mi familia..
Sin embargo, mi situación es diferente. Y además el capitán Jullius no hizo nada malo.
—Él está muy ocupado. Vendrá a verme después de que termine su trabajo.
—¿De verdad?
—Por supuesto. Tenemos una buena relación. Incluso hemos dormido juntos.
La mandíbula de Sofía cayó y su boca se abrió ampliamente. Se veía tan sorprendida que casi se desmayó en ese momento.
—¿¿D-Dormir juntos?? ¡¡Señorita!! —gritó.
¡Espera un minuto!
—No, eso no es…
—¿No? ¿Qué quieres decir con “no”? ¡Lo acabas de decir tú misma!
—Eso… nosotros solo estábamos durmiendo juntos. Uh, por supuesto que sé que un hombre y una mujer no deberían dormir juntos en la misma habitación, pero él es mi prometido después de todo…
—Todavía no estás comprometida. Espera, ¿podría ser que realmente solo durmieron?
—Solo dormí tranquilamente toda la noche.
Como Ortzen seguía regañándonos sin parar, estábamos demasiado cansados para hacer otra cosa. Después de que Sofía escuchó mi explicación su complexión mejoró un poco, luego agitó la mano para abanicar su rostro ligeramente rojizo.
—Aunque solo sea dormir juntos, no lo vuelvan a hacer en el futuro.
—¿No podemos…?
—¡No pueden! ¡Absolutamente no! Es posible que la señorita se haya olvidado debido a la amnesia, ¡pero eso es algo que nunca debes hacer! ¡Aunque te comprometas, no está permitido! ¡solo pueden dormir juntos en la misma habitación después de casarse!
Tsk… Todavía no podemos dormir juntos incluso después de que nos comprometimos. ¡Eso es demasiado! Entonces, ¿deberíamos casarnos?
Después de casi una hora de conversación con Sofia, un sirviente me informó que Ortzen me estaba esperando y me guió hasta su oficina. Cuando entré a la habitación, él me estaba esperando sentado en el largo sofá frente a la mesa, se levantó de inmediato y me dio la bienvenida.
—Bienvenida, señorita Epheria.
Por alguna razón, Ortzen parecía estar de buen humor. Pensé que estaría molesto porque no solo el capitán Jullius desafió su orden al venir a la mansión Epheria por su propia voluntad, sino también porque él no obtuvo nada útil de la casa Epheria. Me pregunté si su actitud era sincera o falsa, así que le eché un vistazo mientras estaba sentada en el sofá frente a él que mantenía una amplía sonrisa en su rostro.
—¿Hay algún tipo de té que te disguste?
—El té no es importante. Lo importante son los postres que lo acompañan.
—Oh, ya veo.
Ortzen colocó la tetera sobre la estufa de porcelana finamente coloreada, luego sacó y sirvió un plato de postres que había preparado de antemano.
De la nada, me invitó a tomar té. Había algo sospechoso. ¿Envenenó el té?
Un veneno fuerte podría poner en peligro mi cuerpo actual. Mientras me preguntaba si quería matarme, tomé una galleta con forma de almeja, si contenía veneno, primero eliminaría a Ortzen antes de buscar el antídoto para desintoxicarme.
No mucho después de eso, se sirvió té y Ortzen volvió a su asiento frente a mí. Él sonrió y me miró con ojos tiernos.
Uh, ummm… creo que el postre se me quedó atascado en la garganta. ¡¿Qué demonios está mal con él?!
—¿Hay alguna buena noticia? O tal vez, ¿está contento con el accidente que ocurrió en la mansión del conde?
—¿Cómo es posible?—Cortó mis palabras—. Había dudado de que el conde estuviera vivo o muerto, pero la muerte de la condesa fue algo inesperado Ella todavía debería tener algún uso, pero es una lástima que la mataran apresuradamente y no puedo pensar en la razón detrás de eso, lo que me molesta aún más.
¿Qué demonios? ¿Estaba molesto porque no sabía la razón? De alguna manera me sentí ganadora, incluso alguien como él no había adivinado.
Sé la razón~
—Quedan unos pocos días, ¿cuándo será la ceremonia de compromiso? ¿Me comprometeré al final?
—Por supuesto que lo harás.
—¿De verdad?
—Sí, sería incluso mejor si los dos se casan —dijo con entusiasmo.
Fue inesperado, me preguntaba si seguía siendo útil para él. Pues sería algo bueno si fuera el caso.
—Ahora que ya no hay ningún obstáculo, es posible tener la ceremonia de compromiso mañana. Pero creo que es mejor posponerlo por ahora porque tengo la intención de hacer un anuncio oficial de que la pareja Epheria, tus padres, fueron asesinados por unos hombres misteriosos. No sería bueno para tu reputación si celebras la ceremonia de compromiso justo después de la muerte de tus padres.
—¡Pero tengo que reunirme con el Sumo Sacerdote!
—Por ahora, estoy considerando aplazar la ceremonia de compromiso, será el día anterior a la visita regular a la Iglesia Central, pero si la situación no es buena, tendré que retrasar la visita por unos días.
—Creo que no es una muy buena idea…
Posponer la visita regular a la Iglesia Central significaba que por cada día que pasara, el capitán Jullius podría estar en peligro. No es raro que esté en peligro, pero recientemente hubo un incidente que involucró al príncipe heredero, entonces, ¿cómo podría Ortzen parecer indiferente y demasiado tranquilo? Después de que expresé mi desacuerdo, Ortzen solo negó con la cabeza.
—No hay nada de qué preocuparse. Por lo general, el capitán Jullius recibe las bendiciones con tres o cuatro días de anticipación. Aunque el período de bendiciones es una vez cada treinta días, hasta ahora, él siempre visita la Iglesia central dentro de los 26 a 27 días.
—Oh, ¿entonces es así?
No sabía que existiera tal cosa. Cuando no tenía que ir a la guerra, me quedaba dentro de la iglesia, así que no necesitaba ser bendecida. Sin embargo, otras personas comunes que no eran clérigos, podrían haberse enfrentado a una situación imprevista, por lo que tendrían que dedicar parte de su tiempo para recibir las bendiciones en el tiempo señalado.
—Si es así, hagámoslo de esa manera…
Ahora, tenía que preguntar lo que era necesario preguntar. Puse la última galleta en mi boca.
—Sé que ocultaste el hecho de que Sofía estaba siendo atrapada como rehén.
—¿Lo averiguaste? —preguntó con descaro sin mostrar la más mínima verguenza.
—¡Por supuesto que lo sabría! ¡Después de todo has dicho demasiado!
—Pensé que no lo sabías, es inesperado.
No soy tan tonta. Al principio tenía dudas, pero más tarde me convencí gracias al capitán Jullius al decirme la verdad.
—Aunque lo hayas sabido todo el tiempo, pero ¿Aún así me dejaste ir incluso después de haber preparado todo tan meticulosamente? ¡Casi me escapo sola y dejó a Sofía atrás!
—Ese era el mejor resultado posible.
—¿Qué…?
¡Bastardo descarado!
—Eso no es nada nuevo. Todo el mundo sabe que soy el chico malo número uno en este imperio.
Bueno, eso era verdad. Bebí un sorbo de té para calmar mi ira. Ese té era delicioso.
—¿Sacrificar a Sofía era el mejor resultado?
—Sí, sería peor si la señorita hubiera sido capturada por ellos y no pudiera rescatar a la rehén incluso después de que sir Silac hubiera salido a ayudar.
—Entonces, ¿qué opinas del resultado actual?
—Como yo lo veo, no se puede considerar como el mejor, pero en general sigue siendo bastante bueno. Aunque es lamentable que el disfraz de sir Silac se haya revelado al final.
—Sin embargo, no te ves tan decepcionado.
—Si pensara que fuera desafortunado, entonces me sería imposible estar de buen humor por un tiempo.
—Ahora que la condesa ha muerto, no es gran cosa que se revele el disfraz de sir Silac. Incluso si la condesa estuviera viva, sería lo mejor salvar a la persona que es preciosa para ti. Además, si hubieras mostrado señal de que ibas a escapar por tu cuenta, le pedí sir Silac que saliera y salvará a tu criada sí parecía que realmente la valorabas.
¿Entonces ese bastardo de Cain igual se revelaría incluso si yo hubiera decidido escapar sola?
—Nunca pensé que te preocupabas por mí hasta este punto —murmuré con sentimientos de duda. Parecía que tenía otros motivos ocultos.
¿Qué podría ser? Sentía que me estaba escondiendo algo ya que la persona ingeniosa frente a mí, fue demasiado amable de la nada y me hizo sentir incómoda.
—Bueno, ahora lo sabes. Señorita Epheria, eres una muy preciosa existencia para mí.
—Uh… oh. Bueno.
¡¿Qué le pasaba a ese tipo?! ¿Comió algo en mal estado?
Esa persona horrible estaba siendo innecesariamente amistosa, lo que me hizo perder el interés en preguntarle algo más.
Ja, lo que sea. Me he asegurado de reunirme con el Sumo Sacerdote de todos modos.
—Sofía puede quedarse conmigo ¿no?
—Sí, también necesitamos una sirvienta para atender tus necesidades. Pero sus movimientos deben restringirse.
—Entonces, por favor, arregle una habitación para Sofía junto a la mía. Yo misma le diré que solo podrá moverse hasta mi habitación y a la cocina. Esta bien que se mueva a otra parte siempre que me acompañe, ¿cierto?
—De acuerdo. Lo tendré preparado de inmediato. Además, si es posible, no salga al menos hasta la ceremonia de compromiso, señorita. Si tiene algo que hacer afuera, infórmeme de antemano para que pueda organizar a alguien que la acompañe.
—Entendido.
Sería lo mejor no actuar imprudentemente, al menos hasta que se resuelva el problema acerca de la familia Epheria. Sin embargo, no tendría otro lugar adonde ir que no sea la Iglesia. Después de beber el resto del té en mi taza, salí de la oficina de Ortzen.
—¿Dónde podría estar la capitán Jullius en este momento?
Estaba merodeando por el pasillo en busca del capitán Jullius porque me preocupaba que se desanimara después de que Ortzen lo regañara, cuando de repente una figura familiar apareció en mi vista. En el pasado, siempre me costaba contener mi ira y me preocupaba si debía golpearlo o no, pero ahora ya no me siento así porque le debo una.
Mierda, se estaba poniendo incómodo.
No sabía qué tipo de expresión debería poner para encontrarme con él mientras miraba a sir Cain Silac, quien caminaba hacia mí desde el otro lado del pasillo. No importaba incluso si lo hizo por orden de Ortzen, el hecho de que estoy en deuda con él es evidente.
—Sir Cain Silac…
Me contuve de suspirar y detuve mis pasos. Independientemente de lo que pasó entre nosotros en el pasado, una deuda sigue siendo una deuda. Debería contenerme solo por esta vez.
—Gracias por ayudarme hoy.
He vivido hasta el día en que finalmente tengo que dar las gracias a este bastardo. Me incliné levemente y Cain también hizo lo mismo, luego asintió con la cabeza.
—No es nada. Más bien, fui yo quien la ofendió ese día, señorita.
¿Ese día? Se refería al caso de asesinato que me hicieron como chivo expiatorio cuando él todavía trabajaba como espía, o tal vez lo sucedido dentro de la posada en ese entonces. En realidad, es algo bueno para mí que haya decidido no ayudar a esa ex prometida bastarda ese día.
—Debido a mi propia estupidez, te entendí mal y te puse en una situación peligrosa. Lo siento profundamente —se disculpó avergonzado con la cara roja.
¿Qué fue eso? ¿Era otra persona con un nombre similar? Pero su rostro sin duda pertenece al bastardo de Caín.
—Uh… si ese es el caso, entonces está bien —respondí distraídamente y miré de cerca su rostro. Tal vez alguien más se estaba haciendo pasar por ese bastardo vistiendo una piel de cuero. Su comportamiento era diferente a la persona que conocía.
—La señorita es muy generosa.
No soy tan generosa… Pero en lugar de eso…
—¿Puedo tocar tu cara?
—¿Perdón…?
—Tu cara. Por favor, baje la cabeza por un momento.
Tengo que asegurarme de que el tipo que tengo delante sea realmente ese bastardo de Cain Silac. Ante mi repentina petición, vaciló un momento antes de bajar la cabeza al final. Rápidamente extendí mis manos a su rostro y sondeé el área alrededor de sus orejas hasta su mandíbula a fondo, pero no sentí nada extraño en la punta de mis dedos.
¿Entonces él era el verdadero? ¡Por el amor de Dios!
—Ermm… ¿señorita Epheria?
Sigo sondeando su rostro porque todavía no puedo creerlo hasta que expresó su confusión.
Hmm, basado en su comportamiento, no podía ser ese bastardo, pero era muy extraño.
—¿Es usted realmente sir Cain Silac?
—Sí…
—¿Quizás tienes un gemelo o…?
—Soy hijo único.
Fue increíble, pero parecía ser la verdad. ¿Quizás reflexionó sobre su mala conducta todo este tiempo? Al final, no encontré ningún rastro de la piel de cuero en su rostro, así que cuando retiré mis manos, suspiró aliviado.
—Una vez más, me disculpo por toda mi mala educación en ese entonces.
—Ah bien.
¡No sigas disculpándome! ¡Se siente raro!
Estaba a punto de salir de allí para continuar mi búsqueda del capitán Jullius, pero de repente me llamó de nuevo.
—Señorita Epheria.
—¿Sí?
—¡No confíes demasiado en Ortzen! Es un hombre muy peligroso —advirtió con voz seria.
Pero…
—Yo también lo sé.
Sabía muy bien qué tipo de persona era Ortzen. No ha pasado una hora desde que se declaró a sí mismo como un tipo malo. Además, es un criminal convicto, así que, por supuesto, no puedo confiar ciegamente en él.