Traducido por Naremi
Editado por Sakuya
Corregido por YukiroSaori
—Esposita, ¿tu maridito te dejó sin aliento?
Girando la cabeza, una sonrisa cautivadora y burlona se formó en la cara de Dibei Chen mientras miraba a Baili Hongzhuang.
Baili Hongzhuang no pudo evitar sobresaltarse por la velocidad.
La expresión de Dibei Chen cambió, sin palabras.
—Mírate a ti mismo primero, ¿no eres tú el que está sin aliento?
Aunque dijo eso, la sonrisa en los ojos de Baili Hongzhuang se profundizó. Ella entendió con claridad lo que las acciones de Dibei Chen significaban.
Incluso un pez, al encontrarse con dificultades, podría convertirse en un dragón.
Dibei Chen nunca estuvo destinado a vivir su vida acurrucado en el pequeño país de Feng Bo. ¡Ahora que sus piernas estaban curadas, las ambiciones en su corazón surgirían naturalmente!
Con mucho gusto hablaron entre ellos hasta que llegaron a sus habitaciones, pero no mencionaron a Li Yuyue en absoluto. De hecho, nunca estuvo en sus pensamientos.
En la profunda luz de la luna, el viento era frío como el agua.
La luz de la luna se filtraba en la habitación, brillando sobre Dibei Chen al lado de la ventana. Una mirada reflexiva apareció en su rostro atractivo.
—Pequeño señor. —Hei Mu se mantuvo perfectamente derecho detrás de Dibei Chen.
Dibei Chen no se dio la vuelta, y solo contempló los cuerpos celestes en el cielo nocturno, con ojos brumosos.
—¿Están completos todos los preparativos?
Hei Mu asintió con la cabeza.
—Respondiendo al pequeño señor, todo está preparado.
—Mañana, dejaremos el país de Feng Bo. Tú cuidarás a Hongzhuang en secreto. No importa qué, debes protegerla —ordenó Dibei Chen.
—¡Hei Mu entiende!
Mirando su postura alta y recta, los ojos de Hei Mu cambiaron lentamente. El pequeño señor trataba a la dama Baili de manera diferente.
Originalmente, su pequeño señor solía detestar cualquier cosa que lo obstaculizara. Como resultado, en los últimos años no había una sola persona que pudiera entrar en su corazón.
Pero desde la llegada de la señorita Baili, todo cambió. El pequeño señor incluso le pidió que se quedara para protegerla. Eso demostraba lo importante que era ella en el corazón del pequeño señor.
Dibei Chen agitó su mano y Hei Mu se fue rápidamente. El pequeño señor quería partir mañana, así que probablemente tenía muchas cosas de qué hablar con la señorita Baili.
Baili Hongzhuang estaba cultivando en su habitación cuando de repente oyó un movimiento brusco al otro lado de la puerta. Dibei Chen empujó la puerta y entró.
—¿Podrías al menos tocar la puerta antes de entrar? —Baili Hongzhuang estaba indignada, ¿cómo podría enfrentarlo, si Dibei Chen la viera sin querer mientras se cambiaba de ropa o algo así?
Dibei Chen le sonrió ambiguamente.
—Ya eres mi esposa, ¿cómo podrías verme como un extraño?
—No considerarte como un extraño no parece ser una muy buena idea.
Baili Hongzhaung levantó una ceja sin decir nada más antes de sentarse y servirse una taza de té.
—Venir a buscarme tan tarde en la noche, ¿pasa algo?
La expresión burlona desapareció de la cara de Dibei Chen, mirando fijamente a la cara de Baili Hongzhuang, dijo lentamente:
—Tengo que irme mañana.
Los ojos de Baili Hongzhuang temblaron un poco. Aunque ya lo había anticipado, escuchándolo ahora, su corazón aún no podía evitar estremecerse.
—Oh.
Respondió con indiferencia, su rostro era el mismo de siempre, como si no le importara en absoluto.
Pero a pesar de que ocultó sus sentimientos extremadamente bien, Dibei Chen logró ver la agitación en su corazón. Sus ojos se volvieron un poco cálidos.
Dibei Chen tomó asiento junto a ella. Sus pupilas profundas, como las de un océano, contemplaban las de ella que eran negras como la tinta, su rostro serio.
—Necesito salir más tarde. Debes cuidar bien tu cuerpo, no te permitas lesionarte.
Baili Hongzhuang quería reírse de las pocas palabras que había dicho, pero cuando vio la profunda preocupación en sus ojos, su voz se atascó en su garganta y no pudo decir nada.
—Volveré lo más pronto posible.