¡¡Gotas~!! La historia de la Princesa de la Fragancia~ – Epílogo: Un poco en el futuro (1)

Traducido por Ichigo

Editado por YukiroSaori


[POV Sylvester]

—Vamos a parar aquí hoy…

—Muchas gracias.

—Su Alteza se ha vuelto mucho más fuerte.

Elvis siempre se mostraba inexpresivo conmigo, por lo que esto fue un cumplido poco común. Sé que no me halagaría, así que me quedé atónito y feliz de que lo hubiera hecho. Sin embargo, había otro sentimiento que también brotaba de mi interior.

—Todavía no soy lo suficientemente fuerte.

Elvis me elogió tanto como cuando era más joven.

Comparado con sus hijos, Cyrus e Isma, todavía tenía un largo camino por recorrer.

Cuando pensé eso, oí una risa familiar detrás de mí.

—Ja, ja, sueles ser sincero, pero no aceptas los cumplidos de tu maestro… Al parecer, mi hijo por fin ha llegado a su edad rebelde.

—Padre.

Estaba un poco sorprendido de que él estuviera aquí ya que por lo general no venía.

—Silvestre, deberías aceptar los cumplidos. Es bueno que quieras mejorar, pero es raro que Elvis halague a alguien, así que serás castigado si no lo aceptas.

—Su Majestad.

—Oh, ¿dije algo malo? Pero, vine aquí hoy porque escuché que Elvis comenzó a elogiarte un poco.

—¿Eh…?

—Oh, ¿no lo escuchaste tú mismo?

Miré a Elvis sin pensarlo cuando oí eso. Él no tenía ninguna expresión en su cara y permaneció tranquilo. Su actitud también indicaba que no había dicho nada especial sobre mí.

Parpadeé y mi padre se echó a reír.

—Todavía recuerdo aquel día en que me preguntaste si podías tener un encuentro con Elvis.

—Padre, eso es…

No había olvidado que se lo pedí porque a Dilly le gustaban los caballeros. Sin embargo, me sentía incómodo diciéndolo delante de Elvis. Aun así, mi padre no sabía la verdadera razón detrás de ello de todos modos.

—Su Majestad, si van a disfrutar de la compañía del otro, entonces me retiraré.

—Oh, no te preocupes por eso. También he venido aquí para discutir algo con usted.

—¿Conmigo?

—Sí. ¿Por qué no me acompañas un rato esta noche? Tengo buen alcohol. Tu amada hija está en Weltoria, así que no tienes que ir corriendo a casa, ¿verdad?

Elvis frunció el ceño ante las palabras de mi padre.

—Lo siento, pero…

—Oh, culpa mía. No te estoy tomando el pelo. Solo quiero darte las gracias por adelantado.

Mi padre continuó sonriendo al conde, que estaba desconcertado.

—Ya es hora de que elija una nueva espada para Silvestre. Seguro hay cosas que él y yo no podríamos entender si fuéramos solos, así que ¿no quieres venir con nosotros, Elvis?

—¿La espada de Su Alteza?

—Eh, ¿mi espada?

Mi voz y la de Elvis casi se superpusieron. No recuerdo haberle pedido una a mi padre, pero Elvis aceptó sus palabras con un asentimiento.

—Podría ser un buen momento.

—Ah. Parece que le gusta lo que tiene ahora, pero está llegando a la mayoría de edad. Quiero darle algo bueno en este momento decisivo en su vida.

Por supuesto, sabía que me estaba acercando a la edad adulta.

Pero recibir una espada nueva por eso… me hizo sentir que había sido reconocido como adulto, y me quedé sin habla. Mi padre se rió de mi forma de actuar.

—Elijamos una buena espada por la que la gente haga votos. ¡Una espada que te permita superar cualquier dificultad…!

—¡M-Muchas gracias…!

Todavía no sé qué tipo de espada recibiré. Pero sé que esto me complació tanto que me costó respirar.

♦ ♦ ♦

Volví a mi habitación y Vernoux estaba sentado en el borde de mi escritorio.

—Oye, hoy pareces feliz.

—Si, algo bueno ha pasado.

—¿Por fin le diste un golpe al conde?

—Todavía no…

Sonreí con ironía a mi amigo que había arrastrado mi feliz estado de ánimo.

—Y lo que es más importante, Vernoux, eso no es una silla, es un escritorio. Clay se enfadará cuando llegue.

—Oh, todavía no va a venir, así que no pasa nada. No puedo sentarme en tu silla, y esta silla es bastante alta y fácil para acomodarse.

—Pero no es una silla.

Vernoux expuso su argumento, y yo renuncié a persuadirle… o mejor dicho, no me importó, ya que su postura sentada no me molestaba. Sin embargo, le advertí, pues podría hacer enfadar de nuevo a Clay.

—No es fácil acertarle.

—No lo digas con tanta facilidad. Elvis es poderoso.

—Bueno, eso ya lo sé. Seguro no me gustaría tener un enfrentamiento con él.

No creía que tuviera que rechazarlo hasta ese punto, pero sus ojos estaban serios. A Vernoux siempre le había gustado entrenar con la espada, así que seguro de verdad quería evitar tener un combate con Elvis.

—Gille, ¿qué harías si el conde dice: “No entregaré a mi hija a un hombre que no es más fuerte que yo”?

—Antes de eso, el problema es si me aceptaría o no… Si él dice eso, entonces solo puedo intentar lo mejor.

—¿Hmm? Estás muy positivo hoy, ¿es por lo “bueno” que pasó?

—Sí.

Respondí de inmediato, y Vernoux se encogió de hombros.

—Bueno, es genial que estés de buen humor. Y algo para hacer más feliz a Su Alteza Silvestre.

—¿Ha llegado una carta de Dilly?

—Tan facil de adivinar… toma.

Vernoux me tiró la carta, como era importante, la tomé rápido. Luego, saqué el cortapapeles de mi cajón y la abrí.

—¿Qué ha escrito?

—Espera, la estoy leyendo ahora.

Vernoux pareció disfrutar más de mi reacción que del contenido de la carta, así que lo aparté un poco mientras leía ese mensaje que llevaba tiempo sin recibir. Como era de esperar, nuestras cartas eran menos frecuentes que cuando Dilly vivía en la capital real, pero incluso después de un año, seguíamos escribiéndonos a intervalos regulares.

—Parece que Dilly está trabajando duro en muchas cosas… Ella fue con la condesa Weltoria a reunirse con varios señores feudales el mes pasado. Dijo que quiere ayudar con el comercio, y las esposas la adoran.

—Eh. Viajar, eh. Suena divertido.

Le conté un poco lo que había leído, y Vernoux alzó la voz con envidia, así que ladeé la cabeza.

—¿Dilly no te cuenta nada?

—Es un milagro si me escribe cinco líneas en sus cartas.

—Ya veo.

Me sorprendí un poco ya que Dilly es una excelente escritora.

—Ella me envía diferentes tipos de conservas en lugar de una carta. Ella escribió: “Creo que es mejor para el joven Vernoux recibir productos en lugar de una carta”.

Pensándolo bien, no podía imaginarlo escribiendo una respuesta apropiada a Dilly, sin importar lo que ella escribiera. Terminaba los documentos que tenía que presentar, pero cuando se trataba de cartas privadas, las despachaba en dos frases. Seguro era porque le resultaba más rápido reunirse con la persona que escribirle una carta.

En resumen, Dilly respondió bien, considerando lo poco que Vernoux escribía en sus cartas. Sin embargo, perdóname por sentir que yo hablaba más con ella debido a esto.

—Ah, sí, el marisco seco que recibí el otro día estaba bastante bueno. Lo hice sopa y sabía bastante bien.

—Oh.

Tal vez consiga que me envíe un poco la próxima vez, para poder probarlo. Leí la segunda carta mientras pensaba en eso.

—Ella ha hecho un jardín de hierbas en Ertiga…

—¿Los campos y el invernadero de la capital real no son suficientes para ella?

—De seguro no es suficiente para hacer aceites esenciales. También ha empezado a hacer un taller. Me pregunto si ella va a hacer un producto de especialidad.

Era más conocido que Dilly estaba haciendo aceites esenciales fragantes.

Sin embargo, no había debutado en la alta sociedad, y su tutor, Elvis, era bastante difícil de abordar. Aunque la gente sabía que podía ponerse en contacto con ella a través de la condesa Weltoria o del marqués Flantheim y su esposa, no esperaría que se la recomendaran gratis.

Por lo tanto, había más mujeres esperando la aparición de Dilly de las que ella podría imaginar.

Se rumoreaba que la gente había tratado de imitar a Dilly y había estado fabricando nuevos aromas, pero no lo han conseguido, y los productos que ella ha producido hasta ahora siguen siendo tesoros de valor incalculable. No sé si es un error perfecto, pero Dilly sigue siendo una niña, y está revestida de aromas agradables, así que los productos incompletos se vieron obligados a ser reconocidos como fracasos.

Estaba seguro de que Dilly previó una situación así cuando anunció su producto por aquel entonces. Ella era capaz de idear cosas que yo no podría, una tras otra, así que no habría sido extraño que pensara que esto podría suceder.

—Hmm…

—¿Qué pasa?

—Bueno, pensándolo de nuevo, Dilly se esfuerza en muchas cosas, ¿verdad? Así que también quiero escribirle que yo también hago lo que puedo, pero es decepcionante que no se me ocurra nada.

Todas las cosas en las que estaba dando lo mejor de mí eran como Sylvester. Siendo sincero, en lo único en que Gille estaba dando lo mejor de sí era en ir de incógnito. Creía que parecería poco sincero si solo escribiera sobre ir de incógnito; dicho esto, no podía escribir sobre las cosas que hacía como Sylvester.

—“En realidad soy Sylvester”, puedes escribir eso, ¿no?

—Puedes decirlo a la ligera… pero ¿cuál es la probabilidad de que no me responda después de escribir eso?

Estoy seguro de que dejará de responderme. Vernoux ladeó la cabeza.

—100% seguro que me contestará.

—¿Eh?

Abrí los ojos sorprendido, ya que no tardó en responder. ¿Le había dicho algo Dilly a Vernoux…? Sin embargo, mis expectativas se rompieron en un instante.

—¿Crees que Dilly es alguien que podría ignorar una carta de “Su Alteza”? —dijo Vernoux con toda naturalidad, y suspiré con toda mi alma.

—¿Lo que significa que devolverá una carta muy reservada…?

—Bueno, sí.

—No puedo permitirlo. No.

Eso no sería una carta de Dilly. Vernoux suspiró un par de veces hacia mí.

—Es culpa tuya por no haberlo dicho aquel día. Al final la sacaste y creaste una oportunidad para hacerlo, pero no lo hiciste.

—Perdí la oportunidad porque era demasiado acogedora…

—Santo cielo. Eres un bueno para nada.

Lamentablemente, no tenía respuesta para él, y fue terrible tener que admitirlo.

De verdad iba a decírselo ese día.

Quería decírselo ya que íbamos a estar separados durante mucho tiempo.

No sabía qué tipo de encuentro le esperaba en el feudo de Weltoria, y desde hacía tiempo corrían rumores de que sería adoptada por la condesa Weltoria, así que iba a decirle que era Sylvester.

Pero Dilly estaba contenta y se lo estaba pasando bien, así que dudé. Quería que se llevara un buen recuerdo, pero podría haberlo estropeado.

También me preocupaba que un rechazo en ese momento me impidiera justificarme por la distancia. No entendía por qué me había estado evitando, pero aún tendría la oportunidad de volver si se encontraba en la capital real. Sin embargo, esa preocupación no justificaba el comentario de “bueno para nada” de Vernoux; sin duda, mi indecisión era la culpable.

—Tuvo que ocurrir después de que ella empezara a visitar el castillo. Quería llevarme un poco con ella como “Sylvester” cuando recibiera el permiso.

—Oh… lo siento por eso.

Vernoux desvió la mirada.

Sin embargo, no creo que todo sea culpa de Vernoux en ese momento. Estaba un poco contento, así que Clay se enteró de que venía Dilly, y las cosas acabaron así.

—No sirve de nada llorar por eso ahora.

—Tu depresión en ese momento fue increíble. Estabas muy preocupado por Dilly también.

—No importa cómo me sentía, pero ¿de quién fue la culpa de que Dilly se lesionara?

—Culpa mía.

Ichigo
No voy a mentir, ¡estoy muy emocionada por las ilustraciones!

 

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