Traducido por Shisai
Editado por Sakuya
La maestra de Yoo Jonghyuk, la Santa de la Espada rompiendo el cielo, era muy paciente. Fue igual hace 100 años e incluso hace 200. Así es como fue capaz de hacer un grupo de técnicas de espada. Mientras otros artistas marciales vendían sus habilidades y abandonan Murim, ella se quedó aquí sola y alcanzó alturas trascendentales.
—¿Y quién demonios eres tú?
Su gran dedo pinchó la mejilla de Yoo Jonghyuk mientras estaba colgado en el aire. Era sólo un dedo, pero era el dedo de un trascendente. Por lo tanto, no había forma de que no doliera. Sin embargo, Yoo Jonghyuk no reaccionó.
「 —El maestro y el discípulo. Los dos son lo mismo. 」
Eran las palabras pronunciadas por un Gran Maestro de Murim, el Demonio Celestial. Tal vez tenía razón.
—¿No vas a decir ni una palabra? Serás azotado si no hablas.
La Santa levantó la gran pipa. El trasero de Yoo Jonghyuk no pudo soportar la presión y no pudo evitar soltar un sonido patético.
Maldito Kim Dokja. Te mataré, te lo aseguro.
Se oyeron los sonidos de las bofetadas, sonaban como aplausos, pero el poder en esos golpes no era una broma. En poco tiempo, la sangre goteaba de la boca de Yoo Jonghyuk. Entonces las cejas de la Santa de la Espada rompiendo el cielo formaron una extraña curva.
—Eres un hombre de carácter.
Estaba un poco impresionada.
—Te lo preguntaré de nuevo. ¿Dónde robaste y aprendiste el poder de la Escuela de la Espada rompiendo el cielo? Te perdonaré la vida si me lo dices sinceramente.
Yoo Jonghyuk levantó lentamente la cabeza al oír estas palabras. La Escuela de la Espada rompiendo el cielo era originalmente una organización que no transmite técnicas a personas que no valoran el talento por encima de la virtud. Como forastero, no podría haberlo aprendido.
Ahora la Santa de la Espada rompiendo el cielo dijo que lo perdonaría. Su significado era claro, estaba tratando de tomarlo como discípulo.
Maestra.
Yoo Jonghyuk entendía la mente de su maestra mejor que nadie. Era difícil encontrar un discípulo adecuado en el decadente Murim. Entonces un trascendente que aprendió sus artes marciales apareció de repente. Era natural que estuviese interesada.
—Pero…
Se mordió el labio. Tal vez no era malo moverse según las intenciones de Kim Dokja. Él la conocía mejor que nadie. Si se arriesgaba y le contaba su historia, seguramente se encontraría con la gracia de la Santa de la Espada rompiendo el cielo. Sin embargo, Yoo Jonghyuk no quería hacer eso.
—Hrmm, es una mirada ardiente. ¿Me deseas?
Diciendo tales tonterías en medio de esta situación, no cabía duda de que era su maestra. Siguió mordiéndose el labio, indeciso.
「—Morirás si vienes conmigo.」
Yoo Jonghyuk recordó la última vez que la vió. Un trascendente herido solo tras años de duro trabajo. Pasara lo que pasara, su terquedad se negaba a ser quebrada.
「—Discípulo tonto, son existencias con las que puedo lidiar.」
Su maestra luchó sola contra la alianza de los retornados tras ser rechazada por los más fuertes de Murim, el Demonio Celestial y el Demonio de Sangre.
「—Vive, Jonghyuk.」
En ese momento, no había luchado con ella porque era débil, era demasiado débil.
—… Tus ojos lucen tristes.
Yoo Jonghyuk tembló ante las repentinas palabras. Los ojos claros de la Santa de la Espada Rompiendo el Cielo lo observaban. Ella era una mezcla de un humano y un dios gigante. Por lo tanto, tenía algunas de las habilidades de los neandertales.
—Solitario, arrogante, profundamente herido.
Poseía los «Ojos de Espejo» que podían leer las emociones de los demás. Ella lo estaba mirando con estos ojos.
—¿Quién eres?
Yoo Jonghyuk se mordió duramente los labios como si estuviera escarbando su agonía. No debería decirlo. Nunca, absolutamente no podía decirlo…
【La constelación ‘Rey Demonio de la Salvación’ te está mirando.】
Miró el mensaje.
【La constelación ‘Rey Demonio de la Salvación’ dice que estará bien.】
… ¿Estaría bien?
【La constelación ‘Rey Demonio de la Salvación’ dice que esta regresión será diferente.】
【La constelación ‘Rey Demonio de la Salvación’ te está diciendo que confíes en tu maestra.】
Esta regresión sería diferente. No lo habría creído si lo hubiera dicho otra persona. Entonces, ¿por qué? Él quería creer lo que esta persona estaba diciendo.
【La constelación ‘Rey Demonio de la Salvación’…】
—Uff, esta mosca… silencio.
La Santa de la Espada rompiendo el cielo chasqueó los dedos en el aire y todo el ruido de la zona desapareció por completo. Todo el sonido exterior fue cortado con poder mágico. Era posible para un trascendente del nivel de la Santa de la Espada rompiendo el cielo. La voz de Kim Dokja no se escucharía durante un tiempo mientras los dokkaebis no ajustaran la frecuencia del canal. A partir de ahora, se dejaría al criterio de Yoo Jonghyuk.
—… Mi nombre es Yoo Jonghyuk —tomó un pequeño respiro antes de soltarlo—. Fui tu discípulo.
—Hrmm… ¿qué significa eso? Nunca te he visto antes. Naturalmente no tengo recuerdos de haberte tomado como discípulo.
—Es literalmente lo que dije. Aprendí las técnicas de…
En el momento en que Yoo Jonghyuk estaba a punto de hablar, saltaron chispas alrededor de su cuerpo.
【La historia «Discípulo de la Santa de la Espada rompiendo el cielo» ha sido activada.】
Sus labios se torcieron cuando el final de sus palabras fue cambiado a la fuerza por un honorífico.
—… ti, Maestra.
La expresión de Yoo Jonghyuk se distorsionó. Recordó la conversación que tuvo con ella en su última regresión.
「—Has dicho que eres un regresor. Si es así, puede que nos volvamos a encontrar algún día.
—No me convertiré en tu discípulo la próxima vez.
—Este tipo de personalidad, todo enojado. Deberías decir palabras dulces… ¿y por qué no añades honoríficos? ¿Quieres que te golpee en tu próxima vida?」
Tal vez esta historia se mantuvo debido a su conversación anterior con la Santa de la Espada rompiendo el cielo.
【Tienes que usar honoríficos con la encarnación ‘Santa de la Espada rompiendo el cielo’.】
Era curioso. No había sido formal con ella en ese momento y sin embargo esta historia se quedó con él.
「—En ese momento, vuelve a ser mi discípulo.」
Su corazón palpitaba mientras los viejos recuerdos se derramaban como una cascada y golpeaban su corazón. No pudo escuchar los mensajes indirectos, pero sintió que Kim Dokja lo observaba.
Compañero.
Yoo Jonghyuk había olvidado hace tiempo lo que se siente al creer en alguien. Parpadeó lentamente antes de abrir la boca.
—¿No te estás preguntando quién soy?
—Por supuesto, tengo una gran curiosidad.
—Entonces abriré mi barrera mental. Echa un vistazo. Es posible con tus Ojos de Espejo.
—… Hrmm. ¿Sabes lo de los Ojos de Espejo?
—Sólo cinco minutos. No puedo darte más tiempo que eso.
Sus ojos se tiñeron de sospecha.
—¿Planeas usar un truco extraño?
—Puedes someterme aunque haya usado un truco.
Alzó sus cejas ante el tono provocador.
—De acuerdo.
No sólo las constelaciones amaban las historias. No había muchas oportunidades de asomarse a otra existencia trascendente. Este apareció de repente en Murim y utilizó las mismas técnicas que ella. Era imposible que no sintiera curiosidad.
—Te miraré.
Poco después, los Ojos de Espejo brillaron. Yoo Jonghyuk sintió como si le arrancaran el pelo.
Una transferencia de memoria a través de esta habilidad era peligrosa para ambos. No obstante, Yoo Jonghyuk se comprometió. Tal vez el espíritu de la Santa de la Espada rompiendo el cielo se rompería. Ella podría no creer lo que vio, podría negar todo y deshacerse de él. Sin embargo, si esta apuesta tenía éxito, podría ser capaz de cambiar su futuro.
Pasaron una docena de minutos hasta que la energía clara de la habilidad en la zona desapareció. La luz de los Ojos de Espejo se apagó, pero la Santa de la Espada rompiendo el cielo no habló. Se limitó a mirar al suelo con la cabeza baja.
¿Se había vuelto loca? O…
Había una emoción desconocida en sus ojos al levantar la cabeza. Era la primera vez que veía esta expresión en la tercera regresión.
Pasó un momento antes de que Yoo Jonghyuk se diera cuenta del significado de la expresión.
—Dijiste que no volverías a ser mi discípulo…
♦ ♦ ♦
Los dos hablaron durante mucho tiempo.
—Has trabajado mucho.
—… Déjate de consuelos endebles. No te corresponde.
—Bien. Eres inconfundiblemente mi discípulo.
La Santa de la Espada rompiendo el cielo de la segunda ronda de regresión había muerto y no volvería nunca más. La actual no era la misma. Aun así, las dos personas hablaban como si no fueran conscientes de este hecho.
—… Me he vengado. El Demonio Celestial y el Demonio de Sangre, los vencí a ambos en el escenario 35.
—Sí. Lo he visto. No estoy satisfecha ya que te costó ganar.
—Entonces no deberías haber muerto.
No era una conversación normal entre una maestra y su alumno, pero había una suave sonrisa en el rostro de la Santa.
—Has cambiado mucho, Jonghyuk.
—Nada ha cambiado.
Ella hizo un gesto con el dedo para responder. Entonces, una parte de la barrera que rodeaba la cabaña se distorsionó y apareció un panel que recordaba la lente de un gran telescopio. En el pequeño panel, el paisaje exterior brillaba.
—¿Se debe a ese niño que hayas venido a verme?
Era Kim Dokja hablando con el perro mientras comía dumplings. Yoo Jonghyuk observó la escena.
—¿Es tu nuevo amigo?
—No hay tal cosa como un amigo. Esta persona es sólo…
—Ya es lo suficientemente valiente como para pensar en luchar contra las nebulosas. ¿Crees que puede hacerlo?
Mientras observaba atentamente el rostro de Kim Dokja, la barrera se agitó y se escuchó una fuerte voz.
【—Santa de la Espada rompiendo el cielo, renuncia a tus técnicas.】
El sorprendido Yoo Jonghyuk se levantó de su asiento.
—… Los dokkaebis —la Santa de la Espada rompiendo el cielo habló como si estuviera cansada de esto—. Los compradores de técnicas llegaron de nuevo.
—… Es más rápido de lo previsto. ¿Cuánto tiempo ha pasado?
—Un rato. Soy la única que queda por aquí.
Las artes marciales eran valiosas en Murim. Se debía a que eran todo tipo de relatos formados por la historia. Cuanto más profundo era su origen, mayor era su valor. Los dokkaebis eran muy conscientes de ello y codiciaban las técnicas de la Santa de la Espada rompiendo el cielo.
Yoo Jonghyuk preparó su arma.
—Kim Dokja y yo nos encargaremos.
—Los oponentes son dokkaebis. No pueden hacer nada.
—Es posible para Kim Dokja.
En lugar de responder a la pregunta de su maestra, observó a los dokkaebis del panel. Uno le resultaba familiar.
—Es ese tipo del Domo de Seúl.
Kim Dokja probablemente no lo dejaría ir. Entonces su voz salió de la pantalla.
—No sabía que seguías vivo. ¿No fuiste a que te castigaran?
Como era de esperar, había comenzado con su característica incitación. Kim Dokja se rascó la barbilla y habló con los dokkaebis como si fuera interesante.
—Hmm, sí. ¿Has venido a comprar las técnicas de la Santa de la Espada rompiendo el cielo?
Yoo Jonghyuk se encogió de hombros ante su maestra. Ese tipo lo habría solucionado incluso sin que él saliera. No sabía qué pretendía Kim Dokja, pero éste iba a hacer otro extraño truco para asestar un buen golpe a los dokkaebis.
Al momento siguiente, dijo algo extraño con una sonrisa inesperada.
—Bien, les venderé las técnicas de la Santa de la Espada rompiendo el cielo.

Maestra y discípulo que lindo. Me encanta la confianza de Jonghyuk en Dokja. Haha este loco declara que vende haha que hará