Mi hermana me presentó a alguien – Capítulo 4

Traducido por Shisai

Editado por Tsunai


Esa noche me arreglé y fui al bar de karaoke con mis compañeros de cuarto.

Sinceramente, no esperaba ver allí a Xu Yang. Pero en cuanto entré en la sala privada, lo vi.

Vestía de negro y estaba sentado en silencio, exactamente igual que la primera vez que lo había visto: frío e inaccesible, como una flor en la cima de una montaña escarpada, inmaculada e inalcanzable.

Cuando notó mi presencia, sus ojos oscuros se fijaron directamente en mí. Con una vaga sensación de culpa, evité su mirada y me senté rápidamente en el extremo opuesto de la sala.

Le di un codazo a mi compañero de cuarto y le susurré:

—¿Qué está pasando?

Como uno de los mayores admiradores de Xu Yang, me respondió con entusiasmo:

—Lo invité sin saber si vendría. ¡No pensé que de verdad aceptara!

Me quedé sin palabras.

Mientras yo intentaba ignorar la confusión que me carcomía por dentro, mi compañero de cuarto, aún más emocionado por la presencia de Xu Yang, propuso jugar a Verdad o Reto.

A mí me daba igual, y supuse que Xu Yang se negaría a participar en algo así. Sin embargo, para mi sorpresa, no fue así.

El juego comenzó haciendo girar una botella para elegir al primero. Mi suerte fue pésima: en la primera ronda, la botella se detuvo justo frente a mí.

Aceptando resignado mi destino, dije:

—Reto.

Mi compañero de cuarto sacó una tarjeta y, como era de esperarse, me tocó uno de los desafíos más incómodos posibles.

—Invita a la tercera persona a tu izquierda a hacer flexiones contigo, cara a cara —leyó en voz alta.

Miré a mi alrededor: primera, segunda…

Oh, no.

La tercera persona era Xu Yang.

Me quedé paralizado. Pero, como no soy de los que se echan atrás, me tragué los nervios y le pregunté:

—Eh… ¿te animas?

Al fin y al cabo, hacer flexiones cara a cara significaba que una persona tenía que colocarse debajo de la otra. No creía que alguien como Xu Yang, tan sereno y reservado, aceptara participar en algo así.

Resignado, agarré un vaso, dispuesto a beber como castigo. Pero, para mi sorpresa, Xu Yang se levantó.

De pie frente a mí, con casi dos metros de altura, me miró con esos ojos oscuros y dijo con calma:

—Está bien, pero yo estaré arriba.

¿Qué?

¿Cómo se suponía que iba a funcionar eso?

No tardé en descubrirlo.

Uno de mis compañeros de cuarto intervino rápidamente:

—¡En los retos se puede elegir la posición! Arriba o abajo, da igual.

Le lancé una mirada fulminante, sospechando que solo intentaba ganarse el favor de Xu Yang. Y, al parecer, su táctica estaba funcionando.

Xu Yang, ahora encima de mí, soltó una risita.

—¡De acuerdo, treinta repeticiones! —anunció mi compañero de cuarto.

Cuando Xu Yang se agachó para colocarse en posición, se acercó tanto que casi podía sentir su aliento.

Mi corazón latía con tanta fuerza que resultaba vergonzoso. Evité su mirada, intentando tranquilizarme, pero mis ojos se desviaron hacia sus abdominales tonificados. Sin quererlo, la imagen de aquella foto de sus abdominales apareció en mi mente.

¿Y si…?

No, no, no. ¿En qué estoy pensando? Esto es ridículo.

Preocupado de que mi mente siguiera divagando, decidí cerrar los ojos y fingir que era una roca. Sin embargo, incluso con los ojos cerrados, seguía sintiendo su presencia, y su suave risa resonaba en mis oídos.

Finalmente, las treinta flexiones terminaron. Me levanté de inmediato, fingiendo normalidad, agradecido de que el juego continuará sin que nadie hiciera comentarios.

La botella giró y la observé con nerviosismo mientras pasaba frente a mí… hasta que se detuvo frente a Xu Yang.

Antes de que nadie pudiera decir nada, él habló:

—Verdad.

Nuestro compañero de cuarto, curioso como siempre, lanzó la pregunta que todos parecían querer hacer:

—¿Tu novia es guapa?

—Por supuesto. Es la más guapa para mí —respondió sin dudar.

La sala estalló en vítores emocionados. Todos coincidían en que cualquiera que tuviera la suerte de ser considerada la novia de Xu Yang debía de ser despampanante.

Esbocé una pequeña sonrisa, pero una punzada  amarga se apoderó de mi pecho.

Claro… él sigue enamorado de mi hermana.

Después de eso, perdí el interés en el juego. Me quedé un par de rondas más por cortesía y luego me escabullí de regreso a mi dormitorio.

Una vez allí, abrí el teléfono. Dudé un instante y finalmente escribí un mensaje:

«Ya no me gustas. Rompamos».

No era exactamente una mentira. Mi hermana realmente se había enamorado de otra persona. Ya no podía seguir fingiendo por ella.

Para evitar cualquier ambigüedad, lo bloqueé después de enviarlo.

Luego, desde mi propia cuenta, también le mandé un mensaje:

«Hola, lo siento, ya no puedo ayudarte. A mi hermana le gusta otra persona.»

Xu Yang parecía distraído, probablemente aún en la fiesta, y tardó un rato en responder.

«De acuerdo.»

Me quedé mirando la pantalla.

Sin saber muy bien por qué, los ojos se me llenaron de lágrimas.

Qué ridículo soy, enamorándome de alguien que solo tiene ojos para mi hermana.

Con un profundo suspiro, intenté sacarlo todo de mi mente e irme a dormir. Pero las emociones sin resolver persistían, manteniéndome despierto toda la noche.

Cerca de la medianoche, mi compañero de cuarto regresó. Creyendo que yo ya dormía, empezó a hablar con los demás:

—Deberían haberlo visto. Después de mirar su teléfono, Xu Yang se quedó completamente abatido. Parecía devastado… incluso tenía los ojos enrojecidos.

—Sí, es un chico tan agradable. ¿Cómo alguien pudo darle esperanzas para luego rechazarlo? Eso está mal.

—Exacto. Si no te gusta, está bien, pero romperle el corazón de esa forma… qué descarada.

Su justa indignación me hizo quedarme quieto, y comencé a preguntarme si había sido demasiado duro. Tal vez debería haberlo tranquilizado.

Justo cuando pensaba enviarle un mensaje de consuelo, apareció una nueva notificación.

Era de mi hermana.

«Hola, ¿podrías enviarme algo de dinero?»

Todavía atrapado en mi frustración, le respondí con irritación, culpándola por el desastre en el que me había metido con Xu Yang.

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