Reina Villana – Capítulo 7: Un trato extraño

Traducido por Kiara

Editado por Ayanami


Jin Anika conocía sus encantos y talentos muy bien, al punto en que sabía cómo usarlos para su beneficio. Cuando la vio por primera vez, ella sonreía perversamente, rodeada de innumerables hombres, de todos los ámbitos de la vida, el dia de su cumpleaños.

Kasser no quiso ser parte de esos hombres que se habían acercado a ella. A primera vista, no parecía lo suficientemente adecuada para vivir en el desierto, por lo que rápidamente lo consideró un intento inútil para cortejarla. Sin embargo, ella se había acercado a Kasser y había hecho un extraño trato con él, incluida una sugerencia bastante peculiar.

—Ayúdame a mantener un matrimonio formal durante tres años —le dijo —y en tres años, tendrás a tu sucesor —ella terminó, y Kasser tarareo en sus pensamientos.

— ¿Por qué yo? —Él le preguntó, y ella solo le dedicó otra sonrisa traviesa.

—No creo que estés interesado en mí —dijo —eso hará que los tres años de matrimonio sean mucho más fáciles.

— ¿Por qué necesitas un matrimonio falso? —El insistió

—Te lo haré saber cuándo el trato se cumpla sin ningún problema —le dijo.

— ¿Y qué harás después de que nazca el bebé?

—Te lo diré más tarde también —dijo ella —No es una mala oferta, ¿no lo cree, mi rey? —Ella ronroneó —después de todo, necesitarás un heredero tarde o temprano.

Y con eso, llegó a un acuerdo, todo lo que Anika necesitaba hacer era darle su heredero, ya que solo ella, por su raza, podía dar a luz a un hijo que heredara sus habilidades.

Desde antes, los cuatro reyes siempre han lidiado con la lucha de la sucesión. Llegó un momento en que el reino estuvo en peligro por la falta de sucesores al trono. Afortunadamente, se calmó cuando el padre de Kasser lo tuvo; pero incluso en ese momento, ya tenía más de cincuenta años.

El reino de Hashi es el más alejado de la ciudad sagrada, el lugar de donde provenía Jin Anika. Para llegar al lugar, se debe cruzar una peligrosa cadena montañosa, lo que significa que solo unas pocas personas tomarían tales caminos. Lo que resultó en que menos personas de distinta raza étnica, intercambios culturales, y menos sangre nueva llegará a la población actual.

Debido a su aislamiento, la cultura del Reino Hashi se había vuelto frugal. A pesar de ser de naturaleza aristocrática lujosa y espléndida, su cultura permaneció sin desarrollarse. Se convirtió en una periferia desolada para los aristócratas que residían en el castillo y que solo vivían por la alegría del placer.

El objetivo final de su trato es obtener un heredero. Y, para que ese sueño se haga realidad, debe llevar a Anika a la cama. Anika, descendió de la ciudad Santa, llevaba un estilo de vida bastante rico, y era de conocimiento común que las personas de su clase se abstienen de viajar a lugares lejanos como el reino del desierto.

Como lo exige la naturaleza, Kasser envejecería, y era solo cuestión de tiempo hasta que fuera demasiado tarde. Ya estaba agotado ante la idea de buscar a lo largo y ancho una forma de producir un heredero. Era como su padre antes…

Entonces, en aquel tiempo, pensó que era un buen trato. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, comenzaba a tener dudas sobre si había encontrado una solución fácil a su problema o si solo lo había engañado.

Al comienzo de su matrimonio, su mente estaba llena de pensamientos sobre si ella cumpliría o no su promesa, pero ahora, considerando la naturaleza corrupta de Anika, estaba lleno de un tipo diferente de preocupación…

¿El niño que crecería dentro de ella estaría en forma para ser mi sucesor?

Cada vez que alguien preguntaba si tenía algún problema, siempre era vago en responder. Como si fuera una respuesta automática, se negó cualquier forma de ayuda…pero, durante años, siempre tuvo el presentimiento de que algo no estaba bien, aun así, decidió ignorarlo.

Han pasado tres años.

Girando sobre sus talones, dio una vuelta y comenzó a caminar una vez más.

Tres años desde que llegaron a un acuerdo. Tres años desde que se prometieron el uno al otro. Tarde o temprano, descubrirá lo que planea Anika al hacer una propuesta tan extraña con él. Y si realmente mantendrá o no su parte del trato. Pero, para hacer eso, también debe decidirse.

♦ ♦ ♦

La reunión de la tarde duró más de lo que pensó. Apenas hubo descansos en absoluto.

En resumen, fue una reunión caótica. Aunque había convocado la reunión, en realidad no era una reunión formal y, por lo tanto, no se siguió ningún acuerdo real. Esta vez, hubo demasiados participantes, tantos que fue necesario llenar toda la sala de conferencias que, de ninguna manera era pequeña. No solo había funcionarios de alto rango, sino también aquellos funcionarios de nivel medio, que aún no han subido en la escala social y mejorado su estado.

Cualquiera que fuera alguien importante tenía permitido hablar; a veces, algunos lo harían fuera de turno. Darían opiniones sin respeto o remordimiento al presidente, al rey. Este tipo de reunión fue ciertamente exclusiva del Reino Hashi, ya que el estatus social no debería ser una barrera en su cultura.

A pesar de su cultura en declive, el Reino de Hashi estaba muy unido. Estaban más unidos que los miembros de cualquier otro reino. Su aislamiento, en términos de geografía y medio ambiente, había jugado un papel muy importante en esto, algo así como un cuasi-estado. Su creencia estaba fuertemente arraigada en el dicho: podemos sobrevivir solo cuando somos uno.

Esas fueron las palabras que cimentaron su unidad.

La reunión duró hasta la mañana.

Está clase de reunión se llevaría a cabo, dos veces al año, después de que terminara la estación seca. Esto era en preparación para allanar el camino para una planificación exhaustiva de las actividades que se realizarían en los próximos meses.

—Me parece que todavía hay algunos pliegues que no se han concretado —dijo él —Levantemos la reunión por ahora.

Y con eso, el rey había cerrado la reunión.

Para las personas que se quedaron despiertas hasta tarde, era una excelente idea, todos parecían pálidos, la gente salió de la habitación pacíficamente. Muy cansados para soportar tanto alboroto.

Fue hasta que todos abandonaron la sala de conferencias, que Kasser se dejó caer de nuevo en su silla y echó un vistazo a los registros dispersos que quedaron en la sala. Pasando hasta la última página, Kasser dejó escapar un suspiro y se pellizcó el puente de la nariz, antes de presionar los dedos contra su sien…

Cruzó el desierto durante casi un mes. Y tan pronto como llega a casa, se encuentra con una reunión que dura hasta la mañana. Aunque su resistencia era claramente diferente de la de sus subordinados, todavía es humano, era capaz de estar exhausto y sentirse solo por esos eventos.

Pronto, la jefa de la corte se le acercó, con algunos sirvientes a cuestas.

—Su Excelencia, su baño listo —se inclinaron respetuosamente.

—Bien.

Él les respondió cuando finalmente se puso de pie.

— ¿Al rey le gustaría comer primero? —Ella le preguntó, y Kasser hizo una pausa, reflexionando sobre sus elecciones y su propio cuerpo…

Necesito dormir más que el arroz. Kasser pensó para sí mismo.

— ¿La reina está comiendo ahora? —Él les preguntó en su lugar, evitando la pregunta…

Ayer, cuando salió de la habitación de la reina, le había ordenado que comiera, pero no tenía conocimiento de si ella lo había hecho o no.

La señora no pudo responderle de inmediato, sus ojos se abrieron, por un momento, sorprendida. El rey nunca había preguntado por la reina antes, ni una sola vez. Ni siquiera para dar seguimiento a su condición. Desde que ambos se casaron, ella tuvo la sensación de que solo se había preocupado durante el comienzo del matrimonio, una fase de luna de miel. Después de eso, el rey dejó a la reina sola a su suerte.

—Perdón, alteza —ella se inclinó rápidamente —De inmediato, enviaré a alguien para ver a la reina.

Afortunadamente para él, Kasser no había culpado al shock que estaba experimentando en general. Su pedido surgió de la nada y no tenía sentido, incluso para él.

Sin embargo, le pareció que incluso los cortesanos se habían dado cuenta de lo seca que era la relación entre el rey y su esposa.

A pesar de haber renunciado a su cargo, Marianne aún se encargaba de inculcar en el rey la disciplina que había ayudado a moldear. Hasta el día de hoy, su influencia sigue siendo fuerte. Así que, por respeto, a pesar de las muchas cosas que los cortesanos querían decir, mantuvieron la boca cerrada para evitar ser groseros, especialmente cuando se trata de la relación entre el rey y la reina.

Aunque el crédito se debe, en parte, a la excelente actuación de la reina. Siempre pareciendo muy coqueta con su esposo, incluso bajo el escrutinio y a la vista del público, esto ayudó a convencer a la gente de que su relación está bien.

Por un momento, Kasser había dudado.

Es hora de hablar con ella. Pensó, decidido se volvió hacia la señora. —Almorzaré con Anika.

Inclinando la cabeza en señal de asentimiento.

—Por supuesto, su gracia, me encargare de las preparaciones de inmediato —y así, la jefa de la corte se fue, la conmoción seguía presente en su mente. Era demasiado pronto para emitir un juicio, en su opinión. No podría ser nada, podría ser algo. Pero todavía no estaba segura de que la relación entre el rey y la reina estuviese cambiando.

Sin embargo, ella solo podía esperar.

Mientras la encargada de la corte Sarah deambulaba en los pasillos, se topó con el canciller Verus, que regresaba hacia la sala de conferencias.

Sarah se había convertido en jefa de la corte, por recomendación de Marianne. Aunque no era tan carismática como su predecesora, seguía siendo sincera y meticulosa. Muy pronto, las preocupaciones sobre la vacante de Marianne se disiparon y rápidamente se calmaron cuando Sarah asumió su posición como comandante de la corte real.

Los dos intercambiaron saludos tan pronto como se acercaron.

— ¿Vas a ver al Rey? —Preguntó ella y el canciller Verus asintió…

— Esa es la idea encargada Sarah —el canciller respondió— ¿Dónde está el rey?

—Me temo que ahora está yendo a los baños.

—Bueno, entonces, tal vez, vuelva más tarde —el canciller comenzó a volver sobre sus pasos.

—Espere un momento canciller —gritó el Sarah —no estaba planeando decírselo a nadie, pero usted es el canciller más confiable del rey y, como tal, pensé que debería saberlo.

— ¿Oh?

Ella quería compartir la noticia con alguien, pero no quería terminar comprometiendo al rey. Afortunadamente, Verus había demostrado ser una persona confiable, y estaba bien informado sobre la relación real entre el rey y su esposa…

—El rey, Su Majestad, acaba de ordenarme que prepare un almuerzo con la reina —dijo, el canciller Verus parecía pensativo, pero no se sorprendió en absoluto.

— ¿De verdad? Entonces, tal vez, finalmente está siguiendo el consejo de Marianne —reflexionó el canciller, y Sarah comprendió de inmediato lo que estaba insinuando.

—Quizás, pero fue el propio rey quien me lo dijo, sin que Marianne se lo pidiera —ella exclamó de una manera excitada. La alegría en su tono y el brillo en sus ojos no podían ocultar su emoción ante la perspectiva. Además, para el canciller, fue una noticia buena de hecho.

Han pasado tres años desde que el rey se había casado con la reina. Y, en esos tres años, su unión permaneció completamente infructuosa.

—De hecho, es una rara ocasión —dijo el canciller —Gracias por compartirlo conmigo encargada. Pero creo que tienes que preparar un almuerzo real.

—Sí, por supuesto, canciller.

Sarah le respondió e hizo una reverencia con respeto, antes de dejar al canciller solo, sin comprender a qué se debía la extraña mirada en su rostro.

¿Podría ser que el rey ya sepa de la repentina desaparición de la reina en su ausencia? —Se preguntó el canciller, aun de pie en el solitario pasillo. Sus pensamientos estaban en un lío. Si no tuviera en cuenta la maldad natural que posee la reina, ni siquiera él desearía que el rey y la relación de Anika fueran desagradables.

Para el futuro del país, y el reinado continúo, el rey debe producir un heredero pronto. Incluso entre los cónyuges que nunca se llevan bien, un hijo generalmente, nace pronto pero esa fue la única extensión de la relación de esos cónyuges.

—Hablaré con él más tarde.

Se volvió y caminó en la dirección en que Sarah se había ido.

♦ ♦ ♦

Finalmente, había pasado otro día, sin incidentes adversos, excepto por el encuentro ocasional con el rey. Eugene, en su situación actual, se había quedado despierta toda la noche, agobiada por la mera perspectiva de tener que enfrentar a Kasser, y que le exigiera que cumpliera con sus deberes como esposa. Afortunadamente para ella, estaba a salvo esa mañana.

Ser reina, le dio una posición bastante cómoda. Nadie vino a verla, ni a molestarla, ni siquiera para recordarle cualquier horario estricto que debiera seguir.

Eugene pasó todo su desayuno revisando y organizando sus pensamientos.

— ¿Qué hizo Jin Anika mientras era una reina del Reino Hashi?

En su novela, recordó que el personaje de Jin Anika apareció muy tarde en la historia. Al principio, ella presentó a un personaje que hizo el papel de un villano menor. Este villano pronto resultó estar actuando bajo las órdenes de la reina. Y así fue como se reveló que Jin Anika era el jefe final. Ella apareció en algún lugar en medio de la historia para ser específico.

—Debo recordar los detalles —murmuró para sí misma. Cuando escribió la novela, las ideas se le vinieron a la cabeza de repente y en desorden. Eugene soltó una carcajada nerviosa y se le puso la piel de gallina al darse cuenta de algo, como si alguien le estuviera dictando que escribiera una novela extraña.

Es un poco tarde para arrepentirse de todo lo que escribió, más aún, ahora que se encuentra en el personaje del villano.

Hasta que se le ocurrió una idea.

— ¿Qué pasa si lo modifico ahora, ya que es mi historia de todos modos? —Sin embargo, esto no es factible.

Hasta ahora, no se le había ocurrido nada. Desde que Eugene entró en el mundo que creó, sintió como si hubiera dejado de ser su autora, y se convirtió en una de las muchas piezas en el mundo llamado Mahar.

No ayudó que ella no tuviera mucho conocimiento cuando se trataba del Reino Hashi. Mientras escribía la historia, solo había hecho suficiente para pensar cómo debería llamarse y dónde estaba ubicado. Ahora que ella está aquí, el mundo ya no parecía una meseta, ya no es como veía el mundo en las líneas planas de las páginas. Ahora parecía envolvente y redondo.

Reflexionando sobre esto, la idea de Seongdo o la Ciudad Santa, de donde vino Jin Anika, la golpeó. ¿Podría encontrar algún tipo de refugio allí?

También sabía que fuera de las fronteras del reino, hay otros seis reinos.

Pero para cruzar de Hashi a Seongdo, existe un obstáculo inevitable en forma de cordillera. Y luego, proceder a atravesar hacia el Reino Sloan. En términos más simples, Hashi era el reino más alejado de Seongdo. Pase lo que pase en el reino no es fácil acceder a otro.

Está en un reino aislado, rodeada de personas extrañas. Además, su destino era morir en manos de Kasser, el hombre con el que se casó Jin Anika.

Ante estos desafíos, Eugene respiró hondo. Todavía no podía entender cómo, en el mundo, se transmigro a un mundo novedoso, sin mencionar que despertó en el cuerpo de una villana.

Pero ahora, solo estaba segura de una cosa.

Ella no retrocederá.

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