Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 68: Mi encuentro con mi asistente personal (1)

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


Al terminar mis lecciones en la Casa Armelia, me subo al carruaje.

Mientras estamos de camino, miro el paisaje familiar.

La Casa del Marqués Anderson y la Casa Ducal Armelia están cerca. Las mansiones de los nobles se encuentran cerca del palacio en la capital, así que esta rutina ya me parece natural.

El viaje no dura mucho y llegamos a la mansión. En ese momento, noto un disturbio en la entrada.

—Detenga el carruaje… —le doy al cochero mis instrucciones mientras abro la ventana.

El carruaje se detiene sin sacudirse ni un poco.

La causa del alboroto… son dos mujeres, que parecen mayores que yo, y los porteros, que miran sorprendidos el carruaje que se ha detenido a su lado.

—Buen trabajo.

Cuando le digo eso al portero desde la ventana, se endereza rápidamente.

— ¡Señorita Mellice…! ¡Bienvenida de nuevo!

—Sí, estoy en casa… Parece haber un alboroto, ¿qué sucede…?

Cuando dirijo mi mirada al portero y lo saludo, luce preocupado mientras vacila en sus palabras.

—Eso es, umm…

— ¡¿Eres la joven señorita de la Casa del Marqués Anderson?!

Interrumpiendo al portero, una de las jóvenes levanta la voz.

Examinándolas detenidamente, ambas chicas tienen una altura y estructura facial completamente idénticas.

Sorprendida, sus rasgos captan mi atención.

El portero, precipitado, trata de cubrir la boca de la chica ya que por lo general… un noble encontraría defectos en sus acciones.

—Sí, así es, pero… ¿cuál es el problema?

No obstante, no le presto mucha atención a la descortesía, así que simplemente continúo la conversación.

—¡Por favor, permítanos encontrarnos con el General Gazelle!

—Hmmm, ¿con Padre…?

Desde que las vi, me he preguntado qué clase de deseo las ha impulsado a venir…

Pensar que desean conocer a mi padre.

Aunque, he oído que debido al título de héroe y sus logros, los ciudadanos tienen un gran sentido de confianza hacia él.

Entre ellos, hay algunos fanáticos locos… es lo que he escuchado de Kuroitsu.

Sin embargo, cuando las examino cuidadosamente, veo que su espíritu no es tan terrible.

— ¿Por qué quieren hacer eso?

—Admiramos al General Gazelle y aspiramos entrar en la 1ra División del Ejército. No obstante, escuchamos que las mujeres no pueden entrar… Queremos saber si había alguna manera de poder lograrlo, y decidimos venir aquí para preguntar sobre eso.

Al ver sus implorantes apariencias, termino superponiéndolas con mi yo del pasado, pero no se puede evitar.

Una vez… tuve el mismo deseo.

Cierro mis ojos por un corto tiempo y titubeo. La decisión que voy a tomar es bastante indulgente, si me permiten decirlo…

Mientras suspiro, abro la puerta del carruaje.

—Por favor, entren… No estoy segura de que mi Padre regrese hoy a casa, pero… le informaré directamente de esta petición.

— ¡G-Gracias, muchas gracias…! —responden ambas y bajan con firmeza sus cabezas.

Durante un tiempo, se quedan de esa manera, sin moverse ni un poco. Les pido que suban al carruaje, y éste comienza a moverse de nuevo.

Cuando regresamos a la mansión, hago que los sirvientes las guíen y le ordeno al Cuerpo de Guardias que las observe mientras regreso a mi habitación.

En ese momento, Granny entra en por la puerta.

—Acabo de oírlo, señorita. Parece que has invitado algunas personas sospechosas a la mansión.

—Oh, dejé al Cuerpo de Guardias observándolas para asegurarme que no inflijan ningún daño a las personas en la mansión. Estoy segura de que serán capaces de controlar la situación si eso llega a pasar… pero me parece que terminará siendo una precaución innecesaria.

Sus acciones en ese momento estaban llenas de espíritu, por ello, sus palabras no pueden ser una mentira.

Con eso en mente, juzgué que su petición era real y las invité a entrar en la mansión.

—No estoy preguntando por eso. ¿Por qué lo hiciste, señorita…?

—Oh, ¿pensaste que podría rechazarlas? En el pasado, también aspiraba entrar en el ejército…

Cuando me rio un poco y miro a Granny, parece cansada mientras sonríe.

—Sí, sí. Ya lo sé. La señorita no retrocederá tan fácilmente en algo que dijo que haría, ni siquiera una vez.

—Jojojo, como se espera de ti, Granny. Entonces, ¿padre regresará hoy a la mansión?

—Esas chicas tienen mucha suerte… Justo antes, llegó un aviso de que el Maestro regresará pronto.

—Ah~ De verdad tienen suerte. Entonces, Granny. Seré testigo del encuentro entre él y esas chicas, ¿podrías ayudarme con mi ropa?

—Entendido. Entonces, por favor, discúlpeme.

Me cambio a la ropa que Granny me eligió y me dirijo a la sala.

—Oh, Padre…

En mi camino, afortunadamente me encuentro con él.

— ¿No deberías decir algo más que Oh, Padre? Vaya, hiciste una cosa tan innecesaria…

—Sí, eso verdad. Es por eso que he venido a escuchar su historia contigo.

— ¡No es algo que puedas resolver así! ¿Piensas ayudar a cada persona que quiera tener una charla directa conmigo de aquí en adelante?

—No, no tengo planes de hacer eso.

—Entonces, ¿por qué has ayudado a esas personas…?

—Intuición.

La palabra que digo con claridad causa que mi padre se paralice.

—I-Intuición…

—Sí, así es. Es algo que entenderás con sólo conocerlas, pero tienen una intensa energía. Y, ¿alguna vez he hecho esto por las otras personas que han venido a verte?

—Eso es… pero son mujeres, ¿verdad? Sabes que incluso si vienen a verme, es imposible que se alisten en el Ejército.

Cuando dice eso, es como si dijera: Nadie debería saberlo mejor que tú… y es cierto.

Justamente, esa fue mi razón para invitarlas. Para saber por qué persistían en ese sueño a pesar de saberlo, así como el viaje que han realizado para llegar a ese punto.

—En efecto. Por ahora, por favor ve y escucha su deseo en persona.

—Sólo 5 minutos…

—Creo que eso será suficiente para escuchar su historia.

Entramos en el salón donde las chicas nos están esperando. Han estado sentadas todo este rato mirando el suelo. Cuando entramos por la puerta, levantan la mirada de repente y la dirigen hacia nosotros.

— ¿Son ustedes las personas que han venido a visitarme?

Padre y yo nos sentamos frente a ellas.

Entonces, al oír su voz, una de las mujeres se levanta. Siguiéndola, la otra hace lo mismo.

— ¡Por favor, perdone nuestra repentina visita en esta ocasión!

—Por favor, perdónenos.

—Está bien… siéntense y comiencen a hablar.

Recibiendo el perdón de mi padre, las dos vuelven a sentarse.

—Me llamo Anna. Esta es mi hermana gemela…

—Soy Enerine, la hermana menor.

—Hemos venido desde el Pueblo Ferrotta.

Inclino mi cabeza hacia el nombre desconocido del pueblo. Entonces, le dirijo una mirada interrogativa a mi padre.

A mi lado, momentáneamente aparece una interesante expresión de agitación en su rostro.

Por supuesto, sólo dura un momento y las chicas sentadas frente a nosotros no llegan a notarlo.

—Como saben, nuestro pueblo fue uno de los lugares que se convirtió en un campo de batalla debido a la guerra con Towair. Nuestros padres murieron durante la misma.

—Eso es desafortunado… ¿Estás diciendo que quieren entrar en el Ejército para vengarlos?

—No, ese no es el caso. Por supuesto, no puedo decir que el resentimiento y el dolor por la pérdida de nuestros padres haya desaparecido, pero… más que eso, estamos agradecidas con usted, General Gazelle. Porque se suponía que íbamos a morir en ese momento. Si usted no hubiera estado ahí, ese sería el resultado.

—Ya veo… Si estuvieron en ese pueblo entonces…

—Sí. Como sabe, en ese momento, el ejército de Towair estaba saqueando los bienes del pueblo.

—Los que se opusieron fueron aniquilados. A los supervivientes que quedaron en ese momento les robaron todos sus bienes. Ya no tenían forma de seguir viviendo. Además, el Ejército de Towair continuó ocupando el pueblo para hacerlo su base…

Por un momento, Anna vacila al final de sus palabras. Enerine acaricia su espalda para tranquilizarla.

Como se quedan en silencio, comienzo a pensar en un mapa del Reino de Tasmeria.

Si mi padre visitó ese lugar, entonces el Pueblo Ferrotta estaba en el antiguo territorio de Sezun o en el del Conde Monroe.

En cualquier caso, cuanto más remota es la región a la que vas, más crece la distancia entre los pueblos. Si además estaban rodeados por el ejército, probablemente no podrían haber pedido ayuda por su cuenta.

Y el ejército enemigo tampoco lo habría permitido.

Porque permitir que los habitantes huyeran era lo mismo que ceder su posición al enemigo.

—Éramos muy jóvenes en ese momento, y por eso lloramos y gritamos cuando nuestros padres fueron asesinados, pero… ese llanto irritó a los soldados de Towair y estábamos a punto de ser asesinadas… En ese momento, el General Gazelle nos salvó.

—La fuerza del General Gazelle era abrumadora. Estábamos maravilladas y nos encontramos atraídas a esa fuerza que le permitió aplastar esa desesperada situación. Tenemos un profundo respeto por el General Gazelle que nos salvó la vida.

—Desde entonces, hemos querido ser de utilidad para usted, General… es lo que pensamos. Bajo su mando, queremos ayudar y proteger a las personas de la misma manera. Ese ha sido siempre nuestro deseo. ¡Por eso, por favor! ¡Por favor! ¡Permítanos alistarnos en la división del General Gazelle!

Ah, es esto… murmuro para mí.

Las palabras que mi padre me dijo una vez.

Antes de darme cuenta, ya había dejado detrás de mí un camino y en ese camino, hubo personas que comenzaron a seguirme lentamente. No eran otros más que esa misma gente.

Las vidas que él salvó lo siguieron.

Y entonces, ese círculo se extendió… así fue como lo sentí.

—Entiendo sus intenciones… pero, como saben, el Ejército sólo recluta hombres. No puedo torcer esa regla arbitrariamente. Es desafortunado, pero…

— ¿Por qué no es bueno que las mujeres entren? ¡No perderemos ante ningún hombre! Y…  si va a decir que no es bueno porque somos mujeres, ¡entonces desecharemos esa feminidad!

—Si es una cuestión de habilidad, entonces podemos aceptarla. Pero para que se deba al género… Si no se nos reconoce por el mero hecho de haber nacido en lugar de nuestra habilidad, entonces no nos rendiremos.

Las dos replicaron desesperadamente las palabras de mi padre.

Esa desesperación me hace recordar mi yo del pasado.

— ¿Se han estado templando para ese propósito…?

—Oye…

Sin prestarle atención a mi padre mientras trata de detenerme, continúo.

—El deseo de proteger a alguien es una espléndida intención. Sin embargo, a menos que entrenen apropiadamente para ese propósito, entonces es simplemente un sueño vacío.

Al oír esas palabras, las gemelas me dirigen una mirada aguda.

—Por supuesto, hemos entrenado. Todo ha sido por nuestra cuenta, pero… no hemos fallado en hacerlo.

— ¿Es así? Entonces, ¿les gustaría a ambas intentar trabajar en esta mansión por un tiempo?

— ¿Eh? —dicen al mismo tiempo, sorprendidas.

—Sí, eso estaría bien. Estábamos buscando a alguien que fuera el asistente personal de Melly. Si trabajan aquí, entonces les será posible participar en el entrenamiento del Cuerpo de Guardias… Incluso si se alistan en el Ejército, tomará tiempo para que lo aprueben. Siendo ese el caso, es mejor que se templen aquí mientras esperan. No obstante, si veo que están siendo descuidadas en su entrenamiento, entonces las echaré inmediatamente. ¿Estaría bien, Melly?

—Sí, Padre. No tengo ninguna objeción.

— ¿Qué les parece a ustedes?

— ¡Nosotras…!

Reteniendo a Anna, que parece no querer comprometerse, Enerine se coloca frente a ella y extiende su mano.

—Aceptemos, Anna…

— ¡Pero, Enerine!

—Si entrenamos aquí… la posibilidad de que nuestro sueño se cumpla aumentará. He oído que incluso entre los del Ejército, no es fácil poder llevar a cabo el entrenamiento del General Gazelle. Siendo así, deberíamos quedarnos aquí y templarnos mientras seguimos haciendo nuestra petición.

—Entiendo… Entonces, por favor, cuide de nosotras.

Luego de eso, llega el Cuerpo de Guardias y las dos se retiran con ellos.

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