Campo de azucenas – Capítulo 17: Después de la escuela

Traducido por Sharon

Editado por Nemoné


Ese día, Jessica y yo nos quedamos atrás para terminar una tarea para mañana.

El profesor de nuestro año es bastante espartano para darnos tarea de un día para el otro.

—Finalmente terminamos… ¿Qué harás después? ¿Quieres visitar la cafetería por un té y volver? —Le propuse a Jessica cuando terminé.

La cafetería es otro de los lugares donde podemos comer aperitivos además del comedor. Pero a diferencia de este, que sólo está abierto durante las comidas, el primer lugar abre entre clases y después de la escuela.

—Es así… Entonces, dame un minuto, ¿sí?

Cuando ella intentó levantarse de la silla, se tropezó con el escritorio y se balanceó. La sostuve instantáneamente.

Por un momento, nuestras miradas se encontraron al abrazarnos. Entonces ella me abrazó con fuerza.

—Lo lamento, Anne. Quería hacerlo.

—Eres irremediable. ¿Quieres volver a los dormitorios?

Después de esa fiesta de pijamas, ella me pide hacerlo ocasionalmente. Incluso Leia que era tímida al principio, ahora lo hace sin reservas.

Con eso dicho, ¿cómo debería responder?

—No, quiero hacerlo aquí y ahora. No hay nadie más, ¿verdad? ¿No se puede?

Usualmente no queda nadie a esta hora. Asumiendo que somos las últimas, sería mejor permanecer en el aula que ir a la cafetería o al campo de deportes porque podría haber alguien que está en camino a los dormitorios.

Además, ¿no es más emocionante hacerlo aquí?

—En serio, eres irremediable…

Me encogí de hombros como si me molestara.

Ah, no hay nada que hacer.

En respuesta a la petición de Jessica, puse mi mano en su falda.

El uniforme es un vestido de una pieza, así que necesitamos o quitarlo todo, o subirlo.

Por supuesto, no puedo quitárselo, así que decidí hacer lo segundo. Jessica me dejó abrir los botones del pecho, y sus senos aparecieron.

—Oh, hoy es ropa interior blanca. Es una buena tela pero, ¿no quedarán manchas?

Las bragas de Jessica se mojaron un poco.

La miré con reproche mientras trazaba la humedad con mi dedo.

—Hii, uuu… ¡E-Es inevitable! P-Porque, pensé en estar con Anne…

Qué cosa más linda para decir.

Como recompensa, dejé que mi dedo entrara.

— ¡Hiyaa! ¡No juegues con mi clítoris! ¡Nnn! ¡Haa, aaa!

Pellizcando la piel de su clítoris, usé dos dedos de mi mano libre para introducirlos. Su vagina se abrió lentamente para permitir la entrada, mientras sentía su interior apretarse alrededor de mis dedos.

— ¡Nnn, ah! ¡Lo amo! ¡Se siente tan bien! ¡M-Me vengo…! ¡Ahh! ¡Ahh! ¿Ehh…?

Sería aburrido si termina así.

Saqué mi dedo lo justo y puse un pie sobre su escritorio. Sin quitar su ropa interior, sólo moviéndola a un lado, me introduje en ella de un golpe.

— ¡…! ¡Nn! ¡Hii! ¡Ahh, hiii! ¡Oh, uu! ¡Muuu!

Al parecer sólo con entrar le hice llegar al clímax. Y su voz se está volviendo más fuerte, así que metí un dedo en su boca.

— ¡Hii! ¡Muu! ¡Uguu! ¡Uuuu! ¡Nnnn!

Sus jugos son más gruesos, quizás porque fui más bruta. Después de todo, a todas las chicas les gusta algo rudo.

Yo incluída.

Pero entonces escuché una voz fuera de la clase.

— ¿Hay alguien dentro?

Esto es malo. Al parecer alguien regresó.

Jessica quería más estimulación, pero no hay necesidad de ser exhibicionistas.

Tomé a Jessica sin separarnos y nos escondí en el armario de los equipos. Cuando cerré la puerta, alguien entró al aula.

— ¿Eh? ¿No hay nadie? Pensé que había escuchado una voz… ¡Oh, el piso está algo mojado!

Es el jugo de amor de Jessica.

¿Intentará limpiarlo? Eso sería malo.

Si la escuela sabe que estamos haciendo esto, además de expulsarnos, informarán a nuestros padres.

—Le pediré al conserje que lo limpie más tarde.

Mis preocupaciones eran infundadas.

Oh, es verdad. Usualmente no sería necesario que una señorita lo limpie.

No puedo ver el rostro de Jessica porque me introduje por su espalda, pero siento su alivio porque su vagina que estaba extremadamente tensa hace un momento se relajó.

O quizás esto sea parte de la protección de Dios.

Ciertamente, ahora hay varios escenarios que podemos desarrollar.

Pensando en esto, la situación tuvo un final delicioso. Ya que no seremos expuestas, puedo hacer todo lo que quiera, mientras Jessica tiene miedo de dejar salir su voz.

Muy bien, continuemos.

Girándome en el pequeño espacio, guié mis dedos para jugar con los pezones de Jessica. Su relajada vagina volvió a apretarme.

— ¡¿Uuu?! ¡Ahh! ¡Kuu…!

¡Espera, ¿por qué?! ¡Todavía hay alguien ahí! ¡M-Mi voz!

Con las manos de Jessica cubriendo su boca, intentando contener los ruidos, comencé a moverme en su vagina.

— ¡Nn! ¡Nn~! ¡Nn!

Está intentando contener los sonidos desesperadamente, pero la voz extrañamente sexy que sale hace que mi pene se endurezca aún más. En respuesta a eso, sus jugos están saliendo y acumulándose en el piso.

En este pequeño espacio lleno con un olor obsceno, mi excitación aumenta.

Jessica intentó resistirse girando su cuerpo, pero puse mis manos en su pecho. Por supuesto, es para seguir jugando con sus pezones.

A-Ambas somos tan pervertidas ahora… Es excitante, pero será malo si Anne no se detiene ahora… ¡Ah! ¡Me vengo!

— ¡¡NNN!!

En mis brazos, Jessica tembló y sacudió su cintura. Estoy cerca.

¡Ya lo hice! ¡Quiero hacerlo! ¡No puedo seguir controlando mi voz! ¡Y ella sigue empujando con su pene! ¡Si libera su semen en mi vientre ahora…! ¡No! ¡Noooo!

Incapaz de soportarlo más, eyaculé en silencio dentro… O no.

— ¡¡¡NnnnnAhhhhhhhh!!!

Incapaz de soportarlo, un grito atravesó el aire.

¿Eh? ¿Huh? ¿Y la protección de Dios?

En un instante, abrieron la puerta.

Mi mirada se encontró con la propietaria de un cabello largo y negro.

Era Kanade, con quien estuve hablando los últimos días.

Incapaz de comprender lo que sucedía, moví mi mirada para comprender.

—…

Incapaz de decir nada, lo primero que se escuchó fue la voz de Jessica.

— ¡E-El piso! ¡El piso estaba mojado! ¡Así que intenté limpiarlo! ¡Cierto, ¿Anne?!

—Eh, sí…

De alguna forma lo confirme. Pero Jessica… No hay forma de que sea creíble…

— ¿Es así? Sin embargo, es tarde ahora así que deberíamos regresar rápido y dejarle la limpieza al conserje. Sólo estoy aquí para juntar mis pertenencias, con permiso —dijo Kanade después de pensar por unos momentos. Se dejó convencer más rápido de lo que pensaba.

¿Realmente se tragó esa excusa? Quizás fue terriblemente natural…

Antes de irse, Kanade acercó su rostro al mío y dijo en una voz que sólo yo pude escuchar:

—Por favor, ven a mi cuarto más tarde.

Y salió del cuarto apresuradamente.

Ah, después de todo no se lo creyó…

Hey, Dios, no estás mirando a otra parte, ¿verdad?

En ese momento, no fui consciente de la expresión encantada de Kanade.

Es difícil exponer su locura.

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