Villana mimada por el príncipe vecino – Capítulo 106: Hadas inquietas

Traducido por Sharon

Editado por Yonile


La nieve acumulada por fin se había derretido, y la primavera con sus rayos cálidos había llegado.

Tiararose se levantó temprano esa mañana.

—Qué buen clima —exclamó mientras sacaba su cabeza por la ventana con una sonrisa. En ese momento, notó algo de movimiento detrás suyo.

—¿Vas a ir al jardín?

—Sí, para una caminata matutina antes del desayuno. Sir Aqua, ¿vendrá conmigo?

—Hm, sí, supongo que lo haré.

Aquasteed acababa de salir de la cama, y estaba de camino a limpiarse el rostro con una camisa en su mano. Al verlo, Tiararose, que seguía con sus pijamas, se dio cuenta que tendría que prepararse rápidamente, y salió del cuarto.

Luciendo feliz desde tan temprano en la mañana, ella era Tiararose Lapis Marineforest. Con un cabello rosado femenino y ojos azules, Tiararose amaba comer y hacer dulces, además de ser la reina bendecida por las Hadas del Bosque. Nació en el país vecino, Lapis Lazuli, y se casó en este país.

Sin embargo, en realidad poseía recuerdos de este mundo del juego para chicas “El anillo de Lapis Lazuli”, el cual había jugado durante su vida anterior.

Esto no debería suponer un problema, pero en realidad, Tiararose era la villana que era la rival de la protagonista. Entonces sería abandonada por su prometido, el príncipe, y forzada a ser exiliada del país, pero… Justo en ese momento, Aquasteed, su esposo, le propuso matrimonio, y así llegó a este país.

Tiararose estaba a punto de ser destruida cuando se dio cuenta que era la villana, pero ahora mismo tenía una feliz vida casada.

Al salir del cuarto, llamó de inmediato a su ayudante, Philliane.

—Buenos días, señorita Tiararose.

—Buenos días, Philliane. Iré al jardín con Sir Aqua, así que me gustaría cambiarme de ropa.

—Entendido. Después de todo, hoy hace un lindo clima.

Philiane le trajo un vestido y un chal, exclamando cómo sería mejor que usara algo en lo que era sencillo caminar. A pesar de que la primavera estaba comenzando, seguía haciendo frío afuera, así que uno podría resfriarse si no se abrigaba apropiadamente.

—Tomaré ese tiempo para preparar el desayuno.

—Sí, por favor.

—Sí.

Después de peinar el cabello de Tiararose en un estilo adecuado, Philliane sonrió satisfecha.

Philliane Sunfist, la ayudante de la reina. Tenía cabello de un verde claro y ojos sepia. Era una ayudante capaz, que había estado junto a Tiararose desde joven.

Ahora mismo se estaba llevando bien con Elliot, aunque debido a varios obstáculos entre ellos, parecía que todavía les tomaría algo de tiempo antes de que ambos ataran el nudo.

Tiararose acarició su cabello que estaba en un lindo peinado.

—De verdad, eres muy hábil, Philliane.

—Solo es la costumbre, señorita Tiararose. Usted también puede hacer dulces con facilidad, ¿verdad? Piense que es algo parecido a eso. —Tiararose estuvo de acuerdo con sus palabras. —Sus dulces se han vuelto populares también, señorita.

—¡Desearía que fueran aún más populares!

—Sí.

Tiararose levantó su puño con convicción, haciendo que Philliane riera al verla.

La mayoría de los dulces que Tiararose hacía no existían en este mundo. Usaba las recetas y métodos que podía recordar de su vida anterior como japonesa, por lo que sus dulces eran novedosos para la gente.

Por suerte, como este mundo estaba basado en un juego de chicas, el nivel de la civilización estaba desarrollado hasta cierto punto, por lo que el equipo estaba disponible.

Si no fuera por ello, no podría hacer dulces con tanta facilidad.

Estaba bastante agradecida con este punto.

—Si no me voy pronto llegaré tarde.

—Que pase un buen día, señorita Tiararose.

Aquasteed probablemente ya había terminado de cambiarse de ropa y estaba esperándola, así que ella se apresuró a dejar el cuarto.

♦ ♦ ♦

Los jardínes del Castillo Real usualmente eran mantenidos por jardineros especializados, pero el que se encontraba en el castillo de Marineforest era ligeramente diferente a otros países. El mantenimiento de las plantas no se realizaba por profesionales, sino que también por las Hadas del Bosque.

—『¿Esa flor no luce bien?』

—『¡Agua! ¡Le falta agua!』

Parecían muy animadas.

A diferencia de otros países, las Hadas vivían entre las personas aquí.

Las Hadas del Bosque y su Rey Keith. Las Hadas del Cielo y su Rey Grail. Las Hadas del Mar y su Reina Pearl.

Cada tanto bendecían a las personas y compartían su poder. Sin embargo, no lo hacían con todos, solo con aquellos a quienes les tenían cariño.

En particular, las Hadas del Bosque, que amaban las flores y las plantas, no bendecían a quien sea, y además de a los reyes fundadores del país, solo habían bendecido a Tiararose.

Los monarcas se dirigieron hacia el jardín de la mano, recibiendo flores de las emocionadas Hadas del Bosque.

Se trataba de la flor nacional, la cual criaban con cuidado, la “Flor de Tiararose”.

—Como siempre, las Hadas del Bosque son apasionadas.

—Eso es porque en verdad aman las flores. Les traje dulces como regalo hoy, así que creo que estarán felices.

—Wow… Eso es bueno —sonrió Aquasteed, mirando la canasta llena de galletitas.

Aquasteed Marineforest, el esposo de Tiararose. Tenía cabello azul oscuro y ojos dorados. Era el rey del país, además del Rey del Cielo Estrellado que controlaba esta tierra. Era el objetivo de captura principal de la secuela de “El Anillo de Lapis Lazuli”, y luego de proponerle matrimonio, logró salvar a la villana, Tiararose, que estaba por ser exiliada, al convertirla en su esposa.

—¿Puedo tomar una también?

—No me importa, pero… Todavía tenemos el desayuno esperando por nosotros cuando regresemos, ¿sabes?

—Una galletita debería estar bien. Me hace feliz poder comer tus dulces tan temprano en la mañana.

—Sir Aqua… —dijo con una sonrisa irónica, aunque por dentro estaba emocionada al escucharlo.

Tener a la persona que amaba comer su comida casera era algo que la hacía muy feliz.

En ese caso, debería hacer algunas masas para el desayuno.

Estaban en la estación de las cerezas, una especialidad de Marineforest por la que eran reconocidos. Tiararose creía que las masas sabrían aún mejor si las comían con jalea.

Para ello, los ingredientes necesarios serán…

Terminó perdiéndose en sus pensamientos.

—Tiara.

Estaba tan sumergida en su mente, que cuando Aquasteed tiró de su brazo para acercarla, se sorprendió.

—¿En qué estás pensando? —preguntó, tan cerca de ella que sus mejillas prácticamente se tocaban. Parecía estar celoso del hecho de que la comida hubiera llenado su mente—. Estás hablando conmigo ahora mismo, así que piensa en dulces más tarde, ¿bien?

—Um, sí. Siento que has leído mi mente por completo, sir Aqua.

—Después de todo, hemos estado juntos por varios años. Sucedieron varias cosas inesperadas, pero no es ningún esfuerzo adivinar qué pasa por tu mente.

—Sir Aqua…

Sin darse cuenta, su corazón latió con fuerza al observarlo directamente. Él le sonrió y le dio un beso ligero. Estaban tan ensimismados en su mundo, a punto de besarse, cuando…

—『Wow, ¿van a besarse?』 —dijeron unas voces entrometidas.

Oh, cierto. Estamos en el jardín.

Se giraron en dirección a la voz, y se encontraron con algunas Hadas del Bosque, que los miraban con curiosidad mientras cuidaban del jardín. Tiararose colocó sus manos en sus mejillas sonrojadas, y se encogió por la vergüenza.

—A-Ah, ¡uhm…! —abrió y cerró la boca varias veces, sin saber qué decir.

—Es un secreto, ¿sí? —dijo Aquasteed, aprovechando.

—『¿Un secreto~?』

—Porque Tiara está avergonzada. ¿Lo mantendrán en secreto de las otras hadas?

—『¡Sí, entendido!』

Las Hadas del Bosque asintieron varias veces, y sacaron pecho.

—『¡Déjenlo a nosotras~!』

Sin embargo, Tiararose estaba avergonzada porque ellas los habían visto. Aun así, no había nada que pudiera hacer al respecto porque ya había sucedido, así que decidió que solo le quedaba tener más cuidado en el futuro.

Por otro lado, Aquasteed no parecía nada molesto por haber provocado una escena, y se estaba riendo como si lo disfrutara.

—Deberías acostumbrarte a que nos vean.

—Bueno, ¡ese asunto y este son completamente diferentes…!

—¿En serio?

Como eran parte de la familia real, siempre estaban acompañados por guardias para protegerlos cuando salían de sus cuartos. Por eso, ya los habían visto besarse varias veces… pero por alguna razón, se sentía diferente cuando se trataba de las Hadas con quienes se llevaba tan bien.

—En ese caso, ¿deberíamos continuar en nuestro cuarto? —susurró Aquasteed en sus oídos. Tiararose se sonrojó hasta las orejas y evitó su mirada.

—Sin comentarios.

¡Por supuesto que no responderé a eso!

Las Hadas seguían escuchando con curiosidad, así que le era difícil tanto aceptar como negarse. Tiararose terminó inflando sus mejillas. Sin embargo, en ese momento…

Se dio cuenta que algunas hadas se habían reunido en un área. Podía ver que había un hada agachada y en malas condiciones. Algunas de sus amigas preocupadas estaban rodeándola y frotando su espalda.

—¿Qué sucede? —preguntó Tiararose, preocupada. Aquasteed miró en la dirección en la que veía.

—Esa Hada parece estar en malas condiciones…

En ese momento, las hadas les contaron la razón.

—『Las cosas son preocupantes últimamente.』

—『¡Es una mala premonición!』

—『No sabemos por qué. Me pregunto de qué se trata…』

Al parecer, algo estaba sucediéndoles, pero ni las mismas hadas conocían los detalles. Tiararose miró a su esposo, inclinando su cabeza. Ya que no podían sentir nada, tampoco podían ofrecer respuestas. Aun así, no podían dejar a las criaturas por su cuenta.

—『¡Ah, ¿podrían ser estos dulces de Tiara?!』

—¿Eh? Ah, sí, los traje para que todas puedan comerlos.

—『¡Los dulces de Tiara tienen poder mágico, así que estoy segura de que esa hada se sentirá mejor!』

—¿En serio? En ese caso, vamos a darle uno de inmediato —sonrió Tiararose, aliviada al escuchar la explicación del hada. Sin perder tiempo, se acercó al hada débil con una de sus galletas.

Como el tamaño era demasiado grande, la rompió en piezas pequeñas y la colocó lentamente en su boca. El hada la comió y mejoró al instante, mostrándole una sonrisa.

—¿Te encuentras bien?

—『¡Sí, los dulces de Tiara son deliciosos! ¡Gracias~!』

—Estoy feliz de que te encuentres bien.

El Hada sonrió, y la reina pensó que tenían que averiguar la razón de su malestar tan pronto como pudieran.

Ya que estaba relacionado con ellas, pensó que lo mejor sería pedirle consejo a su Rey, Keith. Tiararose les entregó el resto de las galletas a las hadas, y luego decidió visitarlo junto con Aquasteed.

El Rey Hada del Bosque, Keith, vivía en las montañas detrás del Castillo Real. Tenía su propio Palacio en ese lugar, y vivía con otras hadas. Su hogar estaba rodeado con plantas raras y flores, y la flora hermosa capturaba la atención de todos. Era un lugar místico y encantador reinado por una criatura mitológica.

—¿Qué sucede? —preguntó el Rey Keith en su tono normal en cuanto vio a los dos reyes que venían a visitarlo. Al parecer, no había notado nada raro entre sus hadas.

—Keith, la condición de las Hadas del Bosque parece rara… Hay algunas que se sentían enfermas.

—¿Hmm? Ah, no es de extrañar que la atmósfera estuviera tan rara estos días —dijo en un tono indiferente.

Su largo cabello verde, que llegaba hasta sus caderas, estaba atado de manera descuidada, y sus ojos dorados indicaban que era un Rey. Tenía un abanico atado en su cintura, y sus ropas de color vibrante daban una presencia abrumadora. Había bendecido a Tiararose y Aquasteed, y por eso ellos pudieron acercarse hasta su Palacio para transmitirle sus preocupaciones sobre las Hadas.

A pesar de que el Rey no les había dicho nada sobre el asunto, parecía tener alguna idea sobre el motivo.

—En el pasado… Ya había sucedido algo similar —dijo Keith, rascándose la cabeza.

—¿Es verdad? —preguntó Tiararose, curiosa. Estaba preocupada por las hadas, por lo que quería descubrir la verdad de sus condiciones.

—Hmm, déjame recordarlo…

—¿Fue reciente? —preguntó Aquasteed, sacando a Keith de sus pensamientos.

—No, creo que pasó hace unos cuantos cientos de años —respondió él, intentando desesperadamente recordar de qué trataba el incidente.

Había vivido por mucho tiempo, por lo que a veces era difícil recordar los detalles de eventos particulares.

—Sería bueno si no fuera ningún problema, pero será mejor encargarnos de ello si se trata de algo peligroso.

Lo mejor sería si pudieran saber antes de que sucediera lo que estaba en su futuro, así podrían prepararse por adelantado. Sin embargo, Keith inclinó su cabeza, teniendo problemas para recordar. Tiararose estaba pensando que quizás tendrían más suerte preguntándoles a otras Hadas, cuando un suspiro y una voz molesta se escuchó a sus espaldas.

—No puedo creer que de verdad lo olvidaste.

—¡Rey Grail! ¿Podría ser que sepa la razón?

Grail saludó a Tiararose antes de regresar rápidamente al tema principal de la discusión.

—En lugar de decir que sé la razón, se podría decir que es una ocurrencia establecida.

El Rey Hada del Cielo, Grail, se transportaba con el viento. Su hermoso cabello blanco tenía mechones azules, y sus ojos dorados indicaban su posición como Rey. Sus ropas eran sueltas y simples, pero no fallaban en hacerlo lucir imponente. Su territorio era el cielo, y se podría decir que tenía toda la información sobre Marineforest. Actualmente, solo había bendecido a Aquasteed.

Mientras Aquasteed y Tiararose lo miraban sorprendidos por la información, Grail continuó explicando.

—La razón de la incomodidad de las hadas es porque la Salamandra que estaba durmiendo bajo el templo de Sandrose se ha despertado. Su poder es inestable, y como resultado, las hadas más jóvenes resultan afectadas.

—Salamandra… Ese es el nombre de un espíritu, ¿verdad? Es parte de un cuento de hadas, o una leyenda…

Tiararose no se esperaba que el cuento fuera real, por lo que sus ojos se abrieron por la sorpresa.

Sin embargo, este es un mundo de fantasía, así que…

Aunque existiera, no debería sorprenderle. De hecho, en Marineforest vivían las Hadas, e incluso tenían a dos de sus reyes frente a ellos. No era una locura creer que también existían los espíritus.

Al escuchar las palabras de Grail, Keith aplaudió, recordando por fin.

—¡Lo recuerdo! Es cierto, algo como eso sucedió…

—Bueno, no fue tan importante —dijo Grail con calma. Al parecer, no fue un evento tan importante de recordar.

Por la conversación que estaban teniendo, no parecía ser un tema sobre el que preocuparse demasiado. Sin embargo, como Tiararose no conocía los detalles, decidió que lo mejor sería averiguar todo lo que pudieran de la situación de Grail.

—¿Sucederá algo malo si la Salamandra despierta? —preguntó Tiararose, preocupada, pero Grail se encogió de hombros.

—No sucederá nada problemático.

—Estoy feliz…

Como no había motivos para preocuparse, Tiararose se sintió aliviada. Le había preocupado mucho ver a esa Hada en un estado debilitado, pero con la actual conversación, pudo recuperar la calma.

Aquasteed pasó su brazo por los hombros de su esposa, frotándolo gentilmente.

—Es bueno que no haya problemas, ¿pero qué sucederá cuando la Salamandra despierte? ¿Volverá a dormir de nuevo?

Por lo que habían dicho, la Salamandra parecía despertarse periódicamente cada cientos de años, así que era inevitable concluir que volvería a dormir. Sin embargo, Aquasteed no sabía qué la despertaba, ni qué condiciones debían cumplirse para que volviera a dormir.

—La familia real de Sandrose la calmara, como siempre.

—No conocemos el método, pero hasta ahora no han habido problemas, así que debería estar bien.

Tanto Grail como Keith clamaron que la familia real de Sandrose se encargaría de la situación, y que debían dejárselo a ellos ya que tampoco conocían el método. Aquasteed asintió al escucharlos.

Como era el deber de la realeza de otro país, juzgó que no había necesidad de que Marineforest se viera involucrada en la situación.

Con eso es probable que se refieran al rey Saravia, pensó Tiararose. Pero como el hombre en cuestión actualmente se encontraba en su país, no estaba segura de que todo estuviera bien. O mejor dicho, es una bandera.

Tiararose, que amaba los juegos, terminó pensando de esa manera. Por supuesto, decirlo en voz alta causaría malentendidos innecesarios, así que se contuvo de hacerlo.

—Ah, pero… Eso no significa que este país no se verá afectado.

—¿Eh, a qué se refiere?

—La Salamandra es un espíritu de fuego, así que afecta a los países vecinos de Sandrose.

De acuerdo con Grail, la Salamandra era un espíritu alabado por la gente. Como su nombre sugería, era del tipo de fuego. Comparado con años anteriores, la temperatura de esta primavera seguiría subiendo. Y debido a ello, el precio de los bienes y el comercio se volvería inestable, lo que podría terminar en un aumento en costos cotidianos. Al escuchar su explicación, Tiararose asintió, puesto que era una situación posible.

—¿Tendremos que implementar alguna medida provisoria?

—No… Marineforest se especializa en bienes agrícolas, así que las cosas deberían estar bien si se aumenta la exportación de comida a otros países.

Si fuera el clima frío el que empeorase, tendrían que preparar leña, pero en este caso, aumentaría el calor del verano, así que no tenían que hacer nada en particular. Aunque implementaran alguna medida, simplemente sería una advertencia a la gente para que se mantuvieran hidratados.

Además, aunque sus exportaciones aumenten, ya que la razón del problema yacía en Sandrose, podrían terminar quedando dependiendo de ellos, así que sería beneficioso para Marineforest.

—En efecto, es importante hidratarse… Ah, en ese caso, ¿debería hacer gelatina salada para que todos puedan tener sal? ¡Y es deliciosa! —dijo Tiararose, pensando que era una idea brillante, con sus ojos brillando.

Aquasteed, Keith y Grail, que no se esperaban una sugerencia como esa, se echaron a reír.

—Tiara realmente ama hacer dulces. En ese caso, ¿dejarás que lo probemos una vez termines? —dijo Keith de inmediato, mientras Grail la miraba asombrado.

—Ah, lo siento. Me emocioné…

Aquasteed estaba mirando a su esposa emocionado.

—Quiero que este sea un país donde puedas hacer dulces libremente sin contenerte. Me hace muy feliz que digas algo como eso.

—Sir Aqua…

—Y aunque surja un problema, yo me encargaré. Tiara solo debería concentrarse en hacer dulces sin preocupaciones, y depender de mí.

—S-Sí…

El rostro de Tiararose estaba completamente rojo al escuchar sus palabras que no mostraban una pizca de contención. Solo pudo darle un ligero asentimiento.

Keith y Grail se miraron entre sí, con sonrisas que parecían decir “Santo cielos…”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

error: Contenido protegido