El plan de la villana Roxanne – Capítulo 12: El baile, el príncipe y ninguna Cenicienta (2)

Escrito por Polly

Asesorado por Grainne

Editado por Bonnie Lee


—Perdone… ¿Me está hablando a mí? —murmuré mientras veía a la tímida pequeña, algo impresionada de que alguien me hubiera intentado hablar.

La niña me miraba con sus mejillas rojas, y sus manos estaban agarradas a su vestido con una fuerza que parecía que lo rompería en cualquier momento.

—¡Sí! Yo soy… yo soy… Kalie de Erns, Hija del Conde de Erns.

La manera en que se reverenciaba rápida y nerviosamente era ligeramente graciosa, pero no quería burlarme de ella.

Sé lo que se siente estar nerviosa, y no tengo derecho a decirle algo a una niña pequeña.

Con cuidado, baje de mi asiento para poder tomar los bordes de mi vestido y me reverencié suavemente a la jovencita frente mío.

—Es un placer conocerla, señorita Kalie de Erns. Soy Roxanne Firenze Maquielo, hija del Duque Frederick Augusto Maquielo.

Al verla de nuevo, sus ojos brillaban con emoción, me hizo sentir como si fuese una especie de famoso, o algo así. Es difícil describir cuántos años tenía ésta niña, pero debía tener mi edad, y si se acercó a mí sin conocerme, quiero pensar que está en la misma situación que yo.

No conoce a nadie en esta fiesta de té, y teme meter la pata.

—Es increíble… Yo escuche mucho de usted. ¿De verdad tienes solo cinco años? ¿Eres un año más pequeña que yo?

La curiosidad de la señorita Kalie la hacía ver más graciosa, pero era solo una niña. Si era un año mayor, entonces debía tener unos 6 años, no era comparable la mente de alguien de 6 con alguien de 21, no sería algo justo.

Pero para éste mundo, no le quedaban muchas opciones.

—Sí, señorita. ¿Te gustaría tomar asiento junto a mí? —le sonreí educadamente mientras le hablaba con cortesía a la joven señorita Erns.

—¡Por supuesto…! Es decir… me encantaría, señorita Maquielo. —se apresuró en tomar asiento en la silla vacía junto a mí mientras sonreía con sus tiernas mejillas sonrojadas.

—Solo Roxanne, estoy sola aquí… y estaría feliz de poder hacer una amistad. Si quiere, solo llámame por mi nombre.

—¿En serio? Me encantaría, deseo poder ser su amiga señorita Roxanne. Por favor, llámame Kalie solamente.

Cuando tomó asiento a mi lado, me di cuenta que había dado en el clavo. Ésta muchacha se estaba sintiendo sola al igual que yo, en éste lugar donde parecía que respirar podría hacerse de manera errónea.

—Sería un placer, Kalie.

 ♦ ♦ ♦

Charlar con Kalie era algo sencillo, aunque se notaba su personalidad un poco tímida, también resultó ser una jovencita inteligente. Tomando en cuenta que ella si tiene la edad de 6 años.

Pero hay algo que aún no puedo descifrar, de alguna manera ella se me hacia conocida, y aunque estaba forzando a mi cerebro, no lograba recordar su papel en la novela original. Quizás era un personaje vagamente nombrado en algún momento, después de todo, los personajes femeninos que no eran la protagonista, o la villana; no le daban mucha atención.

—Perdón la interrupción, señorita Roxanne, su hermano mayor ha estado ausente por varios minutos

Es verdad, George fue a buscar unos eclears hace como unos 15 minutos y no regresó.

—Kalie, lo lamento, pero necesito ir a ver dónde está mi hermano mayor. Me preocupa que no esté aquí…

—No hay problema, yo puedo ir por mi hermano mayor también.

Así que también entiende lo que se siente tener un hermano mayor aquí. Espero que el suyo no desaparezca como el mío.

—Si te parece bien, me gustaría que continuemos hablando. Iré a buscar mi hermano, y si quieres… —me miró con timidez— ¿Vernos aquí en unos minutos?

—¡Me encantaría! Le presentaré a mi hermano mayor, solo espérame aquí.

Kalie salió corriendo como una niña emocionada…

 Bueno, era una niña emocionada.

—Señor Francis, vamos a buscar a mi hermano. —me puse de pie y caminé con calma junto a mi guardaespaldas. Pensé que mi hermano necesitaba  tener el cuidado de un guardián más que yo. Esperaba que no haya pasado nada malo, George puede ser algo tosco y estaba en una fiesta con mujeres.

Por favor que no esté metido en un problema. No necesito que alguien vaya a sumarme problemas.

—Roxanne, aquí, debo presentarte a alguien.

Escuché la voz de mi hermano, y me di cuenta que estaba mirándome desde un lado de la mesa con su rostro tranquilo. Al parecer él no se había dado cuenta que había desaparecido por tanto tiempo, y aunque yo tampoco lo hice, no fue muy cortés de su parte.

Se supone que él es el mayor.

Al acercarme pude ver la silueta de su acompañante, un muchacho poco más alto que él, estaba muy bien vestido como mi hermano, pero llevaba una capa como si fuera…

No puede ser.

El príncipe era un personaje inconfundible, aún siendo un niño se podía ver todo lo que lo convertiría en un rompe corazones. Tenía un hermoso cabello verde, cuidadosamente peinado hacia el lado derecho, sin dejar que uno de sus mechones cubrirá su perfecto rostro. Su sonrisa era deslumbrante, encantadora. Y sus ojos, esos ojos ligeramente rasgados eran como dos nebulosas violáceas.

Pude sentir como mi corazón golpeaba con tanta fuerza que podría salirse de mi pecho. Pero no era mi corazón, era el de Roxanne. Ella era quien está agitándose por el primer encuentro del príncipe, provocando que sienta lo que ella sintió.

—Príncipe Maximilliam, le presento a mi hermana menor, Roxanne  Maquielo.

—Es un placer conocerla, señorita Roxanne.

De manera, galante tomó mi mano e hizo un suave ademán para rozar sus labios con mi dorso.

Creo que me suda la mano

Quise hablar pero las palabras no salían de mi boca, el pánico se apoderó de mí.

Tengo que alejarme de él, no puedo estar cerca de Maximillian. Roxanne no puede estar cerca de él.

—Es un honor… hermano, ven conmigo, quiero presentarte a mi nueva amiga. — tratando de mantener mis nervios bajo control, me alejé del príncipe y tomé la manga de mi hermano.

Jamás he fallado en la etiqueta en los últimos años, pero en ese mismo momento, estaba dispuesta a todo para poder alejarme de mi perdición.

Sin dar tiempo a despedidas, comencé a jalar a George con mi poca fuerza, creo que intentaba decirme algo, pero no estaba para escuchar las razones o palabras de nadie.

Siento una opresión en el pecho, mis piernas tiemblan… debo calmarme, o voy a colapsar.

—Roxanne, ¿Qué es lo que te ocurre? Tú no eres así.

Yo no soy así, Roxanne no es así. Ya no se ni quien soy yo, si soy Lori, si soy Roxanne, una huérfana, la hija de un duque.

—No me estoy sintiendo muy bien…

—Señor George, la señorita Roxanne está algo pálida… creo que necesita resguardarse del sol un momento para recuperarse. —La voz de Francis salió de la nada, como suele hacerlo.

De alguna manera, la voz de Francis logró sentirse reconfortante en mi cabeza, quizás por que se escuchaba grave pero a la vez suave, como la de mi padre. Pero el tampoco es mi padre.

—¿Estás enferma? Francis, pide que preparen el carruaje de inmediato, volveremos a casa. —dijo acercándose a mí y mirando mi rostro para poder inspeccionarme, mientras que sus ojos verdes se habían aflojado, se veía algo preocupado por mi.

Apenas si estuvimos un rato en la fiesta, pero me siento aliviada de poder irme de manera rápida. No creo poder soportar más encuentros sorpresas.

—Si, señor.

Cuando la figura de Francis desapareció, mi hermano pasó su brazo alrededor mío  para ayudarme a caminar hasta una mesa resguardada por los árboles. Jamás habia visto tanta preocupación en el rostro de George, y la culpa hacía que se me revuelva el estómago, pero no pude decirle la verdad. La razón de mi malestar debe ser un secreto o podrían creer que estaba loca… o peor, creerme y que me ejecuten como lo hicieron con Roxanne.

—Pensé que los tontos no se enfermaban, pero parece que hasta para eso eres mala.

Mientras me molestaba con sus palabras, su mano acarició tiernamente mi cabeza, estaba intentando calmarme y distraerme. Era algo tierno de su parte.

—¿Padre se enfadara por que regresamos temprano?

Me miró con dudas en sus ojos, pero luego una pequeña sonrisa se formó en él.

—No te asustes, tonta. Padre no podría enfadarse contigo, sabe que solo eres una niñita boba.

Debería sentirme insultada, pero en realidad siento alivio. Quizás George tenga razón, el duque podría no enfadarse por esto, sería peor que me quedara e hiciera una escena, como desmayarme, que irme temprano por una mala condición física.

—¡Señorita Roxanne! ¡Señorita Roxanne! —la infantil voz de Kalie llegó a mis oídos.

Me había olvidado de ella.  

La observó acercarse a pasos apresurados, por suerte no estaba corriendo, eso sería algo muy impropio de una señorita… y peligroso, con estos vestidos podía tropezarse y romperse el cuello.

—No pude encontrarla, me preocupe cuando usted no llegó.

Pero apenas tarda unos minutos ¿O acaso fue más? 

El encuentro con el príncipe me había dejado tan desorientada que en verdad no puedo estar segura de cuanto había pasado desde el momento que me despedí de Kalie.

Con cuidado, me fui poniendo de pie, mirando de reojo el rostro serio de mi hermano. En verdad él cambiaba totalmente su personalidad frente a otras personas, de esta manera se asemeja un poco más al George de los libros.

—Lo lamento señorita Kalie, después de encontrar a mi hermano no me sentí muy bien y tuve que tomar asiento… pero deja que te lo presente. Hermano mayor, esta es la señorita Kalie de Erns, Kalie, mi hermano George Wiston Maquielo.

—Mucho gusto, señorita Erns.

George seguía las leyes protocolares, inclinándose ligeramente frente a la señorita, pero aun así él no era como el príncipe. Le faltaba ese encanto, y el toque fino, como el de tomar la mano de una jovencita para darle un pequeño beso…

¿¡Que demonios estoy pensando!? No, el príncipe tiene que permanecer fuera de mi cerebro.

—Mu… mucho el gusto mío…—la voz de Kalie me sacó de mis pensamientos de golpe

¿Qué fue eso?

La muchacha estaba de un llamativo color rojo que pintaba su rostro de oreja a oreja, mientras que sus palabras salían torpes y trabadas.

Normalmente creería que es una de las tantas personas víctimas de la personalidad dura e intimidante de George pero ese no era el rostro de alguien intimidado.

—La… la señorita Kalie es hija del Conde de Erns, y también tiene un hermano mayor. Es mi nueva amiga ahora, hermano George.

—¿Tu nueva amiga?

Los fríos ojos de George recorrieron a mi nueva compañera, y yo puedo observar perfectamente como sus pequeños hombros se estremecieron. Estaba avergonzada, y no me sorprende, mi hermano no tiene tacto con ninguna persona, sea hombre o mujer.

Pero la forma que ella lo estaba mirando… Puedo estar equivocada… aunque acaso ¿A Kalie le gusta George?

Una pequeña risa de diversión salía de mis labios ante la idea de esa jovencita saliendo con mi tosco hermano mayor.

Si es así, le deseo buena suerte.

Sutilmente, me acercó a Kalie, y con una sonrisa, tomé su brazo a modo de mostrarle a mi hermano nuestras posiciones de amiga, y quizás relajar un poco a la pobre chica. Quizás ella comprendió mi mensaje, por que su rostro se suavizó, y me vio con una tierna sonrisa.

—Kalie, no puedes desaparecer así, me preocupaste.

—¡Hermano! Lo lamento, es que había encontrado a la señorita Roxanne… Roxanne este es mi hermano mayor, Aldelois.

…El Conde de Erns… que estupida soy.

Como si fuese un robot, giré todo mi cuerpo lentamente para ver la figura de un joven muchacho, vestido con un elegante traje azul marino y con una banda cruzada con la insignia de un pavo real cuidadosamente bordado. Su cabello era celeste como el de Kalie, con un bonito corte revuelto arriba y una ligera coleta que caía  desde adentro por el largo de su nuca. Mientras que sus ojos, llenos de curiosidad, eran de color de los arándanos, distintos a los de su hermana.

Estaba frente a frente con el que sería mi prometido.

—¿Así es? Señorita Roxanne es un verdadero placer conocerla. Soy Aldelois de Erns, hermano mayor de Kalie.

—Es un placer…

Trágame tierra.

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