La gota de esperanza – Capítulo 1

Escrito por Grainne

Asesorado por Maru

Editado por Sharon


Una joven de cabello rojizo oscuro se acercaba a un edificio abandonado en una villa ubicada en Buenos Aires, provincia de Argentina.

Mientras caminaba entre los pasillos, su cabello, a la altura de los hombros, se movía junto a sus pasos acelerados de emoción por haber conseguido un interesante trabajo para su tutor.

Después de un tiempo, logró subir hasta el sexto piso a través de las escaleras en mal estado. Llegó a la puerta frente a ella, resoplando con cansancio a la par que la golpeaba. Mientras esperaba por una respuesta, se fijó en el cartel pegado con cinta adhesiva que dictaba:

“Horario de trabajo: 13hs a 00hs”.

A pesar de saber que eran las 9 de la mañana, la joven seguía golpeando. Finalmente, una voz grave y rasposa le respondió de manera agresiva.

—Gina, no molestés y dejame dormir.

La nombrada suspiró y pateó la puerta con tanta fuerza que rompió la cerradura, dejándola entrar con éxito. Al hacerlo, se encontró a un hombre de unos 45 años, con una larga cabellera canosa y sin afeitar, acostado en un colchón.

—¡¿Qué carajos te pasa?! —exclamó el hombre con molestia, para posteriormente levantarse con bastante pereza.

—Buenos días David, y perdón que te moleste en tu horario de descanso; pero te traje la petición de un cliente de zona oeste —comentó Gina mostrándole los papeles que detallaban el trabajo que le había conseguido.

David aceptó los papeles mientras la observaba con un rostro soñoliento. No podía enojarse con la persona que causó un cambio tan brusco en su vida.

En el pasado, él era un hombre solitario que hacía dinero como podía bajo el nombre de ‘Martín’, la identidad falsa bajo la que se resguardaba en un mundo infestado por demonios.

David estaba maldito por culpa de su madre, quien se enamoró de un demonio que abusó brutalmente de ella. Él mantenía oculta su apariencia demoníaca frente a otros humanos fácilmente, algo de lo que no era capaz cerca de los demonios. Sucedía instantáneamente por mero instinto, por lo que era difícil para un híbrido mantener su forma humana frente a ellos.

Además, gracias a que las dos razas poseían la misma apariencia, se reconocían por el olfato. Aunque se identifican por niveles, David es descendiente de un demonio de nivel medio. Por lo tanto, él es un híbrido de nivel medio. No pueden subir ni bajar de nivel, nacen con el nivel que se le es dado.

                                                                ♦ ♦ ♦

Sin embargo, cuando se encontró a la recién nacida Gina en una canasta envuelta en sábanas y sangre, no se transformó por instinto.

Al principio, David pensó que estaba muerta, pero al levantarla entre sus brazos vio como se movía. Sin embargo, no lloraba para pedir atención. Parecía resignada a seguir viviendo… como si esperara su destino, ser una presa fácil.

Mientras la sostenía, vio en su piel escamas bañadas en sangre. Asimismo, en sus manos parecía tener garras de lagarto con largas uñas negras, y en su frente sobresalían unos pequeños cuernos negros como si fueran heridas.

Después de estar en la puerta de su apartamento por un largo tiempo pensando en qué hacer, decidió que debía bañar a la bebé, momento que aprovechó para observar con detenimiento su frágil cuerpo. Además de sus otras características especiales, también tenía una larga cola terminada en pequeños relieves negros muy parecida a la de una lagartija.

Ver a Gina en ese momento le recordó mucho a su verdadera apariencia. De todas formas, David no era lo suficientemente responsable como para cuidar de alguien más como él: un híbrido. Criaturas que no son humanas pero tampoco demonios, simplemente monstruos rechazados.

No obstante, los híbridos son la comida preferida de los demonios; muchos violan mujeres para luego comer a las criaturas que engendren. Eso mismo casi le pasa a David al nacer, pero sobrevivió gracias a la protección de su madre.

Por lo tanto, la pequeña Gina fue dejada en un orfanato.

Al principio había provocado una conmoción entre las cuidadoras y los chicos, quienes se negaban a aceptarla ya que era diferente físicamente, aunque David trataba de hacerles entender que la pequeña adoptaría forma humana pronto.  Con el tiempo, las escamas se fueron borrando y cambiando por piel humana, e incluso su cola, uñas y cuernos cayeron.

Al pasar los meses, Gina fue adoptada por una pareja joven, Katia y Ricardo. Durante ese tiempo, David se encargaba de observarla para que no fuera comida fácil de los demonios. Estas criaturas aprovechaban el momento adecuado para saciarse, ganándose la confianza de los humanos a partir de disfraces y máscaras agradables.

Lamentablemente, esto no duró mucho: en su décimo cumpleaños, Gina fue atacada. La criatura se había hecho pasar por un amigo de la familia, logrando entrar a su casa y asesinar a sus padres, para después abusarla y devorarla.

Sin embargo, David llegó a tiempo para salvarla en el momento que el demonio la tenía acorralada en una habitación. Sin dudar un segundo, atacó usando sus dos pistolas con balas de plomo, quemando el interior de la bestia y provocándole una muerte instantánea. A pesar de esto, David sin piedad siguió disparando al cadáver del demonio hasta dejar una mancha llena de sangre en el suelo.

La pequeña Gina simplemente lloró al presenciar esto, mientras abrazaba a David a pesar de que él estuviera en su verdadera forma de híbrido.

Desde aquel día, David juró educarla para que ella supiera protegerse de sus depredadores.

                                                              ♦ ♦ ♦

—David, no me estás escuchando. ¡Este hombre de zona oeste quiere que vayamos a su mansión para poder matarle unos cuantos bichos! —se quejaba Gina esperando la atención de su tutor.

David no le prestó atención y se concentró en el papel en sus manos.

“Estimado Sr. Leone:

 Me comunico para solicitar su presencia en una charla cordial. 

Me han contado mucho, tanto sobre usted como de su hija, y estoy interesado en  que trabajen para mi empresa. Tienen el potencial que yo busco para poder liberar a los humanos de los demonios. Sé perfectamente que ustedes dos son híbridos, pero probablemente tienen un corazón humano, y por esa razón quiero entrenarlos para que me ayuden a realizar mi sueño.
Piénselo muy bien Sr. Leone, le conviene que trabaje para mi. Le aseguro que les daré un buen sueldo, además de una residencia de alta seguridad.
 
        Espero su respuesta, cordialmente. 

Sr. Guillermo Fitzgerald de la asociación CDS (Cazadores de Demonios Sueltos).”

David miró con seriedad a Gina, la cual se quedó callada ante su expresión. Nunca se ponía serio, al parecer aquella propuesta de la asociación CDS era interesante para él.

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