El Perseguido – Capítulo 27: Relación

Traducido por Shisai

Editado por Sakuya


Chi Yan no pudo evitar girarse para verlo.

Podía verse reflejado en sus ojos.

Ye Ying Zhi se movió para mirarlo directamente, ambas palmas descansaban sobre el hombro de Chi Yan. Se inclinó para besarlo ligeramente en la punta de la nariz.

—…Lo siento. Estaba equivocado. No debería haberte engañado, usando ese tipo de método. Fui yo quien cayó en una ilusión. Hice eso porque estaba muy desesperado. Nunca antes me había gustado nadie y no tenía idea de qué hacer… En Internet dice que las parejas tienen citas cómo mirar películas y pasear por el parque. Puedo hacer todo esto contigo. Ah Yan, no tengas miedo de mí. Esta vez, trata de usar tus propios ojos para conocerme.

Chi Yan se dio cuenta tardíamente de que Ye Ying Zhi lo llevó al parque en plena noche para dar un paseo.

Miró los ojos de Ye Ying Zhi y no pudo rechazarlo. En cambio, parecía poder ver la verdadera naturaleza de Ye Ying Zhi a través de esos ojos oscuros.

A Ye Ying Zhi no pareció importarle su silencio, extendiéndose para ayudarlo a levantarse: —Está bien. Tómate tu tiempo. Te esperaré.

No es como si pudieras correr de todos modos.

Besó ligeramente la frente de Chi Yan y le abrió la puerta para que se fuera a trabajar. Su sonrisa era suave y dulce a la vez.

 ♦ ♦ ♦

Como dicen: coloca a cualquier hombre en un campo de batalla y se convertirá en un soldado. A través de este incidente, Chi Yan ya se había preparado completamente para pagar su deuda, incluso se preparó para una muerte segura.

Esta vez, Chi Yan dejó que la naturaleza siguiera su curso y continuó viviendo con Ye Ying Zhi sin pestañear.

La normalidad volvió una vez que su terror pasó. Después de recibir las cenizas, el incidente fue archivado lentamente en su mente. Ya sea antes de mostrar su verdadera naturaleza o después de crear una ilusión, Ye Ying Zhi nunca le había causado ningún daño. Más bien, Ye Ying Zhi muchas veces lo salvó de otros espíritus.

Por ejemplo, cuando se fueron de vacaciones el año pasado, esa casa era realmente un poco extraña. Fue Ye Ying Zhi quien secretamente lo ayudó a sobrevivir a eso. También, cuando abordó el autobús fantasma desde la casa de Tang Guangyuan. Si Ye Ying Zhi no hubiera ido específicamente a buscarlo, lo más probable es que hubiera perdido la vida ahí.

Además, después de la muerte de su abuela, nadie más lo trató tan bien como lo hizo Ye Ying Zhi, independientemente de los motivos ulteriores.

Incluso si Ye Ying Zhi solo quería aprovecharse de él, engañarlo y luego matarlo, él también estaba bien con eso.

Probablemente no estaría demasiado asustado. Solo un poco adolorido.

No importa cómo se mire, él no podría dejar a Ye Ying Zhi ahora mismo de todos modos. Con Ye Ying Zhi cerca, al menos estaba a salvo por ahora; cómo y cuándo castigarlo dependía del humor del Tercer Joven Maestro. Pero sin las cenizas y el aura de Ye Ying Zhi para protegerlo, probablemente no duraría ni un mes por su cuenta.

Ye Ying Zhi ya controlaba sus finanzas. Las herencias dejadas por los padres y abuelos de Chi Yan fueron colocadas en inversiones bajo el nombre de Chi Yan. Cualquiera de los dividendos, intereses y el tipo fue mayor que el ingreso anual de Chi Yan. En otras palabras, Chi Yan no tenía idea de cuántos activos bajo su nombre o qué tipo de inversiones tenía.

Una vez, trató de darle a Ye Ying Zhi su cheque también, pero Ye Ying Zhi se lo devolvió.

Las palabras exactas de Ye Ying Zhi fueron: —Sé bueno. Mantén tu salario para la comida. Cualquier cosa que tengas ganas de comer, solo cómpralo.

Un amante que puede cocinar, administrar las finanzas y no quería que le pagara su salario para poder gastarlo como quisiera, sin preocuparse por una sola cosa. Si se lo contara a la gente, quién sabía cuántos compañeros de trabajo lo envidiarían. Además de no ser humano, todo fue genial.

En verdad, no ser humano no era un gran problema. Chi Yan no tenía miedo de los duendes o los demonios. La hermosa seducción del demonio zorro era una fantasía desde la antigüedad. Sin embargo, Ye Ying Zhi es un espíritu fantasma.

Él es un fantasma.

Este hecho estaba arraigado en él y era imposible ignorarlo. A veces, recordaba este hecho en un terrible momento.

Por la noche, Chi Yan estaba originalmente ubicado en los brazos de Ye Ying Zhi, a punto de quedarse dormido. De repente recordó que la persona a su lado había fallecido hacía mucho tiempo, que quien lo sostenía no era realmente humano. Lo asustó al punto de despertarse completamente, enviando escalofríos por su espina dorsal. Se echó atrás un poco, deseando escapar del abrazo de Ye Ying Zhi, pero sin atreverse a hacerlo demasiado obvio.

Ye Ying Zhi sintió su movimiento y también abrió los ojos. Levantó lentamente su mano libre para acariciar la cara de Chi Yan: —Ah Yan, no tengas miedo de mí. No te haré daño.

Bajó la cabeza y tocó su frente con la de Chi Yan. Bajo la luz de la luna, sus ojos revelaron lo serio que era. Era tan serio que parecía que estaba haciendo un juramento.

Esta fue la primera vez que le dijo directamente a Chi Yan: “No te haré daño”.

Chi Yan se quedó en blanco por un momento, sin saber cómo responder. Después de un largo rato, parecía avergonzado mientras agachaba la cabeza y admitía: —…Estoy asustado.

Aunque estoy dispuesto a darte mi vida, sigo asustado.

—Ye Ying Zhi, le tengo miedo a los fantasmas. —Agachó la cabeza como un niño culpable, ya que admitió honestamente cómo se sentía.

Después de que Ye Ying Zhi escuchó eso, murmuró algo para sí mismo antes de sonreír débilmente:

—Está bien. ¿No está “El Pabellón de las Peonías” [1] y también Nie Xiaoqian de Liaozhai? Aunque no puedo convertirme en un hermoso y seductor demonio zorro, puedo intentar ser tu Ye Xiaoqian. [2]

—Todavía tenemos mucho tiempo juntos. No tienes que preocuparte. —dijo en voz baja. Quién sabía si estaba hablando con el otro o consigo mismo.

Chi Yan no dijo nada. Su cuerpo, que originalmente se había encogido, se apoyó contra Ye Ying Zhi, mientras le tomó la mano sin decir nada.

Lógicamente hablando, debería separarse, pero su corazón le dice que se acerque.

 ♦ ♦ ♦

Justo así, pasaron 3 meses. Era casi otoño. Chi Yan ya estaba acostumbrado a vivir con Ye Ying Zhi.

Un día después del trabajo, Chi Yan se sorprendió al encontrar una cara familiar esperando en su lugar de trabajo. Era el Sr. Tang.

Tang Guangyuan lo saludó después de verlo, con ganas de hablar con él.

Su lugar de trabajo estaba en una calle concurrida, un tráfico interminable pasaba por la zona. Tang Guangyuan quería conversar en un ambiente más adecuado y lo llevó a un McDonald’s, al otro lado de la calle.

El lugar de comida rápida estaba lleno de risas y gritos de niños. Un par de niños de 3 a 4 años estaban haciendo una rabieta con mucha energía. Chi Yan pidió 2 bebidas calientes e invitó al viejo maestro Tang a sentarse junto a la ventana.

Tang Guangyuan miró la pequeña botella de porcelana sobre su pecho: —¿Esa cosa sigue ahí?

Chi Yan asintió y vaciló unos instantes antes de decir: —…Si vino debido a ‘eso’, entonces no tendrá que preocuparse más por ello. Ya lo pensé. Desde que lo provoqué primero, entonces debo asumir la responsabilidad… Siempre ha sido muy bueno conmigo, me ha protegido de muchos desastres. Incluso si él decide quitarme la vida un día, estoy de acuerdo con ello.

Desde la antigüedad, la gente creía en los espíritus. Para obtener protección, incluso intentaron usar sacrificios vivos. Durante la era de la esclavitud, los sacrificios humanos eran extremadamente comunes. Y durante el feudalismo, este tipo de cosas tampoco era raro. En “Viaje al oeste”, un famoso fragmento hablaba de una leyenda: un Lord Carpa exigía sacrificios vírgenes tanto hombres como mujeres. Si estaba satisfecho, entonces bendecía al plebeyo con una buena cosecha; Si no, entonces le traería desastres. [3]

No tenía familia y nació con una constitución muy pobre. Con la protección de Ye Ying Zhi, al menos él podría vivir para ver el día siguiente. Además de sí mismo, no existía nada más que pudiera ofrecer a Ye Ying Zhi.

Además… estos 3 meses, él ha estado lúcido. Ye Ying Zhi, él era… de hecho muy bueno.

Cuando Tang Guangyuan lo escuchó, sus cejas se fruncieron profundamente: —Eres tan joven, justo en tu apogeo. ¿Cómo puedes tener pensamientos podridos tan poco ambiciosos y tan anticuados? Para los humanos, vivir es luchar. Eres tan joven pero tan pasivo. ¿Qué pensarían tus mayores sobre esto?

Al escuchar esto, Chi Yan no supo qué decir. Recordando cómo su abuela solía llevarlo a todas partes, a los templos taoístas y budistas, rogando a los demás y rezando a las deidades, desafiando todo tipo de dificultades solo para salvar su vida, Chi Yan no pudo evitar sentirse avergonzado. Pero aun así trató de justificarse: —…No es lo que piensas. Ye Ying Zhi es diferente. Si alguien más me poseyera, no sería tan complaciente.

En cuanto a cómo exactamente Ye Ying Zhi se diferenció de otros espíritus, incluso él no pudo explicarlo.

¿Ser bueno con él? De hecho, era bueno con él, pero al principio, Chi Yan estaba atrapado en su ilusión y fue engañado. Si cualquier otro fantasma o demonio le hiciera eso, definitivamente todavía estaría asustado y seguiría buscando formas de escapar, probablemente ya habría muerto de puro terror. Sin embargo, fue fácil hacer concesiones para Ye Ying Zhi. Después del temor inicial de darse cuenta de la verdad, fue fácil aceptar su arreglo de vivienda actual. Como si su propia alma ya estuviera familiarizada con la existencia del otro.

Chi Yan tomó prestadas las palabras de Ye Ying Zhi y le dijo a Tang Guangyuan: —Está Nie Xiaoqian de Liaozhai. Dijo que quiere ser mi Xiaoqian. —Al decir algo así a un extraño, Chi Yan no pudo evitar ponerse colorado.

Tang Guangyuan apenas estaba consciente ese día en la sala de estudio de la villa. Sólo pudo recordar vagamente que, la razón por la que eso lo dejó ir, fue porque el joven que tenía delante le prometió volver con él. Esto le salvó la vida, pero no podía recordar los detalles. Pero viendo la expresión de Chi Yan en este momento, ¿cómo podría no darse cuenta?

Él y esa cosa tenían ese tipo de relación.


[1] “El Pabellón de las Peonías” es una obra donde una joven que vivía bajo estrictas reglas tuvo el sueño de conocer a su amante un día después de escaparse. No podía olvidarse de la persona con la que soñaba, lo que le causó que se enfermara y muriera de un corazón roto. Años más tarde, un erudito la vio pintando y la llamó, pensando que se sentía familiar. Se enamoran aunque ella sea un fantasma. Él saca su cuerpo y ella vuelve a la vida. Un final feliz.

[2] Nie Xiaoqing es el fantasma de “Historias de Liaozhai” que también se adaptó a la película “Una historia de fantasmas chinos”. Cuenta una historia de amor entre un fantasma y un humano. La fantasma traicionó a su amo árbol-demonio para salvar al hombre que amaba, lo que provocó su destierro al inframundo. El hombre y un sacerdote van a buscarla y la salvan. Los dos amantes se quedan juntos a pesar de su diferencia de estado (es decir, el estado de vida).

[3] “Viaje al oeste” es una obra popular que habla de un monje budista, el viaje de Tang San hacia el oeste a la India para recuperar las Escrituras. También conocido como las historias que involucran al Rey Mono, Sun Wukong. Esto se refiere a una de las historias a lo largo de su aventura al oeste.

Shisai
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