La Legión del Unicornio – Capítulo 17: Regalo caído del cielo

Traducido por Kavaalin

Editado por Nemoné


El señor Mageless regresó con una caja, a paso rápido, como si estuviera a punto de dar brincos.

—Permítanme presentarles los productos exclusivos del Taller de Mageless, la serie para estudiantes de magia. ¡Un bastón de caoba, con adornos de plata tallada! Una túnica de lino blanco con excelente transpirabilidad, adecuada para cualquier persona desde un metro treinta hasta un metro ochenta de altura.

— ¿Exclusivos? —preguntó el elfo sonriendo en señal de disculpa—. Señor Mageless, aparte de los artículos en la lista, me temo que no podremos pagar nada más.

— ¡Ah! Eso no es un problema, —respondió el enano, sin importarle en lo más mínimo—. La tienda actualmente tiene una promoción, cobraremos el mismo precio que un artículo similar en la lista. ¿Qué necesitan aparte de estos? ¿Conjuntos para caballero y arquero? Aunque estamos justos de materias primas, algo se me ocurrirá. Si no tienen prisa por partir, tendré todo en un mes.

El caballero levantó una ceja, sospechando.

—Lo siento, tenemos prisa, sólo denos lo que está disponible.

—Oh —El señor Mageless bajó los hombros decepcionado, pero se animó rápidamente—. ¿Qué pasa con los accesorios de viaje? Tiendas de campaña mágicas más grandes en el interior, duchas portátiles que pueden calentar el agua de lluvia con cristales de fuego. Nuestra tienda ofrece entrega gratuita…

—Una tienda de campaña normal, todo lo demás también debe estar dentro de los parámetros de la lista. Todos los artículos deben ser transportables por un caballo. Deben ser entregados mañana a las ocho de la mañana en el Hogar de los Mercenarios. —dijo el caballero con un tono contundente—. Muchas gracias.

— ¡No hay problema, señor caballero! ¡No hay problema! —El enano tomó la lista, hizo una reverencia y los escoltó fuera del taller—. Serán entregados antes de que toquen las campanadas de la iglesia.

—Esta es la primera vez en mi vida que veo un regalo caer del cielo, extra grande y de marca enana. —El caballero miró el frente de la gran tienda del Taller de Mageless, murmurando—. Si el señor Mageless normalmente hace negocios como este, es un milagro que esta tienda siga existiendo.

—No seas tan desconfiado —sonrió el elfo—. El Señor Mageless probablemente sólo sea un fanático de los objetos mágicos. A todos se les permite tener uno o dos pasatiempos extraños.

—Tú eres demasiado confiado —suspiró el caballero—. Quiere que nos quedemos por un mes, tiene que haber algún tipo de propósito.

—Nos vamos mañana, no puede parar eso.

—Te apuesto una docena de Elmonds a que intentará interferir con nuestro viaje.

—No creo que llegue a eso. Y, en todo caso, ¿cuándo se convirtió el duque Elmond en una unidad monetaria en Sistar?

—Entonces, ¿qué quieres apostar? —El caballero parpadeó—. ¿Quién pierde tiene que contar un chiste?

—Escucha, si quieres contar uno, puedes hacerlo ahora. —El elfo se dio la vuelta para llamar al sireno que todavía permanecía ansioso frente al taller—. Vámonos Shelly, todavía tenemos que elegir un caballo.

♦ ♦ ♦

Los establos Griffin estaban situados en el campo al norte de Elvira.

Dado que los rebeldes se concentraron en el sur, esta parte no se había visto afectada por los combates. Aun así, la influencia de la guerra era visible. Un tercio de los compartimentos estaban vacíos, de los dos tercios restantes, aparte de los caballos propiedad de nobles, la mayoría estaban heridos o eran demasiado jóvenes.

—Ahora entiendo por qué el Ministro de Finanzas tenía tanta fe en nosotros —El caballero sonrió con ironía—. Incluso si planeamos usar el permiso especial para malversar algunos bienes militares, estos no pueden ser vendidos por mucho dinero. ¡Oye, regresa aquí!

La última frase estaba dirigida al sireno, en algún momento se había acercado a un compartimiento y estaba planeando subir a la parte posterior de un gran caballo. Este golpeó el suelo con su pata trasera y el sireno cayó hasta el suelo. Afortunadamente estaba ileso e incluso levantó su cara cubierta de barro mientras se reía.

El caballero sostuvo al joven por el cuello, sacándolo del compartimiento.

—Apresúrate en estudiar tu equitación o mañana te dejaremos atrás.

— ¿No puedo subirme a uno grande?

—Sólo si puedes controlarlo. —El caballero le dio unas palmaditas en la cabeza, guiándolo hasta el campo de entrenamiento—. Cuando tus habilidades estén a la par, el caballo ya habrá crecido. Elige el tuyo, menos los que tienen cintas atadas a la cola, esos pertenecen a los nobles.

— ¿Cómo elijo? —Shelly se subió a la valla mirando emocionado.

—Um, silba para ver cuál levanta la cabeza para mirarte.

—No sé cómo silbar, ¿pero está bien siempre y cuando atraiga su atención? —El sireno se enderezó respirando profundamente, seguidamente comenzó a cantar suavemente una melodía extraña pero hermosa. La canción de una sirena, incluso sin la ilusión, poseía un encanto aterrador.

Habiendo cantado sólo dos versos, los caballos ya estaban reaccionando. Parecía que todos los caballos se habían puesto de pie y comenzaban a acercarse a él, bajando la cabeza mansamente. Uno de los caballos fue lo suficientemente valiente como para estirar la cabeza y frotarse suavemente contra la mano que descansa sobre la barandilla.

Shelly sonrió, —Está bien, serás tú. ¿Quieres venir conmigo?

El caballero sacudió la cabeza, —Ese es…

—Oh, pero si no es el vizconde del valle de Soloris. Bienvenido, bienvenido. —Una voz con un tono enigmático interrumpió su conversación.

El elfo se dio la vuelta, para ver a un caballo blanco puro, el jinete llevaba una armadura plateada que brillaba a la luz del sol. Al mirar más de cerca, podías ver que tenía detallados lirios grabados por todas partes, la pechera tenía el diseño de una rosa, en la parte posterior del casco tenía dos decoraciones con forma de ala.

El caballero comenzó a reírse.

Recordando su evaluación de la armadura Ángel, el elfo también tenía grandes dificultades para mantener su expresión tranquila, hizo una reverencia y dijo: — ¿Con quién tengo el gusto?

—Effie Von Neely, el tercer puesto de la Guardia Real, mi padre es el conde Boswell Von Neely. —Asintió un poco engreído—. Por favor, acepte mis disculpas por no saludarlo adecuadamente debido a la armadura.

Había colocado su puesto en la Guardia Real antes que su linaje, obviamente estaba muy orgulloso de eso.

—No pensaba que el vizconde estaría interesado en las carreras. Me gustaría tener un partido con usted, ¿puedo tener ese honor? —Las palabras del hijo del conde eran respetuosas, no le faltaba etiqueta, pero mantenía la cabeza alta cuando hablaba, sin siquiera mirar al elfo.

—Mis habilidades son indignas. —dijo el elfo despectivamente.

Tal vez sin esperar que el otro se negara directamente, el hijo de conde quedó atónito por un momento. Entonces pensando que se debía a su timidez, dijo con aires cada vez mayores, —Entonces, ¿qué tal un juego? Si me adelanta por dos caballos de longitud, consideraremos que es su victoria. O también podemos agregar un poco más de incentivo —El hijo de conde señaló al caballo al lado del sireno—. Ese caballo estaba reservado por mí, si gana, puede tenerlo.

— ¿Terreno plano u obstáculos? —dijo de repente el caballero.

Sin esperarse que alguien interrumpiera, el hijo de conde miró al caballero, frunciendo el ceño, —Vizconde, es demasiado indulgente con sus sirvientes. Interrumpir tan casualmente cuando está sirviendo a su amo.

—Este es mi caballero —El elfo sonrió brevemente—. Por favor, perdónelo si hubo alguna descortesía.

—Un caballero —El hijo de conde asintió con comprensión—. Si sólo estabas ansioso por mostrar tus habilidades, entonces estás perdonado. ¿Competirás por tu amo?

El caballero sonrió desafiante, —Claro, si me adelanta por dos caballos de longitud, lo consideraremos como su victoria.

—Entonces, que ninguno de nosotros tenga desventaja, compitamos en igualdad de condiciones. —El hijo de conde cayó ante la provocación tal como se esperaba. Seguidamente miró a su alrededor, señalando casualmente a Shelly—. Si soy tan afortunado como para ganar, entonces deme a ese sirviente. Me gusta mucho su canto.

El elfo frunció el ceño, preparándose para negarse, cuando el sireno habló de repente.

—Bien, apostaremos contigo.

— ¡Shelly!

El sireno dirigió una sonrisa hacia el elfo, —Caín ganará de todos modos.

—Bien, muy bien. —Al ser tan obviamente subestimado, el rostro del noble palideció, casi temblando de rabia—. Pueden elegir para la competencia cualquier caballo propiedad de la familia Neely, no quisiera que nadie dijera que gané injustamente.

—Si ese es el caso, estaré encantado de hacerlo. —El caballero asintió—. Está montando a Niebla del Amanecer, por lo que montaré a Pesadilla.

— ¿Estás seguro? —El hijo de conde abrió mucho los ojos—. Ese no es un caballo que cualquiera pueda controlar.

—No tiene que preocuparse por eso. —Miró las vestimentas del noble—. ¿No se quitará la armadura? No quisiera aprovechar la diferencia de peso.

—No… No es necesario —El noble parecía estar abrumado por la confianza del caballero—. Entonces, obstáculos.

| Índice |

One thought on “La Legión del Unicornio – Capítulo 17: Regalo caído del cielo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *