La Legión del Unicornio – Tomo II – Capítulo 22: Pregunta inevitable

Traducido por Kavaalin

Editado por Meli


Julian veía ansiosamente el enfrentamiento entre Caín y el oso de hielo.

Las pocas flechas que pudo disparar después de armarse de valor no dañaban ni un pelo del pelaje del oso; se las quitaba de encima rodando por el suelo.

Además, el oso de hielo se movía continuamente, más de la mitad de las flechas salían volando desperdigadas y, si disparaba al azar, existía la posibilidad de que lastimara a un miembro del equipo.

—Caín, retrocede un poco y lanza magia de percepción. Todos cierren los ojos. —Ellen habló de repente, había estado disparando flechas desde la periferia del campo de batalla. Leer más…

La Legión del Unicornio – Tomo II – Capítulo 21: La primera batalla

Traducido por Kavaalin

Editado por Meli


Tan pronto como las extrañas vides entraron en su rango de ataque, Shelly agitó su mano y estalactitas de hielo salieron disparadas desde el suelo empapado de lluvia. Aunque la construcción mágica era una mezcla de elemento agua y tierra, era vulnerable al frío. Las enredaderas que tocaban el hielo se retorcían de dolor y los demás se aseguraban de evitarlas.

Julian también apuntó y disparó docenas de flechas en rápida sucesión. Las enredaderas eran muy delgadas, lo que dificultaba asestar un golpe directo; aun así, varias enredaderas fueron clavadas con éxito.

Al ver que las vides todavía se acercaban, Julian comenzó a recargar torpemente. Rosanna podía almacenar el doble de flechas que una ballesta promedio, pero para cuando terminó de recargar y levantó la vista, la batalla ya había terminado. Las vides quemadas yacían muertas en un sector de tierra seca.

—Bien hecho. —Rowena acarició la cabeza de Shelly—. Aunque tu magia de fuego es débil, es lo suficientemente poderosa como para lidiar con oponentes de este nivel.

Con el obstáculo eliminado, el equipo comenzó a avanzar lentamente. Julian se apresuró a recuperar las flechas que aún podían reutilizarse.

—Lo hiciste bien. —Ellen puso una mano sobre el hombro de Julian—. Nuestras armas son más adecuadas para los objetivos grandes. Si volvemos a encontrarnos con una criatura como esta, puedes dejar que nosotros nos encarguemos.

—Gracias —murmuró el enano, limpiando el barro de una de las flechas.

Sin embargo, Julian continuó disparando cada vez que se encontraban con otra construcción mágica. Desafortunadamente, todavía estaban en el área exterior del bosque, donde incluso el monstruo más grande, la tortuga de barro, podía ser agarrado con una mano. Rosanna era considerablemente poderosa, perforando fácilmente el caparazón de la tortuga de barro, ​​lo que animó a Julian un poco. Sin embargo, con un movimiento de su mano, Shelly envió una ola de lodo sobre la tortuga de barro, atrapándola.

Para llegar al centro del bosque, el grupo corría sin tomar ningún descanso. Cuando Julian hizo una pausa para recuperar el aliento, Ellen endureció su corazón.

—Julian. Lo has estado haciendo bien hasta ahora, pero debes tomarte un descanso. Te estás esforzando demasiado.

—Pero yo…

—Tómate un descanso. Es una orden. —A pesar de sus duras palabras, Ellen seguía siendo gentil—. Estamos a punto de entrar en el área de nivel medio del bosque; allí habrán oponentes más adecuados para ti.

—Sí, señor… —respondió Julian después de una larga pausa.

Ellen pudo ver que el estado de ánimo de Julian no era el mejor y suspiró en voz baja.

Aun así, Julian no dejó de intentarlo y la velocidad del equipo no disminuyó. Shelly se encargaba de los oponentes más fuertes con facilidad, adquiriendo cada vez más confianza.

Finalmente, se encontraron con un letrero que decía:

«Los magos aprendices y de nivel medio no están permitidos más allá de este punto».

—¡Ah! —Shelly sonrió—. Puede que no sea un mago real, pero ahora soy tan fuerte como un mago de nivel medio, ¿verdad?

—No seas arrogante. Solo has atravesado un tercio del bosque. —Rowena lo regañó, pero su voz sonaba cariñosa—. Además, este es solo el examen práctico. También hay un examen individual y un examen teórico.

—¿Individual? ¿Teórico?

—Son exámenes escritos. Necesitas tener una sólida comprensión de la teoría mágica para aprobar el examen teórico.

—Oh, oh… —Shelly tragó saliva—. Entonces… ¿y el examen individual?

—Para aprobar el examen individual, necesitas poder lanzar hechizos de forma clara y precisa y tener precisión con hechizos de larga distancia. También hay una parte física, para medir tu velocidad, destreza, flexibilidad y habilidad para esquivar ataques. También miden tu habilidad en la lucha cuerpo a cuerpo, tanto mano a mano como con armas.

—¿Los magos también se someten a un examen físico? —interrumpió Caín, curioso.

—Por supuesto. —Rowena frunció el ceño—. ¿Cree que los magos son frágiles? ¿De qué otra forma se supone que debemos pelear cuando estamos solos o no tenemos guerreros en nuestro grupo?

—Ah, lo siento, no quise decir eso…

—Está bien. —Rowena se dio la vuelta—. Estoy acostumbrada a esas preguntas. Sigamos.

Rowena se ajustó la túnica y avanzó hacia el área del bosque de nivel medio. Caín hizo una mueca a Ellen y la siguió a regañadientes.

—Shelly, Julian, quédense cerca de Caín y Rowena. No se alejen —instruyó Ellen, luego se colocó en la retaguardia.

A primera vista, excepto por la vegetación más frondosa y la menor luz, esta área del bosque no era diferente a la zona exterior. Sin embargo, el camino comenzaba a serpentear confusamente, adentrándose en el oscuro bosque como si tratara de extraviarlos. En el comienzo de cada nuevo camino había un fuego fatuo de color.

—Por lo general, uno elegiría la ruta de acuerdo con su elemento mágico preferido —explicó Rowena—. Pero como no estamos tomando el examen, iremos por la ruta más corta. En el pasado, hubo un estudiante que estuvo perdido durante más de una semana en esta parte del bosque. Si no quieren repetir su error, asegúrense de seguirme de cerca.

Después de viajar por un tiempo, el paisaje comenzó a cambiar. Los árboles circundantes ya no eran verdes, se estaban marchitando y ennegreciendo. Crecían más separados, los espacios entre cada uno estaban desiertos. El frío del aire daba la sensación de un invierno implacable. La primavera del mundo exterior no había llegado a este lugar.

—Esto no está bien. —Rowena se detuvo, frunciendo el ceño—. Tengan cuidado.

—Si este es el trabajo de una criatura mágica, debió estar viviendo aquí desde hace meses —dijo Ellen.

—Es posible. No hay muchos magos de nivel medio, por lo que solo nos dimos cuenta recientemente.

A medida que avanzaban, el camino comenzó a hacerse más empinado. Cuando estaba tan inclinado que luchaban por mantenerse de pie, una enorme bola de nieve apareció súbitamente y comenzó a rodar cuesta abajo. Rowena agitó su mano y lanzó una bola de fuego. Sin embargo, en lugar de derretirse, la bola de nieve continuó rodando hacia ellos.

—¡Retrocedan, solo necesitamos quitarnos de su camino! —Ante las palabras de Ellen, todos retrocedieron, pero ya era demasiado tarde y la bola de nieve caería sobre ellos en cosa de segundos.

Rowena no dudó en disparar algunos hechizos de petrificación para frenarla, pero estos no surtieron efecto. No podía simplemente abandonar la seguridad del sendero sin estar segura de que podría encontrar el camino de regreso; sin embargo, sin previo aviso, la bola de nieve rebotó en el camino. Caín se apresuró en alcanzar a Rowena y tirarla al suelo justo a tiempo; la bola de nieve se elevó sobre sus cabezas y golpeó un árbol cercano. Cuando cayó al suelo, la nieve se desmoronó para revelar un oso de aspecto feroz con brillantes ojos azules y colmillos de hielo. Mirándolos, rugió amenazadoramente.

—¿Esa cosa es inmune a la magia?

—Sí… —Rowena apretó los dientes, colocando a Shelly detrás de ella.

—Entonces, tal vez quieras dejarnos encargarnos de esto. —Caín desenvainó su espada y dio un paso adelante.

—¡Usa los árboles para evitarlo! Julian, no dispares si corre hacia ti, concéntrate en escapar.

Mientras hablaba, Ellen disparó una flecha que se enterró en el pelaje del oso de hielo. Caín aprovechó el golpe y blandió su espada hacia la herida creada por la flecha, esparciendo trozos de hielo por el claro del bosque.

El oso de hielo gimió de dolor, pero se sacudió y corrió hacia Caín.

—La piel es bastante gruesa —comentó Caín, saltando fuera del camino—. Eso no es bueno.

Estaba en lo correcto; de esta manera, no podían estar seguros de que sus ataques surtirían efecto.

El oso de hielo era bastante ágil, esquivaba sus golpes con facilidad y cambiaba de dirección rápidamente. Correr sobre la nieve que había dejado la bola de nieve era difícil, pero obviamente no era un problema para la bestia.

Teniendo en cuenta las increíbles habilidades defensivas del oso y el hecho de que estaban acorralados en el sendero, esto podría resultar ser un oponente problemático.

La Legión del Unicornio – Tomo II – Capítulo 20: El bosque de los milagros

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Estaba hecho.

Julian había comprobado dos veces la cuerda del arco. No cabía duda de que esta arma era perfecta. Aunque no tenía forma de probarlo, estaba ponderada por expertos y la cuerda del arco era fuerte, para proporcionar una precisión infalible. Con toda honestidad, había resultado mejor de lo que había previsto.

El cuerpo de la ballesta era de metal y el arco estaba hecho de madera de tejo de alta calidad, lo que le daba una sensación dinámica.

La llamaré Rosanna, decidió Julian. Por supuesto, no era tan espectacular como el Lucero del Alba, pero tenía su propio encanto. Leer más…

La Legión del Unicornio – Tomo II – Capítulo 19: Guerra silenciosa

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Se volteó para mirar los árboles y vio una figura familiar.

Caín balanceaba su espada como si estuviera luchando contra un enemigo invisible.

Estocada, bloquear, avanzar, retroceder, Caín se movía sin la menor vacilación. Su espada reflejaba la luz del sol de manera deslumbrante, era como si estuviera cortando limpiamente el aire a su alrededor.

Intrigado por sus artes marciales, el elfo comenzó a acercarse en silencio, pero antes de dar dos pasos, el caballero se detuvo. De repente, se volteó y apuntó con su espada hacia el elfo. Leer más…

La Legión del Unicornio – Tomo II – Capítulo 18: Héroe del pasado

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—¡Ya recuerdo dónde había escuchado el nombre de Rowena! Este mundo no es tan grande como para tener a dos semi elfas con el mismo nombre y que ambas sean conocidas de la reina, ¿verdad?

Después de que Caín y Ellen salieron de la casa de Cavendish, el caballero habló de repente.

—Bueno, no.

—Rowena Silva debe ser la princesa Rowena Grecia. La única hija del difunto rey y su primera esposa y, la media hermana de la reina actual.

—No es de extrañar que luciera familiar. —Ellen asintió pensativamente—. ¿El rey Allen se casó con una elfa? Leer más…

La Legión del Unicornio – Tomo II – Capítulo 17: Linajes y destinos

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Rowena llevó a Julian y a Shelly hasta un almacén. Dentro había un hombre que parecía tener unos treinta años, el cual se inclinó respetuosamente al verla y miró al enano con curiosidad.

—Señorita Silva, ¿es este su aprendiz?

Rowena frunció el ceño ante su pregunta y respondió fríamente.

—No, señor Anderson. Este es mi nuevo compañero. Está aquí para preparar nuestro equipo.

—Así que es eso. —Anderson asintió y le dio a Julian una mirada inquisitiva—. En ese sentido, un enano es un genio. Yo vengo de una familia de herreros, pero no tenía mucho talento para ello. Por fortuna, he dominado la magia. ¡Ja, ja, ja! Leer más…

La Legión del Unicornio – Tomo II – Capítulo 16: La maga Rowena

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—Disculpe, maestro —habló Rowena—. Este asunto es manejado por la academia de magos. No hay necesidad de asistencia externa, en especial de un paladín de la iglesia. —Miró a Caín con ojos fríos.

—Dios mío, ¿cuántas veces tendré que explicar esto? —Caín sacudió la cabeza—. Señorita Silva, me he separado de la iglesia, pero no he podido reemplazar todo mi equipo.

—En ese caso, me disculpo por el malentendido. —Rowena respondió con indiferencia—. Sin embargo…

—Rowena —el gran maestro sonrió e interrumpió su protesta—, espero que trabajes junto a la Legión del Unicornio por el momento. Leer más…

La Legión del Unicornio – Tomo II – Capítulo 15: Una nueva misión

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Shelly se quitó los zapatos y corrió por el pasillo circular. Quería jugar cuanto antes con las piedras luminosas. Sin embargo, a pesar de que era un hechizo de bajo nivel, necesitaba tomarse el tiempo para recitar el encantamiento. Cuando ya había encendido veinte, las primeras comenzaban a apagarse. Se detuvo y examinó sus resultados con insatisfacción.

Tal vez si tuviera algo de ayuda, podría encenderlas todas, pensó Shelly y corrió de regreso a su habitación.

La puerta de la habitación de al lado estaba cerrada, pero se podía escuchar una conversación dentro.

—Ha pasado media hora, Ellen. Levántate y disfruta del aire fresco; no necesitas dormir más. Leer más…

La Legión del Unicornio – Tomo II – Capítulo 14: Fin del recuerdo, comienzo del viaje

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Después de aniquilar a su grupo de avanzada, el archiduque Crane se dio cuenta de que no se debía subestimar a la guarnición de la Capital de Oro y decidió suspender el asedio hasta que reuniera a todas sus fuerzas. Como resultado, olvidó cuidar su propia espalda y un ataque sorpresa de la iglesia acabó con una cuarta parte de sus fuerzas. Más que eso, el ataque envió un mensaje al archiduque; el Papa había decidido aliarse con la nueva reina.

Enfrentándose a las fuerzas duplicadas de sus oponentes, el ejército del archiduque se retiró. Luego, unos diez días después, el archiduque Crane fue asesinado por sus subordinados como prueba de su rendición. Desde la muerte del rey y el posterior golpe de estado de Crane, habían pasado tres meses. La paz había regresado a Sistar. Leer más…

La Legión del Unicornio – Tomo II – Capítulo 13: Punto de no retorno

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Era tarde en la noche cuando llegaron a la tercera ruta. No era un lugar agradable; el terreno era casi plano y aunque el punto de emboscada tenía una pendiente alta, no tenía protección natural. El grupo se detuvo para establecer el campamento y se instaló para una larga espera.

—Ese capitán, no nos dijo nada —se quejó Titán, rompiendo el silencio.

—Los secretos militares no son asunto nuestro —respondió con calma su hermano Thomas—. Mientras hagamos un buen trabajo, todo saldrá bien.

—Caín —Titán se dirigió al silencioso caballero—, ¿cuántos rebeldes crees que son? Leer más…