La Legión del Unicornio – Tomo II – Capítulo 20: El bosque de los milagros

Traducido por Kavaalin

Editado por Meli


Estaba hecho.

Julian había comprobado dos veces la cuerda del arco. No cabía duda de que esta arma era perfecta. Aunque no tenía forma de probarlo, estaba ponderada por expertos y la cuerda del arco era fuerte, para proporcionar una precisión infalible. Con toda honestidad, había resultado mejor de lo que había previsto.

El cuerpo de la ballesta era de metal y el arco estaba hecho de madera de tejo de alta calidad, lo que le daba una sensación dinámica.

La llamaré Rosanna, decidió Julian. Por supuesto, no era tan espectacular como el Lucero del Alba, pero tenía su propio encanto.

En el pasado, siempre se había sentido alegre cuando había completado con éxito un proyecto, pero ahora sus sentimientos eran muy complicados.

Mañana, la Legión del Unicornio partía hacia el bosque de las tierras altas, el bosque de los milagros.

Si usaba a Rosanna, significaría renunciar a convertirse en un mago, en su lugar se uniría a las filas de la Legión del Unicornio como ballestero. Sin embargo, a cambio de renunciar a su sueño, podría convertirse en un miembro oficial. Esas dos cosas no podían ni siquiera compararse.

El enano miró la armadura ligera a su lado y asintió para sí mismo.

—Vamos, Rosanna. Enséñame lo que puedes hacer.

♦ ♦ ♦

Esa noche, los estudiantes y huéspedes de la academia de magos durmieron profundamente, mantenidos a salvo dentro de los antiguos muros de piedra. Sin embargo, había dos miembros del grupo de aventureros que sufrían de insomnio, uno por la expectación y el otro por la tensión.

Al amanecer, se había asentado una fuerte neblina, acompañada de una llovizna. La lluvia a principios de la primavera era una buena noticia para los bosques y los campos, pero era una carga para los viajeros. Caminar desde la academia de magos hasta las tierras altas tomaría un poco más de una hora. Podrían viajar fácilmente de ida y vuelta en menos de un día, por lo que el grupo podría tomarse su tiempo para caminar.

Después de tres días completos de descanso, la Legión del Unicornio estaba en óptimas condiciones. Las únicas excepciones eran Julián y Rowena. Él estaba demasiado preocupado como para comer su desayuno y ella parecía estar de mal humor.

Más temprano, Caín le había ofrecido cortésmente una silla, pero esta sólo había murmurado un pequeño gracias antes de tomar un sorbo de su té y mirar hacia la pared.

Shelly estaba rebosante de energía, pero recordaba la advertencia de Rowena y evitaba sacar el tema de la magia. Por respeto a Rowena, también evitaba decir algo para avergonzar a Caín. Desafortunadamente, no sabía mucho más fuera de estos temas y pronto se quedó sin cosas que decir. La mayor parte del desayuno se pasó en tenso silencio.

Después de despedirse del gran maestro y de su esposa, la Legión del Unicornio emprendió su viaje. Rowena estaba actuando como la guía y lideraba el grupo con pasos rápidos y ligeros. El ambiente era demasiado tenso como para conversar y por eso viajaban en silencio.

Una hora después, llegaron al campamento base del bosque de los milagros. Allí era donde los magos que se sometían a las pruebas se detenían a descansar, por lo que era mantenido en buen estado. Se refugiaron en una cabaña para encender un fuego y secarse antes de instalarse para revisar sus equipos y suministros.

Rowena rompió el silencio.

—Es probable que mi maestro ya les haya dicho esto, pero este bosque está dividido en tres áreas desde el borde hasta el centro. Las construcciones de nivel de aprendiz y de nivel medio han sido desactivadas y las construcciones de nivel alto han sido destruidas por completo, por lo que solo tendremos que lidiar con la criatura mágica. No hay mención de criaturas como esta en ningún libro de texto, por lo que tendremos que ser cuidadosos. Además, las construcciones fueron diseñadas para imitar a las criaturas mágicas de la Era Legendaria. En otras palabras, para haber derrotado las construcciones más poderosas del bosque, estas criaturas mágicas desconocidas deben ser muy fuertes. Sugiero que Shelly y Julian se queden a ambos lados del grupo, para actuar como vigilantes.

—¡No hay problema! —Shelly respondió con orgullo, su cabeza escondida debajo de una toalla. Julian asintió en silencio.

—Sin embargo, a medida que nos adentremos en el bosque, la situación se volverá más peligrosa, por lo que es importante que escuchen las órdenes del capitán.

—Mm. —El elfo musitó.

No estaba seguro de cómo había terminado siendo el líder o, por qué Rowena se refería a él tan respetuosamente. Honestamente, no creía que fuera apto para liderar. Una expresión nerviosa apareció en su rostro. Caín lo miró y sonrió antes de poner una mano sobre su hombro.

—No te preocupes. ¿Recuerdas lo bien que manejaste al ejército rebelde? Lo harás bien.

Al escuchar a Caín mencionar la rebelión, Rowena miró a Ellen con sorpresa.

—La Legión del Unicornio es un grupo neutral. ¿Por qué participaron en la guerra civil?

—En aquel entonces, solo era un mercenario. La legión tuvo que ser reconstituida.

—Eliminó a cincuenta soldados enemigos sin sudar. —Caín lo interrumpió—. Él…

—¡Caín! —Ellen lo hizo callar, avergonzado—. ¿Crees que vale la pena presumir ante alguien que terminó una guerra sin ayuda?

—No importa. —Rowena miró a Ellen, su expresión tensa se relajándose un poco—. He oído hablar de sus hazañas. De no ser por su ayuda, me temo que incluso los esfuerzos de mi maestro habrían sido en vano.

—Bueno, volviendo al asunto en mano… —Tosió—. Me gustaría que Caín cuidara de Shelly, mientras que la señorita Silva y yo respaldamos a Julian. ¿Está bien con eso?

—No me molesta de ninguna manera.Y, por favor, llámeme Rowena.

—Suena bien. —Sonrió Caín—. Shelly, si las cosas se ponen peligrosas, solo escóndete detrás de mí.

—De acuerdo. Caín, ¿estás seguro de que no eres tú quien se esconderá detrás de mí?

—Me da demasiada pereza discutir contigo. —Caín se dio la vuelta.

—Yo… —Al ver a Ellen y Rowena mirándolo, la cara del enano se puso roja—. Yo… intentaré no causar problemas, así que… no tendrán que preocuparse por mí…

—No es eso —dijo Rowena. —No somos tan hábiles como para que tengamos que preocuparnos por usted, así que confiaremos en que también nos cuide las espaldas.

—Yo… haré lo mejor que pueda —susurró Julian.

—Entonces, todo está arreglado. —Ellen se puso de pie—. Volveremos a comprobar nuestro equipo y partiremos.

El ancestral bosque de los milagros estaba repleto de frondosos árboles que habían estado creciendo durante cientos de años. Por fortuna, había muchos huecos entre las ramas y la atmósfera del bosque no era demasiado sombría.

La lluvia había cesado. Las hojas estaban cubiertas de pequeñas gotas que de vez en cuando caían al suelo. Excepto por sus pasos, no había más sonidos; incluso los pájaros estaban en silencio. Durante unos diez minutos, todo lo que vieron fueron unas pequeñas babosas. No había señal de ninguna criatura mágica.

—Cuando todo esto termine, ¡deberíamos hacer un picnic aquí! —dijo Shelly.

—Por lo general, las construcciones están activas —dijo Rowena—. No quieres luchar contra ratas gigantes y espinas vivientes mientras comes, ¿verdad?

—¡Caray! —exclamó Shelly. —Oye, ¿qué son espinas vivien…? ¡Waah!

—Guarda silencio. —Caín le dio un golpecito en la frente.

—Rowena, ¿está segura de que las construcciones han sido desactivadas? —preguntó Ellen.

—Sí.

—Bueno —el elfo señaló delante de ellos—, una de ellas se ha activado.

Antes de que ninguno tuviera la oportunidad de preguntar a qué se refería, los demás se dieron cuenta de lo que había visto.

Bajando por el camino desde lo más profundo del bosque, docenas de vides parecidas a serpientes se acercaban hacia ellos.

—Shelly, Julian —Ellen encocó una flecha—, la primera ronda es para ustedes.

Con un susurro de Caín, una luz blanca emergió del enano y del sireno.

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