La Legión del Unicornio – Tomo II – Capítulo 15: Una nueva misión

Traducido por Kavaalin

Editado por Meli


Shelly se quitó los zapatos y corrió por el pasillo circular. Quería jugar cuanto antes con las piedras luminosas. Sin embargo, a pesar de que era un hechizo de bajo nivel, necesitaba tomarse el tiempo para recitar el encantamiento. Cuando ya había encendido veinte, las primeras comenzaban a apagarse. Se detuvo y examinó sus resultados con insatisfacción.

Tal vez si tuviera algo de ayuda, podría encenderlas todas, pensó Shelly y corrió de regreso a su habitación.

La puerta de la habitación de al lado estaba cerrada, pero se podía escuchar una conversación dentro.

—Ha pasado media hora, Ellen. Levántate y disfruta del aire fresco; no necesitas dormir más.

—Bueno, el caballero que no me dejó dormir anoche no debería venir a despertarme por la mañana. Por favor asume la responsabilidad.

—Dime, ¿qué pasó con el hombre que dijo que ya había dormido durante trescientos años y que una hora o dos menos no era la gran cosa?

—Oh, qué cruel.

—Y no olvides que se supone que debemos encontrarnos con el gran maestro esta mañana, capitán.

—Ah…

Shelly sacudió la cabeza y avanzó hacia su habitación.

—Julian.

—¿Qué pasa, joven Shelly?

—¿Quieres jugar con las luces?

—Mm… —El enano no se movió—. No, gracias… Ah, este diagrama está terminado.

Mientras hablaba, llamaron a la puerta.

—Buenos días, Shelly, Julian. —La señora Cavendish les sonrió—. Vengan, por favor. Es hora del desayuno.

Se detuvieron en la puerta de al lado para invitar a Ellen y Caín, luego la esposa del gran maestro los condujo por las escaleras y les explicó:

—Rowena regresó tarde anoche, así que puede que pase un tiempo antes de que puedan verla. Estoy segura de que se alegrará de recibir la carta de Amy.

El elfo notó que había usado un apodo para la reina, lo cual no era algo que una persona común pudiera hacer. Parecía que la relación entre la reina y la maga era más cercana de lo que imaginaba. Para ganarse a la academia de magos y a la iglesia, esa joven de dieciséis años puede que fuera un genio político. Aun así, podría resultar peligroso involucrar a esas dos fuerzas en la lucha de poder del reino.

—Ellen —Shelly tiró de su manga, distrayendo al elfo de sus pensamientos—, ¿estás bien? ¿No te duele en ningún lado?

—¿Mm? —Ellen miró hacia abajo con una expresión confusa—. Me siento bien. ¿Cómo estás tú, Shelly?

El sireno lo miró con recelo antes de alejarse.

—¡Caín! Ven conmigo. —El sireno lo arrastró para que los demás no escucharan y lo fulminó con la mirada—. ¡Tienes que asumir la responsabilidad! ¿No puedes ver que Ellen está frunciendo el ceño?

—¿Eh?

—Escuché que la primera vez duele, ¡ah, deberías haberlo dejado dormir! ¡Deberías haberle llevado el desayuno a la cama!

—No entiendo a qué te refieres, pero como eres tú, probablemente sea algo malo… Dime, Shelly. ¿Qué es lo que crees que hice?

—Escuché a Ellen quejarse de que no lo dejaste dormir anoche durante una o dos horas enteras, ¡ay!

Caín extendió la mano y pellizcó las mejillas del sireno.

—¡Escucha, tú! ¡Cierta persona no quería esperar a que su cabello se secara antes de quedarse dormido! Simplemente no quería que se resfriara.

—¿Solo es eso? —Shelly parecía aún más sorprendido después de escuchar la verdad—. ¿Estuvieron juntos en una habitación toda la noche y no hicieron nada? ¿No fue difícil para ti?

El caballero se atragantó por un momento y miró al sireno.

—¿Pasar la noche juntos de inmediato te hace pensar en cosas así? ¿Por quién me tomas? ¿Por el duque Elmond?

—Pensé que te gustaba Ellen —habló con tristeza—. ¿Estaba equivocado?

—Por supuesto que me gusta Ellen. —Suspiró—. Es sólo que… no es como lo que estás pensando. No quiero hacer ese tipo de cosas con él.

—Yo tampoco quería hacer ese tipo de cosas con Raphael. —El sireno parecía estar al borde de las lágrimas—. ¿Eso significa que no me gustaba?

—Oye, espera. —El caballero se revolvió el pelo—. No intentes comparar cómo te sientes con Raphael con cómo yo me siento con Ellen. Deberías conocer mejor tus propios sentimientos.

—¡Oh! —Shelly pareció aliviado, luego levantó la vista y se echó a reír—. ¡Entendido!

—¿Bien? —Caín sostuvo su mano—. Entonces volvamos; los otros se preocuparán.

—Entonces, ¿esto significa que todavía eres virgen? —preguntó Shelly.

¡¿Eh?! ¡¿Todavía tienes curiosidad por eso?!

—Ah, pobre Caín. ¿Cuándo perderás tu virginidad?

Shelly bromeó con confianza. Caín soltó su mano y lo golpeó en la cabeza.

—¡Ay! Caín, no me pegues… Es obvio que sólo estoy preocupado por ti.

—Bueno, gracias. ¡Cuando pierda mi virginidad, tú serás el primero en saberlo!

—Pues claro.

—¡Se llama sarcasmo! ¡Sarcasmo! ¡Tu comprensión del lenguaje humano es terrible! —gruñó Caín.

Cuando volvieron con los demás, la mesa del desayuno estaba puesta. Sentada al lado del señor Cavendish había una mujer que parecía tener unos veinte años. Su cabello castaño rizado le llegaba hasta los hombros y sus ojos también eran marrones. Cuando el elfo y su séquito entraron, ella se levantó y saludó con gracia. No había duda de que era una belleza; la sencilla túnica de mago sólo le sumaba encanto.

Rowena Silva; era la destinataria de la segunda carta de la reina.

Todos intercambiaron saludos. Mientras Ellen hablaba, la mirada de Rowena recorrió sus orejas y una mirada de sorpresa cruzó por su rostro. Pero no dijo nada, solo asintió y aceptó la carta.

A diferencia de la cena de anoche, el desayuno de esta mañana era muy tranquilo. Julian no parecía tener el entusiasmo de ayer, permaneciendo en silencio. Solo después de que los platos fueron retirados, el gran maestro rompió el silencio.

—Ahora, si todos están llenos, hablaré. Primero, Rowena, ya eres consciente de la situación de Shelly. Me gustaría que le enseñes métodos de defensa mental para que pueda expulsar al demonio por su cuenta.

—Muy bien. —Rowena miró al sireno y asintió.

—Además, hay algo que me gustaría solicitarle a la Legión del Unicornio.

—¿Podría explicar a qué se refiere? —preguntó Ellen.

—Hay un bosque en las tierras altas del atardecer. En el pasado, este bosque era el lugar de nacimiento de muchos monstruos.

—El bosque de los milagros —asintió el elfo—, habla de las pruebas de los magos.

—Sí —respondió el gran maestro—. No importa si es un mago aprendiz ni cual es su nivel, allí refinan sus talentos. Aunque ya no hay criaturas mágicas, las pruebas de los magos siguen siendo las mismas; hemos estado usando construcciones mágicas en su lugar. El sistema ha estado en funcionamiento durante casi cien años y todavía estaba en buenas condiciones, pero desde la semana pasada ha habido algunos problemas. Un mago de alto nivel fue a someterse a las pruebas y descubrió que las construcciones estaban destruidas. Los magos que enviamos para repararlas también fueron atacados. Aunque han regresado sin sufrir ningún daño, han perdido sus recuerdos del evento y no tenemos forma de saber qué sucedió. En el bosque circundante, había evidencias de que criaturas mágicas habían estado activas en el área. Sospechamos que, en lo profundo del bosque, ha aparecido una nueva especie poderosa. Incluso puede que sea capaz de usar magia del caos muy avanzada.

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