La Legión del Unicornio – Tomo II – Capítulo 17: Linajes y destinos

Traducido por Kavaalin

Editado por Meli


Rowena llevó a Julian y a Shelly hasta un almacén. Dentro había un hombre que parecía tener unos treinta años, el cual se inclinó respetuosamente al verla y miró al enano con curiosidad.

—Señorita Silva, ¿es este su aprendiz?

Rowena frunció el ceño ante su pregunta y respondió fríamente.

—No, señor Anderson. Este es mi nuevo compañero. Está aquí para preparar nuestro equipo.

—Así que es eso. —Anderson asintió y le dio a Julian una mirada inquisitiva—. En ese sentido, un enano es un genio. Yo vengo de una familia de herreros, pero no tenía mucho talento para ello. Por fortuna, he dominado la magia. ¡Ja, ja, ja!

La cabeza de Julian estaba baja. La expresión de Rowena se volvió aún más dura ante el desagradable tono de superioridad del hombre.

—¿Podemos entrar?

—¡Sí, siéntanse como en casa! —Anderson hizo otra reverencia antes de sentarse y recoger un libro.

—Qué tipo tan irritante —murmuró Shelly.

—Bueno, tiene talento para la magia… eso es algo de lo que estar orgulloso, —respondió Julian, volteándose hacia un lado y buscando en silencio los materiales.

—Pero cualquiera puede ser talentoso con este tipo de cosas, la única diferencia es que él ha aprendido a usarlo correctamente —declaró Shelly en voz alta.

—Ah, no, niño… —Anderson se rio—. Verás, he estudiado en la academia de magos durante muchos años y ni siquiera he aprobado la evaluación de magos de nivel medio. La señorita Silva es mitad elfa y mucho más poderosa que cualquier humano y como todos saben, los enanos no pueden convertirse en magos. Es solo su habilidad en la herrería lo que los distingue. Por lo tanto, es importante recordar que la diferencia no radica en la educación mágica sino en el nacimiento.

Julian parecía querer decir algo, pero bajó la cabeza porque Anderson ya había vuelto a enfocarse en su libro.

—¿Qué quiere decir con que un enano no puede convertirse en un mago?

Rowena suspiró y revolvió el cabello de Shelly.

—Te lo explicaré más tarde.

—Gracias señor Anderson. —Julian habló después de un rato.

—Mmm, sí… —Anderson pasó una página en su libro— Mm, el primer mago en dominar la magia del caos fue… ¿Quién era…?

—Lucas. Lucas Moonshadow. —Julian dijo suavemente.

—Sí, eso es… ¿eh? —Anderson levantó la vista sorprendido, pero el enano sólo cogió una caja de materiales y salió por la puerta.

—Vamos, Shelly. —Rowena miró al enano.

El almacén no estaba lejos de la fragua, los separaba un pequeño jardín. Las túnicas de mago con durabilidad mejorada y equipo de clase alta eran almacenados allí, por lo que la mayoría de las veces se mantenía bajo llave.

—De ahora en adelante, tiene derecho a usar esta habitación, señor Mageless. —Rowena le entregó una llave a Julian—. Si necesita algo, por favor, dígame. Estaré en el aula de al lado.

—Muchas gracias. —Se inclinó y agregó—: Por cierto, por favor llámeme Julian.

—Entonces, lo veré pronto, Julian. —Se fue con Shelly.

♦ ♦ ♦

Las aulas de la academia de magos eran diferentes de las aulas de las escuelas regulares. Debido a que no se impartían las mismas materias. En el centro de la sala había un amplio espacio abierto, rodeado de dos o tres filas de mesas y sillas. Era un espacio muy grande para poder demostrar hechizos.

—Ese tipo hizo que Julian se pusiera triste —declaró Shelly—. Lo odio por eso.

—Julian está interesado en la magia. Es irónico.

—¿Qué es «irónico»? Caín también ha dicho eso.

Rowena se volteó hacia él.

—Shelly, el talento mágico es algo muy voluble. Aunque pueda parecer común, no todos lo tienen. O, al menos, no todos tienen el suficiente como para ingresar a la academia de magos y aprender a refinar sus habilidades. Debido a que el talento mágico innato de alguien se puede medir usando una piedra de artífice, la habilidad mágica se puede determinar desde el inicio. Por lo tanto, solo aquellos con suficiente talento son admitidos.

—Entonces, ¿lo que dijo ese tal Anderson es cierto? —Shelly preguntó con asombro.

—Puede haber algo de verdad en sus palabras, pero yo no estoy de acuerdo con él. —Sacudió la cabeza—. Ambos somos estudiantes de la academia de magos y nos sometimos a un examen completo de nuestros talentos. Si no recuerdo mal, sus resultados fueron promedio. En cuanto a mí… bueno, mis resultados fueron mediocres. Apenas cumplía los requisitos mínimos de admisión. Aunque soy mitad elfa, no heredé ninguna fuerza mágica. Sin embargo, soy una maga de alto nivel y Anderson sigue siendo un mago aprendiz. ¿Por qué crees que es?

—La diferencia… —El sireno pensó por un momento, luego sonrió—. Creo que es porque él afirmó que el destino estaba determinado por la sangre, pero Raphael me dijo que nunca debes tirar la toalla antes de dar tu máximo esfuerzo.

—Exactamente. —Lo miró con ternura—. Ese Raphael que mencionaste debe haber sido un buen maestro.

—Entonces, lo que dijo Anderson estaba mal. Un enano puede convertirse en un mago, ¿verdad? Al menos, Julian puede; él ya sabe mucho sobre magia.

—Honestamente, nunca antes me planteé una situación como la suya. Si ese es su sueño… —reflexionó y sacudió la cabeza— Esa es una pregunta de la que vale la pena buscar una respuesta, pero no discutas esto con Julian por el momento, ¿de acuerdo?

—Bueno, eso lo haría infeliz. —Shelly miró hacia abajo—. Entonces no diré nada.

La mitad elfa asintió.

—¡Bien! Ahora, anímate; Es hora de comenzar la clase.

— ¡Entendido, maestra! —Sonrió.

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