Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 10: Capítulo 6 (2)

Traducido por Shiro

Editado por YukiroSaori


—Obispo, Su Santidad el papa, sacerdote Britte, buenas noches a todos. —Hizo una elegante reverencia, su sonrisa amable, reemplazando por completo la rebeldía de ocasiones anteriores.

—Siéntate, hijo mío —dijo el obispo, señalando una silla vacía.

—Toma este cetro e infunde tu poder de luz en él, hijo mío —ordenó el Papa, entregándole un cetro rematado con cuatro piedras luminosas.

Zhou Yunsheng comprendió de inmediato lo que se esperaba de él. Sin hacer preguntas, comenzó a transferir su poder al cetro. Cuando dos de las piedras de luz se encendieron, detuvo el flujo de energía.

Los tres hombres aguardaron unos minutos, pero la parte superior del cetro permaneció iluminada solo por dos piedras. El obispo mostró una profunda decepción, mientras que el papa y Boel mantuvieron una expresión impasible, habiendo anticipado este resultado y sin sospechar que Joshua pudiese estar ocultando su verdadero poder.

Todos los presentes sabían que, una vez activadas, las piedras absorbían frenéticamente el poder de luz del usuario hasta que este llegaba a su límite. Aquellos capaces de encender las cuatro piedras de luz estaban, sin duda, en el pináculo de la santidad, considerados entre los más fuertes. En todo el continente, solo el papa poseía poder suficiente como para lograrlo. Encender dos piedras, aunque no estaba mal, tampoco era algo particularmente raro o digno de asombro.

—Boel, inténtalo tú —indicó el papa, haciendo un gesto para que Joshua le pasara el cetro.

Boel vertió su poder de luz en las piedras: una, dos, tres, cuatro. Aunque la cuarta piedra brillaba tenuemente y su intensidad era inestable, el resultado seguía siendo impresionante.

—Obispo, como hemos visto, Boel es el sacerdote más fuerte del reino de Sagya. De acuerdo a los reglamentos de la Iglesia, y bajo el principio de preservar la reputación, quien posea las mejores cualificaciones es elegible para heredar el puesto de obispo. Le devuelvo los documentos que me envió para la selección de Joshua como obispo hace dos años. Por favor, cambia el nombre del sucesor a Boel —proclamó el papa.

Para consolidar el poder supremo de la Iglesia, era crucial colocar a sus aliados en posiciones claves dentro de todos los templos del reino. Los planes previos del obispo auxiliar habían fracasado, y en ese momento no había nadie pudiese cuestionar la elección de Boel.

El obispo tomó los documentos, su rostro pálido.

Boel luchó por ocultar su expresión de deleite. Ser el favorito del Dios de la Luz no era más que un título vacío; ser el obispo de un reino era un logro mucho mayor.

Zhou Yunsheng ya había anticipado que el título de obispo recaería en Boel. Aunque él era más fuerte que este, e incluso que el papa, no era su estilo revelar su verdadero poder ante sus enemigos. Permanecer en Gagor probablemente lo involucraría en disputas con Boel y sus admiradores, convirtiéndolo en un blanco fácil.

Él no era el descerebrado que estaba en línea durante el día, y no actuaría impulsivamente ni se rebajaría a competir con Boel por algo tan trivial.

Como había previsto, el papa continuó:

—El obispo del reino debe elegir al más poderoso como sucesor; para ser franco, se selecciona al que es más favorecido por el Padre. Joshua, has visto que Boel es más fuerte que tú, lo que implica que el Padre lo favorece más. En el futuro, él representará al Padre en este templo y liderará al reino de Sagya en la lucha contra la oscuridad. Por favor, abandona cualquier prejuicio, celos y resentimiento en tu corazón. Obedece sus órdenes.

La sugestión psicológica a la que Zhou Yunsheng se había sometido día tras día habían dejado efectos secundarios más graves de lo que había anticipado. Creía que su parte racional era la personalidad principal y que el fanboy descerebrado era una subpersonalidad, pero se había equivocado. Su parte racional, que permanecía reprimida la mayor parte del tiempo, se había convertido en la personalidad más débil. En cambio, el fanboy descerebrado, que disfrutaba del sol y la lluvia, se fortalecía cada día más.

Fue por eso que, de pronto, cuando escuchó al papa mencionar al Padre Celestial. El fanboy descerebrado se puso en línea sin necesidad de hipnosis. Su rostro cambió de inmediato, y con una fría sonrisa declaró:

—¿Qué lo hace a él merecedor del favor del Padre? ¿Qué derecho tiene para representarlo? ¿Con qué autoridad, si no es más que un mentiroso lleno de falacias, con un cuerpo que cualquiera puede mancillar y un alma vil y corrupta? Solo con mirarlo me produce asco, ¡mucho menos estoy dispuesto a seguir sus órdenes! ¡Jamás reconoceré su puesto como obispo!

—¿Cómo puedes decir eso? —Boel temblaba de ira.

El papa, visiblemente disgustado, respondió con severidad:

—Joshua, dado que aún eres un niño, perdonaré tu insolencia, pero debo advertirte que tengas cuidado con tus palabras. El puesto de obispo es elegido cuidadosamente por el Padre; difamar esta decisión es difamar al Padre mismo. ¡Puedo desterrarte de este continente por blasfemia!

—No, Su Santidad, por favor, perdone a Joshua en mi nombre —intervino el obispo, haciendo una reverencia y pidiendo indulgencia.

—Entonces, destiérrenme. Estaré esperando —replicó el fanboy descerebrado con total confianza, mientras se daba la vuelta y se marchaba.

Al llegar a su habitación, se retiró al subconsciente, dejando a su parte racional para lidiar con las consecuencias.

¡Maldita sea! ¿Qué carajos hice para terminar en este estado tan lamentable? ¿Acaso es fácil cumplir una misión? ¡La última vez casi pierdo mi alma por completo, y ahora tengo dos personalidades! ¡¿A qué maldito dios ofendí para que me caiga todo esto encima?!

El Zhou Yunsheng racional golpeó y pateó la almohada de la cama, frustrado.

En el Noveno Cielo, el Dios de la Luz anhelaba consolar a su pequeño creyente, que saltaba en su cama como un mono. Su pequeño creyente lucía adorable, con mejillas sonrojadas y ojos brillantes, y él deseaba besarlo, pero no podía soportar verlo tan enojado.

¿Cada obispo es elegido cuidadosamente por el Padre? Muy bien, haré que todos conozcan mi verdadera voluntad.

♦ ♦ ♦

El papa nombró a Boel como el próximo obispo del reino de Sagya, una decisión que fue acogida con entusiasmo por el gobernante del reino. Había oído hablar de las hazañas de Boel y conocía su gran fortaleza y sus orígenes nobles; su presencia en Gagor era un honor.

Sin embargo, el obispo no compartía esa opinión y decidió acudir personalmente al palacio para negociar con el rey.

—No puedo darle más detalles, pero le aseguro que Joshua es el candidato más adecuado.

—No me das explicaciones, así que ¿cómo puedo confiar en ti? Esta decisión fue tomada por el papa y nadie tiene derecho a cuestionarla, ni siquiera yo. Además, escuché que el papa organizó una competencia justa entre Joshua y Boel, pero Joshua terminó no estando a la altura. Amigo, deberías saber cuán peligrosa es la situación del reino de Sagya en este momento. Necesitamos el apoyo de sacerdotes más poderosos y de la Iglesia. Si insistes en esto, el reino de Sagya será derrocado en la guerra contra la oscuridad.

El obispo guardó silencio, anhelando hablar pero incapaz de revelar la verdad. Finalmente, abandonó el palacio abatido, con un profundo pesar en su alma.

Días después, el rey y el papa emitieron un comunicado conjunto: Boel Britte sería el próximo obispo, y su ceremonia de coronación se llevaría a cabo en un mes.

La noticia apenas acababa de difundirse cuando llegó a Gagor el infortunado mensaje: el príncipe heredero había encontrado su trágico final. En el camino mientras inspeccionaba su feudo, fue desgarrado en pedazos por una bestia de la oscuridad.

La princesa consorte, sosteniendo en brazos a su bebé de poco más de un mes, se desmayó de la desesperación entre sollozos. Mientras que el rey, por su parte, quedó sumido en un dolor indescriptible, devastado por la pérdida.

No obstante, el papa ayudó a aliviar su ansiedad, y pronto el rey se animó a decidir nombrar al segundo príncipe como el nuevo príncipe heredero. Su ceremonia de coronación se celebraría el mismo día que la de Boel.

El funeral del príncipe heredero se llevó a cabo de manera impresionante pero apresurada. Los constantes cambios inquietaron a los habitantes de Gagor, pero el más perturbado de todos era Zhou Yunsheng.

Había dejado de hipnotizarse, pero cada vez que salía de su habitación, su cuerpo instintivamente corría hacia el templo, impulsado por su amor. Su racionalidad y emociones libraban una intensa batalla interna.

Una parte gritaba: ¡Si entras, te patearé hasta morir!

Mientras la otra se encogía y lloraba: Incluso si me pateas, entraré.

Los sirvientes y criadas que pasaban se encontraban con un joven sacerdote de rostro rígido y pálido, de pie frente a la entrada del salón principal durante todo el día. A veces, daba un par de pasos hacia adelante, solo para retroceder, como si huyera de unas llamas, lo que resultaba cómico.

El Dios de la Luz estaba acostumbrado a escuchar las oraciones de su pequeño creyente a diario; eran su vino, su miel, su sustento espiritual. Sin embargo, durante cuatro o cinco días consecutivos, el pequeño creyente permanecía en la entrada, con una expresión que oscilaba entre la tristeza y la ira, como si librara una violenta lucha psicológica.

¿Sigue celoso? ¿O todavía se siente avergonzado por haberme besado la última vez?

El Dios de la Luz disfrutaba adivinando los pensamientos de su pequeño creyente, encantado por sus expresiones que variaban entre la timidez, la furia y la distracción. Sin importar lo extraño de su comportamiento, siempre le parecía extremadamente adorable.

Zhou Yunsheng no podía reprimir su deseo por el Dios de la Luz. Cada día se acercaba un poco más a la puerta del templo. A pesar de la ausencia de sus sugestiones psicológicas, su parte racional y el fanboy descerebrado coexistían en su mente, luchando constantemente por el control. Con el tiempo, se horrorizó al notar que el fanboy descerebrado estaba ganando terreno, ocupando el control durante más tiempo cada día.

La ansiedad le hacía perder cabello. Para evitar acciones vergonzosas como besar el dorso del pie de la estatua, se vio obligado a sentarse en la entrada del templo, tallando ídolos de madera del Dios de la Luz. Mientras pudiera ver su hermoso rostro, el fanboy descerebrado se calmaba, permitiéndole recuperar el control completo de su cuerpo en paz.

Nunca se cansaba de tallar; día y noche. En solo diez días, había creado más de cien figurillas, todas con diferentes expresiones y poses. También talló figurillas de sí mismo, colocándolas alrededor de las del Dios de la Luz. A veces, el fanboy descerebrado usaba las figurillas para representar dramas románticos, pero cuando recobraba la racionalidad, las lanzaba lejos como si le quemaran las manos, hundiéndose en su cama con los dientes apretados.

Se hallaba en un estado constante de confusión y vergüenza, casi al borde de la locura. Sin embargo, en el Noveno Cielo, el Dios de la Luz observaba cada uno de sus movimientos con gran diversión. El que una vez fue un Templo de Dios tranquilo y solitario resonaba a diario con carcajadas francas.

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