—¿Eres Boel Britte? ¿Y qué? Solo eres una persona ordinaria, nada más. —Soltó la muñeca del chico, llenó su mano de una luz dorada y aplastó la rosa roja hasta convertirla en polvo.
Si él no podía tenerla, entonces nadie más lo haría. Ese era el tipo de fanboy descerebrado y posesivo que era.
Un sacerdote de luz que aún no había alcanzado el nivel Santo no podía condensar el poder de la luz y darle forma. Este chico solo tenía dieciocho años, y resultaba alarmante que poseyera una fuerza tan poderosa a esa edad. A pesar de que Boel parecía un joven, si se calculara su edad, debería tener alrededor de cinco o seis siglos. Durante todo ese tiempo, había permanecido junto al Padre Celestial, absorbiendo su energía divina. Y sin embargo, su fuerza no parecía ser mucho mayor a la de Joshua si se les comparaba. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 10: Capítulo 5 (2)”
Zhou Yunsheng dedicó los últimos dos años al cultivo de la divinidad y a investigar en secreto sobre el protagonista del mundo. Como si el destino así lo hubiera dictado, se cruzó con el segundo príncipe dos años atrás y juntos se adentraron en el Bosque Oscuro, donde llevaron a cabo diversas misiones, incluyendo el rescate del príncipe bestia, que estaba siendo consumido por la niebla demoníaca. Este acto valiente hizo que el rey bestia se enamorara perdidamente de él. Además, su presencia logró que el Árbol Madre de los elfos floreciera de nuevo.
Durante siglos, el protagonista había habitado en el Templo de Dios, consumiendo frutas y néctares que contenían la más pura esencia de la luz, lo que había refinado su cuerpo con una pureza que cualquier sacerdote de luz. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 10: Capítulo 5 (1)”
Zhou Yunsheng corrió a toda velocidad hacia su dormitorio, saltó a su cama y se hundió en su edredón, con las mejillas ardiendo de rubor. Abrazó la almohada y comenzó a reír tontamente, rodando de un lado a otro durante dos horas. Cuando la luna se alzó sobre las copas de los árboles, su expresión risueña se tornó en una mueca feroz; lanzó la almohada al suelo con violencia y corrió al baño mientras se desvestía, zambulléndose en la fuente termal.
¡Maldita sea! ¡Has hecho un pastel con tu propia imagen! ¡¿Qué demonios?! Te excitas al mirar una estatua y ¡casi te pones duro! ¡Maldita sea, besaste el empeine de una estatua como un vil animal! ¿Es que no tienes un mínimo de dignidad? Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 10: Capítulo 4 (2)”
Cuando Zhou Yunsheng emergió del estanque de la purificación, el agua negra retrocedió de inmediato, evitando cualquier contaminación en su ropa o piel. Se colocó su túnica y avanzó lentamente hacia el obispo y el obispo auxiliar, notando que las expresiones de ambos reflejaban una profunda distorsión, como si acabaran de presenciar un espectro.
—Obispo, obispo auxiliar, ¿qué sucede? —preguntó con curiosidad. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 10: Capítulo 4 (1)”
Como debía viajar junto al segundo príncipe, el obispo auxiliar necesitaba deshacerse de Joshua de inmediato. De lo contrario, en solo dos años, al llegar a la mayoría de edad, este heredaría el puesto del obispo. Esto tenía al obispo auxiliar muy inquieto, y cuando recibió la más mínima acusación, no dudó en elaborar un plan venenoso.
La mente de Zhou Yunsheng solo se nublaba cuando trataba con el Padre; con el resto de las personas, era meticuloso y frío. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 10: Capítulo 3 (2)”
Siendo una ofrenda para el Dios de la Luz, naturalmente debía ser la mejor.
Detrás del Templo de la Luz se encontraba un enorme huerto donde crecían los frutos más exquisitos del continente; era cuidado meticulosamente por poderosos magos de la naturaleza. Cada dos semanas, seleccionaban los frutos más dulces y perfectos, los conservaban en hielo y era tarea de las criadas del templo elegirlos para las ofrendas. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 10: Capítulo 3 (1)”
En el Noveno Cielo, el Dios de la Luz observaba con claridad todo lo que había sucedido. Como era habitual, estaba reclinado en su lujosa chaise longue, rodeado de jóvenes hermosos. Algunos de ellos le servían vino, otros cantaban con voces etéreas, y algunos permanecían acurrucados a sus pies con sonrisas serenas. Todos miraban a su dios con ojos llenos de admiración, pero ninguno de ellos sabía que, aunque el dios parecía estar saboreando su néctar dorado, en realidad su mirada estaba fija en otra persona, observando atentamente. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 10: Capítulo 2 (2)”
El joven oró frente a la estatua durante varias horas, y el Dios de la Luz lo observó a través del espejo de agua durante todo ese tiempo. En su mano sostenía una copa de cristal, la cual contenía un néctar dorado que desprendía un aroma rico y dulce al girar. Normalmente, ese aroma incitaba al Dios de la Luz a saborear con calma, deleitándose en cada sorbo.
Pero ese día no tenía ningún interés en ello. Las palabras amorosas que fluían de los labios rosados del muchacho eran mucho más dulces que cualquier vino. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 10: Capítulo 2 (1)”
Al pensar en esto, Zhou Yunsheng por fin logró calmar su inestable estado de ánimo. Aunque todavía quedaba un problema importante: él no creía en ningún dios. Sería imposible para él abrazar plenamente al Dios de la Luz, pero en este mundo, los sacerdotes dependían de sus plegarias al Dios de la Luz para obtener poder.
Cuanto más bellas y fervorosas fueran sus oraciones, mayor era la cantidad de poder que el Dios de la Luz les otorgaba. Aunque el talento innato jugaba un papel importante, existían sacerdotes que, gracias a años de oración devota, acumulaban una fuerza luminosa significativa. Algunos incluso llegando a convertirse en obispos de un reino.
¿Cómo puede una persona sin fe ser devota? Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 10: Capítulo 1 (2)”
Zhou Yunsheng regresó al espacio entre mundos y se quedó largo rato con la mano en la frente, sin saber si reír o llorar. El hombre al que había estado buscando durante tanto tiempo había estado, en realidad, siempre a su lado.
Aunque él no podía sentir la presencia de su amante, este era capaz de encontrarlo de manera precisa en cada ocasión, lo que llevó a Zhou Yunsheng a cuestionarse si su nivel de codificación era incluso más avanzado de lo que pensaba. Tal vez su amante era un virus, un programa o incluso un alma bajo el control del Señor Dios. Innumerables especulaciones giraban en su mente. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 10: Capítulo 1 (1)”
Jamás imaginó que regresaría dispuesto a declarar su amor, solo para presenciar cómo el doctor tomaba la iniciativa de besar a Zhao Lingfeng. Los celos ardientes lo consumían, corroían su interior como si se tratara de ácido sulfúrico.
Cuando abrió la puerta del laboratorio y se encontró con la familiar escena de celebración, de inmediato comprendió que el doctor había logrado su objetivo. Quería encontrarlo con desesperación, ser el primero en abrazarlo, el primero en compartir su victoria. Pero la persona que merecía ese abrazo más que nadie se había retirado en silencio, alejándose del bullicio para refugiarse en la soledad. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 12 (2)”
Dos años después, la Base de Suzhou se había transformado en una instalación considerable, comparable a la Base B. Con capacidad para albergar a más de cien mil personas, su reputación entre los supervivientes del país era la de un auténtico paraíso, gracias a su gestión impecable, condiciones de vida excepcionales y un enfoque equitativo hacia todos los habitantes. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 12 (1)”
Mientras tanto, Lei Chuan y Jiang Yuanshan se encontraban en el almacén realizando un inventario. La Base B solicitaba alimentos, núcleos de cristal o armas a cambio del vidrio templado creado a partir de meteoritos y de los dos agentes purificadores; cualquier otro material los relegaba al final de la lista de espera. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 11 (2)”
Guo Zerui se encontraba en la puerta del invernadero observando cómo los usuarios con habilidades de tierra removían los meteoritos que habían y los colocaban en grandes cestas. Otros subían a la estructura de acero para reparar el techo destrozado.
Una vez que un meteorito contaminaba la tierra, las sustancias tóxicas que contenía podían polucionar un rango de decenas de kilómetros. El daño era enorme, y no se disiparía por unos sesenta años. A menos que consiguieran un purificador de tierras, esos invernaderos jamás volverían a producir alimentos. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 11 (1)”
Entrecerró los ojos y centró la mirada en Zhao Lingfeng, quien estaba sentado en el asiento trasero. Le daban ganas de patearlo de regreso a la Base B.
Zhao Lingfeng no pudo evitar cruzar los brazos mientras un escalofrío lo recorría. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 10 (2)”