La Legión del Unicornio – Capítulo 29: De pesca

Traducido por Kavaalin

Editado por Nemoné


—Eso… no es posible —El enano no pudo evitar interrumpir—. Los gnomos son una raza amable y gentil. Debe haber alguna clase de malentendido.

—Hubo cinco, seis testigos —El jefe sacudió la cabeza—. Para evitar más pérdidas, los expulsamos del pueblo.

— ¿Sellando la entrada a la madriguera de los gnomos? —preguntó tranquilamente el elfo.

—Mm… Los jóvenes hicieron eso. Yo no estaba muy de acuerdo.

— ¿Y qué ocurrió con el gnomo al que descubrieron?

—Fue ejecutado.

— ¿Podríamos examinar el cadáver?

El jefe miró al elfo por unos instantes antes de responder lentamente.

—El cadáver del gnomo fue colgado en el campo envenenado como advertencia.

—Por favor, llévennos hasta allí —respondió el elfo, asintiendo ligeramente.

—Como deseen —El jefe volvió a sacudir la cabeza—. Pero no entiendo en qué podría ayudar eso.

En la parte norte de la villa realmente había un campo árido, al lado de un letrero colgaba un pequeño cuerpo seco, el letrero decía destructor de campos.

El elfo examinó en silencio el cadáver. Después del shock inicial, el enano se acercó valientemente para también observar.

—Si no hay problemas, mis señores —dijo el jefe tosiendo—, debo retirarme. Se pone fresco por la noche y estos viejos huesos míos ya no son lo que solían ser. Si planean continuar su viaje hasta el Aquelarre… Academia  de Magos deberían irse a dormir temprano.

El elfo no respondió, pero el enano soltó un quejido de angustia.

— ¡Esto no es un gnomo, es un duende!

— ¿Cómo explican eso? —El elfo miró al jefe, su rostro tan calmado como siempre.

Después de un momento de conmoción, el jefe finalmente habló.

—Ejem, eso… lo siento. Realmente no sé diferenciar entre un gnomo y un duende como dice el señor aquí presente. Quizás es como dice y hay algún malentendido.

— ¿Quizás uno o dos gnomos infectados se convirtieron en duendes? —dijo el elfo—. Una vez escuché que las criaturas mágicas tienen una alta tasa de mutación.

El enano parecía querer contra argumentar, pero la expresión en los ojos del elfo lo detuvo.

El jefe dejó escapar un suspiro.

—S-Sí, podría ser eso.

—Pero aún no hay nada seguro —Asintió el elfo—. ¿Qué tal esto? Permítannos compensarlos por todas las pérdidas causadas a la villa, por supuesto también ayudaremos a prevenir futuros daños a los cultivos. Terminemos por hoy, mañana nos encargaremos de que los gnomos dejen la villa, ¿sería eso suficiente?

—Eso… sería grandioso —el jefe dudó por un segundo antes de responder.

—Bien, gracias por su arduo trabajo —El elfo sonrió ligeramente, haciendo un gesto dirigido al jefe—. Volvamos.

Una vez hubieron regresado a la posada y cerrado la puerta de la habitación, el enano comenzó a hablar.

— ¡Señor Ellen! ¡Los gnomos no pueden convertirse en duendes! ¡Esas son dos especies completamente diferentes!

—Lo sé —Sonrió el elfo—. Julian, ¿puedes prestarme papel y lápiz?

—Sí, señor Ellen —El enano le extendió su cuaderno—. Pero, ¿para qué lo necesita?

—Cuando le dije sobre la compensación, el jefe de la aldea no parecía del todo feliz —El elfo tomó el cuaderno del enano, sacó dos hojas y comenzó a escribir mientras seguía hablando—. Además, conozco a sólo una persona que llama Círculo de Magos a la Academia de Magos y esa es la maga Anna.

—Yo también sé sobre eso —Asintió el enano—. Es una forma antigua de llamar a la academia, ¿hay algún problema con eso?

—No en sí mismo, pero me gustaría intentar algo —Sonrió el elfo—. Quiero ver si puedo enganchar un pez.

Tomó el cuaderno y salió de la habitación.

♦ ♦ ♦

El jefe escuchó como tocaban a su puerta.

—Entre, la puerta está abierta.

—Discúlpeme —El elfo entró sonriendo dulcemente y le hizo entrega de una nota—. He estimado las pérdidas, si pudiera firmar esto, nos encargaremos de enviar la solicitud de compensación.

—Gracias por su preocupación —el jefe asintió, pero al mirar la nota frunció el ceño.

— ¿Hechizo de bola de fuego…? Pero este es el… ¡ejem!

—Ah, lo siento. Es la hoja equivocada —El elfo miró la nota, luciendo como si se hubiera dado cuenta de algo y sacó otra hoja del cuaderno, pasándola junto al lápiz—. Esta debería ser la correcta. Por favor firme en la parte inferior izquierda.

—Bi-Bien. ¿Algo más? —El jefe firmó rápidamente la hoja y se la devolvió al elfo.

—Eso sería todo. Bien, me retiraré ahora. —Sin mirar la hoja, el elfo se volteó y dejó la habitación.

♦ ♦ ♦

— ¿Cómo fue la pesca? —El caballero preguntó sonriendo al ver que el elfo había regresado.

—Creo que mordió el anzuelo —El elfo devolvió el cuaderno al enano—. Gracias por la carnada, Julian.

El enano recibió el cuaderno confundido, al sacar la nota y mirarla, frunció el ceño.

—Señor Ellen, esto está mal. Este es claramente el conjuro para un hechizo de viento.

—El jefe también lo dijo. En realidad, quiso decirlo, pero se detuvo justo a tiempo.

—Interesante —Asintió el caballero—. ¿Cómo es que lo sabría?

—Exacto —Sonrió el elfo—. Como una persona ordinaria que no siquiera puede diferenciar a un gnomo de un duende, parece saber demasiado.

—Entonces el jefe es un mago —dijo el enano en tono bajo—. Pero, ¿por qué querría matar a los gnomos…? A menos que…

—Seguramente sea como piensas, por eso —dijo el elfo—. Pero le dije que los gnomos se mudarían mañana. Si quiere actuar sin que nadie se dé cuenta, esta noche será su última oportunidad. Por ahora… Mm, deberíamos tomarnos un descanso y dormir.

—Yo no estoy cansado —se quejó el sireno—. Ellen, ¿puedo usar ilusiones esta noche? ¡No puedo perdonar a un tipo malo que hace que la gente se muera de hambre!

—Dependerá de la situación —El elfo acarició su cabeza—. Por el momento deseo que seas capaz de protegerte.

—Como aún tenemos tiempo —dijo el enano—. Podría modificar el escudo del señor Frank. ¿Qué diseño le gustaría?

—Un unicornio —respondió el caballero.

— ¿Eh? ¿Por qué un unicornio?

—Porque somos la Legión del Unicornio —Interrumpió el sireno—. ¡La organización que se especializa en proteger a las criaturas mágicas!

El enano miró al caballero y al elfo, el primero asintió y el último sólo sonrió. Ninguno discrepó con el sireno.

—La Legión del Unicornio… —El enano levantó una mano y se pellizcó fuertemente—. No estoy soñando, ¿verdad?

La noche en la Villa de los Gnomos era silenciosa, las últimas luces en la posada de los Gnomos ya se habían apagado. El hombre se deslizó por el pasillo, acercándose ligeramente a la puerta de la habitación y se quedó escuchando por movimientos en el interior.

Bien, esas personas molestas dormían profundamente.

Así que se enderezó, sosteniendo la lámpara apagada y el bastón, salió silenciosamente por la puerta principal de la posada.

| Índice |

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *