La Legión del Unicornio – Capítulo 7: Un estudio de la Ceremonia de Lealtad

Traducido por Kavaalin

Editado por Nemoné


—Este atuendo puede que sea un poco inapropiado, pero debería bastar con tener una espada.

— ¿Qué? —Ellen recibió confundido la espada que Caín le pasó.

—Soy muy pobre, no tengo nada que pueda darte, así que espero que puedas aceptar esto. —dijo el caballero, sonriendo gentilmente—. Yo, Caín Frank, por la presente juro lealtad hacia Ellen como mi amo, seré tu espada, tu escudo y estaré siempre contigo, hasta el día en que la muerte me lleve.

El elfo miró al caballero arrodillado frente a él, su rostro decía que se encontraba desconcertado.

—Caín, tú me salvaste la vida, solo estoy pagando esa deuda. No me debes nada.

—Has limpiado mi nombre, para mí, mi honor es más importante que mi vida.

—No, esto… es demasiado valioso. Por favor, no lo decidas tan fácilmente, deberías guardar tu juramento para alguien más digno. —El elfo negó con la cabeza y continuó—. Además, realmente no necesito protección…

El caballero probablemente no esperaba ser rechazado de esa manera. Mostró una expresión de dolor y, como si acabara de pensar en algo, le sonrió astutamente al elfo.

—Bien dicho, Señor Vizconde de cuatrocientas monedas de oro.

El elfo se quedó sin habla por esas palabras, después de un instante, levantó la espada sonriendo irónicamente, tocando ligeramente los hombros del caballero.

—Entonces lo aceptaré con gratitud.

El joven sireno observó la escena con curiosidad y en silencio, entonces llegó a una conclusión.

—Te vendiste a ti mismo.

—No me vendí, es un juramento de lealtad, un tipo de ceremonia. —El caballero se puso de pie, refutando seriamente.

— ¿Qué es una ceremonia?

—Cuando los humanos forman un contrato, demuestran su sinceridad a través de este método.

—Sinceridad, contratos… eso significa entrega contra pago, no reembolsable. —El joven llegó a una segunda conclusión—. Te vendiste a ti mismo y no dejarás que Ellen te devuelva, eso es muy astuto.

—El credo del caballero dice que nunca deberemos intimidar a los más débiles, —respondió el caballero, apretando los dientes.— Pero si mi amo me lo ordena, no habrá problema. Por lo que Ellen, por favor, déjame golpearlo… ¿Ellen?

El elfo estaba parado a un lado de ellos ya sin aliento por tanto reírse, por lo que el caballero tendría que decidir sobre sus propias acciones.

Cuando estaba a punto de comenzar a golpear al sireno en la cabeza, su oponente se transformó rápidamente en una muchacha con un elegante vestido.

— ¡¿Crees que transformarte en la Reina te salvará, mocoso?!

—Detente, caballero. No seas impertinente. —dijo Amelian Gracia, mientras fruncía el ceño y se levantaba la falda.

— ¡Detente! ¡Detente, dije! —Caín volteó su rostro apenado—. ¡Estás arruinando la reputación de una dama! La Reina nunca haría eso…

—Por favor, sé amable con Amelian, esta es mi primera vez.

— ¡No digas esas palabras en medio de la calle! ¡Y no te metas el dedo en la nariz! ¡Ahhhh!

Naturalmente, esta batalla psicológica concluyó con la completa derrota del caballero.

Mientras Ellen se encontraba ocupado arreglando un lugar de descanso para el sireno en el Hogar de los Mercenarios, el caballero estaba siendo forzado a firmar dos o tres tratados injustos. En resumen, los términos eran: nunca usar la violencia contra criaturas mágicas en peligro de extinción menores de edad, lo que incluía pero no se limitaba a, gritar, amenazar y levantar la cabeza como si estuviera dispuesto a atacar y así sucesivamente.

A cambio, el joven sireno prometió en cuanto cupiera en sus posibilidades a no actuar de una manera que fuese en contra de las normas sociales humanas mientras se encontrara en público.

Finalmente, como vencedor, el joven exigió que el caballero abandonara su territorio y, al confirmar el éxito de su captura, se envolvió en las mantas y se acurrucó satisfecho para dormir en la cama. Así que Caín solo pudo empacar sus cosas y mudarse a la habitación originalmente preparada para el sireno.

Al entrar en la habitación, el caballero de repente pensó en algo, girándose hacia el elfo justo al otro lado de la puerta y le preguntó: —Oye, ¿no podemos simplemente enviar al mocoso a una organización de protección de criaturas mágicas o algo…?

—Caín, somos la Legión del Unicornio, ahora mismo somos la única organización de protección de criaturas mágicas en todo el reino o, probablemente, de todo el continente. Además, él podría ser el único vínculo para encontrar al Duque, quiero mantenerlo cerca todo lo que podamos.

—Debería de haberlo sabido, en esta época, ¿cómo podría haber aún una organización con los derechos de reclutamiento de primera clase? —El caballero dejó salir un quejido de dolor.

—Esa fue solo una excusa para tratar con el Papa —El elfo respondió con paciencia—. Puedes irte si quieres…

—Si eso es lo que piensas… —Caín se volvió para mirarlo, su expresión era complicada.

Ellen inmediatamente supo que había dijo algo erróneo.

La fidelidad de un caballero no era algo tan mundano. Si esta persona ya había elegido hacerlo, cualquier sugerencia para renunciar era igual a un insulto.

—Lo siento, no quería implicar eso. —El elfo inclinó la cabeza.

—No tiene necesidad de bajar su cabeza ante su sirviente —El caballero sonrió con forzadamente—, mi Señor.

Ese título pareció crear inmediatamente una muralla entre ellos.

—Por favor, vuelva a sus aposentos. Estaré esperando sus órdenes. —El caballero se inclinó ligeramente. Lo extraño era que incluso sin armadura, para Ellen, ahora parecía que Caín se encontraba incluso más distante que cuando se conocieron por primera vez.

— ¿Caín?

— ¿Sí?

—Acepto a Caín Frank como mi caballero. —El elfo tomó un hondo respiro y continuó.— Lucharás a mi lado, serás mi arma, mi protector. Juro inquebrantablemente, en nombre de Dios, que nunca dejaré que tu honor y tu lealtad se vean mancillados, hasta el final de esta vida.

Luego, pisó el umbral, se sujetó de los hombros del caballero y le dio un ligero beso en la frente.

—Eso debería bastar. —El elfo sonrió un poco avergonzado—. No conozco las costumbres modernas, así que seguí las tradiciones de la Era Legendaria. Si me faltó algún paso, por favor, dime.

—No, con eso es suficiente —El caballero respondió después de un rato, con el rostro un poco pálido—, mi Señor.

—Llámame Ellen.

— ¿Es esa su primera orden?

—Usa tu propio juicio —El elfo sonrió, girándose para irse—. Dulces sueños, Caín.

El caballero cerró la puerta y apoyó su espalda contra esta, extendió una mano para tocar su frente. No era que el elfo no hubiese hecho suficiente, había hecho demasiado.

El Beso de Juramento era común en la Era Legendaria. Pero ahora, solo se usaba al aceptar al caballero como amante. Pero eso, mientras no aceptara la lealtad de otro caballero, no era necesario que se lo dijera.

Por otro lado, el elfo no pensó demasiado en ello. Bajo los efectos combinados de las Lágrimas de Sirena y el alcohol que aún permanecía en su sistema, ni siquiera tuvo tiempo de cambiarse al regresar a su habitación, simplemente cayó inconsciente una vez que su cabeza tocó la almohada.


Nemone
Fufufufu. Ellen, ni te enteras de lo que haces. Espero el capítulo en el que lo sepa xD

| Índice |

One thought on “La Legión del Unicornio – Capítulo 7: Un estudio de la Ceremonia de Lealtad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *