Marietta – Capítulo 23: Desafiando la misión

Traducido por Yousei

Editado por Sharon


Adlan tocó la puerta de la oficina y la abrió, encontrándose a  Belvant con su usual apariencia atroz y las cejas fruncidas.

Aparentemente él estaba insatisfecho con los datos de los documentos que estaba sosteniendo.

—Este es el último, ¿cierto? Según tu horario se supone que estás libre por la tarde para que puedas pasar algo de tiempo con la Princesa

—Aún así, esto es…

—Esta bien, revisé anteriormente y he hecho los arreglos necesarios. El resultado debería estar para mañana, por lo que puedes revisarlo después.

Adlan, un hombre que es bueno en su trabajo, respondió con expresión calmada.

—…Eso fue rápido

—Fufu~, recibí un poco de energía, por lo que avancé con el trabajo

—Dime, ¿Qué hiciste con Sierra, otra vez?

Belvante, frunció el entrecejo aún más, al punto de que su expresión podría hacer que un Demonio escapara atemorizado. Pero a Adlan no parecía importarle, y sólo se encogió de hombros.

—Uhm, ¿Sir Belvant?

Una clara y encantadora voz resonó. Reconociendo a la dueña de esta, la expresión de Belvant cambió.

Era un cambio muy evidente.

“Ese rápido cambio del rostro de un dios sediento de sangre a un refinado general… ¿no es demasiado extremo?”, Pensó Adlan en broma.

—Marietta, finalmente viniste

—Quería verlo, Sir Belvant
Belvant se levantó de su silla para ir por su prometida quien levantó la falda de su vestido y corrió hacia el.

No hacía falta decir que él podría levantarla fácilmente solo usando su mano izquierda.

Marietta abrazó el cuello de Belvant, acomodándose en su posición usual, y se rió satisfecha.

Belvant la miraba con cariño, muy dulcemente.

Acarició la mejilla de Marietta con su mano derecha que estaba libre y tocó su mentón.

—Ah, muy bien, por favor coqueteen hasta que sus corazones estén satisfechos. Debo irme a terminar mi trabajo. Khu, aunque de verdad preferiría ir a ver a Sierra.

Corre con todo lo que tengas Sierra.

Este hombre ya olvidó lo que hizo la noche anterior.

Bueno, como sea.

Al oír el nombre de “Sierra”, Marietta recordó su importante misión.

—Esto, Sir Belvant

Marietta miró las pupilas azul hielo de Belvant.

“No importa cuántas veces las vea, son de ensueño…”, pensó fascinada y bajó la mirada

—Me encantaría ver su apariencia durante un enfrentamiento. Como es tan fuerte, creo que sería algo maravilloso de ver —dijo Marietta mientras acariciaba los músculos de Belvant con su palma.

De hecho, Marietta pensaba: “¡¡Los músculos debían ser usados!”

—Es así… Si Marietta está interesada, ¿le gustaría acompañarme al campo de práctica de los caballeros? Es un momento perfecto pues estaba considerando ejercitarme un poco

Belvant, quien solo pensaba en tener una cita común y corriente, no se percató de la mórbida expectativa de Marietta, y continuó con la conversación.

—¡Muchas gracias por escuchar mi deseo egoísta, Sir Belvant!

—Eso no es nada egoísta. De hecho me encantaría poder cumplir más de tus deseos

—¡Oh, Sir Belvant! Soy tan feliz…

Después de eso, Marietta se colgó del cuello de Belvant mientras tenían su “tiempo de besos”. Y respecto al desanimado Adlan, quien anteriormente se encontraba ahí cuando la pareja comenzó a coquetear, ya había dejado la habitación.

Como de costumbre, con el fin de refrenar los deseos impuros que tenía hacia Marietta quien estaba agarrada adorablemente de su cuello llena de determinación, Belvant demostró sus técnicas con la espada con todo su corazón. Puso todo su espíritu de pelea en el entrenamiento, causando que los músculos del Ejército, o, mejor dicho, de los miembros de la Orden Oltaire Chivalric se regocijaran.

Y una vez más el ardiente y erótico festival de músculos se llevó a cabo.

Cuando el festival término.

Un hombre tomó su espada desalentado,  completamente empapado en sudor, como si le hubieran derramado agua.

—Hmm, todos han mejorado sus habilidades considerablemente. No fue tan fácil pelear con ellos esta vez.

Lo rodeaban varios cadáveres… No, eran un par de guerreros que habían colapsado tras haber ocupado toda su fuerza, dispersos por el lugar.

Los demás también estaban cubiertos en sudor.

Todo lo que alcanzaba a la vista era excesivamente erótico.

Ellos no eran débiles de ninguna forma.

Por el contrario, la Orden Oltaire Chivalric constaba de personas renombradas por ser invencibles y muy valientes.

Sin embargo, el General Belvant Fergus se salía de la norma.

Además de ser alto y fornido lo cual era una bendición para un soldado, también poseía talento innato y una actitud seria que lo llevaba a pulir su habilidad con la espada, su velocidad y su fuerza hasta que éstas alcanzaran la excelencia.

Sumado a esto, también era ingenioso, lo que lo hacía capaz de tomar decisiones en un instante.

Es más, sin considerar su fuerza inicial, el día de hoy había reprimido su líbido incrontrolable (en otras palabras, el “poder ero” que se disparaba con Marietta), por lo que superó a cualquier ser humano normal.

—¡Cada uno de ustedes es muy poderoso! ¡Sin embargo, no se confíen, traten de enfrentar sus propias debilidades directamente para alcanzar un nivel más alto! ¡Por esa razón, no importa cuantas veces luchemos, los podré vencer a todos con el fin de entrenarlos a fondo! ¡Síganme aunque deban arrastrarse! ¡Seguro los fortaleceré!

—¡Uwoooo!

—¡General Fergus!

Se escucharon sus gritos de alegría que parecían un rugido furioso, como si la tierra temblara.

Había un fuerte olor, a hombre.

Y todos estaban muy sucios.

“Ah, me pregunto como pueden ser tan fuertes y galantes”

Sin preocuparse por el ambiente, había una solitaria Princesa con sus brazos cruzados sobre su pecho, sus ojos húmedos y profundamente conmovida por lo que había presenciado.

Sin importar como se viera el lugar no era apropiado para una señorita, pero para la amante de los músculos Marietta, ese lugar es lo que ella llamaría Paraíso.

—¡Hoy lució fantástico nuevamente, Sir Belvant!

—Es en serio. Princesa, usted en realidad ama el arte de la espada, ¿eh?

—Si, pero me siento más inclinada por la galante figura de Sir Belvant

—Yo… ¿en serio?

Belvant, que se había puesto su chaqueta sobre sus hombros, no podía llevar a Marietta por qué estaba cubierto de sudor. El caminó lentamente hacia su habitación en el Palacio Real acoplando su paso al de ella.

Naturalmente, él se dirigía a bañarse para quitar toda la suciedad.

Caminando a su lado, la pequeña Princesa lo miraba con brillantes ojos azules que añoraban a Belvant, tan encantadora que era insoportable.

—Por favor disfrute su baño. Lo estaré esperando aquí mientras bebo un poco de té.

—Lamento eso. Muy bien, me iré a bañar primero

—Bien

Los ojos de Marietta, que deberían haber sido inocentes, brillaron en este instante.

Y entonces…

Después de que Belvant desapareciera en el baño, ella inmediatamente cerró la puerta con llave tomó su largo cabello, y lo peinó en una coleta alta.

Entonces, como no, se quitó su vestido.

—¡Ufu, funcionó!

Después de dejar su vestido en el sofá, Marietta entró al baño  usando solo su ropa interior.

El desnudo Belvant tomaba un baño para limpiar el sudor.

Gracias a que pudo usar plenamente su poder, sus deseos mundanos desaparecieron, y al parecer podría pasar el día de hoy con Marietta comportándose como un caballero. O eso pensó.

—Sir Belvant, ¡he venido para ayudarlo a limpiarse!

—¡Marietta! ¿Por qué estás aquí…?

Si lo hubiera emboscado el enemigo, él habría estado más preparado.
El calmado general saltó producto de la sorpresa.

Más allá del vapor, estaba la figura de su encantadora prometida en ropa interior con un paño en una de sus manos.

—¿Q-qu-qué dem-?

—Gracias por el trabajo duro de hoy. Por favor permítame premiarlo como su esposa

—No, espera, no, no, aún no eres mi esposa, por eso…

—Estamos comprometidos, ¿no es lo mismo que ser su esposa…? O… ¿podría ser que no soy suficiente para ser su esposa?

—No he dicho nada parecido

—¡Gracias a Dios! ¡Entonces, le ayudaré a bañarse, creo que sé cómo hacerlo!

—Ese no es el problema. Espera, cálmate.

Desafortunadamente, el que no podía tranquilizarse era Belvant.

—Por favor siéntese en esa silla. Ya que Sir Belvant es tan alto, no creo ser capaz de alcanzarlo a menos que se siente —le dijo Marietta después de poner algo de jabón en el paño.

—Marietta…

—Por favor siéntese

Cuando Marietta extendió su mano, Belvant se apresuró y se sentó en la silla.

Mientras que ella…

Tan pronto como entró al baño, se aseguró de confirmar algo importante.

Es correcto, el tamaño de “Belvant”.

“¡Bien, no debo desperdiciar esta oportunidad!”

Cuando lo vio pensó… que no era tan enorme.

Y se sintió aliviada.

“Gracias a Dios, esto parece estar bien.”

Marietta, que estaba aterrorizada ante la idea de cómo podría ser esa cosa, ahora se sentía aliviada y estaba a punto de comenzar a servir a Belvant.

—Empezaré por su espalda.

Belvant, quien aún estaba confundido, había perdido su oportunidad de sacar a Marietta del baño y obedientemente permitió que lo ayudara a bañarse.

—¡Umph! ¡Umph! —La futura esposa que en esos momentos se encontraba lavando su espalda dejaba salir unos pequeños ruidos Y su voz sonaba muy tierna.

Si, suficiente para despertar la lujuria supuestamente dormida de Belvant.

Marietta limpió su grueso cuello, sus brazos robustos, incluso la punta de su nariz que goteaba  sudor.

Antes de que cualquiera de los dos se diera cuenta, las blancas burbujas llegaron a las rosadas mejillas de la princesa, pero Marietta estaba tan inmersa no se dio cuenta de ello.

Esto es malo.

Pero ella es tan linda.

Porque ella estaba usando solo ropa interior, sus brazos blanco y delgados y sus piernas estaban expuestos, y era muy seductoras.

La lujuria de Belvant había aumentado drásticamente.

—Ahora, lavaré su pecho… ¿eh?

Marietta, que acababa de voltearse, comenzó a parpadear innecesariamente.

—¿Eh? ¿Por qué?

Si estaba lánguido hasta hace poco…

¿Por qué es más grande ahora?

Marietta procedió a mirar la cara de Belvant para compararla con eso.
Con el rostro completamente ruborizado, Belvant desvió la mirada.

—Ah- Marietta, eres demasiado ignorante acerca de la condición de un hombre

—A-Ah… uhm

Volteó su cabeza, evitando a Marietta que estaba mirando “eso” fijamente.

Y como si él estuviera consciente de su mirada, esa cosa creció aún más.

—¡N-No puedes! ¡No te hagas más grande!

La temblorosa Marietta soltó el paño lleno de burbujas, y después lo recogió con ambas manos.

—¡Uoo!

*Thump*

Mientras pulsaba, eso se volvió aún más grande hasta que ya era atroz. Marietta de algún modo se las arregló para detener esa transformación y evitar que se hiciera aún más enorme al tomarla con sus manos pese a que ellas estaban un tanto resbaladizas por las burbujas.

Pero como resultado Marietta lo acarició varias veces deslizando sus pequeñas manos.

—Ah, no, detente

—¡Espera, por favor no crezcas más!

—¡Nuru nuru nuru nuru nuruu!

(el efecto de sonido que hace Marietta al tomarlo con sus manos resbalosas)

—¡¡¡Khuuu!!!

Al final, estaba erecto y considerablemente grande. Cuando lo tomó más violentamente, roció un líquido blanco y pegajoso muchas veces sobre la parte delantera de Marietta.


Comentario del Autor:

¡Lamento haber sido tan vulgar en este capítulo!

Marietta no tiene malas intenciones.

Ahora que Belvant acaba de hacer un bukkake sobre su amada prometida (quien aún es virgen), y Marietta quien sigue sorprendida por el cambio que sufrió esa cosa y como pudo pasar a ser algo tan enorme,  ¿qué van a hacer estos dos?

¡Esperen con ansias lo que viene! V (signo de paz)

| Índice |

14 thoughts on “Marietta – Capítulo 23: Desafiando la misión

  1. Zuzu says:

    A pesar de ser medio ero el capítulo en realidad me la pase riéndome jajajajajajaja “no te hagas grande” y va y lo acaricia (no puedo con eso, tuve que dejar de leerlo por el ataque de risa).

  2. Resa Rin (@Resa_Rin) says:

    ¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!! Por dios, Marietta, no esperaba que hicieras eso tan abiertamente, pero bueno…. que aproveche, algo me dice que alguien no va a llegar virgen al altar XD

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *