Secretaria del Vicepresidente – Capitulo 1: Soy tu nuevo secretario.

 Traducido por Kiara

Editado por Sakuya


—Buenos días Vicepresidente Lee, soy su nuevo secretario.

Han Do-won, se presentó con calma, aunque denotaba lo nerviosa que estaba.

— ¿Es eso así? —Lee Kang-joon respondió.

Con un solo vistazo, fue suficiente para saberlo, él es abrumador, como una estatua finamente tallada con una cara hermosa y una altura imponente. Era incluso más guapo que un modelo con un traje bien ajustado. Sus oscuros ojos grises permanecen inmutables mientras la miraban, como si la estuviera estudiando.

—Te lo encargo —dijo Lee Kang-joon mientras extendía su gran mano hacia Seowon.

—Haré lo mejor que pueda, señor —respondió, tomando su mano. La tensión hizo que sus palmas sudaran, afortunadamente la soltó rápidamente.

El vicepresidente de inmediato dirigió su atención al señor Park Sung-shul, su secretario jefe. —Tráeme el contrato francés 000 que se redactó la semana pasada.

—Sí, señor.

El señor Park se inclinó ante el vicepresidente Lee, y Seowon hizo lo mismo, antes de abandonar su oficina.

— ¿Estabas nervioso? El vicepresidente es un poco difícil, pero la mayoría de las veces estaré ahí contigo, así que no hay nada por lo que debas preocuparte.

El Sr. Park Sung-shul le dijo con una sonrisa.

—Bien —respondió ella con una sonrisa rígida; él debe estar tratando de calmar sus temores, pero se rio de su sonrisa forzada.

—Bueno, el primer día de trabajo siempre es estresante. Te llevaré a tu escritorio.

—Sí, señor Park.

Seowon fue llevada a la oficina de secretarios donde fue presentada a los demás en el equipo. Por supuesto, su tensión no era solamente porque fuera su primer día de trabajo.

—El señor Han Do-won debería ser popular entre las mujeres. Tu piel es blanca y firme, pareces un noble delicado. —Kim Seong-ha, otro secretario que había estado explicando el manual de trabajo, le dijo.

La expresión de Seowon se puso un poco rígida ante eso.

—Oh, perdóname. —Kim Seong-ha se disculpó rápidamente al ver la expresión del nuevo compañero, pero Seowon sonrió para tranquilizarlo.

—No, está bien, lo escucho a menudo —le respondió.

— ¿Está bien? Pienso que te verías mejor sin esas gafas —Kim continuó viendo cómo la expresión de Seowon se relajaba.

—Mis ojos son bastante malos, así que son por receta médica. Los lentes de contacto son un inconveniente para mí.

— ¿Qué es mejor que la popularidad? Si fuera el señor Han, disfrutaría al máximo de mis dones naturales —dijo Kim con una carcajada.

Seowon solo pudo reírse un poco con el otro hombre que se carcajeaba de su propia broma. Sintió que su situación no era tan buena para poder sonreír, solo podía sentir una sensación de frustración en su corazón. Sin embargo, Seowon se recordó a sí misma que no se podía evitar y se centró en la explicación del Sr. Kim de los asuntos de la oficina.

El día pasó sin que ella se diera cuenta, y pronto llegó el momento de irse a casa.

—Secretario Han, puede irse temprano en su primer día.

Ante las palabras del señor Park, Seowon levantó la cabeza —Está bien —dijo, —todavía hay cosas que hacer…

—Deberías irte, de lo contrario serás notado. No querrás alentar al jefe desde el primer día.

Con el señor Park dándole permiso para irse, Seowon no tuvo más remedio que terminar antes.

—Gracias. Que tengan una buena noche y nos vemos mañana.

Seowon se despidió de sus colegas y se fue.

Al salir del imponente edificio, se dirigió directamente a la parada de autobús. Sólo entonces, pudo soltar el suspiro de tensión que había estado sosteniendo todo el día. Permanecía de pie en la parada del autobús, un reflejo en el panel de publicidad brillante mostraba a un joven nervioso con ojos color avellana, cubiertos por gruesas gafas con montura demasiado grandes para un rostro tan pequeño, cabello corto, un cuerpo delgado e incómodo, con un traje extra grande. La apariencia era andrógina, ni abiertamente masculina ni femenina.

Pero ella no había sido descubierta.

Había estado nerviosa todo el día porque pensaba que la describirían como mujer, pero afortunadamente no sucedió. Se sentía sofocada por la presión alrededor de su pecho, pero esto también… eventualmente se acostumbrará.

Su visión se volvió borrosa.

♦ ♦ ♦

El mes pasado, regresó a Corea del Sur después de una larga temporada trabajando en un reconocido laboratorio de microbiología en los Estados Unidos. El día de su regreso, había llovido todo el día. Afortunadamente, el vuelo entre lineas había sido pacífico, pudo aterrizar en el aeropuerto con calma. Mientras se movía por el aeropuerto, su cabello largo hasta la cintura ondeaba a su paso. Llevaba una camiseta negra y jeans que resaltaban su esbelta figura, atrayendo la atención de las personas que la rodeaban.

—Oh este aroma, es muy agradable olerlo de nuevo.

Inhalar nuevamente el aroma de su tierra natal se sentía bien. Su teléfono vibró, incluso antes de mirar la pantalla, sabía quién era.

— ¡Hermana! ¿Has aterrizado? —La alegre voz de su hermano gemelo, Do-won, sonó muy suave en su teléfono. Le hizo darse cuenta de que realmente había regresado.

—Sí, acabo de llegar —le respondió con una risa. Escuchar la voz de su hermano en el mismo país, la hizo sentir emocionada.

— ¡He comprado un auto! Estoy en camino a recogerte. ¿Espérame, de acuerdo?

—Do-won, puedo tomar un taxi.

— ¿Estás menospreciando a tu hermano? Si no puedo hacer cosas tan simples como estas, en que se supone que sea bueno. Así que acepta mi amabilidad mientras puedo darla.

—Está bien. —Seowon dio una sonrisa torcida; Do-won no retrocedería.

—Soy un chico muy ocupado ahora; Te conté sobre mi nuevo trabajo.

—Sí, me has dicho qué es una buena compañía.

—Ah, ¿lo hice? ¿Te dije también que estaría trabajando bajo el mando directo del  vicepresidente del ELN? ¿Un hombre con gran experiencia y habilidad?

—Sí, está es la quinta vez que me lo dices.

Do-won se rio.

— ¿Lo hice?

Miró por la ventana mientras su hermano se reía en su oído.

—Olvídalo, volveré a casa en taxi, así que hablamos más tarde. Va a llover aún más.

— ¿Qué has escuchado? Voy a recogerte, así que espérame, ¿de acuerdo?

—Do-won, espera un minuto… —Seowon parpadeó ante el teléfono desconectado.

Ella se echó a reír

—Ya has crecido, Han Do-won, conduciendo para recoger a tu hermana. —Se giró para mirar por las ventanas. —Pero está lloviendo mucho…

Se sentó en el aeropuerto mirando a la gente ir y venir, la mirada de Seowon seguía mirando el cielo fuera de las ventanas.

—Tal vez, yo también quería que vinieras.

Sin embargo, estaba realmente preocupada porque él condujera bajo la lluvia; Acababa de obtener su licencia.

Hubo un destello y un trueno le siguió poco después.

En ese momento, el corazón de Seowon comenzó a latir muy rápido y un sentimiento ominoso se apoderó de ella.

Seguramente, nada podría haber sucedido.

Su rostro palideció cuando la lluvia comenzó a caer aún más fuerte.

Aunque había pasado un tiempo, Seowon podía sentir cuando algo terrible le sucedió a Do-won. Ella no podía explicarlo. Al igual que en este momento, estaba envuelta en una ansiedad dominante.

No puede ser…

Seowon sacudió la cabeza tratando de alejar los siniestros pensamientos y sacó su teléfono. Intentó llamar a Do-won, pero la llamada no se conectó. Mirando el teléfono sonar y sonar una y otra vez, su rostro palideció gradualmente.

—No, Han Seowon, no tengas pensamientos inútiles. No…

La mirada de Seowon estaba fija fuera de la ventana, tratando de alejar los abominables pensamientos que amenazaba con llenar su cabeza. La noche cayó sobre ella esperando ahí, pero Do-won nunca llegó.

La primera vez que lo vio después, estaba en una cama de hospital.

Sus primeras palabras, después de someterse a una cirugía de vida o muerte, fueron: —Hermana, tengo que comenzar a trabajar la próxima semana.

— ¿Empezar a trabajar?! ¿Estás loco? ¡Casi te mueres! ¡Acaban de operarte!

—Sabes… sabes ¿cómo llegué al ELN?

— ¡Han Do-won!

Realmente se preguntaba si la cabeza de Do-won estaba bien; preocupado por ir a trabajar cuando apenas estaba vivo. Do-won se mantuvo persistente, ignorando la realidad de que en poco tiempo se había sometido a una serie de cirugías con tal de mejorar su estado de salud.

—Do-won, no te preocupes por esto ahora, si las cirugías van bien y te recuperas, habrá otra oportunidad.

—Esta es la oportunidad que esperé cuatro años. Es posible que no lo consideres importante, pero vencí a mucha gente por apenas ganar este trabajo.

—Lo siento, Do-won, si no hubieras venido a recogerme…

La expresión de disculpa de Seowon hizo que Do-won sonriera.

—Hermana, no te estoy culpando. Es solo que… estoy un poco impaciente y ansioso. Lo siento hermana. Pero podrías dejarme solo por ahora. Lo siento.

Después de una situación tan problemática, Do-won todavía era considerado con ella.

Mirando su cuerpo vendado con los marcos de Ilizarov alrededor de sus piernas, parecía bastante lamentable.

Seowon entendió instintivamente, aunque Do-won acababa de despertarse después de una cirugía mayor, estaba obsesionado con ir a trabajar porque sabía que podría tener que vivir para siempre con este cuerpo roto. Estaba obsesionado con su nuevo trabajo por desesperación.

Entonces, en el mejor de los casos, Seowon tomaría el lugar de Do-won. Cuando se recuperara, podría estar donde quisiera estar.

♦ ♦ ♦

Levantó la mano lentamente para tocar el reflejo en el panel.

Ella se acostumbraría eventualmente.

Si Do-won se enterara, podría enojarse, pero… de esta manera, Seowon sobreviviría a la culpa.

Afortunadamente porque eran gemelos, generalmente se los confundía el uno al otro cuando eran jóvenes. Entonces solían fingir ser el uno para el otro; Es por eso que no fue difícil convertirse en Do-won.

Ella sonrió ante su reflejo. Está bien, Do-won, todo estará bien.

El vicepresidente del ELN solo tiene secretarios varones, de lo que Seowon no se dio cuenta. Do-won tampoco lo había mencionado. Por lo tanto, fue una sorpresa ver la oficina de las secretarias compuesta por solo hombres. Pero estaba acostumbrada al día siguiente. Se quedó hasta tarde, trabajando para asegurarse de poder ponerse al día con el funcionamiento de la oficina.

—Estás aprendiendo muy rápido, secretario Han, pero avísame si te quedas atascado con algo.

—Gracias, señor Kim.

Ante el elogio del secretario Kim, Seowon se sintió satisfecha. Como nunca había trabajado en este tipo de industria, le preocupaba no poder entender las cosas, pero el manual de capacitación sistemática la ayudó a ponerse al día rápidamente.

— ¡Ah! Vicepresidente, has llegado.

Al oír la voz del señor Kim, Seowon levantó la vista de la pantalla de su computadora cuando Lee Kang-joon entró en la oficina de las secretarías. Seowon se levantó y se inclinó saludando a su jefe. Había estado en reuniones fuera de la oficina durante toda la mañana, y apenas acababa de llegar.

Se veía perfecto con su elegante traje, y ella todavía se encontraba parada frente a él, incómoda.

¿Será por su aura única? Ella se preguntó. Era casi tangible, como un velo que podías tocar. Él es realmente imponente.

Seowon observó mientras Kang-joon se dirigía a su oficina, de repente sintió que su mirada estaba sobre ella.

¿La estaba mirando a ella? Ella corrigió su postura nerviosamente. Él la miró brevemente antes de dirigirse a su oficina.

Solo entonces, la tensión en sus hombros se alivió. Ella suspiró, incluso un encuentro inocuo de sus ojos la puso nerviosa. Cada vez que la miraba, la ponía más nerviosa porque sentía que él, sabía que él era una ella, en vez de un él.

Pero estaba segura de que eso no podía ser.

—El aura de nuestro vicepresidente es tan fuerte, ¿no? Me llevó un año acostumbrarme a ello —el secretario Kim le dijo durante el almuerzo en la cafetería de la empresa.

Oh que bien, no era solo ella. Los otros también sintieron la sensación de opresión.

—El vicepresidente es brusco, pero no es malo solo por el hecho de parecer serlo. No es una persona social, pero nos trata bien.

—Así es —dijo el secretario Shim Jun-Hyun, —nunca critica nada personal, solo el trabajo.

—Comprendo.

—Hay muchos chismes sobre él —continuó el señor Shim, —siendo el sucesor es normal, pero solo tómalos como si fueran una pizca de sal. Es difícil encontrar a alguien con una vida personal impecablemente limpia.

El Sr. Kim entrecerró los ojos al Sr. Shim, — ¿Es eso cierto? Pero entonces, ¿qué hay de ese rumor? ¡Ese…!

— ¡Shh! ¡Shh! ¡Shh!

El Sr. Shim repentinamente puso su dedo contra su labio, mientras sus ojos miraban a otra parte. Seowon se volvió para mirar hacia dónde apuntaba su mirada. El vicepresidente Lee estaba entrando a la cafetería con algunos ejecutivos.

—Ah, ¿por qué vino aquí de nuevo hoy? Aunque es una persona estimada, ¡pero me gustaría comer mi arroz en paz!

A pesar de que podía escuchar los murmullos del señor Kim, su mirada fue atraída por Lee Kang-joon. Era más alto que la vida.

Oculta entre la multitud, podía estudiarlo sin temor a ser notada. Realmente este hombre destacaba como un espécimen superior, nacido con una apariencia increíblemente buena y una presencia natural.

Realmente ha nacido con una cuchara de plata, pensó mientras regresaba tranquilamente a su almuerzo.

En contraste con su tensión, la vida en la empresa transcurrió sin problemas. Pasaron dos semanas, y Seowon se había acomodado hasta cierto punto, y estaba empezando a encontrar el trabajo más fácil de manejar. Aunque el Señor Park trató generalmente con el vicepresidente, Seowon, quien era el miembro más nuevo de la oficina, estaba a cargo de preparar sus refrigerios.

—Al vicepresidente le gusta el café fuerte —le dijo Kim, —pero a primera hora de la mañana, toma té negro.

Seowon preparó una taza de té negro inglés y se lo llevó a su oficina. Después de un breve golpe, Seowon entró en la oficina del vicepresidente. Cada vez que abría la puerta, se sentía nerviosa. Estaba aún más marcado porque el vicepresidente había estado ausente durante aproximadamente una semana y ella se había relajado.

—He traído su té de la mañana, señor.

Las ventanas abarcaban dos paredes de la oficina, haciendo que la oficina ya espaciosa, pareciera aún más amplia. En el medio, se encontraba un escritorio de caoba, con las ventanas detrás, que mostraban una vista de Seúl.

—Póngalo sobre la mesa de allá —ordenó.

—Sí, señor.

Seowon se había acercado a su escritorio; se detuvo y colocó la taza de té en la mesa cerca de un sofá de cuero. Se apartó de él y se dirigió hacia la puerta, mientras lo hacía, sintió como si la estuvieran mirando.

Tal vez es porque estoy muy tensa, pensó mientras salía de la oficina.

La puerta se cerró suavemente. Kang-joon miró la puerta cerrada.

La delgada muñeca y la nuca expuesta del nuevo secretario mientras dejaba la taza de té, permanecieron en su cabeza como una imagen secundaria. Kang-joon nunca lo había mirado bien desde que se unió a la compañía. Había visto cómo el joven salía de la habitación, y Kang-joon notó que su estatura general era baja, especialmente su espalda. Parecía tener unos 170 cm de altura, por lo que era un poco pequeño para ser un hombre.

Kang-joon se quedó mirando la puerta cerrada por un rato, y luego regresó al monitor. No perdió tiempo, ni dinero en cosas ineficientes, y fue lo mismo para los humanos.

Terminó el trabajo que tenía que hacer en la computadora, y luego recopiló un informe que quería estudiar antes de la próxima reunión y se sentó en el sofá.

Lee Kang-joon era un adicto al trabajo. Había ido a los Estados Unidos, a Europa y a distintos lugares de Asia para expandir el crecimiento del ELN; con cadenas hoteleras e inversiones en energía renovable en el extranjero y en los mercados nacionales, las empresas de construcción y distribución han ampliado rápidamente la cartera de la compañía. No fue solo porque es el futuro sucesor de la empresa, sino debido a su capacidad. Por eso era vicepresidente a los treinta años, no fue elegido solo por ser el heredero.

—Kang-joon, ¿estás aquí?

La puerta se abrió de repente y entró el presidente Lee Il-do. Kang-joon levantó la vista del informe ante la repentina interrupción.

—Señor —se levantó y saludó al presidente Lee. El señor Lee tenía una expresión insatisfecha en su rostro cuando se sentó en el sofá.

—Si has regresado de un viaje de negocios, debes venir a mí para informar primero. ¿Por qué estás sentado aquí?

Como general del ELN, su mirada era severa y penetrante y tenía el poder de asustar a una persona menor, incluso a la edad de setenta años, no había perdido su toque. Kang-joon no cambió su expresión frente al ambiente intimidante de su abuelo, tan similar al suyo.

—Disculpa; tenia que estudiar algunos informes antes de la reunión.

Su manera de hablar fue cortés, pero el presidente Lee no pudo ver ninguna señal de verdadero remordimiento. Chasqueó la lengua, claramente molesto.

—Hay momentos en que no estás ocupado. ¿Por qué me das tal excusa?

En solo cinco años, los logros de Kang-joon habían superado las expectativas. En el ELN y los medios financieros, todos estaban seguros de que Lee Kang-joon sería el próximo presidente. Todos excepto Lee Chun-il, hermano del presidente Lee Il-do, que buscaba el control del ELN. Ni siquiera sabían qué demonios aportaba a la sede.

Kang-joon parecía indiferente ante su censura, pero el presidente Lee insistió.

—Ven a casa y cena. No hemos comido juntos en mucho tiempo.

—Tengo un compromiso previo —expreso Kang-joon secamente, sabía que no era solo para una comida que el presidente Lee lo estaba invitando a casa.

Il-do estaba molesto con la negativa de Kang-joon.

—Es solo otra cuestión de trabajo; no vas a conocer a una mujer, así que cancélalo.

—Es importante, disculpa.

No parecía lamentarse en absoluto, el presidente Lee estaba indignado. Pero él no ganaría esta batalla; no podía arrastrarlo a la fuerza.

Después de un momento de distancia, Lee Il-do levantó una ceja hacia Kang-joon y se levantó.

—Ay, pequeño idiota —dijo antes de salir de la oficina de Kang-joon.

Kang-joon se inclinó. Tan pronto como se cerró la puerta, regresó a su trabajo.

Después del trabajo, Kang-joon fue al estacionamiento a su Bentley con chofer. El automóvil salió suavemente del estacionamiento subterráneo, a la luz del día, donde la lluvia golpeaba el automóvil. Mientras el automóvil esperaba que se levantara la barra de seguridad, una figura llamó la atención de Kang-joon mientras miraba por la ventana. Una cara familiar estaba parada entre los trabajadores que abrían sus paraguas cuando salían del edificio de oficinas.

Los ojos de Kang-joon se entrecerraron; se parece a Han Do-won. Ese era el nombre del nuevo secretario.

Kang-joon miró a Han Do-won con frialdad, observando al joven parado en la puerta mirando la lluvia. No tenía paraguas.

Siempre buscaba la perfección, por lo que no estaba contento de que su secretario no estuviera preparado. Sin embargo, Kang-joon no se dio cuenta de que su nuevo secretario no era una persona preocupada por su paraguas. Kang-joon continuó mirando al joven que observaba la lluvia. Incluso cuando el automóvil comenzó a alejarse, la figura solitaria todavía le llamó la atención.

Seowon no podría haber sabido que el auto de su jefe había pasado mientras ella permanecía de pie observando el agua caer.

—Do-won —se preguntó, — ¿estás viendo la lluvia en este momento?

Un día tan lluvioso había comenzado a deprimir a Seowon, quien se sentia llena de culpa. La segunda cirugía había sido exitosa, pero Do-won aún no había podido recuperar su movilidad por completo. Cuando pensó en su hermano gemelo acostado en la cama del hospital todo el día, viendo la lluvia caer por las ventanas de la habitación del hospital como el día del accidente, se sintió deprimida.

Con un suspiro triste, Seowon sacó su paraguas de su bolso. Mientras caminaba, colocó su teléfono entre la oreja y el hombro, mientras su maletín estaba en una mano y el paraguas en la otra. La llamada se conectó.

—Soy yo, ¿qué estás haciendo? —Dijo alegremente, al contrario de su cara recientemente deprimida.

—Señor —dijo el conductor de Kang-joon, Baek Joon Shik, nervioso, —parece que hay tráfico. Pudo haber sucedido un accidente.

Baek Joon-shik sostenía nerviosamente el volante, mirando por el parabrisas a los coches que tenía delante. Miró a Kang-Joon con miedo a través del espejo retrovisor.

—Está bien, no tenemos prisa.

Kang-joon respondió sin levantar la vista de su tableta mientras trabajaba.

—Bien. Muy bien señor —Baek Joon-shik respondió más relajado.

Kang-joon miró por el parabrisas para ver el tráfico y vio a Do-won en la parada del autobús. Sus ojos se estrecharon, la cara sombría de antes había sido reemplazada por expresiones brillantes, y tenía un paraguas.

Le entregó el informe.

Este es el documento que solicitó.

Me ocuparé de eso al final del día.

El semblante de Do-won ante él siempre había estado lleno de nerviosismo. La tensión que exudaba alrededor de Kang-joon era aún peor que los otros secretarios. La cara generalmente pálida e inexpresiva, ahora estaba animada y sonriente. Había asumido que Han Do-won no sabía cómo llevarse bien con los demás.

Así que en realidad puedes sonreír así, pensó mirando al joven. Luego volvió su atención a su tableta.

| Índice |

3 thoughts on “Secretaria del Vicepresidente – Capitulo 1: Soy tu nuevo secretario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *