Secretaria del Vicepresidente – Capítulo 6: ¿Quién lo hizo?

Traducido por Kiara

Editado por Sakuya


Seowon sufría una gran sensación de desesperación por la resaca que le martirizaba la cabeza.

¡¿Estoy loca?! ¿Soñando con el señor Lee Kang-joon?

Había soñado que compartía un beso largo y profundo con Lee Kang-joon la noche anterior. Ella se mordió los labios perpleja.

Pero ¿porque Lee Kang-joon de todas las personas? Por supuesto, quizás se debía a la persona que le complicaba la vida en estos días, pero, aun así…

—Ah, no estás siendo tú misma, Han Seowon —Dijo con reprensión y enterró la cara en la almohada — ¿Por qué parecía tan real a pesar de ser un sueño? ¡Oh, en serio!

Pero su cerebro no dejaba de recordarle esa sensación, el aliento caliente, la mordida sobre sus labios, la succión de su lengua. Seowon rodó en su edredón para alejar el recuerdo. No importaba lo difícil que fuera, ella no podía entender por qué aceptaría sus besos sin protestar.

Por supuesto, él siempre exudaba una cantidad excesiva de feromonas masculinas, pero… era tan hermoso que ella solo quería mirarlo sin darse cuenta, pero, ¿cómo iba a tratar con él ahora?

¡Ahhhhh! ¡Seowon! ¿Qué te pasa?

Seowon se tocó los labios, aturdida.

Tenía que volver a verlo el lunes…

♦ ♦ ♦

Seowon se reunió con el Señor Lee Kang-joon frente a las oficinas del vicepresidente. Aunque no se había preparado para verlo, permaneció neutral e hizo una reverencia como siempre.

—Buenos días, vicepresidente.

Como de costumbre, no le respondió el saludo, sino que fue directamente a su oficina. Una vez que estuvo detrás de su puerta, Seowon dio un suspiro de alivio.

Solo verlo con su traje perfectamente ajustado, hacía que su corazón palpitara como loco, como si estuviera en problemas.

Realmente no se habían besado, ¿qué le pasaba? No había posibilidad de que ella besará a Lee Kang-joon, ya que él pensaba que Seowon era un hombre. Estaba consternada por su sueño; su corazón saltaba como un loco en su pecho.

Justo en ese momento, el Sr. Kang entró en la oficina de las secretarias con una expresión de culpabilidad en el rostro.

—Secretario Han, ¿llegó bien a casa el viernes? Estaba muy borracho.

—Sí, gracias por enviarme en un taxi.

—Subestimamos la capacidad del secretario Han porque era nuestra primera cena. Ahora lo sabemos, nos aseguraremos de que bebas moderadamente la próxima vez, ni siquiera jugaste correctamente, ¿verdad?

—Lamento haberlos preocupado.

—Está bien —dijo el señor Park con una sonrisa. Ella se inclinó y se sentó.

Esa noche, gracias a la pequeña siesta que había tomado, estaba lo suficientemente sobria como para recordar haber sido llevada a un taxi por el Sr. Kim. En cuanto llegó a casa, se fue a dormir.

Y lo primero que se le vino a la cabeza, cuando despertó, fue el sueño del beso.

No pienses en eso —se reprendió.

Sintiendo que su rostro se calentaba nuevamente, ahuyentó el recuerdo y encendió su computadora. Pero mientras la computadora se iniciaba, la imagen regresó.

El suave y dulce toque de sus labios, la sensación de su lengua entrando en sus labios separados… Aunque no abrió los ojos, sintió que era el Señor Lee Kang-joon. ¿Se debía a que era un sueño? No podía imaginar a alguien como Lee Kang-joon besándola tan suavemente.

—Sr. Han.

—Sí —ella respondió sacudida de su ensueño. Shim la miraba confundido — ¿Te olvidaste del té para el vicepresidente?

— ¡Oh! Iré ahora.

Seowon se levantó de su asiento y se apresuró a preparar el té.

No podía creer que tuviera que ir a su oficina en este momento. Se sintió aún más frustrada al colocar el té negro en la bandeja. Con el objeto en su mano, llamó a la puerta de su oficina mientras revisaba su reflejo asegurándose de no sonrojarse.

Abrió la puerta y entró en la oficina, Lee Kang-joon estaba estudiando algunos documentos. Se acercó a su escritorio, asegurando que su mirada no estaba enfocada en ella.

—Colocaré el té aquí —dijo ella poniéndose a su alcance.

Pero el señor Lee Kang-joon nunca se volvió hacia ella. Ella se retiró en silencio, todo el tiempo; su corazón latía con fuerza en su pecho.

Kang-joon miró la puerta tan pronto como se cerró. Parecía que Han Do-won no tenía idea de lo que sucedió esa noche. ¿Debería decir que se sintió aliviado? Sí, eso era cierto, pero, por otro lado, se sentía culpable porque sentía que estaba siendo un cobarde.

Kang-joon arrojó los documentos que en realidad no había estado leyendo y se pasó las manos por el pelo. Suspiró. Los pensamientos sobre Han Do-won habían estado corriendo en su cerebro en estos días. Giró su silla.

Nunca se había encontrado pensando en otra persona. Jamás se había dado cuenta de que era posible que los pensamientos de alguien llenaran la cabeza al nivel en que no pudiera pensar en otra cosa. Nunca había estado interesado en otras personas, fueran hombres o mujeres, los consideraba iguales en todos los aspectos.

— ¿Qué demonios eres, Han Do-won? —Le preguntó al universo.

Se aflojó bruscamente la corbata. Con su cabello despeinado y corbata suelta, tenía un aire pícaro sexy.

Suspiró tirando de su cabello hacia atrás nuevamente, incluso esa figura creó una atmósfera sexy. Se acarició los labios; el recuerdo de ese beso aún permanecía en sus labios. Nunca se habría dado cuenta que la vez que finalmente había deseado a alguien; lo haría peligroso e incómodo cuando era adolescente.

Llamaron a su puerta. Kang-joon levantó la vista cuando se abrió la puerta y nuevamente entró Han Do-won.

—He traído las actas de la reunión ejecutiva de ayer —dijo cuando entró.

Kang-joon frunció el ceño mientras veía acercarse a Han Do-won. Seowon trató de evitar la mirada del señor Lee Kang joon tanto como le fue posible.

En su estado de ánimo actual, el aura del señor Lee Kang-joon era sofocante; Seowon tragó saliva inconscientemente. ¿Era por el cabello ligeramente desaliñado y la corbata suelta, se veía más imponente de lo habitual, o quizás era por su mirada?

No sabía por qué, pero su corazón estaba acelerado.

Avergonzada, Seowon se volvió para irse cuando escuchó su llamada.

—Han Do-won

Ella se volvió mecánicamente.

—Sí, vicepresidente.

Ella se estaba esforzando por tratar de mantener una expresión neutral.

—¿Sabes que solo te quedan tres días? —, su voz era fría, pero sus ojos brillaban con fuerza.

—Sí, señor —respondió ella.

Inclinó la cabeza hacia un lado. —Será mejor que no pienses en pedir una extensión.

—No, señor.

Ella respondió de manera uniforme; con la misma expresión neutral.

La mirada de ambos se enfocó en cualquier punto en la habitación.

—Sal.

Seowon se inclinó, se volvió y salió de la habitación.

Seowon se detuvo tras cerrar la puerta de Lee Kang-joon, reflexionando sus pensamientos. La fría voz del señor Lee Kang-joon hizo eco en su cabeza, incluso después de salir de su oficina. Sabía que solo le quedaban tres días, pero al escucharlo directamente de él, sintió que le habían disparado.

No podía creer que había sido tan consciente y torpe acerca de él solo por ese estúpido sueño; ¡había perdido la razón! No podía creer que en realidad pensara que él la dejaría ir porque le había servido una copa en la fiesta de bienvenida.

—Patética —murmuró antes de regresar a su asiento.

—Señor Han Do-won, parece que nos encontramos mucho.

El señor Lee Dong-jin se acercó a Seowon sentado en un banco en la terraza de la azotea.

— ¿Por qué no estás comiendo en la cafetería? —pregunto Lee Dong-jin mientras se sentaba junto a Seowon en el banco.

—Simplemente no tengo apetito.

Los tres días habían pasado y ella no tenía información. Realmente podría haberlo hecho si dispusiera de un mes. Se sentía enferma. Había límites en lo que podía reconocer y rastrear.

No había nada que una nueva secretaria como ella pudiera hacer para demostrar su inocencia.

Mirando tristemente a la distancia, Dong-jin irrumpió en su visión.

— ¿Qué estás haciendo? —Seowon se echó hacia atrás para evitarlo.

— ¿Cómo no puedes comer? Apenas tienes grasa.

Dong-jin respondió con una sonrisa.

Seowon lo miró con el ceño fruncido. Los ojos de Dong-jin se llenaron de sorpresa.

—Algo debe haber sucedido. Sueles parecer una persona tranquila. ¿Qué pasó?

—Nada, de verdad… —respondió mirando al cielo. Al contrario de sus sentimientos, era un buen día. El cielo estaba claro con algunas nubes, el sol era cálido y el aire era fresco.

Si la despidieran, Do-won no solo perdería su lugar aquí, sino también otras oportunidades en el futuro. No podía creer que su plan de trabajar diligentemente y en silencio hasta que su hermano se recuperara, hubiera salido mal.

Si le contara a Do-won lo que sucedió, él eventualmente la entendería, pero ella caería en otro sentimiento de culpa. Sentiría que pisoteó todo su sueño.

—Está decidido, ¿de acuerdo?

— ¡¿Qué?!

Lee Dong-jin tenía la mano en su barbilla mientras miraba a Seowon con una sonrisa suave.

—Te pedí que fueras a cenar conmigo, y aceptaste.

—No lo hice…

—No puede retroceder ahora, señor Han Do-won. —Dijo con una sonrisa, acariciando su cabeza.

Ella sentía que sus acciones eran demasiado familiares, como un hombre coqueteando con una mujer. Ella se recostó alarmada mientras preguntaba:

—Director Lee, ¿eres una especie de playboy?

— ¿Yo? ¡De ninguna manera! —respondió con una expresión exagerada.

—Te estás comportando así conmigo, que soy un hombre. No puedo imaginar cómo sería para las mujeres.

—No, es un malentendido, solo actúo así con usted, señor Han.

— ¿Huh? —Justo cuando estaba a punto de pedirle que aclarara, una sonrisa adorno su rostro mientras se levantaba.

—Asegúrate de cumplir tu promesa; esta noche.

—Director, realmente no puedo…

— ¿Preferiría que vaya a las oficinas del vicepresidente a buscarte? Entonces tendrás problemas con Kang-joon nuevamente. Si no apareces, iré a buscarte. —Dijo mientras movía su dedo hacia ella y se reía juguetonamente antes de alejarse.

Seowon no pudo evitar la pequeña sonrisa que apareció después de dejarla.

— ¿Qué tipo de persona es él? —Ella nunca podría decir si estaba bromeando o hablando en serio. En ese sentido, Lee Dong-jin podría ser una persona bastante aterradora, porque tenía la capacidad de guiar a las personas por el camino alegre y doblegarlas a su voluntad.

Es muy diferente al vicepresidente Lee pero… ¿podría ignorar su conexión?

Cuando pensó en el vicepresidente Lee, su rostro se nubló de nuevo, ¿qué debo hacer? Estaba preocupada. Pero a pesar de pensar y tratar, no sabía que hacer. Puede que no haya habido respuesta desde el principio. Ella no sabía si estaba destinado a suceder de esta manera.

Tal vez lo mejor era parar ahora y no hacer nada.

Ella se levantó llena de amarga desesperación.

♦ ♦ ♦

—Director Lee Dong-jin, ¿qué podemos hacer por usted? —Oyó preguntar al señor Kim.

Seowon se volvió para verlo en la entrada de la oficina de las secretarias. Él realmente vino.

—Oh, he encontrado lo que estoy buscando, no tienes que preocuparte —Dong-jin respondió dándose la vuelta. Hizo un gesto a Seo-won para que lo encontrara abajo.

— ¿Qué sucede?

Seowon empujó su mandíbula y se acarició el rostro, haciendo que su flequillo se moviera.

—Honestamente, ¿qué pasa con ese tipo? —murmuró ella. Pensó que él había estado bromeando. Realmente no entendía lo que él quería, y lo que ganaría cenando con ella. Por el contrario, cenar con Lee Dong-jin solo profundizaría el malentendido de Lee Kang-joon.

Tal vez, ya era demasiado tarde para pensar eso. El vicepresidente había estado fuera desde el almuerzo. Si no regresaba significaba que no esperaba nada de Seo-won.

Era su último día de todos modos.

Con resignación, Seowon se levantó de su asiento.

—Me retiro por hoy.

—Oh, ¿el Sr. Han se va temprano? Cuídate, que tengas una buena noche. —Kim dijo en despedida.

Ella se inclinó y se fue. Dong-jin la estaba esperando cuando llegó al vestíbulo. Seowon lo saludó y se acercó a él. Dong-jin revisó su reloj antes de sonreírle.

—Bajaste rápidamente. Pensé que tendría que esperar un poco más. ¿Qué te gustaría comer?

—Director Lee, no sé si comer juntos es apropiado…

— ¿Por qué? ¿Eso importa?

—Sí —ella respondió honestamente.

Él la miró con los ojos entrecerrados.

— ¿De verdad crees que le importe que comamos juntos? —Después de un momento, en el que ella no respondió, él continuó —No, lo siento si es incómodo, ¿pero me puede dar su número de contacto?

— ¿Qué quieres con mi número de contacto? —preguntó con cautela.

La sonrisa de Dong-jin cayó —Lo pregunto porque es mejor así. ¿Esto es demasiado para ti también?

—No, eso no es… —Metió la mano en su bolsillo para buscar su teléfono, un poco avergonzada, pero se detuvo — ¿Huh? —pero no era su teléfono lo que estaba en su bolsillo, era su cuaderno. Ella miró desconcertada el objeto en su mano.

Dong-jin observó la situación y preguntó — ¿Dejaste tu teléfono arriba?

—Sí, creo que lo dejé porque me apresuraba a bajar.

—Ve a buscarlo, rápido.

—Sí.

Seo-won regresó al ascensor un poco aliviada cuando pensó que estaba a un punto de darle su número de teléfono, pero aunque no creía que Lee Dong-jin fuera una mala persona, todavía se sentía incómoda.

Se preguntó por qué era tan sensible.

Ella se disculpó con Lee Dong-jin por tener miedo de comer con él. Como hombre, debería ser fácil intercambiar números y tener una comida juntos, además de que él era un superior en su compañía, aunque no su superior directo.

¿Habría estado bien si ella le hubiera dado su número de contacto? Se preguntó, bueno, se lo iba a dar de todos modos, sería despedida de igual manera.

Mientras pensaba profundamente, las puertas del ascensor se abrieron en su piso, ella se bajó y entró en la oficina.

¿Qué está pasando…? —pensó Seowon cuando entró; alguien estaba en su asiento, en su computadora.

—Señor Kim, ¿qué está haciendo en mi escritorio? —preguntó confundida, dándose cuenta de que era él.

El señor Kim hizo una pausa, antes de girarse para decir casualmente.

—Nada, solo quería comprobar algo.

—Si me dices de que se trata, te ayudaré…

—No, no, no es necesario. Como aún eres nuevo y tienes que hacer tantas cosas, debo revisar que todo esté bien.

El señor Kim revisó su computadora para ver que lo estaba haciendo ya lo había terminado cuando Seowon se acercó.

— ¿Ya terminaste? —preguntó Seowon.

—Um… —respondió incómodo. Se levantó apresuradamente del asiento de Seowon y se dio la vuelta dejando caer algo en el suelo.

Seowon se inclinó y lo recogió.

— ¿Qué es esto? —le preguntó, sosteniendo una unidad USB. El rostro del señor Kim estaba sonrojado de vergüenza.

—Oh, es personal. Algo personal —dijo con una risa nerviosa tratando de tomar el USB. Seowon lo movió fuera de su alcance.

Ella lo fulminó con la mirada.

— ¿Por qué sus cosas personales están almacenadas en mi computadora, señor Kim?

El rostro del señor Kim se puso rojo mientras miraba a Seowon, nervioso.

Al ver su expresión culpable, ella dijo.

—Si quieres hacer algo como esto, debes aprender a manejar tus expresiones faciales. ¿Por qué no…?

— ¡Cállate! —Kim gritó y levantó el puño para golpear a Seowon.

— ¡Agh! —Ella gritó cuando la empujo contra el escritorio detrás suyo.

Kim intentó quitarle la memoria USB, pero ella no la soltó. Se volvió más frenético

—Este hijo de puta… ¿hay algo mal con tu cerebro?

El puño de Seowon se aferró a la memoria USB mientras el señor Kim intentaba abrir su mano.

— ¡Dámela, ahora! —Kim gritó cuando la agarró por el cuello y levantó el puño a punto de golpearla, cuando una voz gritó detrás de él.

— ¡¿Qué estás haciendo?!

Kim se detuvo a medio movimiento. Seowon estaba sangrando por el labio partido. Se dio la vuelta para encontrar a Lee Dong-jin.

Lee Dong-jin vio la escena delante de él, el labio partido de Seowon mientras el secretario Kim lo sostenía por el cuello. Parecía consternado.

— ¡¿Qué demonios?!

— ¡Oh no! Direc….

—Señor Kim Seong-ha.

Kim se puso rígido. Reconoció esa voz de inmediato.

El señor Lee Kang-joon se les acercó. Los ojos del señor Kim se movieron culpablemente pero no pudo mirar detrás de él.

Rozó a Dong-jin y se alzó sobre Kim y Seowon.

— ¿Qué está pasando aquí? —preguntó en voz baja e imponente. El señor Kim gimió. — ¿No puedes oírme?

Seowon finalmente pudo salir del control de Kim. Con cansancio, levantó la memoria USB —Tomé esto. Vi al señor Kim ponerlo en mi computadora, mientras la usaba. Si revisas lo que hay ahí, puedes encontrar lo que estaba tratando de recuperar.

Lee Kang-joon se dirigió tranquilamente hacia Seowon y se volvió hacia el señor Kim.

—Kim Seong-ha —dijo en un tono aterrador, — ¿fuiste tú?

La cara roja de ira del señor Kim palideció. No pudo hablar.

Lee Dong-jin, mientras tanto, se acercó, se quitó la chaqueta y se la puso sobre los hombros de Seowon.

—Tu ropa es un desastre —le dijo.

Fue en ese momento en que se dio cuenta que faltaban varios botones de su camisa debido a la pelea. Con una sonrisa irónica, apretó su camisa por el cuello.

—Vamos a que te traten.

—Estoy bien.

—Tienes un labio cortado y estás sangrando. ¿Qué sucede contigo?

Seowon se limpió la boca con el dorso de la mano y vio sangre. Verlo en su mano le provocó una sensación extraña.

—Necesitamos que te traten rápidamente.

Cuando Dong-jin la tomó del brazo y se la llevó, se detuvo para inclinarse ante el señor Lee Kang-joon.

—Saldré fuera.

Se dirigió a los ascensores con Dong-jin detrás.

—Señor Han, necesitas que te traten. Te vas, ¿verdad?

—Estoy bien —respondió, presionando el botón de llamada.

—Eres salvaje como esperaba, pero está bien. ¿Fue con el señor Kim con quien tuviste una pelea la última vez?

—No —ella respondió monótonamente, pero su corazón estaba agitado; había sido el señor Kim. Fue tan impactante que el señor Kim usó su nombre y trató de que fuera culpada como una espía, era tan impactante que el dolor en su labio y rostro era leve en comparación.

El ascensor sonó cuando las puertas se abrieron. Se quedó mirándolo aturdida. Con un suspiro, Dong-jin la condujo suavemente hacia adentro.

— ¿Estás seguro de que no quieres que te traten?

—Sí, estaré bien.

Las puertas comenzaron a cerrarse, cuando una mano la atrapó, y las puertas se abrieron nuevamente: Lee Kang-joon estaba ahí.

— ¿Vicepresidente? —ella lo miró inquisitivamente.

—Bájate.

— ¿Huh?

—Tengo algo que decirte, así que baja.

Como Seowon se quedó de pie ahí mirándolo, él tiró de su brazo y la arrastró fuera del ascensor.

Volvió a mirar a Dong-jin.

—Si tiene asuntos con mi secretario, reprograme para más tarde.

— ¿Qué? ¡Hey, espera! —pero fue cortado por las puertas del ascensor cerrándose.

Lee Kang-joon arrastró a Seo-won hacia su oficina como si estuviera enojado.

—Vicepresidente, libérame. Te seguiré.

La dejó ir.

Ella lo siguió en silencio. Al pasar por la oficina de las secretarias, el señor Kim estaba de pie de espaldas a ellos, con los hombros caídos por la desesperación.

Se dio la vuelta y entró en la oficina del vicepresidente.

Lee Kang-joon tenía el teléfono en su mano, cuando la miró.

—Siéntate primero. —Dijo señalando el sofá.

—Sí —respondió y se sentó cuidadosamente. Aún sostenía su camisa con una mano.

—Soy yo. Tráeme una camisa. No, no de mi talla; Una extra pequeño. Sí.

Cuando colgó, Seowon dijo —No hay necesidad de eso.

Pero él la ignoró, en cambio, tocó el USB en la mesa, le preguntó.

— ¿Cómo sospechaste que había sido Kim Seong-ha?

Bajo su mirada aguda, ella respiró hondo.

—No lo hice. Me había rendido. Fue una coincidencia que lo encontrara en mi computadora esta noche.

Él la miró, tratando de leer su expresión. Soportando su escrutinio, ella preguntó.

— ¿Tiene el señor Kim un respaldo?

—No tienes que preocuparte, me encargare de averiguarlo —él respondió fríamente.

Seowon guardó silencio. Ella sabía que el vicepresidente estaba enojado. Kim Seong-ha no se había escapado. Se quedó quieto. Sabía que, si corría, no había dónde esconderse de Lee Kang-joon. Podría ser atrapado.

¿Pero por qué haría esto? Se preguntó ella. Sus párpados bajaron cuando se perdió en sus pensamientos.

Los ojos de Kang-joon se oscurecieron mirando a Do-won con su labio hinchado, agarrando el cuello de su camisa.

Había sangre en su rostro contrastando con sus labios rosados. Había perdido sus gafas durante el altercado con el señor Kim, las había visto en el suelo hace un rato.

Qué desastre. Caía la noche, dejando largas sombras en el delicioso cuello de Do-won. Y su camisa desgarrada y su mano apretada…

—Han Do-won.

Do-won levantó la mirada. Sus largas pestañas revolotearon mientras miraba hacia arriba. Kang-joon tiró de su corbata inconscientemente.

—Me disculpo por sospechar de ti. El culpable fue encontrado antes de la fecha límite. Según lo acordado, me disculpo.

Han Do-won lo miró sin hablar por un rato.

— ¿Esa es su forma de disculparse? —Kang-joon levantó una ceja ante la pregunta —No lo acepto. Intenta disculparte de nuevo por lo que has hecho —Do-won dijo con su voz cortés pero recta. Se levantó, se inclinó y salió de la oficina.

Kang-joon frunció el ceño. Se quedó mirando la puerta cerrada.

Cuando Seowon pasó por la oficina de las secretarias, el señor Kim ya no estaba. El equipo de seguridad estaba buscando en su escritorio, deben habérselo llevado.

Entró en el ascensor y vio su reflejo en el espejo como paredes.

¿Huh? ¿Dónde están mis lentes?

Recordó la pelea sin sentido de hace un rato, debieron caerse cuando el señor Kim la golpeó. Así que había estado con la cara desnuda desde entonces. Al menos, con la hinchazón, los moretones y la sangre, no se veía tan femenina.

Ella había estado sentada ante el señor Lee Kang-joon sin sus anteojos.

Seo-won sonrió irónicamente en el espejo. —Te ves ridícula —se dijo a sí misma.

La cara lastimada y la ropa rasgada…

Estaba decepcionada con el vicepresidente Lee, quien se negó a hacer algo para ayudar a demostrar su inocencia, pero ni siquiera se disculpó adecuadamente.

—He estado tan estresado que no he podido dormir. Además, su disculpa, no parecía una. —Respiró hondo y se apoyó en las paredes del ascensor. —De todos modos, es algo bueno, Do-won.

Sus labios agrietados se curvaron en una sonrisa.

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11 thoughts on “Secretaria del Vicepresidente – Capítulo 6: ¿Quién lo hizo?

  1. yureke-san says:

    gracias gracias gracias gracias y de veeeeerdad miiiiiiil gracias …. auque siento que simples gracias no bastan .. TT-TT … juro por el spaggetti volador que encontrare la forma de agradecer

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