Lady Rose – Capítulo 3

Traducido por Nebbia

Editado por Ayanami


Después de que, al fin, me expulsaran, recibí cierta cantidad de dinero que me obligaron a aceptar por acabar con mi relación con la casa. Con dinero, suficiente como para vivir sin necesidad de trabajar a lo largo de un año, en una mano y las llaves de mi nuevo hogar en la otra, rechacé la oferta de que me llevaran en carruaje y partí con una única prenda, el vestido que llevaba encima en ese momento.

Me siento tan bien ahora mismo, que me cuesta retener la alegría y no comenzar a andar brincando.

Una de las primeras cosas que tengo que hacer es encontrar trabajo y entablar relaciones con mis vecinos. También debería de conocer un poco mejor los alrededores. Ahora que al fin soy libre de las obligaciones de ser la “futura reina”

¡Tengo tantas cosas que hacer! ¡Me encanta estar ocupada con cosas de mi agrado!

Por el amor de Dios, antes de percatarme, realmente comencé a caminar dando saltos.

En ocasiones, por haberlo usado durante tanto tiempo, hablo con un acento y un vocablo muy propio de la nobleza, cosa que debería de cambiar, al fin y al cabo, no creo que lo necesite más, y aquí, más que ayudarme, me traerá problemas.

El estar saltando no me bastaba y, aunque lo odiaba cuando me lo mandaba hacer mi profesor, quería bailar un waltz. Bailar un waltz sola, como si fuera una tonta. ¿No sería maravilloso?

Oh, espera.

¿No es demasiado noble el baile? ¿Debería, quizás, bailar un baile cosaco? Creo que nunca hice algo así, de modo que tal vez debería de intentarlo.

No habían pasado ni quince minutos cuando comencé a sentirme confusa debido a la tensión acumulada, pero justo en ese momento y antes de llegar a crear alguna historia oscura en mi cabeza, me topé con alguien quien desvaneció toda confusión.

 — ¡Señorita Felicia!

 — ¡Oh! ¡Señor Evans!

Mis ojos no tardaron en encontrarse con los suyos, uno de los personajes principales de “Lady Rose” [objetivo de captura], un depredador que se enamoró de la protagonista a primera vista, y se negó a rendirse aun cuando ella tenía un prometido. Y, sin embargo, era ese tipo de persona que jamás escuchaba lo que la protagonista le decía. Un hombre galán de pelo castaño, y ojos esmeraldas. Evan Douglas. [1]

Comparando con la introducción del príncipe, la suya era mucho más concreta y directa, lo que, a mi parecer, le suma bastantes puntos a favor.

Pero, a pesar de que no me disgustara, me provocaba cierta ansiedad, por lo que decidí que me mantendría lo más alejada posible de los personajes del juego. ¿Qué es lo que quieres de mí? justo cuando iba a irme volando de esta jaula de oro. Hermosa pero horriblemente fría. Bastardo.

— Yo, —hizo una breve pausa para poner en orden sus pensamientos, — creo que usted, señorita Felicia, es inocente. Me gustaría ayudarle a limpiar su nombre.

Mmm, creo que te has emocionado demasiado. No, en serio. Estoy realmente feliz con todo esto.

De ser esto como en el juego, ahora mismo conseguiría una imagen de Evan, con un semblante serio y noble, pero, debido a mi situación actual, todos esos rasgos admirables se relegaron a una figura estúpida e incluso molesta.

—Señor Evans, lo cierto es que hice cosas inaceptables, y realmente me arrepiento por ello. Este es mi castigo, y aceptarlo es lo mínimo que puedo hacer para pagar por todos mis crímenes contra la familia real.

Las palabras que habían salido de mi boca, son el resultado del duro trabajo que realicé para que no me atrapara el príncipe (tb: para que no me revele.) y mis padres, a su vez, no me castiguen.

Con todo ello, mi experiencia de la otra vida me ha sido de gran ayuda, por lo que las palabras terminaron saliendo por sí solas, como si no fueran falsas, de modo que no quede duda alguna de que así es como realmente me siento, añadí una sonrisa llena de tristeza y arrepentimiento.

Mi actuación es brillante, como siempre.

—Señorita Felicia, acerca del príncipe —hizo una breve pausa — ¿realmente lo…?

—Sí — Lo interrumpí antes de que pudiera terminar la pregunta. —es el único amor de mi vida. —con un amago de llorar miré al cielo.

Por las mañanas es tan radiante…

Por cierto, si te preguntas por qué, de repente, cambié mi actitud hacia el príncipe que tanto odiaba, es debido a que Lily debería de estar ahora mismo en mi lugar. En un principio, yo, la heroína, no debería de estar en este lugar actualmente y me preocupa en lo que puede llegar a desembocar todo esto.

El señor Evan estaba predestinado a enamorarse de la protagonista a primera vista. Lo que quiere decir que, accidentalmente, acabé en la ruta de Evan, de forma que hay una posibilidad, aunque sea mínima, de usar el nombre de Evan como espada, limpiará mi nombre, me devolverá mi honor perdido por culpa de la “mentira” de Lily y, finalmente, volveré a llevar, orgullosa, el apellido de la familia Swalows como una noble.

Imposible. Definitivamente, no es eso lo que deseo, hasta conseguí evitar ser la reina de ese príncipe estúpido, no quiero que vuelva la presión de ser una chica noble. Más aún de ser la hija de un duque.  Por eso, aún si cometo un error aquí y ahora, haré todo lo posible para no entrar en la ruta de Evan. De este modo, la respuesta a la pregunta de — ¿Realmente está bien decir que sigues amando al príncipe? queda contestada. Cueste lo que cueste, me aseguraré de crear estas mentiras acerca del amor hacia su persona.

—Debería de irme ya, es mejor partir en la mañana. Señor Evan, le agradezco mucho que haya venido a visitarme antes de que partiera, es un amigo muy importante para mí.

Con una triste sonrisa en los labios, lo rodeé con una expresión de lo más digna, haciendo añicos el amor que acababa de empezar a florecer.

Señor Evan, cuando conseguí tu final bueno, estaba rodando en agonía en el momento en el que besaste a la heroína cuando te lo pidió y la abrazaste diciendo que de ahora en adelante no la soltarías nunca más. Pero, en el final normal, a pesar de que rompiera su compromiso con el príncipe, su amor hacia Evan no cambió nada. Adoré al señor Evan, que no fue en contra de la protagonista cuando está, con una sonrisa, le dijo “Seamos amigos desde ahora”. Al contrario, lo aceptó. También me encantó el Evan del final malo, quien llorando con el cuerpo de la protagonista en brazos, decía que todo fue su culpa por no haberla protegido y por haberla abandonado.

— ¡Señorita Felicia…!

A pesar de que mi actuación fuera impecable, me preocupaba que, de alguna manera, lograra escuchar un “Te quiero, Evan” susurrado por mi corazón, cuando me llamó, con un tono de voz, lleno de lágrimas.

Sorprendida por lo repentino que fue, me paré en seco. Esto… no está nada bien, Evan. Me gustabas como personaje, pero, al fin y al cabo, no era más que un amor platónico. Sólo era una admiradora, ni más ni menos. Si realmente fuéramos a salir, dejando de lado mi estatus y mi familia, tu amor sigue siendo demasiado pesado…

—Incluso si ahora no me quieres, está bien. Así que, por favor, toma mi mano… ¡Te quiero! escógeme, por favor, si lo haces podríamos escapar juntos. Estando juntos, tú y yo, viviremos felices como plebeyos…No, yo me encargaré de hacernos felices. —Evan recitó su apasionado discurso detrás de mí.

Pero, su visión de la vida plebeya es muy distinta a la mía. Me encontraba confusa. Aún cuando estuviera sola, encontraría mi felicidad al ser plebeya. Ahora mi vida es la más gratificante,  la más tranquila, la…la mejor.

—Lo siento, pero, por favor, olvídate de mí. —Lo dije con un tono amargo, acorde a la situación, a pesar de que en mi interior, me negué sin vacilar.

Esta vez, huiré de Evan.

Qué evento más inútil, no es más que una pérdida de fuerzas. Como era de esperar, todo esto ocurre con la heroína, no con la villana.

Bueno, supongo que será mejor no decirle que no hice más que perder mi preciado tiempo escuchándolo. Lo siento, Evan, tu primer amor fue duro. Definitivamente te volverás a enamorar, y yo estaré apoyándote como una ciudadana más, ¿vale?


Ayanami
Con depredador se refiere a que es alguien muy directo y una vez fija su objetivo, nunca desiste; Hace hincapié en que es persistente

Katarina – Volumen 3 – Capítulo 4: Mi vida como cautiva continúa (3)


Mientras más hablamos, más me doy cuenta de cuán adecuada es Katarina para ser mi novia.
El pan que le dí para su comida ligera, fue comprado en las afueras del pueblo. Estaba destinado a ser un punzante insulto para una joven noble dama, pero Katarina sólo preguntó excitada dónde estaba la panadería.  
— ¿Qué? ¿¡Una panadería a las afueras del pueblo!? ¿¡Dónde es!? Era realmente bueno, así que ¡quiero ir a comprar más alguna vez si puedo! Seguí leyendo “Katarina – Volumen 3 – Capítulo 4: Mi vida como cautiva continúa (3)”

¡Vamos a romper este compromiso! – Extra 1: Carta de Lilyna


Por centésima quincuagésima sexta vez, el Rey y yo estuvimos casi al borde de nuestro ingenio, discutiendo el agravante problema entre nuestros dos hijos: el Príncipe Leon y Lilyna.
En medio de nuestra charla, llegó una carta.
Era de mi hija y su repentina aparición se convirtió en el primer plano de nuestra discusión. Seguí leyendo “¡Vamos a romper este compromiso! – Extra 1: Carta de Lilyna”

¡Vamos a romper este compromiso! – Capitulo 3


Después de mi visita a la residencia de Catherine, regresé a mi propia casa. Me acomodé, y llamé a nuestro mayordomo y a mi sirvienta personal: Sebastián y Sana.
—Lady Lilyna, ¿porqué nos ha llamado?
La voz de Sebastián tembló. Sana estaba detrás de él, anticipando mis palabras como el balanceo del hacha de un verdugo. Su vista reparó en mí y pude notar la preocupación en su ojos. No tenía sentido mantenerlos en suspenso, así que anuncie la verdad una vez más. Seguí leyendo “¡Vamos a romper este compromiso! – Capitulo 3”

Una generación de militares – Capítulo 3: La malvada entrenadora del ejército (5)


Los que la escucharon apresuradamente se pusieron de pie, varios hombres que debían estar demasiado cansados ​​no oyeron su orden y continuaron acostados, durmiendo profundamente en la hierba, Gu Yun inmediatamente levantó su pierna, pateó cruelmente sus vientres, por un momento angustiados  lamentos resonaron por todas partes. Seguí leyendo “Una generación de militares – Capítulo 3: La malvada entrenadora del ejército (5)”

Riku – Capítulo 85: Cierto día nublado

Traducido por Kiara

Editado por Limsah

Corregido por Sharon


Ese día, el cielo estaba densamente cubierto por la nieve gris. Era tan sofocante que te hacía sentirte deprimido, con sólo mirar al cielo.

—Sinceramente, aunque es un día tan feliz —murmuró Riku aburrida.

A diferencia del tiempo, estaba inmersa en una sensación de comodidad inusual en ella.

—Haa… Ojou-chan, te han estado buscando desde temprano en la mañana llenos de energía.

Detrás suyo, oyó la voz de Vrusto mezclada con bostezos.

—Finalmente volvimos a la Capital de los Demonios, por lo menos déjame holgazanear algo en el primer día. Después de todo, vamos a lanzar un ataque en donde está el «Sello» en unos días.

Riku no necesitaba buscar la ubicación del «Sello». Ya había enviado exploradores a la ubicación en el mapa que Shibira le había dicho.

Era un escuadrón de escuadrones formado por los mejores soldados de diferentes escuadras. Y lo que encontraron fue una rígida formación defensiva que no podía compararse con los otros lugares.

Según su informe, por lo que podían ver, había más de cien Espiritistas. Cada uno de ellos era cauteloso hasta el punto de ser anormal. Parece que se descubrió sólo por acercarse a unos pocos pasos hacia el lugar.

Hasta ahora, éste era el lugar más rigurosamente protegido. Incluso en caso de que no fuera la ubicación del «Sello», todavía podrían causarle un gran daño a los Espiritistas.

—Está bien. Y por lo tanto, ¿no deberías darme un día libre?

—Mañana. Solo mañana.

—Debería estar bien si me dieran por lo menos dos días, ¿verdad? Últimamente, he estado trabajando todo el tiempo —dijo frustrado el Demonio mientras ponía los brazos detrás de su cabeza.

—Oh, pero puedes tener tu descanso cuando termines tu tarea…

Riku no era un monstruo. Si Vrusto terminaba su trabajo temprano, podría tener su tarde libre, y descansaría más que suficiente.

Después de que se lo dijera, Vrusto dio un largo suspiro.

—En el peor de los casos, este trabajo va a tomar hasta mañana por la mañana, ¿sabes?

—¿Es así?

—¡Sí, así es! Voy a decirlo. ¡Definitivamente vas a tomar tu tiempo antes de matar al pequeño joven maestro Espiritista, ¿verdad?!

Cuando Vrusto había hablado de algo muy obvio, Riku finalmente pudo darse cuenta de lo que estaba hablando. Su trabajo hoy era torturar al capturado Rook Barusak… Básicamente, un interrogatorio para obtener información de él.

—Bueno… Es verdad, no lo dejaré morir en el acto, ¿sabes? Necesitamos sacarle toda la información posible.

Normalmente, las preguntas las realizaría un interrogador, pero Riku intervino y pidió lo irrazonable. Por supuesto, el interrogador los estaría mirando desde atrás. Sin embargo, esencialmente él no sería capaz de intervenir. Si por casualidad interrumpía el interrogatorio, sería sólo en el momento en que Riku se extendiera demasiado.

—Ojou-chan lo va a torturar poco a poco, ¿verdad?

—¿No es obvio? Voy a tener que sufrir mientras lo modero poco a poco.

—Como era de esperar, parece que esto llevará mucho tiempo.

Vrusto lamentó su día libre.

Desde la perspectiva de Riku, era suficiente que hubiera recibido un día de descanso. Ella no  tomaría ni siquiera un día. A partir de mañana, necesitaba hacer los preparativos para el envío del Ejército, concluir la formación de los soldados, confirmar la aprobación de su ataque y participar en la reunión de estrategia.

De cierta manera, el “trabajo” de hoy era su día libre.

—¿Pero la tarea de hoy no te pone ansioso? Sólo por pensar en ello, me siento emocionada.

Riku ajustó la alabarda a su espalda.

Por el bien de ese día, ella hizo que un herrero conocido reforzara la hoja del hacha y la había pulido hasta el punto de que su rostro se reflejaba en él. Mientras sonreía con la nueva hacha, fantaseaba con el interrogatorio.

—¿Qué debo cortar primero? ¿Deben ser sus oídos que sólo pueden oír lo que le conviene? ¿O debería ser la desvergonzada mitad inferior de su cuerpo?

—Ojou-chan, vaya fácil. Paremos esta idea de cortarlo por la mitad. El pequeño  joven señor moriría.

Vrusto la miró con una expresión muy pálida.

Mientras Riku se preguntaba si de verdad había molestado a Vrusto hasta ese punto, una figura se precipitó desde el turno del pasillo.

—¡Mayor General Riku! ¡Teniente Vrusto!

El que había aparecido de repente era Roppu. Parecía que había llegado con mucha prisa. Normalmente, los botones de su camisa estaban abotonados, pero hoy, él se acercó con la camisa abierta.

—G-G-General Leivein… ¡El General Leivein ha despertado!

—¿Eso es de verdad? —La voz atónita de Vrusto podía oírse lejos en la distancia.

Debido a lo sorprendida que estaba Riku, se quedó muda. Estando paralizada por el shock, miró a Vrusto perplejo.

—Roppu… ¿Es eso… cierto?

—¡Sí lo es! Según el doctor, puede volver a sus deberes de inmediato. Ya se dirige a la oficina.

—¿El Capitán Leivein regresa?

Leivein Adlar recuperó su conciencia. Además, parece que puede volver inmediatamente a las líneas de frente.

Un día tan espléndido.

Inusual para ella, su corazón se llenó de una sensación brillante. Era como si se hubiera desbordado. En este momento, todo su cuerpo estaba lleno de una felicidad que la hacía querer bailar. Debido a lo feliz que estaba, sus ojos empezaron a humedecerse.

—No, pero ¿no es extraño? Es imposible para él tener una recuperación tan repentina…

—Roppu, diles que voy a posponer el interrogatorio por una hora. Diles que estoy pensando en nuestra próxima estrategia.

Riku tuvo la sensación de que Vrusto había murmurado algo, pero sin importarle, cambió su destino. Bajando ligeramente la cabeza en reconocimiento, Roppu se fue de inmediato. Mientras se arreglaba el cuello, se dirigió directamente a la oficina de Leivein. Su ritmo era cada vez más rápido.

—Ojou-chan, ¿no es raro?

Vrusto le dijo a Riku sus sospechas en voz baja.

—¿Extraño?

Cuando ella repitió sus palabras, Vrusto firmemente asintió.

—El Capitán Leivein estaba en un estado donde no era posible una recuperación tan rápida. Por otra parte, no hay manera de que un Demonio que estuvo dormido durante tanto tiempo sea capaz de volver al deber en sólo uno o dos días. No es que esté hablando mal del Capitán Leivein, pero esto…

—¿Estás diciendo que es una trampa?

Deteniéndose, Riku miró a Vrusto.

—En caso de que lo sea, ¿por qué estarían haciendo eso? Ahora es el momento para que el Ejército del Señor Demonio se una y resucite al Señor Demonio, ¿verdad? Este es el momento de moverse. Incluso los Demonios bebés saben esto mucho.

No había manera de que la facción Anti-Riku preparara una trampa. Para empezar, no tenían forma de luchar en esta batalla sin Riku después de todo…

—Esto es un milagro.

Riku sabía que esas palabras no le convenían, sin embargo, no podía pensar en otras que pudieran describir esto.

—Ojou-chan.

—El Capitán Leivein se ha despertado. Sólo por esto, ya estoy satisfecha. Ya no tengo nada que temer. La División del Demonio del Dragón será liderada por Leivein.

Ahora que Piguro no estaba aquí, Riku era el único número dos allí. Leivein tenía otros demonios aparte de Piguro que eran sus ayudantes, pero al pensar en su posición y su fuerza, no había nadie que tuviera el talento digno de estar a su lado.

Antes de notarlo, su boca ya se había curvado en una sonrisa feliz. Leivein había recuperado su conciencia. Con eso, el sueño que tuvo durante estos diez años finalmente se había hecho realidad.

Después de todo, me convertiré en la mano derecha del Capitán.

—Estabas aquí, Riku Barusak.

Detrás suyo, Riku oyó una voz familiar.

No necesitaba mirar para saber quién era. Sin decir nada, se volvió y se arrodilló.

—Sí, estoy aquí.

Era la voz que había deseado oír una vez más.

Riku había pensado que no se encontrarían otra vez…. Ella había pensado que era un sueño imposible de realizar.

Con los hombros temblando, Riku miró a la persona frente a ella.

Extendiendo sus alas de dragón negro, el joven la miró. Para ella, era como un haz de luz que había atravesado la espesa nieve. Había muchas cosas que quería decirle. Necesitaba explicarle la situación actual, y era necesario que le contara la información que obtuvo.

Necesitaba hablar sobre el borrador actual de su estrategia, y también estaría bien que le dijera que había capturado a Rook Barusak. Sin embargo, aparte de todo esto, había cosas que Riku quería decirle.

Mirando los ojos que eran como un cielo azul claro, con su voz temblando, ella felizmente dijo:

—He estado esperando que vuelvas… Capitán Leivein.

La Reina que pretende ser independiente – Capítulo 28: Ceremonia de boda

Traducido por Shisai

Editado por Sakuya

Corregido por Sharon


[POV Shane]

El día de la boda, el cielo estaba despejado. Nunca pensé en mí como HareOtoko, pero después de venir a este mundo, fui sido bendecido con buen tiempo en momentos cruciales. [1] Seguí leyendo “La Reina que pretende ser independiente – Capítulo 28: Ceremonia de boda”

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