Traducido por Naiarah
Editado por Nebbia
No tardamos mucho en abrir nuestros corazones el uno al otro. Después de visitar la casa del Duque muchas veces, ella empezó a estar a gusto conmigo.
Cada vez que me recibía en la entrada, sus ojos brillaban de forma distinta a cuando saludaba a otros hijos de nobles y, en cada ocasión que la veía, sentía como la necesidad de tocarla crecía.
Por desgracia, el mayordomo que siempre me miraba con seriedad y firmeza, le dijo a la criada que no nos perdiera de vista, así que no había ocasión de acercarme a Cristina, pero no podía evitar que mis ojos se perdieran en sus labios como pétalos rosados, una y otra vez. Seguí leyendo “Creo que mi prometido se ha rendido – El Príncipe: Capítulo 2”
