Modo automático apagado – Capítulo 3: No es fácil ser un lobo vestido de oveja

Traducido por Kiara

Editado por Javo


Lamentablemente mi floreciente optimismo fue destrozado en el transcurso de los días, dejándome sin ganas de luchar. Y entonces sentada entre medio de las coloridas rosas en plena floración, me sentí caer en la agonía al darme cuenta de que… Bueno, la verdad es que este hecho hubiera preferido seguir ignorándolo, quería fingir que no me había percatado de ello en absoluto, he trabajado y me he esforzado, y a decir verdad ya me encuentro en mi límite. Por más que me vea y me vean como un niño normal de tres años, no lo soy. No soy ese típico puro y tierno bebé de tres malditos años, así que muchas gracias por el esfuerzo. Aunque hubiera sido feliz si no me hubiera dado cuenta nunca, pero lo hice. Y la verdad es que a mí… ¡No me gusta que los sirvientes me eviten! Y todo se reduce a la razón del porqué lo hacen. Simplemente mi corazón quedó devastado.

Por cierto, al final Mariabell Tempest fue odiada por todos los estudiantes de la escuela, incluyendo aquellos que en algún momento estuvieron de su lado. Todos se volvieron contra ella, todos, al verla caer en la desgracia sintieron que ella había obtenido lo que merecía… La verdad es que ese momento fue muy gracioso ya que me encontraba completamente en modo automático, pero si esto me ocurriera a mí, es decir, si me ocurriera estando completamente consciente de mis actos, sería completamente insoportable. Además, ella se estaba aferrando de manera ridícula al objetivo capturable… lo que me da más lástima que vergüenza.

Es una “triste historia” que no me gusta recordar, aunque sea la trama central.

Volviendo a la razón de mí devastando corazón, en resumen, no me gustan los sirvientes ni yo a ellos.

Aunque mentalmente sea un adulto, en términos de apariencia solo tengo tres años, no hay razón aparente de que haya una mala intención, ya que si la hubiera serían despedidos de inmediato. Pues es poco probable que un padre como el de Mariabell, que cuida tanto a su hija, pueda quedarse en silencio mientras ella sufre.

Entonces, ¿cómo me he dado cuenta? Y es por lo que hace un momento:

— Quiero… algo de agua.

— En un momento, señorita. 

— Gracias… — dije con educación.

Y al rato después…

— El cabello está un poco… 

— Lo arreglaré de inmediato, señorita.

Y a los minutos…

 — Disculpe…

— ¿Qué se le ofrece, señorita? 

Entre muchas otras cosas, el principal problema es que… ¡No tienen expresión alguna! Al ser personajes de un juego Otome todos son indiscutiblemente bellos, tanto que llega a ser espeluznante. A esa escalofriante belleza se debe agregar su tan aburrida entonación, su tono de voz es tan monótono que lo encuentro innecesario. ¿Es qué acaso todos carecen emociones? Además, eso no es todo. 

— ¿Y Madre? — Me atreví a preguntar.

— La Señora se encuentra ocupada en este momento.  — Pero he aquí lo que más me cabrea, y es que ¡siempre que intento hablar con Madre se meten en mi camino!

Uno entraría a sospechar si todo el tiempo se encuentra ocupada, específicamente cada vez que yo pregunto por ella. Es obvio una mentira, ¿no? ¡Normalmente ella se encontraría en su habitación! ¡Dejen de obstaculizar la comunicación entre padres e hijos! 

— Esto es tan duro. — me lamenté en medio de mi soledad. ¿Por qué tiene que ser tan difícil hablar con Madre? Debo hablar pronto con ella y sobretodo… ¡Tengo que descubrir la causa del divorcio! — Ojalá esto fuera más fácil.

Antes, cuando todavía era un bebé, la madre que me cuidaba era amable, bonita y alegre, ella me amó desde el primer instante. Recuerdo que cuando ella me hacía reír, toda la ira y el cansancio dentro de mí se desvanecía. Bueno, los horarios de las comidas eran algo parecidos a una tortura, pero… Mejor no nos desviemos del tema principal: la razón por la que madre y padre se divorciaron. ¿Cúal será la razón que causó que abandonara a su esposo e hija? Es que simplemente no puedo imaginar que puede haber sucedido. No tengo idea alguna.

— ¿Cuál podría ser la razón si nada malo ha sucedido? 

Pueden ser diversas razones, tanto lo que sucede en el hogar o las circunstancias que mis padres experimentan como pareja, pero ninguna de ellas tiene sentido para mí, puesto que la información que poseo sobre los personajes es escasa. Durante las últimas cinco rondas Mariabell fue completamente indiferente a los asuntos relacionados con su madre, por lo que no hay información sobre ella en el juego e incluso su nombre no se menciona en ningún momento, debido a que no hay un diseño sobre los personajes que no participan de manera directa en la historia del juego. En pocas palabras, solo pude conocer el rostro y nombre de la madre de la villana cuando comenzó la sexta ronda. Para ser más clara aún, no tengo ningún conocimiento previo sobre esta encrucijada como lo hago con los objetivos de captura, la heroína y mi padre, quien participó en las rondas anteriores.

Entonces para detener el divorcio de mis padres necesito superar ciertas barreras, y la primera está resultando ser un verdadero dolor de cabeza. La información que necesito es insuficiente por el lado de padre, y prácticamente nula por lado de madre, es por esto que no puedo comenzar aún. Por lo que me encuentro en la necesidad de hablar con mi madre, lo que me gustaría de corazón, y obtener información.

— O eso quisiera, ¡pero no puedo verla! — Y nuevamente me encuentro en el punto de partida. — ¡Esto no comienza hasta que encuentre a mi progenitora! — pensé sin querer en voz alta nuevamente, lo más probable es que sea a causa del estrés que me está haciendo llegar al límite.

Como hija de un Duque, no debería hacer cosas tan poco elegantes como levantar ambas manos y gritar de frustración, pero está bien, pues no hay nadie a mi alrededor.

Este jardín de rosas es una estancia que encontré caminando alrededor de la mansión tras hartarme de la etiqueta del día a día, y decidí dar un paseo. Al principio estaba nerviosa por si había algún sirviente nōmen2 que se podría esconder por los alrededores, pero hoy en día ya me he acostumbrado a este lugar y me siento en las sillas al estilo Taiiku zuwari3 olvidando por completo el protocolo.

Cuanto más pienso en todo esto, más siento que no debería permitir que esta situación continúe molestandome. 

— Mis oídos, me duelen. — Se escuchó de repente y un grito se escapó de mis labios.

Como dije hace un momento, no es necesario que mantenga la compostura en este lugar porque aquí solo estoy yo. Pero en esta oportunidad había una persona más, lo que es malo, muy malo. Dios, esto es malo. Me encontraba completamente relajada y con la guardia baja, ni que hablar sobre la maldita etiqueta. ¿Cuánto tiempo he estado aquí sentada de esta manera?

Técnicamente hablando soy una mujer adulta con todos los atributos de una mujer, pero ahora solo soy una niña de tres años. Esta situación es demasiado surrealista. 

— A… A partir de ahora… Desde cuándo… 

— Yo llegué aquí primero. — me respondió con tranquilidad aquella persona.

— Bueno, eso…— En otras palabras, me vieron desde el principio. Dios mío, para mi gran gran soliloquio cambié mi postura para sentarme en la silla del estilo Taiiku zuwari 3 al indio. ¿Me está permitido llorar? — Te mostré una escena desagradable, lo siento por eso.

No hay ningún significado oculto detrás de mí disculpa, pero es que hay poca información como para asumir una actitud desafiante. Lo primero es lo primero, ¿quién es este chico?

Soy el único niño en la casa Tempest, en cuanto a los criados, todos son solteros, y todos aquellos que tienen hijos ya han abandonado el hogar. Entonces solo estoy yo, una niña, o eso se supone que soy. Pero actualmente, frente a mí, hay un niño aparentemente de la misma edad que yo. Un muchacho angelical de ojos marrones y cabello liso, ligeramente ondulado de un color cobre realmente parecido al té con leche. Me resulta familiar por el  color de sus ojos y de pelo, pero esa cabellera liso y a la vez ondulado, me hace sentir un poco celosa. ¿Es demasiado extraño decir que me gustaría verlo vestido de mucama? El resultado sería asombroso. Pero, ¿quién es él? Al menos que yo recuerde no es un objetivo de captura, tanto su cabello como sus ojos son de un color diferente.

— Soy Mariabell Tempest, la hija de esta casa. ¿Quién eres y para qué estás aquí? — Declaré de manera impertinente y presuntuosa.

Mi presentación no era la que normalmente había hecho un niño de tres años en este tipo de situación y menos en su primer encuentro, pero no hay necesidad de pedir disculpas, soy Mariabell Tempest después de todo. Y no me refiero a que mi comportamiento se deba a que soy un “villano”, la verdad es que me encuentro en una posición en que este tipo de comportamiento es obligatorio, ya sea por ser Mariabell Tempest, o por ser una joven de la familia Tempest, aun si solo soy una infante.

Aunque he estado viviendo en modo automático hasta hace poco, mi ego ya se ha acostumbrado a ello. Además, no puedo convertirme en la hija del Duque solo con decir que mi corazón y mi alma son Mariabell. Rechazaré su retorcida personalidad cuando me vea obligada, eso no quiere decir que no tomaré la responsabilidad sobre sus actos y que la abandonaré. Realmente no estoy siendo hipócrita, ya que jugué como Mariabell en el pasado para tener su personalidad a la altura. Aunque es un poco problemático para mí suplantar su personalidad a la perfección. Sin embargo, ya es un poco tarde para darse cuenta de ese detalle. 

— Quiero estar sola ahora. ¿Puedes irte? — Por favor, no quiero que mi “triste historia” siga aumentando, solo me hace sentir miserable.

— Qué extraña forma de hablar. — Gracias por la tan directa sinceridad. Qué puedo decir, los niños son honestos. ¡No serás popular si le dices a una chica que es extraña, niñito! — Me refiero a que no hablaste como se hace en una conversación, sonabas normal cuando estabas sola… Sí, te escuché. — Aunque tenía la más mínima esperanza de que no fuera así, esta fue destruida en mil pedazos. —¿Es que no veías a nadie por aquí? — preguntó dudoso e incrédulo ante mi silencio — ¿Absolutamente a nadie? — Este niño… No seas tan franco.

No quiero ventilar mis problemas y tampoco creo que sean interesantes. Aunque debería haberlo demostrado de otra manera, ya que me he rebajado al nivel de este niño, dejando entrever mi desagradable conducta. Simplemente infantil.

— ¿Por qué? — Atacó… Aunque no había maldad en ello sino demasiada pureza, haciendo difícil poder evitar esta situación.

— Madre. — contesté finalmente, cortando así el silencio.

— Madre… ¿Hablas de tu madre? 

— Sí, mi madre. Apenas podemos hablar porque ella está demasiado ocupada. — Es bastante dudoso el que ella siempre esté ocupada, y luce cada vez más sospechoso. Sobre todo cuando hoy intente verla nuevamente, pero las doncellas nōmen una vez más se interpusieron en mi camino, impidiendo que pudiera ver la cara de mi madre. — Es posible que no quiera verme. — Quizás sea eso, quizás mi madre no quiere verme.

Era algo que sabía desde el fondo de mi corazón todo el tiempo, pero que había apartado la vista. Después de todo no podemos encontrar a una persona que no quiere ser encontrada. Lo más natural sería pensar eso. 

Intenté visitarla muchas veces sin éxito, pensé en muchas otras posibilidades, pero al final la conclusión más obvia fue que mi madre no quería verme. Ni los criados ni padre se encontraban tan ocupados ni cansados como ella. Pero no existía excusa, no me dejan verle. Y no creo que mi madre venga a verme tampoco.

Creo que la relación entre madre e hija es importante, es por eso que quiero verte e iré a verla. Aunque actualmente quiero encontrarme con mamá para un propósito más importante, pero en realidad sé que… Incluso si es la verdadera Mariabell de tres años, estoy segura de que extraña a su madre. Esta es una edad en donde uno quiere ser mimado tanto por su madre como por su padre, así que no importa cuánto me ame padre. Mi madre es una existencia especial para él, así que quiero saber si madre puede tener un amor especial por mí.

— Puede ser que solo yo quiera encontrarme con ella. — Lamentablemente cuanto más lo pienso, aumenta la sensación de certeza gritando que es verdad.

Solo quiero sentir el cariño del que tanto se habla, ese de padres e hijos. Pero mis heridos sentimientos no para de pensar cosas que solo provocan dolor. ¿Su mirada amable habrá sido solo una ilusión? Prefiero pensar que eso no es así, pero no tengo ninguna base para sustentar mi juicio. He llegado a un punto muerto. Es un obstáculo que debo superar, no sé qué me depara y cómo podré lograrlo

Ante la ola de pensamientos negativos, mi estómago se contrajo del estrés.

Interrumpiendo mis cavilaciones, una voz blanca se expresó:

— Entonces deberías preguntarle, así todo estará bien.

— ¿Eh?

— Que simplemente deberías preguntarle a tu madre si le gustas o no.

 


1.  No es fácil ser un lobo vestido de oveja:  猫 ぶ ぶ NE, o también “NEKOKABURI”, es un término japonés que significa esencialmente lobo en ropa de oveja.

2.  Nōnem; Máscara en Japonés (NOH MASK), hace referencia a que los sirviente que no cambian la expresiones de sus rostros, como si llevarán máscaras todo el tiempo.

3.  Taiiku zuwari: Es una forma de sentarse que usualmente se da en las clases de gimnasia en Japón que consiste en pegar tus rodillas al pecho y rodear tus piernas con los brazos.  

 

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