Desde que lastimaron a Elena, Carlisle rara vez se apartaba de su lado. Debido a que había estado confinada a su cama durante un largo tiempo, el príncipe decidió que el día de hoy la llevaría a un jardín privado para que tomara un poco de aire fresco.
—C-Caril, bájame. Alguien podría vernos.
Las mejillas de Elena estaban calientes mientras miraba ansiosamente a su alrededor. Seguí leyendo “Dama Caballero – Capítulo 106: La tristeza no es necesaria”
