—¿Y si de verdad regresa a por ti?
—Parece que Su Alteza intenta convertirte en su amante.
—Imposible.
Negué con la cabeza. Seguí leyendo “Sin madurar – Capítulo 48: El reencuentro (9)”
—¿Y si de verdad regresa a por ti?
—Parece que Su Alteza intenta convertirte en su amante.
—Imposible.
Negué con la cabeza. Seguí leyendo “Sin madurar – Capítulo 48: El reencuentro (9)”
A la mañana siguiente, los sirvientes tuvimos que despertarnos temprano para despedir al príncipe heredero y su séquito. Por órdenes del mayordomo, me dirigí al establo a llevar el desayuno a los criados. Estaban preparando el pienso para los caballos.
Los saludé y charlé con ellos un momento, luego regresé al castillo. Cuando pasé junto a un árbol grande cerca de la entrada del servicio, divisé a una pareja abrazada detrás del árbol. Seguí leyendo “Sin madurar – Capítulo 47: El reencuentro (8)”