El vizconde, la vizcondesa y sus hijas esperaban en el comedor. La mesa era estrecha y larga. Me senté junto a Leandro y frente a la vizcondesa.
—No es mucho, pero esperamos que lo disfrute —dijo ella.
Al contrario de sus palabras, la mesa estaba repleta de una ensalada mixta aliñada con vinagreta, varias frutas en cestas de madera y pollo asado relleno y especias. Seguí leyendo “Sin madurar – Capítulo 55: El destino cambiado (5)”
Terminaron de registrar los cadáveres. Aparte de los pocos accesorios y armas, solo encontraron la extraña nota con la palabra «pan, Tang Mo la guardó en su mochila.
Fu Wenduo encontró un bidón de gasolina en un rincón y repostó el coche. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 108: Te tocaré la cara~”
—Eliza, ¿puedes alimentar también a esos caballos de ahí?
—Entendido, me encargo de eso.
Niños de mi edad corren por ahí, vertiendo alimento para caballos en cubos. Yo también me uní, agregando una gran cantidad de alimento en un cubo que ahora llevaba, dirigiéndome hacia el grupo de caballos que me indicaron. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 96: Huyendo con mis vecinos”