A las diez en punto, la reunión comenzó. Shi Jin recibió un montón de información de Fei Yujing, se dirigió al primer asiento bajo la mano derecha de Zhang Zhuo Yang, tiró de la silla y se sentó, dejando de golpe la información sobre la mesa, haciendo bastante ruido.
Lu Shan, que casualmente estaba sentada debajo de él, levantó una ceja y dijo: —Subjefe Shi, ¿puede permanecer en silencio? Es muy ruidoso. Seguí leyendo “Barra de Progreso de la Muerte – Capítulo 130: Abogado Fantasma”
La primera vez que Rosette se dio cuenta de que algo iba mal fue cuando la separaron de sus hermanos y habló con otras chicas.
Llevaba ropa y accesorios adorables, como le habían ordenado, pero no le interesaban en absoluto. Mientras las otras niñas de su edad se felicitaban encantadas por sus vestidos, ella solo podía esbozar vagas sonrisas, incapaz de seguirles el ritmo. Los muchos volantes y lazos eran bonitos, en su opinión, pero no le gustaba cómo limitaban sus movimientos. En las raras ocasiones en las que un conjunto le llamaba la atención, no le deslumbraba lo suficiente como para elegirlo y ponérselo. Vestirse solo era para ella una obligación.
Seguí leyendo “¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 75: La admiración a un ídolo”
Fuera de la ventana, la nieve comenzaba a caer. Aunque casi he terminado mi trabajo de hoy, el momento no es el mejor.
Retiré el objeto que estaba usando como un peso de lectura para mantener los documentos en su lugar, y mientras examinaba el trozo de cristal en mi mano, pensaba en el trabajo que aún me quedaba por hacer. Un cristal tan hermoso, con pocas impurezas, es un artículo de lujo, mucho más valioso que algo como el vidrio de una ventana. Fue entonces cuando de repente tuve una inspiración. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 97: Copos de nieve (1)”
—Ten un buen viaje.
KangYoon salió de la casa mientras su hermana le decía adiós. Después se unió al ejército de hombres de trajes que viajaban en el autobús y tren, llegó a la empresa justo cuando recibió una llamada para ir al despacho del presidente. Era por el informe que había presentado el día de ayer.
Recogió unos documentos y se dirigió a la oficina. Seguí leyendo “Dios de la Música – Capítulo 18: Desvaneciendo sospechas (1)”