Un joven caminaba por la zona residencial con los ojos vacíos. Todos los que lo veían temblaban de miedo y se apresuraban a entrar en sus casas. Pacientemente esperaban a que siguiera avanzando, deseando que no se detuviera frente a la suya. Su rostro, cubierto por una melena larga y descuidada, resultaba irreconocible, pero la forma en que arrastraba los pies y la postura anormal de su espalda revelaban un estado aberrante.
—Aún no ha llegado —murmuró un hombre de cabello plateado desde un tejado cercano. Seguí leyendo “Contrato con un vampiro – Capítulo 62: Rugido ensordecedor”
