¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 72: La clave del razonamiento

Violette sabía de dos resultados que se derivaban de acaparar a alguien. El primero lo había experimentado ella misma, por supuesto: el final de un convicto. El otro era el de una mujer insensata que amaba y perseguía a un único pretendiente… reduciéndose a una mera sombra de sí misma.

Hasta su último aliento, la madre de Violette había anhelado a un hombre, y no pudo capturar su corazón ni siquiera en la muerte. Esperaba que él regresara cuando ella estuviera postrada en cama y su vida corriera peligro. Sin embargo, él no correspondió ni una pizca a sus sentimientos, y ella había muerto sola.

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¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 71: Decepción

La mente de Violette era la fuente de sus cinco sentidos: su segundo corazón, el órgano situado por encima de los nervios de su cuerpo. En lo más profundo había un sentimiento suave y delicado, más preciado para ella que cualquier otro, y ahora mismo podía sentir con agudeza cómo lo hacían pedazos.

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¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 70: Tienes un valor similar al dióxido de carbono

El feliz círculo familiar de papel maché era tan sofocante como siempre. Acostumbrada como estaba Violette, seguía sintiéndose atormentada en este espacio. Lo único que había hecho era soportar su dificultad y establecer una forma de tolerarlo. Hoy era al menos un treinta por ciento más agonizante que de costumbre. Sentía un dolor aplastante en el pecho, e incluso el acto de masticar y tragar le resultaba difícil. El malestar era similar al ardor de estómago.

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¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 69: El costo de rendirse

Sorprendentemente, Violette no tenía un toque de queda oficial. Eso no significaba que tuviera mucha libertad; de hecho, se derivaba de un problema mucho mayor. Maryjun y su madrastra eran quienes decidían el toque de queda de Violette, y no ella o su padre. Si alguna de ellas estaba preocupada por Violette, su toque de queda se convertía en un gran problema; si ninguna lo estaba, ella era libre de quedarse fuera toda la noche. Puede que hablaran mal de ella por su impuntualidad, pero no se preocuparían lo más mínimo por su seguridad. Violette era amargamente consciente de que ninguno de ellos sentía verdadera preocupación por ella. Su corazón ya se había marchitado tanto que ese pensamiento no la hería.

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¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 68: Sacrificio protector

Violette condujo a Yulan a una relojería. Estaba cerca, así que podrían ir a recoger su encuadernación arreglada una vez terminaran aquí. Ya no tenían tiempo para un descanso, pero Yulan no estaba cansado en primer lugar. Como Violette había dado prioridad a este nuevo plan, no tenía intención de oponerse. Tampoco necesitó preguntar por qué habían venido.

—Compré mi reloj aquí. Tienen de todo, no solo relojes de muñeca. Y muchos diseños —explicó Violette.

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¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 67: Una vida de banderas blancas

En contraste con el período de estudios, los exámenes solo duraban tres días, lo que significaba que pasaban en un santiamén. Era una época deprimente, con la única ventaja de que las clases terminaban antes de lo habitual. Esta sería la primera vez que Violette podría disfrutar de ello.

Yulan se estiró con un gruñido.

—¡Hombre, la libertad se siente genial!

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¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 66: El día en que atravesé el infierno con el corazón

Yulan comprendió por completo lo que la gente quería decir cuando llamaba a los ojos “las ventanas del alma”. Observar a alguien era señal de interés, así que si ocurría más a menudo, eso demostraba que vivía en tu mente. Además, mirar a esa persona fijamente ayudaba a grabar su imagen en la memoria. Yulan sabía a ciencia cierta que el corazón de Klaude estaba concentrado en Violette, aunque no sabía si los sentimientos que lo acompañaban eran buenos o malos.

Aun así, él es fácil de leer.

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¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 65: La admiración y la envidia son iguales

Realmente son diferentes, pensó Klaude, reprimiendo un suspiro.

No estaba seguro de si el aire que rodeaba a los dos grupos de estudio variaba visiblemente de color o si era solo su imaginación. En realidad, no importaba. El mundo visto a través de sus ojos parecería el mismo a pesar de todo.

Maryjun miró a Milania.

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¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 64: Presión

Como era de esperar, cuanto más fluidas eran las sesiones de estudio, más rápido se acercaba la época de exámenes. Para cuando Violette se había acostumbrado a caminar hasta el salón del consejo estudiantil, era el día antes de los exámenes.

—Creo que lo hará bien teniendo en cuenta su nota aquí —le dijo Milania a Violette.

—No parece que tenga problemas con la memorización —observó Klaude.

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La revolución mágica de la princesa reencarnada – Capítulo 09: Es como imaginar un arco iris (2)

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—¡Ah, supongo que mi agotamiento me alcanzó ahora que todo terminó! Lo siento.

Al cabo de un rato, la señorita Anis se despertó y se disculpó con una risa alegre.

Sacudí la cabeza para mostrar que no me molestaba.

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¡Juro que no volveré a acosarte! – Historia Paralela: Navidad (2)

Violette no recordaba cuántos años habían pasado. Ocurrió antes de que su madre quedara postrada en la cama, cuando Violette aún era una niña. Era más o menos la época en que sospechaba que ya no podía pasar por chico, y Marin ya había empezado a trabajar en la mansión.

Navidad causaba grandes fiestas en todas las casas nobles. No recordaba en qué casa estaba ni qué tipo de gente asistía. Sin embargo, durante aquella época de su vida, Violette apreciaba cualquier momento en el que pudiera estar lejos de su madre y volver temporalmente a ser una niña.

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La hija del Emperador – Capítulo 03

Mi madre era una princesa proveniente de un reino al norte. Por lo general, era llamada “princesa Zereina” en este imperio, pero ese no era su nombre de nacimiento. En un principio, su nombre sonaba un poco más rústico debido a su origen norteño. Sin embargo, fue reemplazado cuando su padre la vendió para prevenir la caída de su reino, lo cual ocasionó su llegada a este palacio. Aquí, tenía un nombre al estilo Agrigent: Zereina. Luego de eso, las personas que la rodeaban comenzaron a llamarla de esa manera.

—¿Ariadna? Ese nombre es demasiado largo —se queja Elene por la mañana.

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¡Me convertiré en la villana que pasará a la historia! – Capítulo 54

¡¿Qué?! ¿Qué diablos está pensando mi hermano Albert? No tengo ni el más mínimo deseo de llevarme bien con Liz. Si las dos nos volvemos buenas amigas, eso automáticamente me descalificará de ser la villana.

—¡Es perfecto! ¡Quiero tener una gran amistad con Alicia! —exclama Liz mientras me sonríe como un ángel.

Tal y como pensé, no soy buena para lidiar con ese tipo de expresión. Por favor, no esperes que me gustes solo porque me sonríes cariñosamente.

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¡Me convertiré en la villana que pasará a la historia! – Capítulo 53

—Oye, Alicia. ¿Qué piensas sobre aparecer en nuestra producción como artista invitada?

¿Qué acaba de decir? ¿Quiere que actúe como artista invitada?

Hermano Albert, ¡¿qué diablos pasa por tu mente?!

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