—¿Quién demonios eres?
El rugido sacudió el patio, cargado de sorpresa y pánico. Li Chaocheng clavó la mirada en los tres frente a él, como si quisiera arrancarles la verdad de sus rostros. Pero Tang Mo y Chen Shanshan permanecían imperturbables, sin un gesto de cambio. Jack, en cambio, no comprendía el trasfondo de aquellas palabras y no reaccionó en absoluto. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 144: Revolución del tiempo”
—¿Desde cuándo te interesa invertir en películas? —Aprovechando la situación, el actor tomó asiento frente a Albert. El hombre parecía despreocupado por la puerta abierta de la sala privada, al igual que Tang Feng.
En cuanto a si Albert iba a arremeter de repente, Tang Feng no estaba demasiado preocupado. Es como acostumbrarse a los hábitos de los animales salvajes después de estar cerca de ellos durante un tiempo, ya no se tiene tanto miedo como al principio. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 26: La cena (2)”
Kaitel retiró su mano de mi cara en un instante, dejándome con un puchero y sin un solo momento para saborear la breve sensación que había dejado su contacto. Se giró, y el sirviente se estremeció notablemente. Me sentí mal por él.
—Bueno, um… Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 32”
Tras la rueda de prensa personal convocada por Qiu Qian, ambos aprovecharon la ocasión para salir del armario públicamente.
En ese mismo tiempo, las fotos de Su Quan con otros tres hombres seguían circulando por la red, desviando buena parte de la atención y amortiguando la virulencia habitual de las críticas. Seguí leyendo “El renacimiento de una estrella de cine – Capítulo 43: Saliendo del armario”
Antes de abandonar la sala de conferencias, Lu Tianji le regaló a Tang Feng un reloj de alta gama de edición limitada. Era muy valioso.
Tang Feng lo aceptó con una sonrisa, sin mostrar ninguna reticencia. Lu Tianji le devolvió la sonrisa y le aseguró que la empresa no lo maltrataría.
Sin embargo, dados los comentarios despectivos que había hecho anteriormente, el actor vendió inmediatamente el reloj y donó los beneficios, considerándolo una forma de contrarrestar algunas prácticas turbias. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 25: La cena (1)”
Casualmente, al día siguiente era la boda de Perdel y Silvia. Por suerte, pude asistir a la ceremonia, que se celebró en un castillo cercano.
La presencia de Perdel era superflua, pues la visión de Silvia portando un vestido blanco puro era tan increíblemente hermosa que me dejó sin aliento. Me hizo pensar que, de mayor, querría ser una novia como ella. Por un momento, ¡hasta sentí que podrían brotarle alas de la espalda! Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 31”
Los escenarios eran bares y clubes envueltos en penumbras. Los rostros de los acompañantes, apenas alterados, se veían borrosos; aun así, la naturaleza de la interacción era evidente.
Su Quan se mostraba excesivamente próximo: rodillas tocando rodillas, o la mano del otro hombre posada en el respaldo de su silla. Seguí leyendo “El renacimiento de una estrella de cine – Capítulo 42: Giro inesperado”
En cuanto Tang Feng entró en la empresa, habiendo estado ausente desde hacía mucho tiempo, sintió que el ambiente era distinto del habitual. Le faltaba algo de la despreocupación y la energía matutina y estaba lleno de sospechas, dudas e inquietud. Parecía que la noticia de los cambios en la alta dirección se habían filtrado dentro de la empresa.
¿Qué tiene que ver la reunión de la alta dirección con un pequeño empleado como yo? Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 24: El primer choque”
Las publicaciones con las fotos estallaron en internet casi al unísono, en el letargo de la tarde.
A esa hora, Bai Lang estaba en el jardín infantil de Qiu Xiaohai, participando en su festival deportivo. Qiu Qian había partido el día anterior hacia el país V por el proyecto de licitación, pero antes de marcharse había reordenado todo su equipo de seguridad, asignándolo en torno a Bai Lang, e incluso había llamado a Lin Gongcheng para reforzar con más personal la vigilancia en el plató de rodaje y sobre ciertos individuos de interés. Solo después de estas disposiciones, Bai Lang lo había «despedido» del país. Así, había tomado un día libre para asistir al evento como representante de la familia. Seguí leyendo “El renacimiento de una estrella de cine – Capítulo 41: Ataque y contraataque”
—No crees que tu vida actual sea mala en absoluto, así que incluso trajiste a tu hija a tu mundo —Tang Feng sacudió la cabeza—. Tanto si hereda tu negocio como si tiene su propia vida, la pequeña debería tener la vida de una niña -despreocupada y feliz- en lugar de ser controlada por los adultos demasiado pronto.
—¡Shh! —Albert puso su dedo índice en los labios del actor. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 23: Siempre hay una escapatoria”
Cuando finalmente concluyeron todas las actividades de Calle caótica, el cielo ya se teñía de naranjas crepusculares.
Qiu Qian se levantó, sacudiéndose la chaqueta, solo para encontrarse rodeado por un bosque de micrófonos. Durante el evento, el rugido del presentador había frenado los intentos de los periodistas, pero ahora era imposible contenerlos. Seguí leyendo “El renacimiento de una estrella de cine – Capítulo 40: Represalias”
Tal y como esperaba Tang Feng, no ganaron nada en el Festival de Berlín. Aunque «El cazador de demonios» no ganó ningún premio en su primera parada en el circuito de premios, esto no desanimó al equipo ni a los ejecutivos de la empresa. Tang Feng pensaba que los buenos resultados de taquilla de la película ya eran suficientes para hacer feliz a mucha gente.
¿Por qué hacer películas? Para ser francos, aparte de algunas películas hechas específicamente para ganar premios, la mayoría de los inversores quieren que sus inversiones sean rentables. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 22: Disfraz”
Al final, respecto al protagonista de este mundo, Shao Qian seguía inquieto. No podía fiarse de sus palabras. Si ese hombre era capaz de sonreír mientras enterraba al viejo zorro del papa, ¿cómo podía tener un ápice de virtud? Debía permanecer siempre en guardia, no fuera que un día lo traicionara y acabara muerto en circunstancias desconocidas.
Además, ¿cómo llegó Vincent hasta aquí? No debería conocer este camino. ¿Es de verdad una coincidencia? Seguí leyendo “Ningún mundo parece el adecuado – Capítulo 32: Contrato”
Un frío viento vespertino soplaba desde la distancia, alborotando el cabello del joven de rostro aniñado. Bai Ruoyao, con las manos en los bolsillos y una sonrisa extraña colgándo de los labios, aparentaba honestidad. Nadie imaginaría que acababa de decir que quería matar a Tang Mo. El exbibliotecario lo miró con frialdad.
Fu Wensheng sacó su pistola con rapidez, dispuesto a disparar al psicópata. Tang Mo y Fu Wenduo extendieron la mano al mismo tiempo para bloquear la boca del cañón.
El niño los miró, confundido. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 134: ¿Victor? Mo Tang”
Las jóvenes miraron sospechosamente a su alrededor.
—Esto, esto, ¿qué diablos es esto…?
¡Ahora comencemos el juego!
—¡Guau!
—¡Kyaaa…! Seguí leyendo “Un día me convertí en una princesa – Epílogo – Capítulo 22”