La hija del Emperador – Capítulo 10

—¡Señorita Serira, es increíble! ¿Cómo se atrevió a decir eso frente al Emperador? —Elene comenzó a elogiar a Serira en cuanto regresamos a mi habitación. Yo también me uní, aplaudiendo junto con ellas.

Fuiste extraordinaria, Serira. ¿Decirle al Emperador en su propia cara que tenía el pelo sucio? Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 10”

La hija del Emperador – Capítulo 09

—¿Por qué diablos estamos aquí?

—Shh, silencio.

Después de que Serira hiciera callar a Elene, se giró para mirarme. Me sonrió dulcemente cuando nuestras miradas se encontraron. Recordaba haber aprendido que el contacto visual entre una madre y su bebé durante la alimentación era importante. Y, en ese sentido, Serira era verdaderamente la madre ideal. Practicaba conmigo técnicas de crianza perfectas. Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 09”

La hija del Emperador – Capítulo 08.5

—Gloria al emperador.

Se esperaba que la conquista de Izarta tomara dos años, pero terminó mucho más rápido que eso. La gente del imperio dio la bienvenida al regreso de su emperador con corazones sinceros. Incluso los nobles que habrían lamido el suelo que él pisaba dieron la bienvenida al retorno de su gobernante, preparando una gran fiesta y mujeres para entretenerlo.

Sin embargo, lo primero que hizo el monarca al regresar no fue deleitarse en fastuosas fiestas ni llevar mujeres a su alcoba. En lugar de eso, fue a ver a la princesa, la primera hija que jamás le había nacido. Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 08.5”

La hija del Emperador – Capítulo 07

—¡Ah, no, eso no es para comer, princesa! —exclamó Elene en voz alta. Abrí mucho los ojos.

¡Dios! ¡Qué susto me diste! ¿A qué vienen esos gritos? ¿Te mataría hablar en voz baja? Ni siquiera intentaba comerlo. ¡Solo intentaba averiguar qué era con la boca! Un «Está sucio, princesa», dicho con suavidad, habría bastado. Me sobresaltaste con tus gritos. Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 07”

La hija del Emperador – Capítulo 06

—¿Fuiste tú el que hizo llorar tan ferozmente a mi hija?

A pesar de ser mi padre, cada vez que venía a visitarme, algo bastante frecuente, no podía evitar chasquear la lengua, admirando cuán atractivo era. este bastardo. Sin embargo, esos momentos solo ocurrían en mi habitación y la única compañía que tenía era Serira, así que pienso que quizás sea la razón del porqué actúa así…

—¿Por qué no respondes? Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 06”

La hija del Emperador – Capítulo 05

—¿Ariadna? —preguntó en voz alta, visiblemente sorprendida por lo que acababa de oír.

No es que quisiera culparla; podía entender cómo se sentía en ese momento. Ella era distinta; Su ropa era demasiado sencilla para ser una cuidadora real. Ahora, cuando digo sencilla, estoy siendo generosa. De hecho, si alguien la llamara pobre, no tendría nada que decir para defenderla. Quiero decir, sé que odia los lujos innecesarios, pero siento que se esfuerza demasiado por aparentar ser alguien decente, llegando al punto de lucir simple. En realidad, esa ropa solo sirve para disminuir su belleza. Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 05”

La hija del Emperador – Capítulo 04

Eres un loco bastardo… Realmente no sé qué decir sobre esto. ¿Qué pasa con este chico? Es muy aterrador. De todas las cosas, ¿me pide que llore? Estoy sin palabras ante esta increíble petición.

—¡Buaa!

Este patético bastardo. Está loco, ¿de verdad te mueres de ganas por verme llorar? Bien, lloré porque me pediste que lo hiciera. Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 04”

La hija del Emperador – Capítulo 03

Mi madre era una princesa proveniente de un reino al norte. Por lo general, era llamada “princesa Zereina” en este imperio, pero ese no era su nombre de nacimiento. En un principio, su nombre sonaba un poco más rústico debido a su origen norteño. Sin embargo, fue reemplazado cuando su padre la vendió para prevenir la caída de su reino, lo cual ocasionó su llegada a este palacio. Aquí, tenía un nombre al estilo Agrigent: Zereina. Luego de eso, las personas que la rodeaban comenzaron a llamarla de esa manera.

—¿Ariadna? Ese nombre es demasiado largo —se queja Elene por la mañana.

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La hija del Emperador – Capítulo 02

Al parecer, muchas mujeres querían estar con él porque era extremadamente guapo y tenía mucho poder. Por supuesto, había innumerables hombres poderosos detrás de aquellas mujeres, pero sin importar lo bastardo y loco que fuera, todavía era el emperador de este imperio.

No hay nada que no estuvieran dispuestas a hacer para ocupar el puesto a su lado. Estas mujeres no se avergonzarían por sus acciones; algunas de ellas se colarían desnudas en su habitación y otras se reducirían como prostitutas para pasar la noche con él… Gracias a ello, muchas mujeres quedaron embarazadas, pero ninguna de ellas pudo dar luz a sus hijos. Estaban tratando de usar a los bebés para capturar a Kaitel, pero todas tuvieron un final terrible.

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La hija del Emperador – Capítulo 01

Poco después de mi nacimiento, fue el momento en que recuperé la consciencia.

Sí, sé que suena un poco extraño, pero es verdad que la recuperé unos pocos días después de nacer. Todo lo anterior a ese día estaba enterrado en el fondo como si hubiera estado soñando. Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 01”

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