Zhou Yunsheng regresó al espacio entre mundos y se quedó largo rato con la mano en la frente, sin saber si reír o llorar. El hombre al que había estado buscando durante tanto tiempo había estado, en realidad, siempre a su lado.
Aunque él no podía sentir la presencia de su amante, este era capaz de encontrarlo de manera precisa en cada ocasión, lo que llevó a Zhou Yunsheng a cuestionarse si su nivel de codificación era incluso más avanzado de lo que pensaba. Tal vez su amante era un virus, un programa o incluso un alma bajo el control del Señor Dios. Innumerables especulaciones giraban en su mente. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 10: Capítulo 1 (1)”
Jamás imaginó que regresaría dispuesto a declarar su amor, solo para presenciar cómo el doctor tomaba la iniciativa de besar a Zhao Lingfeng. Los celos ardientes lo consumían, corroían su interior como si se tratara de ácido sulfúrico.
Cuando abrió la puerta del laboratorio y se encontró con la familiar escena de celebración, de inmediato comprendió que el doctor había logrado su objetivo. Quería encontrarlo con desesperación, ser el primero en abrazarlo, el primero en compartir su victoria. Pero la persona que merecía ese abrazo más que nadie se había retirado en silencio, alejándose del bullicio para refugiarse en la soledad. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 12 (2)”
Dos años después, la Base de Suzhou se había transformado en una instalación considerable, comparable a la Base B. Con capacidad para albergar a más de cien mil personas, su reputación entre los supervivientes del país era la de un auténtico paraíso, gracias a su gestión impecable, condiciones de vida excepcionales y un enfoque equitativo hacia todos los habitantes. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 12 (1)”
Mientras tanto, Lei Chuan y Jiang Yuanshan se encontraban en el almacén realizando un inventario. La Base B solicitaba alimentos, núcleos de cristal o armas a cambio del vidrio templado creado a partir de meteoritos y de los dos agentes purificadores; cualquier otro material los relegaba al final de la lista de espera. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 11 (2)”
Guo Zerui se encontraba en la puerta del invernadero observando cómo los usuarios con habilidades de tierra removían los meteoritos que habían y los colocaban en grandes cestas. Otros subían a la estructura de acero para reparar el techo destrozado.
Una vez que un meteorito contaminaba la tierra, las sustancias tóxicas que contenía podían polucionar un rango de decenas de kilómetros. El daño era enorme, y no se disiparía por unos sesenta años. A menos que consiguieran un purificador de tierras, esos invernaderos jamás volverían a producir alimentos. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 11 (1)”
Entrecerró los ojos y centró la mirada en Zhao Lingfeng, quien estaba sentado en el asiento trasero. Le daban ganas de patearlo de regreso a la Base B.
Zhao Lingfeng no pudo evitar cruzar los brazos mientras un escalofrío lo recorría. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 10 (2)”
Lei Chuan dio unas palmaditas suaves en la espalda del doctor mientras transfería una pequeña dosis de su habilidad curativa para aliviar el asma que lo afectaba. Acto seguido, comenzó a retirar la ropa húmeda de Zhou Yunsheng. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 10 (1)”
—¿Lo… Lo logró? —Guo Zerui se limpió el sudor de la frente, incrédulo.
Al ver la expresión de Xiao Li, que no ocultaba su deseo de arrodillarse y besar los pies del doctor, supo que había tenido éxito. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 9 (2)”
Al levantarse a la mañana siguiente, Zhou Yunsheng sintió la garganta muy seca, lo que lo llevó a toser. Guo Zerui, Zhao Lingfeng y Lei Chuan, quienes estaban organizando algunas cosas, se detuvieron y lo miraron con expresiones que revelaban un temor palpable, como si se encontraran frente a un enemigo aterrador. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 9 (1)”
—Jefe, quiero hablar con usted. ¿Podemos salir un momento? —Guo Zerui lo agarró de un brazo con seriedad.
Lei Chuan cubrió el saco de dormir con la cazadora que se había quitado y ajustó con cuidado los bordes antes de acompañarlo afuera. Se dirigieron a un rincón estratégico del exterior, inspeccionaron el entorno circundante y se aseguraron de que no hubiera peligros antes de comenzar a hablar. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 8 (2)”
El sol rojo sangre se hundía lentamente detrás de las colinas distantes mientras una caravana avanzaba ruidosamente por el sinuoso camino. A medida que entraban en la zona boscosa, la cantidad de zombis disminuía gradualmente. Solo se veían tres o cuatro deambulando de manera ocasional cerca de un pequeño pueblo; al escuchar el ruido del motor, aullaban y corrían hacia ellos, solo para ser abatidos de un disparo por los soldados en los camiones. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 8 (1)”
Armas.
Esto fue lo que se le vino a la mente a Zhou Yunsheng. En los recuerdos de Bai Mohan existía un detalle mínimo a ese respecto: los soldados que lo escoltaban se quedaron unos días en una ciudad de Suzhou, famosa por su industria militar, y al regresar, la caravana tenía una docena más de grandes camiones militares. A partir de ese momento, la Base B de repente aumentó significativamente su poder, absorbiendo en poco tiempo varias bases pequeñas cercanas. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 7 (2)”
Guo Zurui relató la peligrosa situación en la que el doctor Bai estuvo con Zhao Lingfeng, lo que provocó que al hombre de un metro con ochenta dos de altura, se le llenaran los ojos de lágrimas y temblara, pidiendo disculpas una y otra vez con un semblante desgarrador. Esta reacción desconcertó a los soldados que miraban, algunos casi riendo tapándose la boca.
Un encuentro peligroso no era nada inusual en ese mundo postapocalíptico. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 7 (1)”
Después de correr varios kilómetros, Zhao Lingfeng por fin dejó al doctor Bai, tomó una camioneta que aún funcionaba y condujo hacia la dirección opuesta de Suzhou.
Por la noche, los zombis estaban más activos que durante el día, eran más veloces y más fuertes. Con el doctor Bai a su lado, Zhao Lingfeng evitó viajar de noche y, al notar que estaba oscureciendo, paró al borde del camino. Mientras acababa con los zombis cercanos, se refugiaron en una juguetería. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 6 (2)”
Después de que Zhao Lingfeng se marchó, varias personas llamaron a la puerta de Zhou Yunsheng, pero él se mantuvo en silencio sosteniendo su arma. Eran curiosos comunes o espías de otras bases. Estos últimos querían contactarlo para persuadirlo de que les uniera y se fuera con ellos.
Para Lei Chuan y Guo Zerui, el doctor Bai era más que prescindible, pero para otros era un tesoro invaluable; la persona con más posibilidades de desarrollar una vacuna contra el virus zombi. Seguí leyendo “Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 9: Capítulo 6 (1)”