Albert estaba cómodamente sentado en la silla del presidente, haciendo girar un bolígrafo entre sus dedos. El bolígrafo giraba tan rápido que resultaba hipnotizante.
Tang Feng se apoyó en la puerta del salón, mirando al pequeño demonio, quien intentaba parecer relajado.
—Lu Tian Chen te envió, ¿verdad? Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 29: La confesión trae clemencia”
Normalmente, Tang Feng no marcaría proactivamente un número de teléfono que había olvidado borrar, pero hoy, la única persona en la que podía pensar que podía ayudarle de forma inmediata era Albert.
De pie en la escalera del piso, marcó un número al que nunca había llamado antes, aunque dudaba bastante de que el rubio lo hubiera cambiado.
La llamada se conectó y, en menos de dos segundos, la otra parte contestó. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 28: Infiltración (2)”
Dando un mordisco a su pan de trigo y sorbiendo su leche, Tang Feng echó un vistazo al periódico de hoy y preguntó al hombre que tenía enfrente, quien estaba haciendo lo mismo: —¿Dónde se ha metido el pequeño demonio? No le he visto desde que volvió de Jiangxi.
—¿Por qué ese repentino interés por él? —Lu Tian Chen levantó la vista y vio migas de pan en la comisura de la boca del hombre. Extendió la mano para limpiarlas. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 27: Infiltración (1)”
—¿Desde cuándo te interesa invertir en películas? —Aprovechando la situación, el actor tomó asiento frente a Albert. El hombre parecía despreocupado por la puerta abierta de la sala privada, al igual que Tang Feng.
En cuanto a si Albert iba a arremeter de repente, Tang Feng no estaba demasiado preocupado. Es como acostumbrarse a los hábitos de los animales salvajes después de estar cerca de ellos durante un tiempo, ya no se tiene tanto miedo como al principio. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 26: La cena (2)”
Antes de abandonar la sala de conferencias, Lu Tianji le regaló a Tang Feng un reloj de alta gama de edición limitada. Era muy valioso.
Tang Feng lo aceptó con una sonrisa, sin mostrar ninguna reticencia. Lu Tianji le devolvió la sonrisa y le aseguró que la empresa no lo maltrataría.
Sin embargo, dados los comentarios despectivos que había hecho anteriormente, el actor vendió inmediatamente el reloj y donó los beneficios, considerándolo una forma de contrarrestar algunas prácticas turbias. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 25: La cena (1)”
En cuanto Tang Feng entró en la empresa, habiendo estado ausente desde hacía mucho tiempo, sintió que el ambiente era distinto del habitual. Le faltaba algo de la despreocupación y la energía matutina y estaba lleno de sospechas, dudas e inquietud. Parecía que la noticia de los cambios en la alta dirección se habían filtrado dentro de la empresa.
¿Qué tiene que ver la reunión de la alta dirección con un pequeño empleado como yo? Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 24: El primer choque”
—No crees que tu vida actual sea mala en absoluto, así que incluso trajiste a tu hija a tu mundo —Tang Feng sacudió la cabeza—. Tanto si hereda tu negocio como si tiene su propia vida, la pequeña debería tener la vida de una niña -despreocupada y feliz- en lugar de ser controlada por los adultos demasiado pronto.
—¡Shh! —Albert puso su dedo índice en los labios del actor. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 23: Siempre hay una escapatoria”
Tal y como esperaba Tang Feng, no ganaron nada en el Festival de Berlín. Aunque «El cazador de demonios» no ganó ningún premio en su primera parada en el circuito de premios, esto no desanimó al equipo ni a los ejecutivos de la empresa. Tang Feng pensaba que los buenos resultados de taquilla de la película ya eran suficientes para hacer feliz a mucha gente.
¿Por qué hacer películas? Para ser francos, aparte de algunas películas hechas específicamente para ganar premios, la mayoría de los inversores quieren que sus inversiones sean rentables. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 22: Disfraz”
—Todos sabemos que en las películas «El cazador de demonios» y «El callejón de Satanás», interpretaste personajes con poca interacción con roles femeninos. A pesar de que «El cazador de demonios» tiene dos protagonistas masculinos, muchos espectadores sintieron que el personaje de Reynolds tenía una relación con Bai Yi que trascendía el género. ¿Crees que hay un elemento homosexual en su relación? —preguntó un reportero, sosteniendo un micrófono con una pregunta que desató la imaginación. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 21: Refugio”
—No hay nada vergonzoso en decir la verdad. Verte en un estado tan miserable, no sé por qué, pero me hace muy feliz. Jajaja —se rió Charles mientras conducía.
Lu Tian Chen lo ignoró y miró en silencio a Tang Feng, el cual estaba comprobando su herida. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 20: No puedo esperar”
La mayoría de los medios de comunicación se centraron sólo en la alfombra roja de la ceremonia inaugural y en cómo las actrices competían con sus glamorosos atuendos. Dado que «El cazador de demonios», la película protagonizada por Tang Feng, sólo recibió una nominación al Mejor Director, el equipo decidió no desfilar por la alfombra roja y reunirse en su primer día en Berlín. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 19: Recoger a alguien a mitad de camino”
—Oye, aunque esta es nuestra habitación, ¿puedes ponerte los pantalones? No seas un caballero por la parte de arriba y una bestia por abajo.
Frunciendo el ceño, Tang Feng se cruzó de brazos y miró al hombre que tenía delante, el cual llevaba un traje en la parte de arriba y sólo unos calzoncillos en la parte inferior. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 18: Confianza”
—Para, para, para. ¿Estás actuando en una película? —Tang Feng empujó la frente de Lu Tian Chen con la palma de su mano—. No seas tan emocional, como si nunca me hubieras tocado antes. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 17: Botón de pausa”
Sonó el timbre y Tang Feng fue a abrir la puerta. El pequeño demonio estaba fuera.
—¿Qué pasa? —preguntó Tang Feng.
—¿Dónde está tu oso? —se burló el asesino. Cada vez que venía a buscarlo, Charles estaba presente, como si temiera que se lleven al actor. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 16: Charla padre-hijo”
La melodía de la música reverberó en sus oídos y, mientras giraban, el mundo se sintió de pronto distante.
—Esto es un poco loco, Charles.
Con las mejillas doliéndole de tanto sonreír, Tang Feng suspiró, rodeando con sus brazos los fuertes hombros del hombre, apoyando suavemente su cabeza en el hombro de Charles. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 15: La boda interrumpida”