Una generación de militares – Capítulo 17: El caso de la horrible miseria (1)

Traducido por Yue Liang

Editado por Sharon


Después de correr por cinco días y cinco noches, por fin llegaron a la capital. Ella fue rápidamente a Xing Bu. El oficial que presidía el caso era Yu Lang de la división Ti Xing [1]. Cuando Qing la llamó de vuelta en un frenesí, se preparó mentalmente.

Este sería un caso difícil. Sin embargo, no pudo evitar sorprenderse cuando escuchó que era un asesino serial que tomaba el corazón de la víctima. El reporte inicial de Qing sugería que todas las víctimas eran mujeres. No habían heridas en los cuerpos a parte de la incisión de cerca cinco pulgadas en el pecho izquierdo. La causa de la muerte era debido al corazón removido. La cara de las fallecidas revelaba extremo miedo, pero no había ninguna cicatriz en sus cuerpos.

La técnica de asesinato era la mejor, pero su modus operandi era igual de hábil, no dejaba rastros de evidencias. Xing Bu había investigado por un mes. Los testigos y las escenas del crimen habían sido revisadas numerosas veces, pero aún no obtenían nada. Qing le pidió a Xing Bu que investigara casos similares en el país, esperando encontrar una nueva pista.

—Señora, ¿le gustaría entrar a la casa ahora?

Dos pequeños soldados miraron con extrañeza a su señora quien había estado sentada en frente de la mansión del General por una hora.

Gu Yun, cuyo cerebro estaba ocupado analizando el caso, hizo pausa momentánea. Levantó la vista para ver a los dos soldados observándola con una sonrisa extraña, estupefactos.

Ella era capaz de analizar el caso con claridad y lógica. Sin embargo, aún estaba algo indecisa acerca de sus asuntos personales. Originalmente, no quería regresar a la mansión, aunque no debido a que era un mal lugar. Aquí había soldados sinceros, y su libertad no estaba restringida. Sin embargo, cuando pensaba que ella y Su Ling estarían viviendo bajo el mismo techo, ¡estaba inexplicablemente enojada!

Lo más terrible era sobre la bagua dorada. Si no viviera en esta mansión, no sería capaz de conseguir información sobre la bagua, por lo tanto, no sería capaz de regresar a casa.

Por el bien de ser capaz de regresar a su era, Gu Yun al final decidió vivir en la mansión del General.

Después de decidirlo, se levantó. Caminó hacia los jóvenes soldados y sonrió con gentileza.

—Por favor diganle a los soldados aquí que el General tiene alguien a quien ama. Pronto, él se casara con ella. Después, ya no necesitarán llamarme señora, o serán castigados de acuerdo a la ley militar. ¿Me escucharon claramente?

Los dos se miraron.

—Entendemos, entonces… ¿cómo deberíamos llamarle? —respondieron sin ganas.

—Solo deben llamarme señorita Qing.

El ánimo de Gu Yun mejoró grandemente. Mientras no sea esa maldita “señora”, llamarla de cualquier manera está bien.

Sin embargo, los soldados pensaron que Gu Yun en realidad estaba triste y actuando como si todo estuviera bien ante ellos.

—Sí, señorita Qing. ¡Por favor este agusto, en nuestros corazones siempre será la señora de nuestro General! —dijeron luego de mirarse entre sí.

¿Ah? La boca de Gu Yun se puso rígida. ¡A ella no le importaba más!

—Conozco sus pensamientos, pero por favor no me llamen señora de nuevo. El General será infeliz. Transmita esta noticia a todos ¿de acuerdo? —les susurró.

—Sí.

Los rostros frente a ella mostraban su disgusto. Sin embargo, aún contestaron en voz alta. Esto la dejó satisfecha. Mientras no la llamen más señora, su corazón se sentirá más cómodo. Sintiéndose cansada, Gu Yun sonrió a los dos y se giró hacia la mansión.

—¿Cómo puede el General tratar así a la señora? Ella es una muy buena mujer. ¡El General en verdad no sabe cómo apreciarla! —susurró furioso uno de los soldados al ver su “sonrisa forzada” y su débil figura.

—¡Sí! —concordó el otro hombre rápidamente.

No era de extrañar que la tez de la señora fuera tan mala, o que se hubiera sentado fuera de la mansión por tanto tiempo. ¡Ella era realmente lamentable!

Cuando un grupo de hombres cotilleaba, sus habilidades de chismes no eran malas. A veces, eran incluso mejores que las mujeres. Poco después, toda la mansión sabía la situación. Incluso habían muchas versiones de la historia.

♦ ♦ ♦

Gu Yun tenía mucho sueño. Realmente quería dormir por lo que se fue directo hacia la casa interior. Cuando alcanzó el salón, se topó con Su Yu. Obviamente, él no pensó que ella regresaría hoy. Había alegría en sus ojos pero pronto fue reemplazada por impaciencia.

—¿Cómo puedes regresar tan temprano? ¿Qué hay del segundo hermano? ¿Vino el gran hermano contigo? —preguntó

Gu Yun había estado viajando por un largo tiempo y estuvo ocupada analizando el caso. Ahora, por fin tenía tiempo para sentarse y descansar, por lo que lo ignoró y fue hacia la casa interior.

Su rostro se veía muy pálido contra sus ropas negras, y sus ojos negros asustaban a las personas. Su Yu finalmente pensó que ella no estaba bien.

—Solo han pasado un par de días ¿por qué te ves tan letárgica? —preguntó, bloqueando su camino. Ella no quería explicarle, solo quería que él la dejara ir. Su Yu agarró su muñeca de repente e insistió, ansioso—: ¿Tu enfermedad volvió a aparecer? ¿Necesitamos pedirle a tu hermana que venga y eche un vistazo?

Su joven cara estaba llena de ansiedad y preocupación. Las personas podían ver que estaba muy preocupado por Gu Yun.

—Estoy bien. Su Ren aún se encuentra transportando el oro. Su Ling fue al palacio —le respondió ella con lentitud. Después de llegar a la capital, ellos fueron por sus propios caminos.

—¿En verdad estás bien? —Su Yu aún estaba preocupado—. Es mejor pedirle al doctor que venga y te vea —murmuró para sí. Su colapso previo había asustado a las personas.

Gu Yun volteó los ojos. Sacudió su mano y continuó caminando.

—Hey, aún estoy hablando contigo ¿Por qué te estás yendo? —le gruñó furioso Su Yun.

—Dormir —dijo con simpleza, y se fue. Su Yu se sorprendió por un momento.

Entonces bajó su cabeza y rió en silencio. Oh, ella no había dormido bien. Parecía que había tenido un tiempo difícil lidiando con los rebeldes. De acuerdo, entonces. Él le dirá a la cocina que le prepare una comida deliciosa y nutritiva. Se fue con felicidad a la cocina, la cual visitaba raramente, olvidando por completo que estaba por salir para hacer algo.

♦ ♦ ♦

La cocina finalmente había podido producir una mesa de buena comida, pero Gu Yun todavía dormía como un tronco. Su Yu gritó desde afuera hasta que su garganta estaba seca, aun así solo consiguió cuatro palabra como respuesta:

—¡No voy a comer!

Mirando la cantidad de platos en la mesa, la ira de Su Yu aumentó lentamente. ¡Qué mujer más ingrata! ¡La próxima vez que quisiera comer, no la dejaría!

Cuando estaba a punto de voltear la mesa para ventilar su ira, la alta figura de Su Ling entró en el salón.

—Gran hermano. —Mirando a Su Ling, Su Yu contuvo su ira. Se levantó para recibirlo, pero cuando un olor a alcohol llegó a su nariz, frunció el ceño—. ¿Estabas bebiendo? Qing Mo me mintió diciendo que habías ido al palacio. Estaba pensando en preguntarte qué había dicho el emperador.

—¿Ella regresó? —preguntó Su Ling con su mirada oscureciéndose.

—Regreso. Una vez que llegó, se fue a dormir —respondió Su Yu con amargura.

¡Ella aún sabía cómo descansar! Su Ling resopló. Frotándose el cuello adolorido, se giró y salió del salón.

—¡Gran hermano! Aún no has comido ¿por qué te estás yendo? —le preguntó. ¿Cómo es posible que esta abundante mesa no atrajera a la gente?

—Dormir. —Dejando caer esa palabra con frialdad, Su Ling se alejó.

¿Dormir de nuevo? Su Yu se sintió un poco deprimido.

♦ ♦ ♦

El viento soplaba, la luz de luna era brillante y un árbol de sombrilla chino de un siglo de antigüedad utilizó sus vigorosas ramas para formar un paraguas, previniendo que la luz de la luna pase a través. Sin embargo, había una figura en la rama más alta. Usando sus manos como almohada, cerró sus ojos. Parecía que estaba durmiendo. Sin embargo, incluso así, no podías acercarte a él; podía atacar y defender en cualquier momento.

El hombre abrió sus ojos con lentitud. Habitualmente, inclinaba la cabeza para mirar a lo lejos. Esta era la rama más alta de las cercanías. Tenía una clara vista de la superficie plana de roca y del bosque donde ella solía entrenar.

Los ojos indiferentes de Ao Tian contenían un rastro de auto burla. ¿Cuándo empezó a tener el hábito de mirar el bosque? Escucho que ella había ido a la ciudad de Pei para sofocar a los rebeldes. Tenía tal cuerpo pequeño, ¿dónde almacenaba tanto poder?  Era una mujer muy interesante.

♦ ♦ ♦

—Buenos días , señorita Qing.

—Buenos días.

—Hey, buenos días señorita Qing.

—Buenos días.

Aunque aún no había descansado lo suficiente, el estado de ánimo de Gu Yun había mejorado notablemente después de descansar una noche. Además, después de que los dos pequeños soldados transmitieran la noticia, el resultado fue bueno. Sin embargo… ellos le mostraban una anormal simpatía, siendo muy cuidadosos a su alrededor. Aún había preguntas en su corazón, pero estaba feliz. Podía considerarlo un éxito. ¡Era verdaderamente un hermoso día!

Gu Yun estaba de buen humor. Cuando miró a Su Yu a lo lejos sonrió.

—Buenos días Su Yu.

—Aún pudiste dormir; eres realmente un cerdo —resopló él, aún enojado por el incidente de la noche anterior.

—Un cerdo es mejor que un pollito —rió ella, levantando una ceja.

—¡Tú! —Su Yu la miró con furia. ¡Todo era su culpa!

Una vez ella le dijo a todos que él comía como un pollito. ¡Ahora, cada vez que se encontraba con su hermana, le llamaba General pollito! ¡Ambas hermanas eran muy malas!

Un viejo sirviente estaba llevando el desayuno de Su Yu.

—Señorita Qing, ¿le gustaría desayunar también? Lo traeré para usted —le sonrió a Gu Yun al verla.

—Está bien, necesito salir. —Ella sacudió su mano, dejando al furiosa Su Yu detrás.

¿Como la llamaron los sirvientes? ¿Señorita Qing? ¿No la llamaban usualmente señora? Su Yu asintió en silencio. Era cierto, ella no era la mujer del gran hermano, ¿por qué la llamarían señora?

♦ ♦ ♦

Casa de té Yue Lai

—¡Tres mil liangs! ¡¿Es enserio?! —Los ojos de Gan Jing brillaron. Él barrió su usual actitud de rufián y miró directamente hacia Zhou Qing.

De hecho, era una gran cantidad de dinero. Hablando sobre dinero, se enfocó de nuevo.

—¡Iré! —dijo Gan Jing, luego de enfocarse en la conversación y recibir el asentimiento de Zhuo Qing. ¡3000 liangs ah! Esta vez, Xing Bu estaba dando una gran cantidad de dinero.

—Ao Tian, Ye Mei, ¿Qué hay de ustedes? —preguntó Zhuo Qing mirando a las dos personas calmadas que se mantenían en silencio,

¡Ambos eran su objetivo el día de hoy! Las únicas que fueron heridas esta vez eran todas señoritas de clase noble. Los guardias imperiales, que no podía decirse que fueran débiles, dejaron escapar al asesino. Xing Bu podría o no ser capaz de capturarlo. Si estos dos ayudaran, Xing Bu tendría una mejor oportunidad. Después de todo, ellos eran cazadores de recompensas. Tres mil liangs sería suficiente para atraerlos.

—No tengo tiempo. —La ronca voz del hombre era fría y se miraba desinteresado.

Bueno, no necesitaba pelear con él. ¡Ya se había rehusado directamente!

La máscara dorada ocultaba la expresión de la mujer, dejando solo un par de ojos profundos y fríos a la vista. No se rehusó de inmediato. Sus ojos estaban ligeramente entrecerrados, en un silencio frío.

—Senior, este asesino ha matado a cuatro mujeres inocentes una tras otra. ¡Es realmente inhumano! —dijo Gan Jing con un puchero.

Desde la primera vez que conoció a esta mujer, siempre tenía ese par de ojos fríos. Dependiendo de su humor, perseguiría a los criminales por su recompensa. Sin embargo, tenía un fuerte sentimiento de justicia. Las personas que ella había arrestado habían cometido actos atroces. La recompensa no podía impresionarla pero los crímenes si.

Como pensaba, sus fríos ojos brillaron ligeramente. Ye Mei asintió casi de manera imperceptible.

Zhou Qing estaba secretamente aliviada. Hoy, su aventura podría considerarse un éxito.

En ese momento, se escuchó un suave golpe en la puerta. Las personas dentro de la habitación se miraron entre sí.

—Adelante —dijo Zhuo Qing. ¿No le había especificado al jefe que no dejará que extraños los molestaran? ¿Quién podría ser?

A diferencia del toque educado, la puerta fue abierta rápidamente en cuanto Zhou Qing habló, revelando una figura encantadora que se apoyó en un lateral de la puerta.

—¿Por qué viniste? —rió Zhuo Qing. Estaba pensando en dejarla dormir un poco más, así que no la llamó. Sin embargo, aquí estaba, buscándola.

¡Es ella! Aparecieron ondas en los tranquilos ojos de Ao Tian que desaparecieron con rapidez.

Después de dormir por una noche, el humor de Gu Yun era mucho mejor, y su expresión no era tan fría.

—Fui a la mansión del primer ministro para verte. Lou Xi Yan me dijo que estabas aquí —sonrió ella.

—¿Hay algún problema?

—Habla primero —le aseguró Gu Yun, sin querer apresurarse. Sacudió su mano y comenzó a salir. Zhou Qing sonrió.

—La discusión ha terminado. Vamos a Xing Bu para hablar.

—Espera —habló de nuevo la ronca voz masculina en cuanto ambas se disponían a salir.

Zhou Qing giró su cabeza. La expresión de Ao Tian permaneció indiferente y fríamente arrojó tres palabras:

—Voy a participar.

Gan Jing estaba lleno de sorpresa. Había un toque de sorpresa en los fríos ojos de Ye Mei. Él nunca había retirado su palabra, ¿qué le había hecho cambiar de opinión esta vez?

Los dos miraron a la mujer de aspecto casual cerca de la puerta. ¿Era debido a ella?


[1] Ti Xing: la fiscalía

| Índice |

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *