El contrato de la Princesa y la Duquesa Monstruosa – Capítulo 13

Traducido por Lily

Editado por Lucy


—¿Se puede saber dónde estabas?

Leslie había ido primero al templo, luego se trasladó al carruaje con apariencia cansada, donde regresó a la residencia de los Sperados.

Cruzó la puerta, tras ser recibida por los sirvientes fuera de la mansión, supuestamente había pasado toda la noche anterior orando.

Tan pronto como escuchó el pómulo de la puerta al abrirse, Eli se acercó ya que tenía ligeras sospechas, se apresuró a la entrada, miraba a su pequeña hermana con una expresión afilada.

—Te he preguntado. ¿De dónde vienes?

—Pase toda la noche orando.

Para Eli fue una respuesta breve y rápida, no pudo aguantar más ese comportamiento de parte de Leslie, así que se acercó a ella y con mucha fuerza la tomó del brazo.

Sus ojos esmeralda, los cuales siempre estaban llenos de brillo, ahora lucían turbios y llenos de ira.

—No me mientas. ¿De verdad has pasado toda la noche orando? ¿Por qué hacerlo te tomó tanto tiempo? ¡Adelante explicame!

Leslie, la miró a los ojos fijamente, por un momento se quedó observando sus pupilas verdes con una expresión confusa, jalo su brazo y se frotó la muñeca.

Eli la había sostenido con tanta fuerza que ya le había dejado una marca roja.

—¿Por qué te interesa saberlo? ¿Hay alguna razón por la que tengo que decírtelo? Cuando sales, no tengo curiosidad acerca de lo que haces.

La respuesta, provocó que la bonita cara de su hermana se envolviera más en ira.

Esa expresión es horrible. Eso es lo que Leslie pensó.

Luego volvió a mirarla.

Al ver que le sostenía la mirada, Eli comenzó a rechinar sus dientes, de tan solo ver a esa niña, su enojo aumentaba cada vez más y más.

—¡Si envío a alguien al templo, tu mentira quedará expuesta y todos lo sabrán! ¡Así que adelante hablá!

Leslie suspiró levemente ante el interrogatorio. No había necesidad de seguir hablando.

Incluso si Eli realmente enviará a un sirviente al templo, no habría problema.

Porque ella junto a la duquesa Salvatore habían ido a visitar al sacerdote, en el tiempo que Leslie estuvo en su casa.

Así que el empleador del marqués Sperado realmente regresaría con solo la confirmación del sacerdote de que Leslie pasó toda la noche orando.

—Adelante, hazlo si quieres.

 —¡Tú!

—¿Por qué hay tanto alboroto?

Eli gritó tan fuerte que parecía un llanto agudo, se escuchó por toda la mansión, de pronto una suave voz se escuchó desde el medio de las escaleras.

Al verla, la niña se acercó corriendo hacia su madre, la Marquesa Sperado miraba a su hija, Eli con los ojos  bien abiertos, revelando sus pupilas color lilas.

—¿Por qué nuestra pequeña encantadora bebé está gritando de esa manera?

Incluso portando un vestido que se veía tan grueso, haciendo que pareciera que era difícil de moverse, la Marquesa Sperado le sonrió brillantemente a su hija, mientras la sujetaba con delicadeza de los hombros.

—¡Madre!

—Sí, hija mía, ¿Qué sucede?

Cuando la niña la llamó estando en los brazos de su madre, sonrió amablemente y le dio unas palmaditas en la cabeza.

Justo en ese momento, la luz del sol, que entraba por la ventana brilló sobre ellas dos, ambas parecían ser las protagonistas de un cuadro famoso.

Ambas se veían tranquilas y hermosas.

Mientras que Leslie miraba las dos figuras bajo una oscura sombra.

—Eli, nuestra adorable bebé. ¿Qué pasó? ¿Quién demonios hizo algo, para que nuestra hermosa niña actúe de esa manera?

Su madre acarició su hermosa cabellera abundante, como si quisiera que su hija se calmara rápidamente. Pero aún así, no mantuvo la boca cerrada.

—Ah… no es… nada… solo se trata de “eso”

—¿Eso?

Fue solo entonces que los ojos de la marquesa se encontraron con los de Leslie, quién no había notado su presencia hasta ese momento.

Apenas la vio, hizo una expresión retorcida, como si hubiera visto algo horrible y asqueroso. Para ella, esa niña no era más que un estorbo.

A diferencia de cuando llamó a Eli, la Marquesa llamó a Leslie con una voz enojada.

—¡Tu! ¿Qué le has hecho a mi hija?

Leslie la miró con una expresión estoica.

Esas palabras le parecieron estúpidas.

Mi hija“, llamó a su hermana de esa manera, como si ella no lo fuera.

Leslie, se quedó observando a la Marquesa por un momento, sin darle importancia a sus palabras, así que giró su cabeza y procedió a seguir su camino en dirección al ático.

—Oh, Dios mío… ¿Acaso acabas de ignorarme?

—Uhh, madre.

Ignorando las palabras de Eli en un intento de detenerla, la Marquesa se acercó a Leslie y tiró bruscamente de sus cabellos.

—¡Aah!

Debido al repentino dolor, Leslie soltó un grito agudo.

—Ven aquí, tendrás que ser castigada. ¡Iremos a la sala de los espejos!

No quería que sostuviera su cabello plateado con sus manos desnudas, por lo que se resistía a ir a la sala de los espejos.

El pequeño cuerpo de Leslie fue tirado impotentemente por la Marquesa, debido a que su cabello quedó atrapado entre sus dedos, pero de repente, Leslie tiró aún más fuerte de su cabeza logrando liberarse de su agarre.

Como resultado, la niña se liberó, pero un par de mechones quedaron enredados en los dedos de la mujer, ella al ver su acto la miró.

Leslie estaba parada a una distancia segura.

—¡Dios, realmente debes haberte vuelto loca!

La Marquesa arrojó el cabello plateado que estaba en su mano, al piso de mármol y nuevamente la estiró perversamente en un intento de agarrar su cabeza.

Pero ella esquivó su agarre, y le gritó a su madre.

—¡De ahora en adelante no pienso poner un solo pie en esa habitación!

La sala de los espejos, era una habitación con un enorme espejo en el medio de está, cada vez que ella entraba allí, los sirvientes la hacían tener contacto visual con su reflejo en el espejo y le hacían decir la misma palabra una y otra vez “Soy una niña inútil”

No tenía intención de volver a esa habitación, la odiaba demasiado. Ver esa escena pasar por su mente, sumando el dolor de su cabeza debido al jalón de pelos, la hicieron llorar.

 En ese instante deseaba que todos ellos fueran consumidos por la oscuridad.

La monstruosa esposa del marqués, Eli y todas aquellas personas que viven en la mansión que le dejaron muchos recuerdos horribles. Aunque debía reprimir ese impulso con tal de llevar a cabo su venganza.

Pero eso no sería suficiente. Ellos merecían un castigo mayor que eso.

Leslie sabía que había castigos peores que la muerte, para la familia Sperado, dónde la reputación era lo más importante.

Los pasos que ha dado él marqués cuyos Leslie había visto hasta ahora lo habían confirmado.

Además, los Sperados han estado obsesionados con el poder durante generaciones.

Las muertes de los niños que Leslie vio en el templo, lo dejaron todo claro.

—Ugh.

Por eso debo soportarlo. Debo aguantar más tiempo.

La niña dió un fuerte suspiro, se dio la vuelta y rápidamente subió a su habitación.

Mientras dejaba atrás a la esposa del marqués, quien la llamaba a gritos. Pero la ignoró y siguió su camino en dirección a su habitación y cerró la puerta.

Luego se tumbó en su cama y se cubrió con la manta.

Nuevamente, la voz que escucho en el fuego parecía dar pequeños susurros en sus oídos. Eran pequeñas voces.  Y unos incontables brazos que se acercaron a su cuerpo.

El hecho de sentirse acompañada a ayudado a Leslie a mantener su ira controlada por un momento.

—Ellos deben morir… por favor… escapa…

—No se preocupen. Lograremos tener nuestra venganza. Tú parte y la mía.

Leslie sostuvo la cinta verde que tenía en su pelo con fuerza, habló con un susurro.

Por el bien de su plan debía ser fuerte y soportarlo.

♦ ♦ ♦

—¡Está loca! No hay duda, perdió la cabeza. Cuando cayó del acantilado algo debió haberla golpeado.

La Marquesa Sperado fue a la  oficina de su esposo y se sentó frente él.

Hablando de una forma ansiosa, la mujer sostuvo la mano de su esposo. Este hábito infantil era resultado de su estado de ansiedad.

—Cariño, no te preocupes, es solo una mocosa, debemos mantenerla encerrada hasta el próximo despertar.

El marqués llamó a su esposa de forma cariñosa, mientras acariciaba sus manos en un intento de tranquilizarla.

Era algo molesto, pero si no lo hacía ahora, estaba claro que se pasaría gruñendo toda la noche a su lado.

—¿No puedes hacer otra cosa al respecto? Incluso podemos encerrarla en el sótano cuando salga de su cuarto. Y no dejarla salir, si no después de medio año.

Abajo de la mansión había una bodega que antes era usada como almacén. Aunque ahora no la usaban para nada. Era un lugar oscuro, húmedo y enorme. Incluso si alguien entraba allí y no conocía el lugar debido a los distintos canales que lo convertían en un laberinto que se extendía por todas las direcciones fácilmente podrían perderse, para morir allí sin que los demás se dieran cuenta.

—¿No viste ese horrible resplandor en sus ojos?

Aún así, después de sentirse un poco más cómoda, la marquesa siguió gritando, mientras hablaba.

—Oh, tengo miedo. Tengo mucho miedo. Su personalidad ha cambiado de manera extraña, antes ni siquiera era capaz de decir nada para contradecir a los sirvientes, pero ahora los utiliza. Incluso esa mocosa barrió el piso con Leah.

La Marquesa volvió a gritar nerviosamente.

Durante los últimos días, los sirvientes de la familia solían decirle que Leslie había cambiado, que no importaba cuánto le gritaran, actuaba como si estuviera sorda, y que estaba extrañamente tranquila sobre todo.

—Entiendo, entiendo.

—Leah tuvo una caída hace unos días. Estoy segura de que la chica debió haber puesto una cuerda antes de su llegada.

Le había contado a la marquesa sobre su caída en la habitación de Leslie.

El solo hecho de hablar de ese tema hacía que su angustia aumentara.

—Leah dice que debió atarla entre la cama y el escritorio, pero por más que buscamos no encontramos nada. incluso si buscamos por todos lados no vimos nada.

Las probabilidades de que Leah cayera por su propia cuenta eran nulas, así que después de analizar la situación detalladamente ambas llegaron a un acuerdo.

—Incluso Leah dijo que pareciera como si hubiera desaparecido con magia.

—¿Qué?

El marqués escuchaba incrédulo las palabras de su esposa, ella se sentó en el sofá mientras se llevaba una mano a la cabeza, tocando su frente.

—¿Magia?

¿A qué te refieres con magia?

—Si, magia. Incluso estoy pensando que llegó a usar la cuerda de la cortina…

Luego de eso, murmuró algo más, pero él fue incapaz de escucharlo.

Esperen… puede ser que…

Había una pequeña posibilidad, una muy pequeña…

Lo único que le venía a la mente, eran aquellas extrañas escenas.

—Si vuelve a ocurrir cualquier evento sospechoso, debes de decírmelo inmediatamente.

El hecho era que antes había visto esa “oscuridad”, también Leah, quién había caído misteriosamente. Quizás si se trataba de ese “poder”

¿Es posible que dos miembros de la familia Sperado despierten el poder?

Tendré que buscar en la biblioteca. Iré a investigar más y ver si antes estos casos habían aparecido. Pensando así, este último apretó los puños.

♦ ♦ ♦

—Nada.

El cabello sedoso del marqués, que siempre lo tenía cuidadosamente peinado, ahora estaba despeinado mientras el sudor e irritación recorrían todo su cuerpo.

Había numerosos libros a su alrededor, y minuciosamente miraba cada uno de ellos, mientras hacía una expresión molesta.

Durante tres días, había estado encerrado en su biblioteca privada buscando registros importantes.

Estaba buscando desesperadamente registros de los niños primogénitos nacidos con el poder, y de aquellos niños que nacieron con el poder a pesar de que su destino era convertirse en ofrendas.

Apenas al nacer y ver sus características, los hijos de la familia Sperado ya tenían sus destinos sellados.

Por lo tanto estos registros debían ser encontrados.

Los niños nacidos con un cabello suave y rubio, ojos de un color verde esmeralda, tenían más altas posibilidades de despertar este poder. Lo cual se podría confirmar una vez naciera el segundo o tercer hijo de la familia.

Si este niño naciera con el cabello platinado y ojos lilas, entonces ese niño estaría destinado a la desgracia, y sería un pilar para el primer hijo.

Los niños con cabello plateado durante generaciones han sido las ofrendas más adecuadas para despertar ese poder.

Por lo tanto, tan pronto como el marqués Sperado vio el color del cabello y los ojos de Eli, le pidió a su esposa que diera a luz a un segundo hijo, aunque al principio ella no quería hacerlo. Sin embargo, tan pronto como vio a Leslie, sonrió brillantemente.

Había nacido una niña con cabello plateado.

Lily
Pobre Loli morada (ノ`Д´)ノ彡┻━┻. Leslie!!!! Que malos!!!

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